shopping-1435868Por: Valeria Bueno
La observación de la conducta humana referente al fenómeno del consumismo, me lleva a plantearme las siguientes cuestiones. ¿Qué pasa con la persona en el mundo actual en donde ya nada parece ser suficiente?, ¿por qué las personas viven en constante necesidad de satisfacer vacíos internos con cosas materiales que no necesitan?
Desde años atrás, los medios nos han informado que la sociedad ha tomado un camino en donde el hedonismo, el materialismo y la inmediatez han sido parte fundamental de su desarrollo. Es evidente y no podemos negar que esto esta motivado por una fuerte influencia social. El deseo natural de encontrar el equilibrio y la plenitud mediante el amar y trabajar, se ha cambiado por la influencia de una sociedad de consumo, que remplaza estos valores por la posesión de bienes.
“Cada generación interviene en el desarrollo de cada individuo e influencía en su sistema de referencias, así como en su forma de pensar y de actuar. De esta manera es imposible visualizar a la persona fuera de un contexto socio-económico, político y cultural”. (Flávia Ferro Costa Veppo y José Juliano Cedaro, 2010)
Sin embargo no solo estos factores, son suficientes para explicar este comportamiento, ya que, de ser así, todas las personas se comportarían de la misma manera ante la influencia del consumismo.
El entender lo antes mencionado me refiere a las teorías del desarrollo de Mahler y Winnicott, puesto que dichas teorías exponen como punto principal la relación madre-hijo. Esto es importante ya que, las dificultades que surjan tempranamente en el vínculo “materno filial” pueden contribuir a generar serias alteraciones en el desarrollo. (Betancourt, Rodríguez, Rueda, 2007)
Entendiendo esto como una relación que se extiende a todos los futuros patrones de vinculación de las personas, podemos pensar que la relación que tiene el individuo con los objetos materiales, también parte de esta relación madre-hijo.
Para poder entender en su totalidad lo antes planteado es primordial explicar de manera detallada lo que se entiende por consumismo.
Consumismo es la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios considerados no esenciales. A diferencia del consumo, que es fundamentalmente un rasgo y una ocupación del individuo humano, el consumismo es un atributo de la sociedad. (Bauman, 2007)
La llamada sociedad de consumo, apareció como consecuencia de la producción en masa de bienes. Fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 50, que algunas de las fábricas más poderosas del mundo comenzaron a tener problemas económicos. Se llegó a la conclusión de que las empresas estaban produciendo más de lo que las personas necesitaban. Por lo que apareció un nuevo cambio de organización, en donde su verdadero trabajo no consistía en manufacturar sino en comercializar. (Carrasco, 2007)
Sin embargo, este cambio de estrategia no hubiera sido suficiente sin la influencia de los medios masivos de comunicación y el sistema económico por el cual se rige esta sociedad, el cual Victor Lebow señala que ha logrado convertir el consumismo en nuestro estilo de vida, es decir, hacer las compras ritual y encontrar la satisfacción en las cosas materiales. (Victor Lebow, 1955)
Esta actitud es producto de lo que nos rodea todo los días. Cada persona ve alrededor de 3,000 anuncios publicitarios diarios, estos se encuentran en la calle, en la televisión, en los periódicos, así como en las revistas, etc. Lo que promueve que las personas compren y tengan más cosas de las que en realidad necesitan. Se sabe que actualmente las personas poseen más cosas que nunca y sin embargo las graficas muestran que el sentimiento de felicidad se ha ido deteriorando. (Leonard, 2007)
Algunas investigaciones sociales atribuyen este hecho a la impulsividad y a la voracidad del mundo actual, así como a la disminución ante la tolerancia a la frustración y a los nuevos valores llamados hedonista-consumista que tornan la capacidad reflexiva, creativa y simbólica del sujeto cada vez más pobre y más cerca del vacío. (Flávia Ferro Costa Veppo y José Juliano Cedaro, 2010)
A todo esto, una de las teorías que considero mejor puede explicar este hecho, es la propuesta del objeto transicional de Winnicott. En la cual, tras agudas observaciones sobre la conducta de los niños pequeños, se concluyó que: “los infantes comenzaban a llevar el pulgar a la boca no solo con el objetivo de estimular la zona oral, si no también para lograr la discriminación entre lo que forma parte de su cuerpo y lo que no lo constituye”. (Winnicott en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Tras esta primera diferenciación, el niño puede haberse vuelto “aficionado” a determinado juguete u objeto: es a lo que Winnicott llama el objeto transicional. Este objeto suele ser un osito de peluche o una mantita, entre otras cosas. El autor postuló que entre ambos fenómenos hay una relación y los objetos a los que nos referimos constituyen la primera posesión No-Yo del niño y como tales, son una especie de puente tendido entre el mundo interno del pequeño y su mundo externo. (Winnicott en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Estos objetos pueden ser entendidos desde diversos puntos de vista, Winnicott les otorgó esencialmente, un papel de maduración, otro vinculado con la ansiedad de separación de la madre y la defensa contra ella y por último un espacio dentro de la mente del individuo. (Winnicott en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Una vez que el objeto transicional permitió al niño instaurar en su interior un objeto suficientemente bueno, el siguiente paso es el de alejarse del objeto. En todos nosotros este proceso deja una huella, por lo que, queda en la mente del individuo un espacio que, al igual que el objeto transicional es intermedio entre lo interno y lo externo. Winnicott describe: “esta zona intermedia de experiencia, indisputada en lo que hace a su pertenencia a la realidad exterior o interior, constituye la mayor parte de la experiencia del pequeño y es retenida a lo largo de toda su vida”. (Winnicott en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Ahora bien, pensando en el consumismo actual y vinculándolo con la teoría antes mencionada, considero que las personas que compran compulsivamente presentan una falla ante la separación del objeto transicional.
Sabemos que lo que propuso Winnicott ante la evolución patológica del objeto transicional, es el fetichismo, la adicción, y el robo. Sin embargo pensando en contexto actual, podemos decir que la voracidad con las que viven las personas ante el consumismo y la alta necesidad de tener antes que ser, nos habla de un mismo elemento. Es decir, la existencia de una falla en la separación con la madre, causando así un sentimiento de vacío en las personas, buscando ser llenado con cosas materiales.
En el caso del desarrollo patológico, Winnicott cree que son las fallas maternas, la inconstancia en el vínculo, la dificultad emocional con el contacto y otros, las que terminan por alterar el desenlace normal, o no, del objeto transicional. Por lo que siguiendo con esta misma línea, podemos decir que la falla se encuentra en la separación del objeto primario. Si el niño no experimenta de manera independiente y a su tiempo la separación del objeto transicional, esta actitud se puede extender a la constante necesidad de encontrar uno nuevo. Sin embargo al ser y sentir un vacío interno, es poco probable que lo encuentre en algo externo en la edad adulta. Por lo que sabemos que por más objetos que el adulto busque y compre nunca será suficiente para reparar el daño causado en la infancia.
Aunado a todo esto me gustaría mencionar la teoría del desarrollo emocional de Mahler, partiendo de la idea que lograr la constancia objetal es esencial en el desarrollo del niño. Explicaré un poco sobre las fases del desarrollo psíquico del niño propuestas por Mahler, para así poder entender cómo se logra la constancia objetal y la relación que tiene con el consumismo actual.
Se entiende por autismo normal a la primera fase del desarrollo, en donde los fenómenos biológicos predominan en gran medida sobre los psicológicos. Mahler la describe como una etapa anobjetal: en la medida que no hay capacidad para percibir el objeto externo satisfactor. La autora propone que para poder pasar a la siguiente etapa del desarrollo psíquico son necesarios dos elementos, la dotación genética y una madre que proporcione efectivamente los cuidados. (Mahler en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Así aparece la segunda etapa llamada simbiosis normal. Es el momento del desarrollo en el que el niño está fusionado con la madre en una matriz única e indiferenciada. El objetivo de esta etapa es catextizar a la madre y por lo tanto transformarla en un objeto parcial. Al final de esta etapa el bebé ha podido establecer una relación objetal con la madre. (Mahler en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Mahler describe la tercer fase del desarrollo emocional como separación-individuación, y la divide en tres tiempos, en donde en un inicio el niño comienza a diferenciar a la madre como objeto externo a él, en la segunda fase el niño comienza a alejarse de la madre por su nueva habilidad de caminar y gatear, con esto aparece un sentimiento de omnipotencia y poder. Por lo tanto el niño llega a la tercera fase como un ser humano separado. (Mahler en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Sin embargo, el infante comienza a experimentar cierta ansiedad por la separación con la madre y una lucha interna entre la ambivalencia de perder su autonomía y ser fusionado con la madre. Por lo que aparece una disminución de los esfuerzos exploratorios en el niño, hasta lograr el moldeamiento de la distancia óptima entre él y su madre. Es importante mencionar que se ha observado en el tratamiento psicoanalítico de adultos neuróticos, dificultades en los procesos de separación-individuación. (Mahler en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Una vez alcanzado el desarrollo emocional de la etapa previamente mencionada, Malher plantea el atinado término de la constancia objetal, y explica que para lograrlo es necesario la confianza ante el hecho de que la madre proporcionará un alivio a las tensiones y a las necesidades vitales, así como la adquisición de la facultad cognitiva que permite al niño “saber” que el objeto existe, aunque no lo perciba. (Mahler citado en Bleichmar & Leiberman, 1997)
Sabemos entonces que la constancia objetal otorga seguridad interna y es la base sobre la cual el niño, en otras etapas de su desarrollo, se vinculará con los demás, por lo tanto influirá en vínculos afectivos futuros de pareja u otros distintos en sus ámbitos de pertenencia. Esto es significativo debido a que si no se alcanza un desarrollo emocional el individuo puede vivir en constante ansiedad de perder el objeto. Por lo que vinculado al consumismo actual podemos decir que, las personas calman su angustia con objetos parciales.
“La importancia del desarrollo de la constancia del objeto libidinal no radica solamente en que el niño pueda integrar los aspectos amorosos y hostiles, sino también en tener la seguridad de que su relación afectiva se mantendrá a pesar de breves separaciones o de sentimientos temporales de rabia y resentimiento. En otras palabras, el niño podrá mantener una relación constante con la madre a pesar de las vicisitudes de las frustraciones y satisfacciones que ocurren durante el desarrollo”. (Burgner y Edgcumbre, 1972)
Dicho así, lo que Mahler postula ante una constancia objetal no lograda, es también lo que puede impulsar a las personas a intentar, por medio de compras desmedidas, la materialización de esa madre que nunca fue suficiente para su hijo, que vivió y vive en constante angustia al no haber nunca adquirido la seguridad de que la madre siempre estaría ahí para satisfacer sus necesidades. Por lo que sufre constantemente la ansiedad que produce el no tener la certeza de que no va a ser abandonado.
La adquisición de objetos confiere a la persona la idea fantasiosa de que tiene la capacidad de tener el control de poseer algo que siempre estará a su disposición como si fuera la madre que nunca pudo estar seguro de si estaría allí o no para brindarle la seguridad que todo niño necesita.
En conclusión las teorías de Winnicot y Mahler, nos presentan dos alternativas viables que pueden explicar el fenómeno del consumismo de manera más profunda que el solo hecho de estar expuestos a la influencia de los medios de comunicación y a una sociedad que tiene por costumbre buscar la felicidad en la posesiones de bienes materiales.
Habiendo revisado varias teorías psicoanalíticas, para mí las teorías del desarrollo de estos autores, presentan una explicación mucho más profunda y convincente de lo que puede llevar al ser humano a caer en esta práctica actual de la adquisición desmedida de bienes no necesarios.
La persona, se engaña a sí misma pensando que persigue un sentimiento de logro, plenitud o realización, cuando en realidad lo que hacen, es revivir etapas infantiles no resueltas, que involucra la relación madre e hijo, donde se sufrió una dificultad, y se perpetuó una relación con el objeto de transición, mucho más allá de lo necesario, resultando en un fracaso para lograr la independencia del hijo hacia la madre.
De modo que, al adquirir objetos innecesarios en la edad adulta, la persona realmente está buscando recuperar su objeto transicional, el cual le sigue siendo necesario.
Bibliografía

  • Bauman, Z. (2007). “Vida de consumo”. España: Editorial Fondo de cultura económica.
  • Betancourt, L. Rodriguez, M. G & Gempeler, J. (2007) “Interacción madre-hijo, patrones de apego y su papel en los trastornos del comportamiento alimentario”. UNIVERSITAS MÉDICA, VOL. 48 No 3.
  • Bleichmar, N. & Leiberman, C. (1997). “El psicoanálisis después de Freud: Teoría y clínica”. Buenos Aires: Editorial Paidós. Winnicott, pp (261- 287)
  • Bleichmar, N. & Leiberman, C. (1997). “El psicoanálisis después de Freud: Teoría y clínica”. Buenos Aires: Editorial Paidós. Mahler, pp (347- 385)
  • Carrasco, A, (2007) “La sociedad de consumo: origen y características” Sitio web: http://www.eumed.net/ce/2007a/acr.htm
  • Edgcumbe, R. & Burger, M. (1972). “Some problems in the conceptualization of early objet relationships. Part 1: the concepts of need satisfaction and need-satisfying relationships”. Psychoanalytic study of the Child, 27: 283-314
  • Ferro Costa, F. & Cedaro, J.J (2010). “El narcisismo y la cultura contemporánea”. Fepal Org (422).
  • Leonard, A. (2007). “Story of Stuff de Tide Foundacion”. Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=9GorqroigqM

 
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