Judas

Amos Oz. 2014

Siruela. ISBN: 9788416465149

 

Por Abigail Cobar

La solapa contiene la información básica sobre el autor. 1932 es la fecha de su nacimiento y se le considera como un autor judío de pura cepa, que ha orientado su trabajo al proceso de paz en Oriente Próximo.

La novela está ubicada en la actualidad y mantiene de principio a fin un color gris, el color de la tristeza, de la desesperanza. La opresión que da el leerla, se alivia un poco cuando describe la belleza que se puede encontrar en esa ciudad y en la que la naturaleza otorga. La acción se desarrolla en Jerusalén durante el invierno. Shmuel Ash es el joven protagonista que ha tenido que dejar la universidad por varios factores; el autor presenta a su personaje así: “A principios de diciembre, Shmuel Ash dejó sus estudios en la universidad y se dispuso a marcharse de Jerusalén debido a un fracaso amoroso, a un trabajo de investigación estancado y, sobre todo, porque la ruina económica de su padre le obligó a buscarse un trabajo. Era un chico corpulento, con barba, de unos veinticinco años, tímido, emotivo, socialista, asmático y con tendencia a entusiasmarse fácilmente y a decepcionarse enseguida.… De todos los poros de su cara y del cuello de Shmuel Ash salía sin control una barba encrespada que parecía un estropajo de aluminio….Pero la sorpresa era mayúscula porque de cerca, resultaba que de la piel de Shmuel no emanaba un olor agrio a sudor, sino un delicado aroma a polvos de talco.”

La presentación me sugirió un individuo angustiado, añade que padecía de una agudísima sensibilidad que le hacía llorar sin control, ante cualquier situación que le sugiriera soledad, abandono,pobreza o, injusticia. La novia que lo terminó, en tono cariñoso le decía que su carácter era el de un… […“perro amigable, bullicioso e impetuoso, un perro grande siempre pegado a ti, que se refriega y te pringa las piernas con babas,…”] La verdad, aunque el tono haya sido amistoso o hasta cariñoso, suena agresivo, pero Shmuel tomaba estas observaciones sin sentirse ofendido ni halagado; simplemente escuchaba. Él podía escuchar, pero cuando le tocaba su turno, únicamente tocaba temas políticos con sus filias y fobias.

El trabajo abandonado era para acreditar el final de su master y tenía como título, “Jesús a ojos de los judíos”. Inició la investigación dedicándole mucho tiempo; sostenía prolongadas discusiones con otros estudiantes y maestros de la universidad y pasaba largas horas metido en la biblioteca, esperando encontrarse algún documento que nadie antes hubiera podido valorar o identificar como valioso. Cuando se le ocurrió el tema, creyó que era una idea absolutamente original pero conforme fue adentrándose, tristemente se dio cuenta que era un tema del cual existían publicaciones desde los años treintas. Ciertamente desconocidas porque a nadie le interesaba el tema.

Otro poco de su tiempo, lo dedicaba a las reuniones nocturnas del Círculo para la Renovación Socialista. Se hacían en un café al que asistían básicamente obreros y albañiles para convivir con la clase a la que defendían. Tal círculo fraterno, recientemente había sufrido una importante fractura, a raíz de que la cúpula socialista aceptó que el régimen de Stalin había sido de terror y exterminio.Parte de la escuálida membresía decidió mantenerse adheridos a esa figura y a los fundamentos de la dictadura emanados de Lenin; el tímido chico, todavía no acertaba a tomar partido.

Shmuel es un personaje que nos puede servir para repasar lo que sabemos sobre algunas las causas de la depresión y el comportamiento de este en la adultez. No es una novela fácil, el autor es machacón en algunas descripciones que hacen que la lectura obtenga esa densidad de la vida interior del personaje y del rumiar de sus pensamientos persecutorios. Todo lo que le sucede es absolutamente predecible, en el sentido de que las decisiones que toma en el transcurso del relato, le dirigen a corroborar su sin sentido de la vida.

Paralelamente el autor plantea algo, para mi original. ¿En realidad Judas Iscariote fue un traidor? Por milenios, el nombre de Judas es sinónimo de traición. Oz nos expones que no lo fue ya que él era el hombre más rico de los seguidores de Jesús, de tal suerte que 30 monedas de plata no le eran para nada tentadoras; que Judas creía absolutamente en el poder de hacer milagros de su maestro y que ya estando a punto de perecer tendría que hacer el milagro, a la vista de todos, de salir ileso, mostrando así su grandeza.Que se ahorcó no por culpa sino por desilusión. No deja de ser interesante esta idea, aunque en realidad en sí mismo no tendría mayor relevancia, sino fuera porque el autor lo que intenta es poner de manifiesto cómo es que se utilizan los membretes religiosos como excusa para logros económicos. En un párrafo Oz dice: [Esos judíos, si hubieran tenido en sus manos el poder y la fuerza, sin duda habrían perseguido y torturado a los seguidores de Jesús igual que lo cristianos enemigos del pueblo de Israél persiguieron a los judíos. El judaísmo y el cristianismo, y también el islamismo, predican las mieles de la bondad, la caridad, y la piedad, siempre y cuando no tengan en sus manos los grilletes, las rejas, el mando, las cámaras, de tortura y los patíbulos.] Respecto a la duración de la relación de Israél con sus vecinos el autor dice:… [Al odio eterno entre las dos comunidades.]

Otro tema espinoso es el de la división de un territorio en razón de componendas políticas producto de la Segunda Guerra Mundial, que ha traído como consecuencia un conflicto armado, a muerte y sin cuartel, entre pueblos vecinos y, de muchas maneras hermanos. La fuerza que mueve esa rueda es de carácter territorial y económico, pero se pretextan ofensas recibidas en épocas remotas y diferencias religiosas. El autor avizora esta problemática sin posibilidad alguna de arreglo.

No podía faltarle el tema del amor que lejos de los plantearlo como “algo esplendoroso”, lo contempla como reducto de auto confort para tener fuerza de vivir en el mundo real.

Es lugar común decir que de política y de religión no se habla, pues esta novela trata precisamente estos temas y lo hace con mucho cuidado y respeto, aunque no es difícil leer entre líneas, críticas elegantes, indirectas, pero no por eso menos fuertes. No es un libro recreativo, más bien, es de carácter reflexivo.

Queda en ustedes, como siempre, la elección.

 

El libro puede encontrarsee en librerías Gandhi.

 

 

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