Vigorexia, Dismorfia Muscular o Síndrome de Adonis
Autor: Daniela Morábito

Introducción.

En el año 1993 el psiquiatra H.G. Pope, y su grupo de investigación del Hospital McLean, pudieron observar de manera incidental, que un grupo importante de fisioculturistas se veían y describían como pequeños, flacos y poco musculosos, a pesar del extraordinario grado de desarrollo muscular alcanzado. No tardó mucho en interesarse por este fenómeno y más adelante sentó las bases de lo que denominó anorexia inversa, ya que inicialmente lo asociaba como una forma inversa a la anorexia. Posteriormente, se decidió renombrarla como vigorexia, término que alcanzó la mayor popularidad. Actualmente su nombre científico es Dismorfia Muscular.

¿Cómo se define esta enfermedad y cuáles son sus características? Pope define la vigorexia como un desorden emocional consistente en la percepción distorsionada de las características físicas, de modo similar a como sucede con la anorexia, pero a la inversa, pues mientras que la anoréxica asocia belleza a delgadez, en este caso se asocia belleza a cantidad de masa muscular. No es fácil diagnosticar esta enfermedad, puesto que los criterios aún no son claros ya que se trata de un trastorno de reciente aparición que todavía no ha sido reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional. Hasta hoy no existe un modelo etiológico que permita describir su aparición, más bien de lo que se dispone son de especulaciones sobre diversas posibilidades. Sin embargo puede decirse que la base principal de esta alteración es la distorsión en la imagen corporal (dismorfofobia) y podría encuadrarse nosológicamente entre los Trastornos Dismórficos Corporales.   A dos años de haberse diagnosticado en México, este padecimiento es un trastorno psiquiátrico que no se sabe qué es lo que lo origina, sin embargo, la baja autoestima es un factor que influye en su aparición haciendo que la persona invierta de manera obsesiva gran cantidad de horas diarias en el gimnasio para sentirse bien.

La presencia de este padecimiento implica una adicción a la actividad física (especialmente a la musculatura): los vigoréxicos suelen realizar ejercicio físicoexcesivo, a fin de lograr un desarrollo muscular mayor de lo normal, pues de lo contrario se sienten débiles o enclenques. A esta exigencia se suma un trastorno en la alimentación que se hace patente en una dieta poco equilibrada en donde la cantidad de proteínas y carbohidratos consumidos es excesiva, mientras que la cantidad de lípidos se reduce. Esto puede ocasionar alteracionesmetabólicas importantes, sobre todo cuando el vigoréxico consume esteroides, anabólicos, hormonas de crecimiento y demás productos dopantes, los cuales incrementan la masa muscular en poco tiempo. El esteroide más conocido y utilizado es la testosterona, pero también el Ozonol y la Anandrulona. Éstas sustancias favorecen la aparición de hipertensión arterial, cáncer de hígado, insuficiencia renal, cáncer de próstata y testículo, y disminuye la fracción HDL del colesterol, que se encarga de proteger al corazón. A su vez, producen cambios de humor repentinos en el individuo. Además, la dificultad de conseguir dichos productos obliga al vigoréxico a recurrir al mercado negro donde aparecen productos fraudulentos, adulterados y sin ninguna garantía sanitaria. A su vez, el gasto ocasionado por esta obsesión puede sumarse al bajo rendimiento (o incluso al fracaso laboral), poniendo en serio peligro su propia situación económica y la de su familia.

Aspectos bioquímicos.

En el estudio de este padecimiento se encuentran causas bioquímicas como ciertas alteraciones en los neurotransmisores a nivel cerebral y más concretamente en la serotonina. Parece ser que por esa razón los vigoréxicos sufren una distorsión de su esquema corporal que les hace percibir su cuerpo siempre pequeño, y les empuja a aumentar más y más su tamaño muscular. De igual forma es detonante de depresión y ansiedad. Por otro lado, las endorfinas tienen propiedades similares a la morfina. Principalmente actúan como analgésicos endógenos.

Cuando la persona practica deportes rutinariamente hasta extenuarse, el organismo comienza a producir estas sustancias para aliviar los síntomas, y esto le permite poder continuar el trabajo por más tiempo cada día. A medida que pasa el tiempo se requerirá una cantidad cada vez mayor para poder soportar el dolor, lo que acarreará serias consecuencias. Todo esto lleva al desarrollo de una verdadera adicción a las endorfinas.

¿Cuáles son los síntomas físicos de este padecimiento?

Pueden presentarse: convulsiones, mareos, dolores de cabeza, taquicardias.

¿Y las consecuencias a nivel físico?

La enfermedad puede ser mortal y muy peligrosa si se agrava, ya que el corazón puede hacerse más pequeño debido a la falta de sangre, lo cual aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades, lesiones hepáticas, cardiacas, disfunción eréctil, problemas de fertilidad y cáncer de próstata, entre otras.

Aspectos psiquiátricos.

Hasta ahora, este padecimiento no se ha incluido en los manuales de diagnóstico psiquiátricos, sin embargo muchos autores hablan de su inclusión dentro de los trastornos Somatoformes, y en la categoría de Dismorfias Corporales [D.S.M (A.P.A., 1987).]   Debido a sus características conductuales, se ha comprendido también como parte del espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos(TOC), cuyas víctimas se ven impulsadas a repetir rutinas o simples movimientos rituales, así como a hacer cosas que van más allá de su voluntad, como verse constantemente al espejo, cuidar en extremo dieta, revisar sus progresos sin importar la hora y el lugar, afectando así sus actividades sociales y laborales de manera significativa.

¿Cuáles son los síntomas psicológicos de la vigorexia?

Distorsión de la imagen corporal   Preocupación por algún defecto del aspecto físico, siendo ésta excesiva en relación con el defecto o posible defecto presentado, lo cual produce malestar clínico y un deterioro social y/o laboral Obsesión por un cuerpo musculoso (aunque ya lo haya conseguido, su visión está tan distorsionada, que frente al espejo sigue viéndose débil). Femifobia (temor a la pérdida muscular) Baja autoestima Entrenamiento con dedicación compulsiva y casi exclusiva, dejando de lado otros asuntos y eventos de orden social, laboral y cultural Adicción a utilizar la báscula para controlar el peso Tendencia a la automedicación Las personas con vigorexia evitan ir con nutriólogos y otros especialistas, a pesar de las recomendaciones de sus familiares y amigos que se encuentran preocupados por ellas Aislamiento social y laboral El sujeto sigue con el entrenamiento, la dieta o el uso de sustancias a pesar de saber las consecuencias adversas, tanto físicas como psicológicas, que le producen Afán de superación Necesidad de romper barreras y establecer nuevos límites Ideal personal de belleza física Deseo de un cuerpo fuera de lo normal y/o de un cuerpo perfecto. 
 Imperiosa necesidad de despertar deseo o envidia Trastornos de ansiedad que a su vez son compensadas con nuevas sesiones de entrenamiento En su investigación, Pope y colaboradores (1994) pronto observaron que los sujetos podían presentar una gran cantidad de patologías asociadas. Buena parte de ellos habían manifestado con anterioridad trastornos de la conducta alimentaria. Esta situación les lleva a desarrollar conductas de evitación ante el hecho de que puedan mostrar su cuerpo en situaciones sociales Alteraciones en el estado de ánimo a lo largo de la vida, como depresión mayor, trastornos bipolares y trastornos de ansiedad El Dr. Pope refiere que los varones con dismorfia muscular referían:

    • Relaciones menos satisfactorias con las madres durante la infancia
    • Existencia de violencia doméstica entre el padre y la madre
    • Violencia entre la madre y el hijo

¿Se puede hablar de un perfil de personalidad en los individuos con vigorexia?

Por lo general se puede hablar de personas poco maduras, introvertidas con problemas de integración y seguridad, baja autoestima, que piensan que tienen poco atractivo ante el sexo opuesto debido a su aspecto físico. A su vez, es común que estos individuos sean víctimas de los medios de comunicación que difunden el modelo de hombre fuerte y atlético como prototipo de salud y éxito.
Aspectos socioculturales.

La imagen de un cuerpo esbelto y atlético es el ideal del hombre y la mujer actuales. La presión cultural y esnobista influye directamente en la composición emocional de estos trastornos. En este padecimiento existe un importante culto al cuerpo provocado en parte por los modernos cánones de belleza. Dicha presión social por los cuerpos fuertes y musculosos en los varones, puede ocasionar que éstos se vean implicados a edades muy tempranas ante modelos que les incitan directamente a imitarles, lo cual puede adentrarlos a la “cultura” de los gimnasios, creándose así un círculo vicioso.

Hipótesis psicoanalíticas.

Podemos inferir varios aspectos psicoanalíticos que explican la aparición de la vigorexia. Quizá la madre de estos pacientes haya sido una madre poco empática incapaz de contener las angustias de su bebé, afectando de manera importante la formación y percepción de la imagen corporal. En términos de Winnicott: No hubo una madre suficientemente buena que proveyera a su bebé de un sostén adecuado ni le facilitara los suministros narcisistas necesarios para un adecuado desarrollo de la imagen corporal, quedando ésta dañada. También esto pudo provocar en el bebé una serie de carencias orales que pueden observarse en la conducta del vigoréxico con su entrenador y con el dealer (proveedor de esteroides y anfetaminas), representando éstos a la madre que cuida y alimenta. Esto llevaría a una serie de consecuencias psíquicas. Pueden inferirse algunas de ellas: En cuanto al narcisismo podemos decir que hay una necesidad de un cuerpo perfecto y de provocar envidia y deseo. Esto puede entenderse como la fantasía inconsciente del niño de desear ser el falo de la madre, de completarla y, al nunca lograrlo (es decir, al nunca aceptar la falta), se encuentra en una constante búsqueda de serlo.   En la insatisfacción permanente con respecto a su propio cuerpo, el ideal del cuerpo perfecto exige un constante reto, un intento continuo por ser el falo perfecto que completa a la madre. Esto hablaría también de un posible narcisismo de la propia madre, en donde el mensaje que le transmitió al hijo fue que vale mucho en la medida en que ella vale mucho, él vale por ella. Con esto se entiende que la madre no lo consideró como alguien que está separado de ella, sino como una extensión narcisista de sí misma, de ahí la creencia del vigoréxico de ser el falo de la madre. Por otro lado, puede observarse cierto ciclo narcisista en el vigoréxico en donde aparece el self grandioso al alcanzar cierta masa muscular y posteriormente la devaluación y el vacío cuando él siente que nunca es suficiente (sentimiento de verse débiles, flacos y enclenques).   Otros aspectos narcisistas de este padecimiento pueden observarse en el individuo al encontrarse en el gimnasio, en donde los múltiples espejos juegan un importante papel en la satisfacción ególatra del individuo. Existen también posibles aspectos perversos en los pacientes con vigorexia: se pone en juego constantemente el voyeurismo (mirar) y el exhibicionismo (ser mirado) con respecto a los compañeros y entrenadores dentro del gimnasio, en donde lo que se busca es obtener la respuesta del otro. De esto puede inferirse la posibilidad de un núcleo homosexual importante en estos individuos. Al observar la conducta y el aspecto de estas personas, da la impresión de que más que una virilidad auténtica fuera una caracterización de lo masculino. En este sentido debe pensarse en un falso self, una coraza o armadura representada por el cuerpo musculoso que desea ocultar el verdadero self, el cual se encuentra contenido y escondido entre los propios músculos. Esto nos lleva a pensar también en una problemática con la identidad del sujeto vigoréxico en donde al no sentir un self cohesionado, aparece esta reformación del cuerpo que, en su fantasía, lo hace ser diferente (¿potente, deforme?), lo cual lo dotaría de una identidad propia.   El escenario de la omnipotencia está también presente: pareciera que el individuo pensara “Yo puedo más, siempre”. Esto hablaría de una negación de la muerte del cuerpo en donde la conducta  aparece como un lento suicidio. A su vez, el dolor no representa una barrera para este cuerpo en constante “crecimiento” (¿masoquismo?).   Se podría hablar también de aspectos paranoides: Hay un perseguidor interno que va a consumir el cuerpo por lo que siempre está presente en el individuo la necesidad compulsiva de aplacarlo lo cual logra haciendo crecer los músculos corporales que van a mantenerlo a raya disminuyendo su amenaza. Esto puede entenderse como una necesidad de controlar el cuerpo antes de que éste controle al sujeto.     Si observamos las conductas obsesivas y compulsiones del vigoréxico, conjuntándolas con los aspectos paranoides que se mencionaron anteriormente se puede inferir un papel sumamente importante de lo anal en este tipo de pacientes. Otro ejemplo de este elemento anal sería la constante competencia, (¿quién está más fuerte, más musculoso?) entre los compañeros del gimnasio pero también dentro del mismo individuo. Si todo esto es así, podemos inferir que el paciente vigoréxico tendrá por lo tanto una incapacidad para formar relaciones interpersonales sanas y profundas  (relaciones objetales totales) ya que la mayor parte de su energía está puesta en él mismo y no podrá dirigirla hacia otra persona (narcisismo).

Para terminar ¿existe algún tratamiento para este trastorno?

El tratamiento propuesto por Harrison G. Pope es multidisciplinario. Otros especialistas afirman que el tratamiento de este padecimiento no varía en forma alguna al de la anorexia y la bulimia. Debido a sus características, consecuencias y manifestaciones, el psicoanálisis ofrece una excelente herramienta en el tratamiento de este padecimiento. A través de éste pueden encontrarse los elementos psíquicos, familiares y ambientales que dieron origen a esta enfermedad en cada individuo en particular.  Es importante tomar en cuenta todos los ángulos que este padecimiento ofrece, lo cual hace necesario un tratamiento multidisciplinario que incluya, por ejemplo, el tratamiento nutricional, el psicológico, si se requiere del psiquiátrico, etc. En cuanto al aspecto psicológico, la terapia psicoanalíticamente orientada y el psicoanálisis están indicados.

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