05_ Trauma Estructura 620325-mAutor: Grecia Rivera
El Presente trabajo surge a partir del análisis con una paciente adulta, la cual fue sexualmente abusada por el padre durante aproximadamente seis años, daré una viñeta de los sucesos más importantes transcurridos en análisis, su motivo de consulta fue que empezó a tener muchos problemas con su pareja debido a que ésta le fue infiel y ella decidió perdonar la infidelidad supuestamente iba a olvidar todo lo sucedido, sin embargo el pensamiento repetitivo que su novia le podía ser infiel en cualquier momento no la dejaba continuar su relación, por lo cual decidí pedir ayuda. Una vez en análisis empiezan a surgir varios acontecimientos de los cuales la paciente nunca había hablado lo cual dificulta la comprensión de los sucesos, sin embargo estos temas que la paciente ha ido recordando y de los cuales se le señalo que se podían ir hablando conforme ella se sintiera preparada han ido saliendo poco a poco, en alguna sesión se relato el abuso por parte del padre, hablando la paciente de algunos sentimientos que le provocaba el abuso, por ejemplo que el padre de esa manera le demostraba su cariño, que era el único vinculo afectivo con el contaba en ese momento, que ella era la preferida del padre porque tenía algo que ni la madre ni la hermana tenían. También se ha hablado del enojo que siente hacia la madre ya que ella estaba muy ocupada con su otra hija la cual siempre se portaba mal y por esa razón necesitaba mas atención, sin embargo el mensaje contradictorio para la paciente era que el portarse bien de alguna manera se gratificaba estando con el padre y sentir su cercanía tanto física como emocionalmente, también se ha tocado el tema de la culpa, la cual no se ha podido asociar con el pensamiento inconsciente de haberse quedado con el padre y así superar a la madre. Además de las fantasías que pudieron surgir después de la muerte de ambos padres, estos temas van saliendo apenas en análisis ya que nos ha llevado varias sesiones hablando de la relación con su novia y de la depresión que no le permitía ni siquiera levantarse de la cama. Me enfocare en hablar del trauma y como los definen algunos autores y de algunos aspectos de la estructura psíquica que pueden surgir a partir de un abuso.
Freud llama traumas a impresiones, únicas o repetidas, siempre de muy temprana vivencia, olvidadas luego y de gran importancia para la etiología de las neurosis. El trauma no es necesariamente un atributo de la patología grave; además de su conceptualización individual, su riqueza se obtiene en la articulación con todo el dispositivo teórico y clínico del psicoanálisis. Específicamente se dice traumático de aquello que determina modificaciones definitivas en el trámite energético de las demandas pulsionales, por ende de cualquier estímulo que supere la capacidad del aparato psíquico de ligarlo con representaciones.
No se puede precisar desde cuándo un ser humano será afectado por un trauma; el período de los dos a cuatro años, signado por la aparición del lenguaje, es el más fértil. El olvido, amparado por la amnesia infantil, sólo permitirá la recuperación del recuerdo en forma desplazada, más o menos simbolizada (recuerdos encubridores).
Freud refiere para el trauma efectos que se reconocen por presentar un fenómeno diferente al devenir habitual y que él clasifica como: a) Positivos: los que intentan recuperar la vigencia del trauma, hacerlo “real”, vivenciar su repetición, reviviéndolo en los vínculos actuales. A estos intentos corresponden la fijación al trauma y la compulsión de repetición. b) Negativos: en oposición a los anteriores, los que no dejan presumir nada de su existencia, no permiten que se recuerde ni se repita nada de los traumas ya olvidados.
Fereneczi, habla de trauma en dos momentos: define el traumatismo “como la consecuencia de un afecto repentino que no puede ser tramitado por el psiquismo, siendo estos afectos rechazados al inconsciente y sólo a partir de ese rechazo aparecen los síntomas (en M Díaz, 2002, Ferenczi 1916).
El autor lo define como “choque”, en la idea de una sobrecarga de estímulos, que no pueden ser tramitados por el aparato psíquico, siendo equivalente a la anulación del sentimiento de si, de la capacidad de resistir, de actuar y de pensar en defensa del propio Yo.
Para Fereneczi, lo que no es posible de ser representado o imaginado entra en lo traumático.
Habla además del el comportamiento de los adultos respecto al niño que sufre la conmoción, “forma parte del modo de acción psíquica del traumatismo”. El no reconocimiento por parte del adulto de la conmoción psíquica, es el trauma o “traumatismo patógeno posterior”.
En este segundo momento es negado por el entorno, la mentira del ambiente humano, se instala en el sujeto. Según Fereneczi los grados de incomprensión pueden expresarse en un silencio de muerte, que induciría a los niños a comportarse de igual manera, negando lo ocurrido y sus efectos”.
La autodestrucción aparece como factor liberador de la angustia, siendo lo más fácil de destruir la conciencia, la cohesión de las formaciones psíquicas en una entidad, naciendo así la desorientación psíquica. Ferenczi plantea que el desamparo, el retiro de la ternura por parte de los padres produciría inicialmente una tendencia a la fragmentación, a la disolución total de la personalidad. Frente a esta amenaza aparecería el quiebre psíquico, la “escisión narcisista de la personalidad” como una defensa frente a la fragmentación.
Para Winnicott el trauma no ocurre fuera de una relación de dependencia, la idea de trauma implica tomar en cuenta factores externos. El trauma sería una falla relativa a la dependencia. “Es aquello que quiebra la idealización de un objeto por el odio de un individuo, reactivo frente a la falla de ese objeto en lo que atañe a cumplir su función.”
Para Winnicott, el significado de un trauma varía según la etapa de desarrollo emocional del niño. El trauma según es “la destrucción de la pureza de la experiencia individual a raíz de la intrusión de un hecho real demasiado súbito e impredecible, y del odio que genera, odio hacia el objeto bueno, que se experiencia como “ser odiado”.
También serian intromisiones que puede llegar a convertirse en traumáticas la ausencias de la madre por un periodo mayor que el que puede tolerar viva la “representación interna de la madre” Esta se conserva por el reforzamiento proporcionado por la disponibilidad de la madre exterior, separada y real. Si se ausenta más de ese tiempo se produce un trauma, una ruptura en el sentimiento de continuidad de la existencia, la madre no puede corregir el trauma, no entrega la respuesta que permitiría reparar, pudiendo aparecer “angustias primitivas, ansiedades impensables”, siendo el inicio de la estructuración de un falso self.
Abraham afirma, que con frecuencia, el niño sufre el trauma pasivamente, aunque en realidad, muchas veces lo desea inconscientemente; y, por tanto, postula que el trauma es una forma de actividad sexual infantil. Clasifica los traumas sexuales en dos grupos, cuando el niño padece el trauma y cuando participa activamente en la dialéctica de seducción y tentación, que se mezclan y nunca son puras.
Abraham le da mucha importancia al hecho de que el niño que ha sufrido un abuso sexual, se lo comente a los padres o lo guarde en secreto, porque en este último caso oculta porque se siente culpable de lo sucedido, y piensa que la culpa no estaba sólo en el seductor sino también en él mismo, que se dejó arrastrar por su deseo sexual inconsciente.
Bollas refiere que trauma denota un modo de organización y funcionamiento mental defensivo, repetitivo y buscador de cualidades negativas en el ambiente, que se opone a generar como modo de organización y funcionamiento mental creativo, que busca y encuentra en el ambiente aquellos objetos con cualidades
El niño que liga un trauma psíquico procura minimizar el contacto con el mundo externo y anular el efecto ideativo, afectivo e interpersonal de los complejos psíquicos traumáticos.
Cuando el padre comete un acto de incesto, sostiene Bollas, desestructura la relación de la hija con él, deja de ser el padre porque ha roto la ley del Nombre del Padre (Lacan) al actuar en un nombre diferente: el nombre de la madre, o más precisamente él re-presenta el cuerpo de la madre y aniquila el falo como un objeto.
La seducción de la hija por el padre quiebra el procesamiento común de la niña de sus instintos corporales para convertirlos en sus objetos de deseo. Al instituir una reversión tópica, inviste objetos reales con un potencial sexualmente desordenado y la niña vivirá en un miedo inconsciente por el deseo del otro. La violación lo es de un proceso mental y su resultado, para la víctima, es despojar a todo trato de su potencial imaginativo, y en esa medida verse empobrecida para construir la psique y la capacidad contenedora del espacio psíquico interior.
Las principales manifestaciones psicopatológicas pueden aparecer con inmediatez al acontecimiento estresor, o bien de manera más o menos diferida en el tiempo. Las reacciones inmediatas al trauma se presentan fundamentalmente en los aspectos emocionales, dando lugar también a la aparición de otros síntomas psíquicos: En el aspecto emocional la víctima tiene sensación de irrealidad, de que el hecho “no puede haber ocurrido”, a la que se asocia un miedo intenso que se acompaña de llanto y rabia, y en ocasiones vergüenza y culpa que traducen un sentimiento de pérdida de control de la situación que se intenta compensar de este modo.
A esta afectación emocional se añaden síntomas psíquicos, como confusión, desorientación y disminución de la concentración. También pueden aparecer alteraciones a nivel cognitivo, con déficit en el procesamiento de la información, que incluye la referente al mismo trauma desencadenante y dificultad en la toma de decisiones.
Trastornos con ansiedad: caracterizados por una expectación aprensiva sobre la agresión sufrida, con dificultad para controlar este estado de constante preocupación, al que se asocian fatiga, dificultades de concentración, irritabilidad y alteraciones del sueño.
Trastornos con ánimo depresivo: caracterizados por una pérdida de la autoestima, desesperanza, ausencia de expectativas de futuro, disminución de las actividades placenteras, cambios en el patrón de sueño y apetito, y en ocasiones riesgo de suicidio. A este respecto
Alteraciones en la regulación del afecto: sexualidad compulsiva o extremadamente inhibida, preocupación suicida crónica, autolesiones, alteraciones en la conciencia: amnesia o hipermnesia de los acontecimientos traumáticos, re experimentación de las agresiones sufridas, episodios disociativos. Alteraciones en la auto percepción: que incluyen sentido de culpa y/o vergüenza, estigmatización.
Bibliografía:

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  • González J. Trastorno por Estrés Postraumático. Una visión global. Interpsiquis 2006. [citado 27 Nov 2006] Disponible en URL:

http://www.psiquiatria.com/articulos/estres/24354/

  • Abraham, K. (1927) Psicoanálisis clínico. Buenos Aires: Paidós, 1959. (1955) Estudios sobre psicoanálisis y psiquiatría. Buenos Aires: Paidós, 1961.
  • Ferenczi, S. (1918) Psicoanálisis de las neurosis de guerra. En Psicoanálisis, vol. 3, pp. 35-51. Madrid: Espasa-Calpe, 1981.
  • Bollas, C. Being a Carácter. Capítulo 4; versión en español Ser un Personaje, Ed. Paidós. Forces of Destiny. Capítulo 9; versión en español Fuerzas de destino, Ed. Amorrortu.

 
 
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