El vínculo a través de las apps

Por: Juliana Rico

R. Kaës (2009) define al vínculo como “la realidad psíquica inconsciente especifica construida por el encuentro de dos o más sujetos.” En otras palabras, cómo un sujeto se relaciona con otro u otros, o un aparato psíquico con otro aparato psíquico. 

¿Qué pasa cuando esta relación psíquica se forma en un encuentro virtual? 

Empieza a ser común que a nuestra consulta lleguen pacientes contando anécdotas de encuentros que han tenido gracias al desarrollo de aplicaciones, y es por eso que empecé a preguntarme: ¿qué pasa con el vinculo?, ¿qué está pasando a nivel cultural?, ¿cómo está afectando esto las relaciones sociales y amorosas? En función de lo que se ha tocado en el consultorio y con conocidos, hablaré a modo concluyente de estas aplicaciones.  

Imaginemos: eres soltero o soltera, estás aburrido, no tienes nada que hacer, a lo mejor te sientes solo y no tienes con quien hablar. Abres tu celular, bajas una aplicación -BAM- miles de personas a tu alcance, con quién platicar, sextear, tener encuentros amistosos, casuales, relaciones, matrimonios; el mundo está en tus manos. 

Tinder, Bumble, Grinder son algunas de las aplicaciones que te permiten conocer personas de todo el mundo, de todos y para todos los gustos y preferencias. Vivimos en un mundo virtual, donde ya no es necesario dejar la comodidad de tu casa para conocer personas. 

Esto lleva ya algún tiempo, pero con la llegada de COVID-19, Tinder registró un incremento del 42% entre la  actividad de sus usuarios. (Díaz de Santos, M., 2020). Algo que parecía un capítulo de Black Mirror se ha vuelto una realidad, donde el ser humano tiene una relación simbiótica con el celular. 

Freud en “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre” (1910) habla sobre la elección de objeto en el varón y lo divide en cuatro categorías: las primeras dos son condiciones de amor que tienen que ver con el objeto y las otras dos con las actitudes del varón respecto a los objetos de amor.

La primera condición tiene que ver con “el tercero perjudicado” y es cuando el hombre elige una mujer que no es libre “su contenido es que la persona en cuestión nunca elige como objeto amoroso a una mujer que permanezca libre, vale decir a una señorita o señora que se encuentre sola, sino siempre a una sobre quien otro hombre pueda pretender derechos de propiedad en su condición de marido, prometido o amigo” (Freud, 1910). Dónde hay un tercero perjudicado, la pareja de la mujer. Relacionando esto con las aplicaciones, es interesante el incremento que ha habido en relaciones poliamorosas o relaciones abiertas, donde hay un acuerdo que, a pesar de estar en una relación comprometida, cada uno tiene la libertad de poder conocer y salir con más personas. La segunda condición habla sobre la liviandad de la mujer, es decir, cuando la mujer experimenta su sexualidad genital libremente. “Esta condición dice que la mujer casta e insospechable nunca ejerce el  atractivo que pueda elevarla a objeto de amor, sino sólo aquella cuya conducta sexual de algún modo merezca mala fama y de cuya fidelidad y carácter intachable se pueda dudar”. Es decir “amor por las mujeres fáciles” (Freud, 1910).

Un paciente comentó que él tiene novia desde hace cinco años. Se conocieron en el trabajo y a decir de él, les gustaba fantasear con otras personas. Después de un tiempo juntos decidieron “abrir” la relación, primero con tríos y luego cada quien por su lado, ella con otro hombre, y él con otra mujer. Acordaron que después de cada encuentro se lo iban a contar, ya que las historias del otro les exitaba y disfrutaban de las experiencias del otro. Llegaron a ciertos acuerdos:  nada de amigos muy cercanos, al menos hasta no estar seguros de que no generará interferencias entre ellos y su relación; discreción para que sólo se enterara la gente en la que confiaban; aviso de todo lo que sucedía, ubicación de donde estaban con las otras personas e, inicialmente, solicitud de permiso, es decir, preguntar si la otra persona estaba de acuerdo y no había tema con la tercera parte. Actualmente ya no es sólo sobre sexo, si no algo más anímico. De vez en cuando, hay cosas que les afectan más, por ejemplo, en caso de mi paciente dice que no le gusta cuando la nota más distante de él y más cercana a los terceros, o cuando surgen inseguridades si siente que un tercero le gusta más, pero han sabido salir adelante hablando de las cosas.

Según Freud, la primera de estas condiciones satisface una tendencia competitiva del sujeto ya que perjudica a un tercero mientras, la segunda condición tiene más que ver con los celos. La persona de este tipo tiene una necesidad de sentir celos, aprovecha cada ocasión para sentirlos y cuando los siente, su pasión alcanza su cima y la mujer alcanza su valor supremo. El varón de este tipo necesita sentir celos y solo ahí se siente realmente apasionado por la mujer y la eleva con el valor que le da. Algo llamativo de estos celos es que no caen en la persona que está con la mujer: si la mujer está casada, los celos no caen sobre el marido. Esto no le importa, puede tolerar esta situación triangular, si no que los celos tienen que ver con extraños que van apareciendo en la vida de la mujer. En tiempos modernos, no sería la pareja de la mujer, si no todos los posibles matches que puede tener siendo usuaria de estas plataformas. 

Las siguientes dos conductas tienen que ver con las actitudes del hombre respecto a los objetos de amor y elección. La tercera condición es cuando “el valor de la mujer es regido por su integridad sexual, y el rasgo de la liviandad lo rebaja. Por eso aparece como llamativa desviación respecto de lo normal el hecho de que los amantes del tipo considerado traten como objetos amorosos de supremo valor a las mujeres que presentan este rasgo. Cultivan los vínculos de amor con estas mujeres empeñándose en el máximo gasto psíquico, hasta consumir todo otro interés; son las únicas personas a quienes pueden amar, y en todos los casos exaltan la auto exigencia de fidelidad, por más a menudo que en la realidad la infrinjan” (Freud, 1910).  Es decir, la eleva a una condición de ser única, de valor supremo. El hombre se impone a si mismo la fidelidad con esta mujer, consume todo el interés de su vida al punto que ya no se interesa en nada mas de su vida, la tiene idealizada y a pesar de ese valor único y la auto exigencia de serle fiel, no impide que, si pasa algo, la pueda sustituir con otra mujer que vuelve a poner en esta posición, y se repite con esta misma sobrevaloración. 

Una paciente “M”, me contaba sobre un match que hizo con un hombre “S”. Este hombre le dijo que él sólo podía estar con una mujer a la vez, y que no se refería a lo físico, si no a lo anímico. Ya que vivían en diferentes ciudades, su comunicación era constante, pero a base de mensajes de texto, la comunicación era sobre su día a día, aunque también había sexting.  Hablaron un par de meses antes de planear un encuentro, pero antes de que esto sucediera, él le escribió para decirle que había encontrado a alguien con quien tenía muchas cosas en común, pero que sobre todo vivía en la misma ciudad que él, por lo que terminó la “relación” con mi paciente. Mi paciente al tener múltiples otras conversaciones con otras personas, siguió adelante. Unas semanas después este hombre volvió a buscarla, diciendo que la conexión que había sentido con ella no se comparaba al de la otra persona, a pesar de que nunca se habían conocido. 

A raíz de este encuentro entre mi paciente y “S”, me quedé pensando en las nuevas formas de relacionarse físicamente. ¿Qué pasa con el sexting, phone sex, video sex? ¿Tener sexo a distancia es la nueva moda? ¿A caso llegará el momento que la intimidad física no sea necesaria mas que para procrearse? O será más bien como el inicio de vida de una paciente adolescente, que, al iniciar las entrevistas con la madre, ella comentó “me cansé de esperar por la persona correcta y fui a una clínica de fecundación invitro” y así inició la vida de esta paciente.

Hoy en día es mucho más común esta tercera condición y hasta podríamos compararla con “la vida líquida.” Zygmunt Bauman (2005) define la vida líquida como la manera habitual de vivir nuestras sociedades modernas. Se caracteriza por no mantener un rumbo fijo ya que siempre está cambiando, no es constante, cambia con gran velocidad, y no es permanente. Habla de cómo la vida hoy es una serie inacabable de nuevos comienzos e incesantes finales, como bien podríamos decirlo de muchas de estas “relaciones” que surgen de estas aplicaciones. Se procura por todo medio posible que los finales sean rápidos e indoloros para estar listo para la siguiente persona. 

La cuarta conducta es el propósito del rescate. “Es la tendencia exteriorizada en los amantes a rescatar a la amada. El hombre está convencido de que ella lo necesita, de que sin él perdería todo apoyo moral y rápidamente se hundiría en un nivel lamentable. La rescata, pues, no abandonándola” (Freud, 1910). Estos varones se proponen rescatar a esta mujer que se pone en peligro con sus conductas riesgosas, sexuales y se proponen llevarla al camino de la virtud y alejándola de situaciones que la conllevan a un peligro. “En algunos casos el propósito del rescate puede invocar, para justificarse, la dudosa escrupulosidad sexual de la amada o su posición social amenazada; pero no resalta con menor nitidez cuando están ausentes tales apuntalamientos en la realidad” (Freud, 1910).

La practicidad de las aplicaciones y la inmediatez con la que se puede conectar con alguien más es algo increíble. Según un estudio Británico,  los hombres suelen dar like 6.2 veces más respecto a las mujeres y que, en cambio, un hombre, por lo general, recibe sólo un like del 0,87% de las mujeres (es decir, le eligen 1 de cada 115 mujeres). (Díaz de Santos, M., 2020)

Aquí van algunas estadísticas: en México, el total de swipes diarios es de 26 millones. Es uno de los países de habla hispana más activos en el uso de estas aplicaciones. Un usuario se pasa en promedio una hora dentro de la aplicación. La proporción de hombres solteros es ligeramente mayor al de las mujeres. El uso de la app incrementa un 20% durante los meses cálidos en comparación con los fríos. Los lugares con mayor número de match son: Isla Mujeres, Monterrey y Ciudad de México. Los acentos extranjeros resultan mucho más atractivos para los usuarios mexicanos (Cocktail Marketing., 2022).

Estas estadísticas me hacen preguntarme qué es lo que hace que una persona pase tanto tiempo dándole a la derecha o a la izquierda. ¿Será la validación que una persona recibe al ver que ha dado “match” con alguien?, ¿la facilidad con la que se puede relacionar con otra persona?, ¿la falta de riesgo al rechazo?, ¿la anonimidad?

Mientras me preguntaba esto, recordé un texto de David Rosenfeld “Adicción a los videojuegos” que habla de la adicción a una actividad. Hablando de estas aplicaciones ¿será entonces que se encuentra la dependencia para elevar el narcisismo de uno?

Ahora, no solo existen estas aplicaciones para vincularse con otros. Los videojuegos también tienen chats, foros y plataformas para que sus usuarios puedan comunicarse de forma directa a la hora del juego. 

Un paciente de 13 años llegó al consultorio entre otras razones, por su dificultad de hacer amistades. Él sólo llegó a decirme que tenía ansiedad social, pero a la hora de jugar en estas plataformas, dice tener varias amistades “cercanas”, de las cuales, no sabe su nombre, edad u origen, ya que sólo habla con ellos sobre las estrategias que van a utilizar durante el juego. Me asegura que él no les da nada de su información personal, nombre, dónde vive, ni nada. Me llamó mucho la atención cuando llegó un día a contarme que su mamá le había castigado el Xbox y la angustia que le entró, no porqué ya no podía jugar más, si no por que en realidad le “había castigado a sus amigos”. 

En los videojuegos, los personajes del mundo interno se presentan en pantallas y son proyectados en un escenario exterior donde pueden ser matados, perseguidos, protegidos, etc. Rosenfeld en el caso de Lorenzo, un adolescente adicto a los videojuegos comenta que “en su búsqueda de sensaciones físicas y corporales, Lorenzo estaba atrapado en las luces, los colores y los sonidos de los videojuegos.”

Pareciera que los usuarios de estas aplicaciones en su búsqueda de satisfacer sus necesidades físicas y corporales alimentan su propio narcisismo, haciendo que se vuelva difícil dejar estas aplicaciones y pasando incontables momentos del día buscando a la siguiente persona con quien tener un acercamiento. 

Freud en “El malestar en la cultura” habla sobre el antagonismo que existe entre las necesidades pulsionales del ser humano y las restricciones que la cultura impone. La contradicción entre cultura y pulsiones radica en que la cultura intenta instaurar sociedades pacíficas restringiendo la satisfacción de las pulsiones sexuales y agresivas. 

El uso de estas plataformas, quita o modifica comportamientos que en la “normalidad” no están bien vistas. Si vas caminando por la calle y una persona te parece atractiva, no te le vas a acercar a preguntarle si quiere un encuentro sexual. En estas plataformas, podríamos decir que no necesariamente esta mal visto, pues es el uso que se les ha dado. 

La cultura vive en perpetuo malestar porque la única manera de que exista es que el hombre se reprima; que mutile esa parte animal que haría de él una bestia libre y feroz. Esta represión no es obligatoria en el mundo virtual y aún así vemos que hay malestar. ¿Será un sentimiento de vacío? Citando a Lipovestky (1994) “Vivimos en un mundo de felicidad paradójica o de ligereza, donde hay mayor confort y satisfacción material. Vivimos mucho más tiempo y disfrutamos de más placeres que antes, pero el sentimiento de felicidad no progresa. Esto pasa porque el consumo nos manipula y nos hace soñar con cosas que no podemos comprar”.

Mientras escribía esto, no pude dejar de pensar en la película de Wall-E, donde unos humanos con sobrepeso están sentados frente a una pantalla. ¿Será esa nuestra realidad en un futuro no muy lejano? En la conferencia de OCAL el 17 de septiembre 2022, una de las mesas fue “El Metaverso: El futuro en las ilusiones” por Lukas Canal, en la que se hablaba de un mundo virtual en tercera dimensión. Citando a Lukas “el metaverso va a ser más grande que el mundo donde vivimos.” Hablaba de una realidad virtual en el que el usuario podrá participar con ayuda de un avatar, una versión mejorada de nosotros mismos, de nuestra identidad, un ideal del yo.

La palabra “avatar” tiene su origen en el hinduismo y se refiere a un dios que desciende a la tierra en su forma mortal. En la teología hindú, Vishnu asume varios avatares terrenales —un pez, una tortuga, una criatura mitad hombre y mitad león— para intentar restaurar el orden cuando la humanidad está en caos (Hess, A., 2016). Ahora nosotros somos los dioses que se reinventan en línea con la esperanza de traer orden a una realidad que en realidad no podemos controlar.

Este avatar podrá ir por todas partes de este nuevo mundo virtual, podrá hacer y tener lo que desee. Me preguntó, ¿qué pasará con nuestra psique entonces? En un mundo donde la percepción de lo externo e interno se une; en un mundo donde habrá incapacidad de sentir soledad y desamparo; donde el cuerpo físico no existe y donde el mundo interno pueda ser alcanzable. La realización alucinatoria del deseo puede hacerse realidad sin ser alucinado.

Para terminar, me gustaría decir que me quedo con mas preguntas que respuestas, ya que es un tema muy amplio y me quedo corta de tiempo intentando abarcar los diferentes puntos de vista que podrían verse aquí…pero es un lugar donde empezar. 

Bibliografía

  • Bauman, Z. (2005). Liquid Life (1st ed.). Polity.
  • Canal, L. (2022.). El Metaverso: El futuro en las ilusiones. OCAL
  • Cocktail Marketing. (2022, 1 agosto). Estadísticas de Tinder. Cocktail Marketing – Agencia de Marketing Digital. Recuperado 22 de septiembre de 2022, de https://cocktailmarketing.com.mx/estadisticas-de-tinder/
  • Díaz de Santos, M. (2020, Octubre 07). Trendencias. Retrieved September 22, 2022, from https://www.trendencias.com/sexo-y-relaciones/tinder-panacea-sexo-para-hombres-perdida-tiempo-debate-esta-abierto-ellos-responden
  • Freud, S. (2008). Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre (1910) (J. L. Etcheverry, Trad.). En J. Strachey (Ed.), Sigmund Freud, obras completas.
  • Freud, S. (2008). Malestar en la cultura (1930 [1929])  (J. L. Etcheverry, Trad.). En J. Strachey (Ed.), Sigmund Freud, obras completas.
  • Hess, A. (2016, June 23). ¿Qué revelan nuestros avatares sobre nosotros? New York Times. https://www.nytimes.com/es/2016/06/23/espanol/cultura/que-revelan-nuestros-avatares-sobre-nosotros.htm
  • Kaës, René (2009) La realidad psíquica del vinculo, Revista de la AIPCF, “El vinculo”.
  • Lipovetsky, G. (1994). La era del vacío. Ensayos sobre el invividualismo contemporáneo. Barcelona: Anagrama
  • Imagen: Pexels/Pascal

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