“Cuando el amor se pierde. Un estudio sobre la melancolía y los duelos amorosos desde un punto de vista psicoanalítico.”

Por: Margarita Martínez

Introducción

Tanto en la actualidad, como en la historia, el tema del amor–amar y ser amado ha estado presente ocupando un lugar sumamente importante, convirtiéndose en uno de los fenómenos más intensos y profundos que puede experimentar el ser humano.  Como bien sabemos cuándo se pierde el amor del objeto, más allá de la tristeza que se pueda experimentar sea por su muerte o simplemente su salida de nuestra vida. Pueden manifestarse fuertes perturbaciones en nuestro autoconcepto, dañando a su paso nuestra capacidad para poder investir nuevos objetos.  (Freud, 1914) Esto genera un intenso dolor psíquico que es fácil de percibir no solo en la clínica, sino también en las personas que nos rodean. Es un fenómeno tan común y cotidiano que vale la pena estudiarlo desde un punto de vista psicoanalítico.

Ahora bien, desde el psicoanálisis Sigmund Freud fue uno de los primeros teóricos en explorar las diferentes formas en las que pueden atravesarse estas pérdidas, ya que rara vez se presentan de la misma manera. Freud plantea que en el duelo normal se elabora una pérdida y con el tiempo se logra volver a investir la energía, que fue depositada en el objeto perdido, en objetos nuevos. Por el contrario, en el caso de la melancolía este proceso se ve entorpecido ya que, para empezar, el Yo, aunque puede saber a quién perdió, realmente no sabe lo que se perdió en él. Esto se debe a que la pérdida queda internalizada de forma patológica, desencadenado un fuerte empobrecimiento del yo que se acompaña de autorreproches y sentimientos de no ser digno. (Freud, 1914)

Este trabajo pretende relacionar el amor, el duelo y la melancolía, basándose en teóricos como Freud, Green y Darian Leader. Se plantea que en el amor existe una identificación con el objeto, por lo que perderlo puede inducir fuertes procesos melancólicos. También se va a hablar sobre los diferentes mecanismos que suelen presentarse en este fenómeno y así complican el proceso del duelo, como es la idealización del otro y la agresión que se desplaza en contra del Yo. Cuando el objeto perdido se introyecta, la elaboración de lo que sería un duelo normal se vuelve complicada y es ahí cuando se presentan estados melancólicos que pueden ser riesgosos para el sujeto, por esta razón se pretende explorar la relevancia clínica que tienen en la actualidad

El amor como escenario de identificación y narcisismo

El amor es mucho más complejo de lo que aparenta ser. Tal como lo plantea Freud en Introducción al narcisismo no sólo se trata la investidura de la libido en el objeto, sino también de la identificación con el mismo. El sujeto se identifica con el objeto, incorporándolo en su estructura psíquica, y así este se vuelve parte del yo. Es aquí cuando la pérdida del objeto amoroso puede volverse confusa y compleja. (Freud, 1914)

Freud distingue dos categorías fundamentales en la elección de objeto. La primera que se menciona es la elección por apuntalamiento en donde se elige a partir de la figura de los padres, o bien de la mujer nutricia y el hombre protector. En segundo lugar, Freud menciona la elección de objeto narcisista. En este caso la elección de objeto está relacionada a otros en los que nos vemos reflejados y por lo tanto amamos, o por otro lado en objetos que representan todo aquello que nos gustaría ser. (Freud, 1914)

Ahora bien, para el propósito de este trabajo es importante exponer los riesgos a los que el sujeto se puede enfrentar cuando ama.  “Tal sobreestimación sexual da lugar a la génesis del enamoramiento, que conduce a un empobrecimiento original del yo en beneficio del objeto.”(Freud, 1914, p. 85) En esta frase Freud nos habla sobre cómo el sujeto retira la energía una vez puesta en él para depositarla en el objeto amado. Al analizar lo que esto representa, se puede decir que el sujeto apuesta una de las cosas más valiosas que tiene sin realmente saber cuál será el resultado o si va a salir victorioso. Esto se vuelve aún más relevante si tomamos en cuenta lo que Freud menciona en Introducción al narcisismo: Cito “En la vida amorosa, el no ser amado deprime el sentimiento de sí, mientras que el ser amado lo realza.” (Freud, 1914, p.94)

Considerando todo lo antes planteado se puede entender porque una pérdida amorosa es tan dolorosa y lo catastróficas que pueden ser sus consecuencias en la integridad psíquica del Yo. Perder al objeto amado, en donde está depositada la libido que un día nos sostuvo conlleva a un duelo profundo. ¿Qué es lo que pasa cuando este duelo no logra elaborarse?

Duelo vs. Melancolía: la pérdida real y la pérdida del yo

A continuación, se pretenden explicar las diferencias principales entre duelo y melancolía, para así poder entender cómo funciona cada una frente a la pérdida del ser amado y las graves consecuencias que pueden afectar al sujeto una vez que esto pasa.

En su obra Duelo y Melancolía Freud habla sobre el duelo y como este puede surgir después de una separación amorosa y no solo tras la muerte del objeto amado: Cito “El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción.”(Freud, 1915, p.241.)  Cuando hay un duelo lo esperado es que este sea elaborado y con el pasar del tiempo la libido sea desplazada a nuevos objetos. Pero como se había planteado en el apartado anterior. ¿Qué pasa cuando el duelo falla, y por qué a veces no se llega a esta elaboración? Aquí es cuando Freud explora la melancolía y sus efectos. “En la melancolía vemos una cancelación de interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad, y una rebaja en el sentimiento de sí.” (Freud, 1915, p.242).

Freud refiere una diferencia particularmente importante entre estas dos reacciones ante la pérdida. En el duelo se sabe que es lo que se ha perdido, en el caso de la melancolía se puede identificar el objeto perdido, pero no lo que se ha perdido de sí mismo en él. (Freud, 1915)

Esto es clave si recordamos lo que se mencionó anteriormente sobre la identificación con el objeto y el empobrecimiento que amenaza al Yo. Perder al objeto es perder una parte del yo. Tal como lo explica Freud esta pérdida desencadena una serie de autorreproches y sentimientos de ser indigno, que vienen como consecuencia de una fuerte escisión en el Yo del sujeto en donde realmente lo que se trata de hacer es destruir al objeto perdido y estos reproches tan característicos realmente están dirigidos a él.

“El melancólico describe su yo como indigno, estéril y moralmente despreciable. Se hace reproche, se denigra y se espera repulsión y castigo.” (Freud, 1915, p 243) Tal como Freud lo señala en el caso de la melancolía el sujeto cree estos reproches y no los cuestiona. No los esconde, sino que los comparte abiertamente con quien este ahí para escucharlos (Freud, 1915)

Hay una cita de Freud que me parece de suma importancia para explicar la melancolía y la identificación patológica que la caracteriza “La sombra del objeto cayó sobre el yo.” (Freud, 1915, p. 249) A mi parecer esta sombra representa la carga afectiva negativa que deja el objeto en el Yo, esta sombra oscurece al objeto e incluso pareciera nublar su juicio privándolo de claridad. El objeto tiene dentro esta parte del yo que lo hace sentir por sí mismo lo que un día sintió por el objeto. Pero desgraciadamente, como lo menciona Freud, lo que queda del objeto es meramente una sombra. Dejando al sujeto con todas sus partes negativas, pero ni un solo rastro de lo que un día fue tan positivo. También se puede interpretar que todos estos autorreproches el sujeto desearía hacerlos al objeto perdido, pero al no tenerlo se utiliza a sí mismo como una forma de catarsis escindiendo su Yo de manera que pueda desempeñar ambos papeles.

Agresión hacia el yo y narcisismo negativo

Como ya se mencionó anteriormente. Un mecanismo que con frecuencia se observa en la melancolía es el de la hostilidad contra el yo. Una vez más es importante recalcar que en esta pérdida se pierde una parte del Yo, y a la vez el Yo se queda con una parte introyectada del objeto. Por lo que la agresión que debería sentirse hacia el objeto por su partida se desplaza hacia sí mismo, empobreciéndolo e incluso tendiendo a su destrucción. (Freud, 1914) Para dejar aún más claro esto, es relevante considerar el concepto de narcisismo negativo que introduce Green, en El trabajo de lo negativo.

Green retoma el concepto planteado por Freud sobre la existencia de un narcisismo de autoconservación e incluso necesario. En donde usando este narcisismo se sostiene al Yo. Pero.  ¿Qué es lo que pasa en el caso opuesto? Aquí Green introduce el narcisismo negativo. El narcisismo negativo conduce a la inexistencia. (Green, 1993, p. 123) En este tipo de narcisismo se quita toda investidura del yo y se vuelve incluso algo mortífero. (Green, 1993)

Esto es sumamente riesgoso y se puede ver en pacientes cuando llegan con un severo retraimiento e incluso anhedonia. Es importante considerar este concepto si se habla de melancolía ya que, en casos en los que se presenta podríamos estar ante sujetos con intenciones o ideaciones suicidas, producto de una grave desestructuración psíquica. Este es uno de los más grandes riesgos de los estados melancólicos. Aquí juega un papel importante lo que menciona Green sobre querer “regresar a cero”. Esto se puede relacionar con lo que propone Freud sobre la pulsión de muerte y como a veces puede ser preferible el simplemente no ser, la nada. (Green, 1993 p.123)

En cuanto al análisis es importante tener en mente las severas consecuencias que devienen de estos procesos y nos es pertinente encontrar formas en las que el sujeto pueda reinvestirse para así volver a investir el mundo.

Amor no correspondido y melancolía amorosa

Para este trabajo es importante también hablar sobre el amor no correspondido ya que a su vez esto puede generar un fuerte duelo o incluso melancolía amorosa. Aquí me parece pertinente lo que dice Darian Leader en su libro La moda negra sobre la ambivalencia que puede existir en todos los vínculos amorosos, él atribuye esto a nuestras primeras relaciones objetales y la ambivalencia que las acompaña. Menciona que en toda relación amorosa intensa existe un componente inconsciente de odio, Se habla sobre como en los duelos comunes cuando una persona ha muerto se idealiza y se recuerda solo lo bueno, aunque en lo inconsciente ese odio sigue presente. “El odio, sea consciente o no, también puede complicar severamente el proceso de duelo. La pérdida y la aflicción no siempre permiten ventilar los sentimientos que podamos haber reprimido, y en general no toleramos bien la hostilidad contra los muertos.” (Leader, 2014, p. 45)

Esta cita me hace pensar también en la idealización de los objetos que nos abandonan ya sea porque la relación amorosa termina o el amor simplemente no es correspondido. En algunos casos la pérdida de este objeto puede interpretarse como una muerte, aunque no lo sea de verdad. Es aquí cuando estos objetos quedan idealizados y se olvida lo negativo depositando esta parte en el Yo, una vez más aquí el duelo se complica dejando al Yo empobrecido.

Retomando a Leader y la idealización del objeto perdido me parece que es importante entender cómo al estar idealizando al objeto y contemplando solamente sus aspectos buenos el duelo por haberlo perdido se vuelve aún más doloroso, y a nivel estructural bastante confuso ya que se tienen sentimientos encontrados que hacen compleja esta elaboración. Desde el no poder ver al sujeto como algo completo y con todas sus cualidades. Por otro lado, si lo relacionamos con Freud y lo que menciona sobre el concepto de sí mismo y como se ve afectado por el rechazo que se siente tras no ser correspondido, podemos pensar que estos fenómenos los acompaña una intensa herida narcisista. De acuerdo con Freud ponemos una gran carga libidinal en lo que representa el ser amado y como él no serlo puede destruir el concepto que se tenía sobre sí mismo. (Freud, 1914)

Reflexión clínica, y conclusiones

El dolor tras una ruptura amorosa es un fenómeno común que ha estado presente desde siempre. Por eso es relevante poder identificarlo, cuando se presenta en análisis. Como se mencionó anteriormente, en algunos casos las pérdidas amorosas no se pueden simbolizar ni elaborarse y esto lleva al sujeto a estados melancólicos. Es impórtate tener presentes los efectos de la melancolía para poder identificarla y trabajarla evitando que esto triga como consecuencia depresiones más severas

En la actualidad las relaciones amorosas son altamente idealizadas y el narcisismo juega un papel más importante. Esto se puede deber a las redes sociales en donde todo se trata de cómo eres percibido y de ser visto. Esto también puede tener un rol crítico en la elaboración de estos duelos amorosos y estados melancólicos enmascarados.

Hoy en día las relaciones amorosas se viven bajo el lente de la idealización. El narcisismo está muy presente, y en la mayoría de los casos vemos como estos vínculos, toma un papel importante la opinión de los demás y el cómo se perciben nuestras relaciones. Es decir, la ruptura no solo afecta el vínculo entre la pareja, sino que también perjudica el ideal que se había construido frente a los demás. Esto, una vez más afecta el autoconcepto perdiendo también, una versión de sí mismo que estaba sostenida por estos ideales y vínculos.  Esto nos demuestra como al ser humanos, estamos inevitablemente apegados a aquello que amamos, incluso percibiéndolo como un logro

La relevancia de los conceptos que se plantearon en este trabajo retomando autores como Freud, Green y Leader es cada vez más clara si consideramos la frecuencia con la que se presentan en la clínica. A un alto porcentaje de pacientes que llega a análisis los mueven las relaciones objetales amorosas y las distintas formas en las que pueden fallar. No solo se trata de lo que ven en la pareja sino de lo que esta les hace ver en ellos.

Analizar la melancolía amorosa desde el psicoanálisis nos pone en la dirección correcta para encontrar herramientas que ayuden en su tratamiento y así poder ayudar a las personas que lleguen a nuestro consultorio a elaborar estás pérdidas que como bien sabemos son tan dolorosas y profundas. Finalmente me gustaría terminar retomando un escrito de Freud que me parece esperanzador. En la transitoriedad, Freud menciona que, en el caso de los duelos, de pronto un día dejan de doler y tenemos entonces oportunidad de reconstruir lo que en un momento previo se consideraba perdido.  “Sabemos que el duelo, por doloroso que pueda ser, expira de manera espontánea cuando acaba de renunciar a todo lo perdido, se ha devorado también a sí mismo y entonces nuestra libido queda de nuevo libre para sí. Todavía somos jóvenes y capaces de vida, sustituimos los objetos perdidos por otros nuevos que sean en lo posible tanto o más apreciables.” (Freud, 1916 p. 311

Bibliografía

  • Freud, S. (1914). Introducción al narcisismo. En Obras completas (Tomo XIV, pp. 67–102). Amorrortu Editores.
  • Freud, S. (1915). Duelo y melancolía. En Obras completas (Tomo XIV, pp. 237–260). Amorrortu Editores.
  • Freud, S. (1916). La transitoriedad. En Obras completas (Tomo XIV, pp. 307–311). Amorrortu Editores.
  • Green, A. (1993). El trabajo de lo negativo. Amorrortu Editores.
  • Leader, D. (2014). La moda negra: Duelo, depresión y melancolía. Sexto Piso.
  • Imagen: Pexels/RDNE Stock project

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