Colaboración de Gabriela Silva en el portal Bienestar180.com
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¿Se puede amar a dos personas al mismo tiempo? “Si tomamos cuenta que la característica general, pero no absoluta, del mundo animal es la poligamia y el ser humano se rige por este instinto animal, se podría decir que sí”, asegura la psicóloga Gabriela Silva.
 
No obstante, la mayoría de los seres humanos tienen una herencia cultural, sentimientos, pensamientos y conductas aprendidas de los seres humanos que prevalecen sobre el comportamiento de los instintos, lo cual impide amar a dos personas al mismo tiempo.
 
En entrevista para Salud180.com, la especialista de la Clínica de Asistencia a Pacientes de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM) detalla que es muy diferente amar y querer a alguien: “Se puede querer a muchas personas pero amar sólo a una”.
 
Gabriela Silva manifiesta que amar por partida doble representa insatisfacción con la vida o una carencia afectiva-emocional, que se busca satisfacer con ambas relaciones, ya que cada una representa cosas diferentes.
 
¿Por qué sucede?
“Una persona que suele tener dos parejas porque no es capaz de tener un amor adulto, de aceptar a la persona que eligió como pareja con sus defectos y virtudes, y de renunciar a la búsqueda de otros amores que cubran sus propias carencias”, señala.
 
Normalmente, un individuo que experimenta inseguridad, baja autoestima, carencias afectivas desde la infancia, que siente un vacío muy grande y se enfrenta a una soledad extrema tiene dos amores al mismo tiempo, debido a que nadie llena completamente sus necesidades.
 
¡Soluciónalo!
“Es muy difícil que la persona que tiene dos amores se dé cuenta de lo que realmente siente por cada una de ellas, ya que significaría que darse cuenta de sus propias carencias”, revela Gabriela Silva.
Una de las formas en que se podría dar cuenta de sus verdaderos sentimientos es a través de un tratamiento psicoanalítico, en donde tenga la oportunidad de descubrirse a sí mismo, lograr un autoconocimiento y encontrar una solución a sus carencias y necesidades. Y tú, ¿alguna vez te has confundido con tus sentimientos?


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