El eclipse de Yukio Mishima

Shintaro Ishihara. 1991

Editorial: Gallo Nero Ediciones. S. L. ISBN: 9788494235733

28_El Eclipse

 

Por: Abigail Cobar

 

Me parece oportuno  iniciar  con unos cuántos datos del autor. Este hombre cuenta a esta fecha con 85 años de edad y es famoso en Japón por haber incursionado en muy diversas actividades como; novelista, escritor de historietas animadas –anime-, adaptador de obras de teatro; hombre de aventuras, como viajar al Polo Norte en su propio yate y de ahí atravesar Sudamérica en motocicleta; reportero de guerra y político, campo en el cual destacó por haber ocupado un lugar en la Asamblea Legislativa de Japón durante 25 años y por ser Gobernador de Tokio. Su parte negativa la conforman; el apoyo que otorga al nacionalismo japonés, el ser racista, sexista y sobre todo por distorsionar la historia de Japón.

Sabemos que los seres humanos contamos con luces y sombras y que no es oportuno desechar las luces por no aceptar las sombras. Así tomé el texto que les presento, para conocer una perspectiva de la relación que tuvo el escritor Yukio Mishima con su cuerpo.

El 21 de noviembre próximo se realizará el XV Congreso Internacional de nuestra querida Sociedad Psicoanalítica de México, SPM, teniendo como tema central, El Lenguaje Corporal.  En El eclipse de Y.M., Shintaro Ishihara, se identifica como alumno y protegido de Mishima, por lo que convivió muy de cerca con el dramaturgo. En principio reconocemos  que era público y notoria la beligerante conducta ante todo aquel que no le admirara en todas sus facetas y que gustaba mostrar su cuerpo.

La lectura me dejó el mal sabor de la indiscreción del mal amigo que exhibe a un amigo, fallecido 21 años atrás, no obstante lo quise comentar porque si tomamos sus puntos de vista de manera impersonal, nos pueda ser útil para conocer algo más del mundo de esos estetas del cuerpo, cuando la estructuración y conservación de su apariencia, se convierte en el hilo conductor de su existencia.

Es importante entender de dónde partió esa necesidad de Mishima (Nombre real, Kimitake Hiraoka 1925-1970 Japón) de mostrarse ante al mundo como un super hombre y para ello le daremos una vista relámpago a su infancia que transcurrió en la habitación de la adinerada abuela paterna que requería permanente de la presencia del pequeño para sentir un poco de alivio y cuando salía al mundo de fuera, era para acompañarla a la ópera. El discurso permanente de la abuela al pequeño era que él era mejor que  todos.  Necesariamente, cuando llegó el momento que el niño asistiera a la escuela, carecía de todos las herramientas para poder convivir con gente de su edad. Padeció de toda clase de burlas y agresiones por su constitución enclenque e incompetencia total para cualquier deporte. Siendo adolescente empezó a escribir ensayos y relatos que llamaron la atención de sus maestros por su singularidad y calidad. Más adelante las editoriales recibían sus trabajos y los publicaban teniendo gran éxito ya que trataba temas nada usuales en la literatura japonesa como la homosexualidad, pero siempre manejados con un lenguaje suave y elegante.

La vida de Mishima se convirtió en una verdadera leyenda ya que se le adjudicaron toda clase de habilidades y capacidades, independientes a las de gran escritor. Como estudiante obtuvo el Doctorado en Derecho, incursionó en la Administración Pública como Ministro de Finanzas, carrera que interrumpió para dedicarse de lleno a la escritura. Tenía una verdadera obsesión por sus ancestros Samurais  y el orgullo que esto le generaba hacía que se ubicara como un ser superior. El Imperio y el Emperador del Japón significaban para él un tesoro que no se reverenciaba debidamente. Hizo del fisicoculturismo una verdadera pasión. Practicó el Shinai, -(espada japonesa de bambú usada en el Kendo) llegando a ser quinto dan. De estas y otras muchas habilidades hablan sus seguidores. Finalmente muere al cometer seppuku (suicidio que se realiza ante varias personas, clavándose un arma corta en el abdomen, realizando un corte de izquierda a derecha.)

Pues bien esta historia de un hombre versátil, verdaderamente mítico, que alcanzó niveles de excelencia en cada una de sus facetas,  es echada por tierra con la exposición de lo que era real y de lo que fue creado por Mishima mismo, empezando por su nombre.

Ishihara  nos deja ver sin maquillaje cómo es que un hombre lucha sin descanso por rehacer su físico. Mishima repetía “Yo soy el señor abdominales” era una de sus frases preferidas ya que no había nadie que hiciera más que él. Horas de incansables repeticiones le dotaron de una musculatura espectacular que mostraba cada vez que podía al usar camisetas transparentes, sin importar que hiciera mucho frío. Fue todo un metrosexual ya que sus trajes y uniformes de gala que él mismo diseñaba, eran hechos a su medida con los más finos paños. Hacía gala de parecerse al actor México-norteamericano Anthony Queen, con lo cual estoy absolutamente de acuerdo. Amaba las sesiones de fotos de las que cuidaba hasta el último detalle y todo lo que su publicaba debía ser aprobado por él. Ishira asegura que no fue cierto que era experto en artes marciales, simplemente hacía declaraciones a la prensa sobre grados que no tenía pero que nadie se atrevía a contradecirle ya que se trataba de una figura muy respetada como escritor e incluso se pensaba que, pese a su juventud, pronto alcanzaría el Premio Nobel.

Ishihara asegura que dicho personaje careció de toda habilidad para realizar cualquier deporte que requiriera destreza, velocidad y arrojo. Hasta aquí dejo la exposición de las carencias de Mishima, aunque nos habla de algunas más.

Shintaro Ishihara se explica el espectacular suicidio de Mishima como el lógico fin de un hombre obsesionado por su cuerpo y por la exhibición del mismo, hasta el grado de que… [Si tenía que sacrificarse y morir para demostrar la existencia de su cuerpo, era porque sospechaba de sí mismo, quizá porque su tedioso discurso sobre el cuerpo le resultaba tan incoherente que solo podía darle consistencia al destruirlo.]…[quizá alguien califique eso de narcisismo, pero a mí solo  me parece el ridículo de alguien que ha perdido la noción de las reglas de la vida.]

Sabemos que la atención y el cuidado por el cuerpo han tenido lugar preponderante en diversas etapas de la historia de la humanidad y también entendemos que todo aquello que se lleve a extremos, resulta chocante. Hoy  incluso conocemos esa obsesión por el ejercicio como vigorexia y que, comúnmente, va acompañada de un claro exhibicionismo.

En fin, les recomiendo la obra a los que admiran el personaje de Mishima ya que seguramente encontrarán esas características negativas en los personajes de sus novelas, obras de teatro y películas y en relación a la personalidad del autor de este libro, prefiero reservarme mi opinión.

El libro puede encontrarse en Librerías El Péndulo.

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