Por: Grecia Romero
Sigmund Freud hizo evidente que lo que hace problemático al dinero no está en su presentación, si no, lo que representa para la humanidad. Abrió la oportunidad de estudiar el dinero no solo por su valor, si no, por la riqueza en simbolismos que conectan con el inconsciente. Ante eso, propuso que el analista tratara el tema con las misma sinceridad con la que se pretendía abordar los asuntos de la vida sexual. No obstante, sucede que muchos de los temas planteados en teoría, suelen volverse complejos en la práctica. Lo que quiero decir con esto es que, aunque el analista comprenda que habrá significados en las acciones del individuo, esto no lo exime de las reglas del inconsciente. En este trabajo, me gustaría plantear las dificultades a las que el analista se ve enfrentado en temas de dinero. Algunos ejemplos que encuentro de esto son: dudas a la hora de estipular el precio de su consulta, no saber cómo actuar cuando un paciente no realiza pagos de acuerdo con el encuadre o subir los honorarios. Mediante un hilo de explicaciones e ideas trataré de dar respuesta a la pregunta. ¿Porqué al analista tiene dificultades para trabajar el tema del dinero con el paciente?
El analista dentro del consultorio pone su mente y su cuerpo como objeto para ser usado por el inconsciente del paciente. Funge como esas figuras de amor primarias y por lo tanto se prestará para que éste despliegue en él la transferencia. En el articulo ¨La Iniciación del tratamiento¨ Freud (1908), habló de los procesos gratuitos y explicó que sin el dinero de por medio, la relación puede volverse tan próxima como para despertar fantasía primordiales. Por otro lado, si no existiera el dinero como función de pago, el paciente puede vivirlo como gratificaciones de sus deseos infantiles y de omnipotencia; lo que puede aumentar su dependencia. Con esto argumento que siempre será importante la representación del el dinero, por lo que establecer tarifas y acordar pagos en el tratamiento serán indispensables.
Aunque dentro del consultorio el analista participa como objeto, no podemos olvidar que también es un individuo que está sujeto a un mundo de exigencias externas e internas. Cuando el paciente rompe el encuadre no solo afectará el vinculo imaginario con el objeto, si no, también el analista se verá afectado en su realidad, es decir, factores externos como por ejemplo su economía. Si el analista depende de ese dinero, se verá en la necesidad de encontrar otras fuentes de ingreso. Así mismo le impactará si es que ocupa ese dinero para su formación y autoconocimiento. El que se vea afectado por la acción de otro puede movilizar afectos y fantasías hacia el propio paciente, hacia la profesión y hacia sí mismo. Suelo recordar que cuando algunos colegas se ven frente a situaciones así, refieren discursos o reacciones de enojo o frustración y pareciera que les pone a prueba. Si el analista tiene suficientemente analizado el tema podrá ocupar esto como una herramienta en el análisis y, por el contrario, si no lo logra, será entonces que incurra en estas dificultades y dudará.
En la mayoría de las veces, cuando el analista tiene dudas acude a quienes llevan más años de experiencia y tomará lo que más le acomode de acuerdo con su forma de ser. Sin embargo, cuando no halla una respuesta suficiente para sí, la sugerencia será. ¡Eso trabájalo en análisis! Lo que sugiere que existen factores inconscientes involucrados. Pero ¿Cuáles son aquellos factores y qué es lo que debe trabajar?
Freud (1908) encuentra que los asuntos de economía provienen de la etapa anal. Y explica la relación entre Heces-dinero, productividad-trabajo desde el siguiente proceso.
En la etapa anal, el niño empieza ser capaz de controlar esfínteres. En esta edad descubre que su materia fecal genera un impacto positivo o negativo en su entorno; la madre o se enoja o se entusiasma por su producción. El aroma, el color y la viscosidad de sus heces le resultará atractivo y sentirá todo esto parte de su creación (Ferenzi,1984, párr.7). La zona anal será erotizada por los placeres que despierta. El descubrimiento del control estimula deseos de ambición y el apoderamiento de otros resulta atractivo para el infante. Antes de la represión, lo sádico y masoquista está en juego para el niño y halla satisfacción en estás prácticas que pondrán en acción su impulso sexual y agresivo. Será hasta que sean sancionados estos actos cuando comprenda que debe reprimir sus deseos. Para Freud (1908) el dinero está relacionado con deseos de control y dominio siendo el uso monetario la expresión de la agresión (p.154). Al incorporarse el individuo en las reglas sociales se le hará saber que la sexualidad debe ser reprimida, que las heces son sucias y será adoctrinado bajo las reglas que buscan anular lo instintivo. Empezará a reproducir conductas de orden, limpieza y pulcritud. Mientras el niño vaya creciendo sabrá su dependencia del amor a otros e irá desplazando sus placeres a prácticas más aceptadas. Sus mecanismos de defensa operarán para que tenga preferencia por lo aprobado; ahora lo bonito, lo estético, lo brillante es lo que será su admiración. Las monedas, las joyas que simbolizan la riqueza, son los materiales a donde transitará este desplazamiento (Ferenzi,1984).
La sociedad busca la represión de las expresiones instintivas y pareciera que el dinero al estar tan cargado de estos simbolismos queda bajo la sombra de lo moralmente malo. Eso explicaría porqué la ambivalencia de este elemento; por un lado, ligado al placer, por otro a la censura. Históricamente se puede ver que el dinero está asociado a acontecimientos en los que se involucra el sufrimiento. Por dinero se hacen guerras, por dinero se hacen uniones, con dinero inicia algo y por falta de este puede acabar. Pareciera que también está cumple características de vida y de muerte. Ahora, ¿cómo operan para el analista dichos significados?
Como mencioné, la etapa anal también involucra la producción. La unión heces-producción queda entonces ligado a la unión trabajo-dinero. El trabajo del analista socialmente ha estado encasillado en las funciones maternas. El terapeuta escucha, da, mira, provee lo similar al amor. A la figura del analista suele atribuírsele a lo bondadoso y en la creencia popular el objeto da amor sin pedir nada a cambio. El que el analista necesite de dinero para vivir rompe todas estas fantasías y le quita del lugar omnipotente. Cuando el paciente no paga, el analista debe cobrarle. Lo que hace que en la fantasía infantil del paciente se comporte como lo opuesto a lo esperado. Si el analista hace evidente su necesidad de dinero, además de romper la fantaseada omnipotencia, pone en marcha sus impulsos. El acto de pagar es distinto al de cobrar. El primero se entiende que la persona voluntariamente se despoja de un bien para entregarlo a cambio de algo que es de valor, por el contrario, el cobro será el acto consecuente por tomar algo a cambio que ya se ha dado. Es decir que el cobrar sugiere una acción con tendencias agresivas.
Pero, no solo la tendencia agresiva está en el acto de cobro. Entendamos agresivo también como aquello que rompe o separa. En este sentido cito a Lacan que proponía que el dinero simbolizaba la frustración del deseo (Delarue, 2015). El niño con deseos de incesto frente al objeto fantaseará con el retorno a la unión. La imposición de la ley o ley del padre separa el vínculo y despierta el temor a la castración. La ley impone la realidad sobre la fantasía del cumplimiento del deseo, misma que dejará al individuo en falta. Tal cual como sucede cuando el niño a su corta edad sabrá que el dinero es representante de esa realidad ya que por mucho que deseé algo, si no tiene el recurso para intercambiarlo, no podrá obtenerlo. La agresión y la frustración quedan asociadas al dinero; la búsqueda de este será el intento por saciar su falta, así como también el obtenerle será la salida de la dependencia.
Con esta explicación sugiero que para el analista lo movilizado por el paciente también serán las tendencias agresivas y las propias fantasías infantiles. Su necesidad de dinero lo humaniza y le hará reconocer su dependencia de otros. Por un lado, dependerá del paciente ya que, sin paciente, no hay analista, y por otro estarán las demás figuras a las que está ligado en su propia vida. Su vulnerabilidad está de por medio por lo que la propensión a ser rígido o laxo con el encuadre denotará parte de su estructura.
Maldosky describe las distintas fijaciones pulsionales y sus trasmudaciones eróticas tanto sádicas como masoquistas (Sahovale, 2019, p. 53). Propone que los movimientos intrapsiquicos pueden ser detectados mediante la narrativa del sujeto respecto al valor y uso que le da al dinero y al trabajo. Por medio de esta teoría que contempla etapas orales, anales y fálicas, intentaré dar aproximaciones de los sucesos intrapsiquicos relacionados con el analista y sus funciones de sujeto y objeto.
1.- La libido intrasomatica involucra procesos preverbales. En esta fijación el dinero cumple funciones cutáneas como de soporte sensorial, de protección ante excitaciones y de individuación; funciones similares a las propuestas por Anzieu en su teoría del yo piel. El ejemplo más claro de esto será la función de corte que el pago efectúa al vinculo con el terapeuta.
2.- La libido oral primaria está representada en el ¨ser¨ y el ¨tener¨. Esta fijación presenta la duda entre lo propio y lo ajeno y el dinero funciona como indicador de este límite. ¨Soy en tanto tengo¨. Si el analista se encuentra en momento de aprendizaje, podría verse en una etapa de descubrimiento de su identidad como terapeuta, por lo que parte de su libido está puesta en el aprendizaje o en el aumento de pacientes. Como el uso del dinero irá en objetivo de adquirir, puede pasar por alto pagos de sus pacientes con la finalidad aprender. Encuentro otro ejemplo aquellas personas que el saber más, el tener más pacientes le conduce al ¨ser¨, ser más analista.
3.- En la libido oral secundaria se confunde el amor con una relación cuantitativa. Suele pensarse en dar lo que se tiene o lo que no se tiene. Aquí la libido funciona en relación con lo regalado o lo recibido. A más recibir más dar, lo que involucra la queja y la demanda. Algunos analistas sienten que deberán retribuirle al paciente que paga más, dándole ¨más¨ escucha y ¨más¨ intervenciones.
Para algunas personas la posibilidad de dar proviene de su capacidad para producir relacionada a la función materna. Ferenzí (1984), consideraba el dinero como el representante de la leche, ya que a partir de este se puede nutrir, dar vida y crear. El analista fijado en esta etapa se ve impactado por sus funciones de objeto y vuelca su energía en dar. Dar interpretaciones que nutran o que aseguren el vinculo, encontrando en el pago ya sea por la cantidad o la puntualidad en que lo recibe, el equivalente de la calidad de lo que da.
En las fijaciones orales, la principal carga libidinal está dirigida hacia el individuo, en cambio, las anales, ya comprenden la aparición del objeto. Predominan los pronombres ¨mío y tuyo¨. Se hace presente las normas sociales de la moral y la ética.
4.- En la fijación libido anal primaria el dinero será usado como medio para reivindicar o efectuar la venganza. Aquellos sujetos que roban suelen encontrarse aquí, ya que en su acción llevan a cabo la satisfacción de obtener lo que les fue arrebatado.
5.- En la etapa anal secundaria el dinero tendrá importancia como consecuencia del trabajo realizado. Aquí el orden y la equidad son relevantes en su uso. El analista en esta fijación puede reencuadrar desde su deseo porque el paciente cumpla las reglas, ejecutando desde el control o la necesidad de reivindicación ante el hecho que afectó al analista pidiéndole al paciente que pague. El analista impone de manera superyoica las reglas por angustia ante la perdida de control o sentimiento de injusticia y esto también puede ocasionar que evite hablar del tema del dinero. Las acciones irán también motivadas por el ideal del yo. Un buen analista es el que tiene pacientes que pagan con puntualidad, asisten y no afectan el orden.
6.- La libido fálica uretral está relacionada a los deseos de conquista. Se obtiene el dinero a partir de la ambición y lo riesgoso. El dinero se pone en apuestas y está cerca de la pérdida y ganancia. Posiblemente estarán en este tipo de manejo los analistas que con poca frecuencia se detienen a pensar en las pérdidas o ganancias del dinero. Difícilmente dentro del análisis se arriesgará, sin embargo, pienso que podrá ser la forma en que el analista se involucra en la relación analítica sin miedo a fallar en sus intervenciones y con la claridad de que eso será lo necesario.
7.- La libido fálico genital está relacionada a la posesión. El dinero y los bienes que se adquieren le dan el atractivo sexual a la persona. En ambas etapas lo bello es especial. Aquí Sahovale, (2019) ubica a la sociedad capitalista que pone lo bello cómo caro y lo costoso como algo valioso. El Psicoanálisis nunca ha sido valuado por su belleza, sin embargo, si ha brillado por el conocimiento que posee. El analista puede conquistar o ser atractivo mediante el lugar en el que ubica su consultorio, los títulos adquiridos y la cantidad en honorarios que recibe. Por ejemplo, en un tiempo el psicoanálisis tuvo en argentina mucha demanda, lo que provocó que los costos se elevaran, permitiendo que solo a un sector pequeño accediera a él. El costo equivalía a la calidad, por lo que la gente acudía con la confianza de estar con el ¨mejor analista¨, cuando la tarifa era alta.
Al exponer estos ejemplos, no pretendo marcar lo adecuado o no en cuanto a la técnica, si no hacer visible que el estar en contacto con partes dolorosas de otra persona es una tarea compleja y que no es para menos que se provoquen impactos psíquicos que movilicen las fijaciones o regresiones a etapas orales, anales o fálicas que le llevarán a responder desde uno o varios momentos anteriores en su psique. Así mismo, me parece importante reconocer que existen factores que preconscientemente también movilizarán al sujeto.
-La economía familiar y la manera en que sus grupos el dinero ha sido adquirido.
-Las fantasías respecto a la elección de la profesión. Como por ejemplo los deseos de ayudar o ser ayudado.
-Los retos de la formación psicoanalítica y costos de esta.
-Retos de vida
-La plusvalía de las profesiones relacionadas a la salud mental.
-La economía del país o mundial.
En pocas palabras, la forma en que la persona perciba los asuntos de economía y dinero será resultado de su mundo interno.
Freud(1919) mencionó que el dinero contrarresta la resistencia del paciente, a esta idea yo añadiría que sucede lo mismo para la del analista ya que lo obliga a seguir trabajando en sí mismo. Pienso en que pensar el dinero y sus transacciones sin tomar en cuenta el vinculo será cegar una parte de la ecuación. Cuando el analista se siente vulnerable, dependerá de las resistencias trabajadas o no trabajas; así como de sus fortalezas yoicas para que se adapte a la situación por lo tanto la plusvalía que le dé a su trabajo y su profesión principalmente dependerá de su madurez yoica y de los elementos externos con los que cuente para resolver sus resistencias.
Pienso que asumir la dependencia como forma de reparar será lo importante y retomo la idea de que el analista deberá recurrir al famoso trípode freudiano. El análisis personal ayudará a dar sustento psíquico a las frustraciones y que, en cuanto a lo planteado sobre las fijaciones, promueva movilizar las catexias. La identificación con su propio analista y con el supervisor darán soporte, algo similar cómo el maternaje de otras figuras que se le brinda a la madre cuando es primeriza. Otro pilar será la formación teórica que dé entendimiento del uso y valor del dinero. Comprendiendo que de acuerdo con cada marco teórico será el uso técnico que beneficiará el tratamiento. Así mismo, contemplando estos puntos, el analista podrá tener la opción de elegir lo más adecuado para la relación analítica.
Sugiero también que dado que el analista será antes sujeto que objeto, debe tener claridad de sus ingresos con relación a sus necesidades desde el mundo real y considero que tomarse en cuenta antes de colocarse como objeto amortiguará que su subjetividad empañe la del otro.
Ya por ultimo, me gustaría justificar el título de mi trabajo:
La palabra limosna desde la religión cristiana católica hace referencia al despojo voluntario de un bien monetario para darlo a otro por caridad. Se califica por ser un acto misericordioso, lo que quiere decir que se da a quien está en sufrimiento o por decirlo en otras palabras, en miseria. Se puede dar limosna por culpa o por amor; así como, se puede recibir por culpa o por miseria.
La limosna y lo que implica, me pareció una buena analogía a los fenómenos de interacción entre paciente, terapeuta y dinero. Si el paciente no paga esperando que el analista le dé de sí sin reparo, o si el analista da conformándose sin pedir a cambio, en donde la postura que ocupe cada uno respecto al dinero dependerá de cómo interprete la propia vulnerabilidad, por lo tanto, el dinero que acepte, que demande o que anule de esta relación será el símbolo de cómo viva su falta, su dependencia y su sexualidad.
Bibliografía
- Delarue C. (2015), “El dinero y la práctica analítica¨. Revista ANALYSEFREUDIE_SUPERADMIN.http://www.analysefreudienne.net/es/2015/04/12/catherine-delarue-el-dinero-y-la-practica-analitica/
- Ferenzi S. (1984). ¨Ontogénesis del interés por el dinero¨. Sandor Ferenczi. Obras Completas, Psicoanálisis Tomo II, Ed. PÁGINAS DEL PORTAL ALSF-CHILE http://www.alsf-chile.org – http://www.biopsique.cl – http://www.indepsi.cl
- Freud, Sigmund (1913), “Sobre la iniciación del Tratamiento”, Obras Completas, Vol. XII, Buenos Aires, Amorrortu, 1976.
- Freud, Sigmund (1919) [1918], “Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica”, Obras Completas, vol. XVII, Buenos Aires, Amorrortu, 1976.
- Freud, Sigmund (1908), “Carácter y erotismo anal”, Obras Completas, vol. IX, Buenos Aires, Amorrortu, 1976.
- Lutereau L. (2017),¨ Mi analista me ama¨. Revista página 12. https://www.pagina12.com.ar/35501-mi-analista-me-ama?amp=1
- Maris S. (2008). ¨La clínica psicoanalítica y el dinero: Complejidades y problemáticas en los análisis actuales¨. Revista El sigma. https://www.elsigma.com/introduccion-al-psicoanalisis/la-clinica-psicoanalitica-y-el-dinero-complejidades-y-problematicas-en-los-analisis-actuales/11784
- Revista Latinoamericana de Psicoanálisis, Calibán, (2014), “Realidades y ficciones”, Volumen 12, N° 1
- Sahovale J. R.(2019).¨ Lenguajes del erotismo y dinero¨. Revista Desvalimiento Psicosocial Vol. 6, N°1.
- Imagen: Pexels/Stefan Petrov


















