Yo, Robot. Isaac Asimov, 1950

Editorial DeBolsillo. ISBN: 9707802472

Este célebre texto fue publicado en el año de 1950 por un verdadero genio, a mi gusto no suficientemente reconocido, Isaac Asimov. Tuvieron que transcurrir 54 años para que tales relatos fueran llevados a la pantalla lo que nos da idea de lo visionario del tema; es decir, yo entiendo que hasta que la realidad estaba empatada con la novela fue cuando se le dio la imagen por demás conocida, a la cual le han seguido infinidad de representaciones de “Robots”. No quiero decir que no se haya incursionado cinematográficamente en el tema “máquina devoradora o que piensa” pues es de sobra conocido “Tiempos Modernos”, de Chaplin, en que una máquina literalmente devora al modesto trabajador, pero esta idea de que la máquina se volverá el factotum de la vida cotidiana, como ya lo es, se le debe a Isaac Asimov.

En esos años cincuentas, ni aún en los países más ricos y adelantados, se soñaba que a nivel masivo se usaran computadoras ya que se trataba de sofisticadas máquinas que ocupaban enormes espacios, climas acondicionados y el conocimiento de tal parafernalia pertenecía a una verdadera elite intelectual. Sin embargo Asimov predijo en sus relatos, cuentos y novelas sobre este tema, cómo estas máquinas inteligentes hechas por el hombre y para el servicio del hombre, irían paulatinamente desarrollándose, perfeccionándose a sí mismas hasta el punto de llegar a ser el factótum en el mantenimiento de la vida inteligente en este planeta y todo ello gracias a que la toma de decisiones se efectuaba sin que interviniera la rivalidad y o la envidia, únicamente el bien del hombre.

Las tres leyes de la robótica son: 1.- Un Robot jamás lastimará a un ser humano. 2.- Un robot siempre obedecerá a un ser humano, excepto si la orden implica romper la primera ley. 3.- El robot deberá siempre proteger su propia existencia, excepto si se trata de romper la primera y la segunda ley.

Lo anterior implica cuestiones como sería el no mentir lo que acarrea conflictos entre los seres humanos; así, las máquinas se van perfeccionando a sí mismas por lo que llega un momento en que son más “inteligentes”, “superiores” a sus creadores lo que les impulsa a tomar decisiones basándose en las tres leyes citadas.

Asimov le da a la mujer notable relevancia en el complicado hilo conductor de estos relatos, lo que para los años cincuentas significaba romper paradigmas. Quien comanda esos grandes laboratorios en donde se diseñan y se construyen tales “entes”, es una mujer quien ostenta ese lugar por su enorme capacidad de trabajo, disciplina, inteligencia y perspicacia.

Yo, Robot es el primero de una serie de relatos, cuentos y novelas, cuyo tema central es la robótica que se va desarrollando hasta el punto de imaginar que el orden mundial lo llevará una máquina a la que se le consultará absolutamente todo ya que “lo sabe todo” y aquellos que la construyeron y alimentaron, ya murieron. Se me ocurre que de alguna manera buena parte de los seres humanos ya recurrimos a una computadora personal que nos cabe en la palma de la mano, para preguntarle dónde estoy o de qué se trata la enfermedad que me acaban de diagnosticar.

Yo, Robot ha sido incluso libro de lectura obligada en algunas secundarias pero la mayoría de los alumnos confiesan que les aburrió un poco o que les pareció de difícil comprensión. Efectivamente se trata de relatos que pueden leerse en forma independiente pero que si se leen como un todo requieren de mayora atención para el logro del sentido total.

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