Danza y Psicoanálisis

Autor: Xochitl González

 

Presentamos a la danza contemporánea como un lenguaje pre verbal, que aparece en el ser humano de forma natural para comunicar sus sentimientos, deseos y miedos.  Debido a la capacidad de expresión  y la oportunidad de elaborar situaciones, que permite la danza, podemos realizar algunas comparaciones y resaltar puntos en común con el psicoanálisis.

Definiremos el bailar de acuerdo con la danza-terapeuta Ruthanna Boris, como la ley de movimiento estructurado, rítmica coordinada en tiempo y espacio.

Atribuimos a la danza un carácter terapéutico, en línea con el psicoanálisis, donde complementando a las palabras con movimientos, se logra por una parte, la descarga de catexis provenientes de estímulos internos, es decir la resolución de conflictos internos y por otra parte hacer frente a las adversidades del mundo externo que nos afectan.

La danza es una combinación de ritmo, cuerpo, emociones, pensamientos y espacio, es un proceso donde las ideas y movimientos fluyen y nos envuelven en un estado de trance que se repite una y otra vez, hasta que estos elementos están totalmente entrelazados, es entonces cuando comienza una comunicación inconsciente, como sucedería en la sesión analítica, donde el dialogo general con el analista (en la danza, el espectador) busca llegar a este nivel inconsciente, llevado por una historia (consciente), donde todo puede ser material de interpretación.

Dentro de las secuencias de movimiento, existe la inmovilidad, lo que en la terapia sería el silencio, un momento donde la energía mental esta presenta y sin embargo se representa por medio de la ausencia de palabra o de movimiento y contiene material emocionalmente importante.

A continuación se desarrollan los puntos en común que se mencionan al inicio.

 

Regresión al servicio del yo y de la Danza

Algo en común entre el psicoanálisis y la danza es la posición corporal, que favorece la regresión, en el diván te encuentras en una posición de reposo, acogedora, estás seguro y solo faltaría estar arropado para ser como un niño en su cama, en la danza contemporánea los movimientos son en su mayoría infantiles, se puede correr, saltar, girar libremente como cuando se era niño y no existía un sentimiento de inhibición, se juega con el cuerpo, con el equilibrio, con las leyes de movimiento y sobre todo se experimenta, se resaltan los detalles, las sensaciones, las texturas, como en la primera infancia, donde se descubría el mundo exterior  por ejemplo el pasto, el calor, la lluvia.  Por eso podría considerarse como una regresión al servicio del yo.   Mientras se está bailando se está jugando, se repiten los movimientos que simbolizan situaciones a las que se regresa por placer o por que causan angustia, se crean personajes que se quiere ser, como cuando el niño juega al doctor o a la maestra, se busca hacer por un momento lo que otros hacen.   Freud escribe acerca de este tema lo siguiente “La contemplación apreciativa de una representación dramática cumple en el adulto la misma función que el juego desempeña en el niño, al satisfacer su perpetua esperanza de poder hacer cuanto los adultos hacen”

Dentro de la danza se utilizan movimientos primitivos como la posición fetal, la incorporacióndel torso para poder sentarse, la desarticulación y movimiento de las extremidades así como el estirarse, estos movimientos   podrían representar en la danza el procesos primario de pensamiento, donde la conexión principal del ello se da con el cuerpo y sus deseos, para llegar al proceso secundario, donde ya se podría comparar con movimientos más elaborados como girar, batir los pies, hacer saltos con movimientos  de piernas y brazos, donde se formansentimientos, donde ya existe un plan de acción desarrollado por la razón. Los movimientos primitivos nos ayudan a pasar a otros más complicados, a alcanzar el punto máximo de la elaboración tanto del pensamiento como del movimiento, la coreografía, donde se unen movimientos primarios y secundarios, para lograr la expresión completa de la erotización, con sensaciones, gestos, estableciendo los límites necesarios, apareciendo la inmovilidad y la armonía con la música, que representa en ese momento el exterior.

 

Proceso Analítico y danza

En la danza el movimiento surge de la inmovilidad, del ser estático y busca regresar a ese estado después de desarrollar secuencias de movimientos catárticos, que provocan altibajos en la tensión, teniendo momentos donde esta es demasiada, para llegar hasta el punto  final, a la descarga de catexis, que generalmente se da después del clímax de la coreografía, donde la tensión llego a su punto máximo, que causa dolor y angustia, para descansar en una posición final, que te evoca, paz, tranquilidad, equilibrio y placer, regresando al origen, que fue lo inmóvil, esos tres segundos cuando se libera la tensión y recibes gratificación, ese  es el camino que recorre una y otra vez el bailarín.  Este proceso se asemeja a lo que ocurre dentro de la sesión, desde el inicio en el diván, con una posición inmóvil y en silencio, el desarrollo con la asociación libre, la descarga de energía por medio de la palabra y por último el estado de reposo y silencio para finalizar la sesión.

El psicoanalista Jorge Bruce menciona: “Cuando la cámara mental fracasa, el cuerpo pugna por expresar lo que no puede resolver en la mente”,  en el momento de tomar esta decisión de expresión, el soma se compromete a dejarse llevar, fluir, hacer lo que el mismo cuerpo necesita, lo que la pulsión pide (objetivo), utilizando como instrumento secuencias de  movimientos para lograr una comunicación interna y con el exterior (público), lo que representa la descarga de energía placentera.

Pueden existir distintos objetivos al ejecutar movimientos en una secuencia, por un lado el bailarín puede optar por movimientos catárticos, que únicamente lo llevan a deshacerse de sensaciones de displacer  y a realizar descarga de energía,  esto se podría ver en alguna coreografía donde no hay matiz entre movimientos explosivos, inmovilidad y movimientos relajados, lo que ser el equivalente en la sesión terapéutica al paciente que únicamente descarga su angustia causante de malestar.   Como contraparte existe la oportunidad de procesar los contenidos, de metabolizar las catexis, como al realizar asociación libre y elaboración  dentro de la sesión psicoanalítica, lo que se asemejaa una secuencia con matices y etapas que se hilan unas con otras.

 

Sueños y Danza

La relación entre la danza y los sueños en la terapia psicoanalítica puede expresarse con la capacidad de la danza para regresar al momento del conflicto o deseo, volver a elaborar por medio de la ficción que se crea, se construye un personaje que ayuda a trabajar con ideas o situaciones que en su momento fueron difíciles y posiblemente bloqueadas, la ficción se forma por una historia, un momento en específico y el personaje tiene las características que el individuo elige y proporciona para poder resolver el conflicto que se presenta, los demás personajes, lugares y objetos que se presentan en la ficción también son creados por el individuo como en los sueños, a estos elementos  se les da una parte importante del protagonista, nacen de él, la diferencia con el sueño es que en la representación de danza la ficción continua hasta la resolución del conflicto y el sueño muchas veces termina antes y se prefiere despertar.

Al realizar esta recreación mediante danza, se plasma en ella, como en los sueños, miedos y deseos que se busca entender, teniendo diferentes posibilidades de desenlace así como varias formas de desarrollarlos, acercándose a lo que sería un sueño lucido.   Por estas similitudes a menudo en la creación coreográfica se muestra el contenido de sueños con material importante para el individuo o repetitivos, provocando la ensoñación, buscando la continuación de estos sueños, en un lugar con características parecidas al lugar donde se desarrollan, lugar de fantasías, atemporal, sin objetos definidos y sin límites espaciales.

 

Simbolización

Danzar es simbolizar, para poder crear y ejecutar movimientos, debemos darle un símbolo al material reprimido y este a su vez buscar un significado, relacionamos los movimientos con sensaciones que ubicamos dentro de nosotros, la naturaleza de los movimientos depende del símbolo al que se une, es decir la forma y velocidad en cómo se moverá un brazo dependerá de que simboliza ese brazo para el interprete,  las extremidades del cuerpo, el torso, la cabeza crean una secuencia, orientados por lo que simbolizan,de esta manera al bailar se dan señales, de aceptación, de negación, de libertad, se une el cuerpo con el símbolo.

Por medio de nuestras experiencias y lo que es introyectado, se forman percepciones del mundo externo, donde nuestro cuerpo crea símbolos para representar el exterior, así cada movimiento va a significar algo diferente dependiendo de cada individuo tanto interprete como espectador, el interprete tomará en cuenta qué parte de su cuerpo representa de mejor manera su idea, como por ejemplo una contracción de la espalda podría representar el miedo que lo hace regresar a sí mismo, un salto de gran altura para algunos podría significar volar y para otros estar cayendo en un  vacio.

 

Represión en el escenario.

En la danza se encuentra presente uno de los elementos esenciales en la terapia analítica, la represión,  al igual que en el consultorio existen ocasiones donde los movimientos como las  palabras dejan de fluir al exterior, por una fuerza que los mantiene adentro (en el inconsciente), que no permite la libre expresión y donde es difícil lograr la conexión con este material, se complica el tocar y revivir sentimientos.   Dentro del baile un ejemplo de esta represión podría ser  cuando no se logra la descarga de catexis dentro del escenario, cuando no se alcanza la armonía con la música, ni la comunicación con el espectador y se disfraza con movimientos pre-establecidos (como ejemplo están los clichés) que son fríos y que no cumplen la función de llevar al exterior las vivencias.En ocasiones se encuentra que dentro de una coreografía, el interprete va a olvidar continuamente ciertos movimientos o  secuencias que no logra hacer suyos, con los cuales no logra conectarse, se podría generar la hipótesis de que esos movimientos se acercan a emociones y sentimientos que no se desea llevar al exterior,  por lo tanto son rechazados, reprimidos.

 

Relación de danza

Durante el acto de danza, se presenta una relación con el compañero de baile, la cual podemos asimilar a la diada que se presenta en la primera etapa de desarrollo con la madre o cuidadora, donde el tipo de lenguaje es especialmente corporal(pre verbal) en el cual se busca y se interpreta el contacto físico que se tiene con la madre,  donde se utiliza una recepción cenestésica extensiva.   El sentir el cuerpo del compañero, nos comunica cuales son los sentimientos y por tanto los movimientos que se generaran estando juntos, no necesitan hablarse, para indicar que es lo que sigue o a donde van, solo se requiere sentir al otro para saber cómo actuar, hacia donde moverse.  La lejanía y cercanía, la intensidad del movimiento se leen en el cuerpo del otro, para poder dar una respuesta acorde a lo que se recibe.   Un ejemplo puede ser la forma en cómo se sostiene a la pareja en la diada, haciendo sentir al otro seguro, protegido y apoyado o viceversa.

También podemos tener la opción de pasar de la diada a una triada donde el tercer elemento es el espectador, al cual se le muestra la relación primaria. Cuando el bailarín se comunica, busca siempre una receptividad, por una parte busca el agrado y respuesta del espectador (un ejemplo son los aplausos) y por otro lado busca la identificación con este, es en donde él crea la fantasía de estar en su lugar y ser observador de esta relación primaria que el mismo está creando.

 

Danza como proceso creativo.

PichonRiviére describe al artista de la siguiente manera:   “El artista, como toda persona de nuestro tiempo, tiene que abordar los problemas que se le plantean a cualquiera de sus semejantes, pero con la diferencia de que él se anticipa y como ser anticipado, se le adjudican las características de un “agente de cambio”, situación que favorece el desplazamiento sobre él de todos los resentimientos, fracasos, miedos, sentimientos de soledad, incertidumbre de los demás, como si él fuera el portavoz de todo lo subyacente aún no emergido.”

Se describe al artista como un ser sensible, que percibe con mayor facilidad,el cual con su capacidad de renovarse y provocar un cambio en él día a día, se ha hecho portador de situaciones y sentimientos de angustia en la sociedad.

El artista en la danza, toma todas las sensaciones positivas y negativas, alegres y dolorosas como material, para su creación, convierte las adversidades y angustias en una representación artística investida de energía, utilizando esta como medio para llegar al placer, al descanso.

Por medio de su creación, logra una armonía entre la realidad y sus fantasías.

El proceso creativo de danzar,  permite llegar a los demás, conectarse con ellos, romper barreras narcisistas, así como saber que lo que se crea con movimiento es algo que le pertenece al intérprete.

 

Movimiento y palabra como puente entre consciente e inconsciente.

Dentro de la terapia psicoanalítica el material inconsciente se lía a las palabras para poder  recuperar su capacidad de consciente, en la danza,  este proceso se da al unirse el movimiento proveniente de impulsos, con palabras y representaciones de ideas, mediante lo que ya se conoce, se conceptualiza, de esta manera puede ser  escuchado y entendido, dando como resultado un conocimiento personal a través del cuerpo y movimiento.   Se podría decir que cada movimiento   corresponde a una palabra.

Para detallar este punto veremos el siguiente ejemplo:   La danza terapeuta, bailarina y coreógrafa María Fux, presenta el caso de Sofía, joven perteneciente al grupo dancístico para personas discapacitadas, que maneja María.  Sofía es sorda de nacimiento y por consiguiente no pronuncia palabras, únicamente sonidos que ha ido aprendiendo.

Sofía entra en un programa donde el objetivo principal es encontrar un canal de comunicación, entre sus  sentimientos, sensaciones  y el exterior. (Dialogo con el silencio)

Sofía realiza un trabajo de autoconocimiento, de análisis, busca que es lo que le incomoda y le gustaría resolver, principalmente referente a su silencio (lo que se asemeja al proceso psicoanalítico) sin embargo ella no lo puede expresar con palabras y encuentra en sus movimientos un puente para llevarlo al exterior y disminuir su angustia.   Aprende a conectar sus ideas a sus movimientos, a imaginar y crear su propio ritmo, aceptando como lo menciona María Fux que,“la palabra se hace cuerpo” utilizando también sonidos guturales que la ayudan y de esa manera llevar a cabo el proceso de unir material proveniente del inconsciente con el sustituto, en este caso, de la palabra, el movimiento.

La danza resaltando su carácter terapéutico, puede ser el puente de comunicación, de liberación de inhibición física, el área de elaboración  y contención, para danzantes, que por diversas razones, no pueden hacer uso parcial o total de la palabra y busquen llevar al exterior sus sentimientos.   Esta íntima relación corporal podría ayudar al analista para investigar lo que no puede saber cuando las palabras no llegan a lo más oculto.

 

Conclusiones:

Por medio de la danza, así como de la terapia psicoanalítica, el ser humano se comunica con el mundo,  los movimientos como las palabras, se convierten en un puente entre el interior y el exterior, donde el bailarín/paciente debe de estar preparado para enfrentar el poder que tiene el cuerpo en movimiento,  el cual se utiliza como método terapéutico, de descarga y elaboración.  El análisis tanto en el escenario como en el diván, son procesos que se observan desde el interior, para ser interpretados por el espectador correspondiente.

Los movimientos, así como el dialogo, permiten la representación de los estímulos, emociones, angustias y vivencias, que determinan a un bailarín/paciente, el cual como se suele decir, deja el alma en el escenario.

 

Bibliografía:

  • Obras completas de Sigmund  Freud, “Personajes Psicopáticos en el teatro”.
  • MariaFux “La formación del danzaterapeuta”  Vivencias con la danza terapia.
  • Enrique Pichon-Riviére“ El proceso creador”.
  • Steven Luria Ablon “How Can We Know the Dancer from the Dance?”
  • Ruthanna Boris “The Root of Dance Therapy”

 

IMAGEN: sxc / Cieleke

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