Psiconeuroinmunología

Autor: Gabriela Silva Muñoz

La psiconeuroinmunología es la ciencia que estudia las interrelaciones entre el psiquismo y los sistemas nervioso, inmune y endocrino, es decir entre mente – cuerpo; y trata de explicar cómo los sistemas psicológicos, biológicos, culturales, sociales y ecológicos interactúan contextualmente e influyen en el inicio, curso y recurrencia de las enfermedades y en la recuperación hacia la salud.

Esta ciencia está sentando bases científicas para comprender la salud y la enfermedad. Durante los últimos diez años, profesionales de diversos perfiles como psicólogos, psiquiatras, inmunólogos y epidemiólogos, entre otros, han sido atraídos hacia esta nueva rama.

Históricamente, el campo de la psiconeuroinmunología se inicia, en la década de los años veinte, con los trabajos de Metalnikov y Chorine. En 1934, Metalnikov menciona: “La inmunidad presenta un problema no sólo biológico y fisicoquímico sino también psicológico. En general, no tenemos suficientemente en cuenta el papel que desempeña el sistema nervioso ni tampoco el de la acción psíquica sobre la vida del organismo. Y, a pesar de ello, es incontestable que el debilitamiento de las fuerzas psíquicas no sólo es consecuencia, sino también la causa de diversas afecciones. Es lamentable que, en este aspecto, el estudio del organismo se encuentre tan atrasado. El papel de las fuerzas psíquicas y su influencia sobre la vida del cuerpo son muy grandes, incomparablemente más grandes de lo que se piensa. Todos los órganos: el corazón, los pulmones, los intestinos, las glándulas de secreción interna, se encuentran estrechamente unidos al sistema nervioso. Esta es la razón de que el estado psíquico del paciente, en todas las enfermedades, tenga tanta importancia. Conociendo todo esto, debemos comprender que en la lucha contra las enfermedades, es tan necesario actuar sobre el psiquismo como prescribir medicaciones”.

Durante muchos años se ha estudiado el sistema inmunitario como si se tratara de una organización autónoma, independiente del cerebro, y no es sino hasta fechas relativamente recientes que se han ido descubriendo cada día en mayor número, vías anatómicas, fisiológicas y bioquímicas que conectan los sistemas inmunitario, nervioso y endocrino.

En 1987, una editorial de la revista TheLancet, con base en los trabajos empíricos que indican que la respuesta psicológica a un acontecimiento estresante es susceptible de modular la respuesta inmunológica, se atreve a sugerimos el camino a seguir: “Desde el momento en que el estado psicológico de un individuo es potencialmente capaz de influir en el curso de enfermedades en las que se encuentra implicado el sistema inmunitario, tales como infecciones, enfermedades autoimnunes y ciertos tipos de cáncer,  la investigación de los vínculos existentes entre el psiquismo y la inmunidad posee importantes consecuencias clínicas: posibilidad de que los tratamientos psicológicos puedan usarse para mejorar la actividad del sistema inmunitario”.

Además de los agentes etiológicos comúnmente aceptados, que incluyen factores hereditarios, carcinógenos químicos, virus oncogénicos, irradiación y trauma crónico, existe en la literatura diversas evidencias que indican la importancia de múltiples factores psicológicos en el desarrollo de enfermedades inmunológicas. Entre los factores psicológicos frecuentemente citados están el estrés, la depresión, la alteración de los escapes emocionales y la percepción de falta de cercanía con los padres. Se ha propuesto, que el efecto de tratar estos factores mediante intervención psicológica, sumado al manejo médico estándar seguido para la enfermedad, integrado por cirugía, quimioterapia y radioterapia, optimizará el proceso de recuperación.

 

Un acontecimiento estresante puede afectar al sistema inmune de dos modos:

1.- Produciendo cambios en la distribución de células en el organismo, lo que influencia la respuesta local a un agente patógeno.

2.- Puede alterar propiamente la respuesta celular.

 

Las alteraciones inmunológicas provocadas por el estrés y la depresión pueden predisponer a alteraciones en el organismo como cáncer, infecciones, alergias, dermatitis y enfermedades gastrointestinales.La depresión y la ansiedad traen consigo alteraciones en el sueño, y diversos autores han demostrado cambios significativos en el sistema inmune tras días de privación parcial o total del sueño.

 

El estrés y la depresión ayudan a la evolución de enfermedades agudas y crónicas por inducir desórdenes en la inmunoregulación en las cadenas de citocinasinmonorregulatorias. Se ha descubierto también que existe una comunicación muy estrecha entre el sistema inmune y el sistema nervioso central, por lo que al dejar de funcionar uno, el otro también sufre complicaciones. El estado de ánimo altera a los dos sistemas.

 

Falta conocimiento acerca del efecto del estrés sobre el sistema inmune pero con el esfuerzo multidisciplinario de inmunólogos, neurofisiólogos, endocrinólogos y otros científicos se pueden descubrir las interacciones complejas entre el SI y el SNC, para entender la mayor o menor susceptibilidad individual a enfermar.

 

Algunas investigaciones:

Una investigación realizada por Spiegel en 1990, muestra que una intervención psicológica, diseñada en principio para mejorar la calidad de vida de un grupo de pacientes de cáncer, es capaz de influir de forma significativa en su longitud de vida. Partiendo de 86 pacientes con cáncer de mama metastático que recibían cuidados biomédicos convencionales, las subdividieron al azar en dos grupos: tratamiento y control. A las pacientes del primer grupo se les administró, durante un año, una sesión adicional semanal de 90 minutos de duración de psicoterapia de apoyo, con el fin de mitigar el dolor. Al cabo de 10 años, en que sólo permanecían con vida 3 de las 86 pacientes iniciales, se llevó a cabo un análisis de supervivencia, el cual suministró resultados sorprendentes: el tiempo medio de supervivencia del grupo sometido a psicoterapia (considerando sólo las 83 pacientes fallecidas) fue de 36,6 meses, en comparación con los 18,9 meses de supervivencia de las pacientes del grupo de control. La hipótesis de la acción emocional curadora permanece en pie como una atractiva posibilidad.

La asociación entre síntomas depresivos y aumento del riesgo de cáncer se demostró en un estudio epidemiológico de 2020 empleados de la Western Electric, el cual reportó que síntomas depresivos, medidos mediante la prueba de MMPI (“Minnesota MultiphasicPersonalityInventory”) se asociaban con doble riesgo de morir de cáncer 17 años después, y con una incidencia mayor que lo normal en los primeros diez años. Este hecho persistía en el seguimiento realizado a los 20 años.

Otros trabajos han demostrado que la depresión en algunos casos es el síntoma precedente del cáncer pancreático, apareciendo mucho antes de que los síntomas del tumor se hagan evidentes.

 

Psicoanálisis:

Para algunos autores psicoanalíticos el sistema inmune es el sustrato de representación de lo psíquico en el cuerpo. Como ejemplo bastaría señalar que es excepcional que exista una depresión psíquica que no se acompañe de depresión inmunológica.

 

Un sistema inmune y competente se caracteriza:

– Por su capacidad tanto para reconocer y destruir sustancias extrañas, potencialmente nocivas.

– Por identificar como propios aquellos tejidos y células que le pertenecen, es decir la capacidad de discriminar lo propio y lo no propio, para no atacar lo propio.

-Por reconocer las células tumorales (células con una mutación que propicia el desarrollo de tumores) del propio sujeto y eliminarlas, fenómeno conocido como inmunovigilancia.

 

En Psicología de las masas y análisis del yo, Freud nos dice: “En la vida anímica individual aparece integrado siempre, efectivamente, «el otro», como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social, en un sentido amplio, pero plenamente justificado”.

 

Igual que necesitamos del otro como auxiliar, el sistema inmune ataca lo que pueda dañar al organismo, sin embargo aprende a convivir y  tolerar, por ejemplo, con ciertas bacterias intestinales porque son necesarias para funciones como la síntesis de vitamina K.

Hay dos pulsiones que regulan la vida de todo sujeto: la pulsión de vida y la pulsión de muerte. Ambas actúan conjuntamente para la conservación de la vida. La pulsión de muerte se dirige al exterior como agresividad. Cuando la pulsión, después de rodear al objeto, se vuelve hacia el sujeto, puede producir daño en el sujeto. Parece que este último componente de la pulsión de muerte es el que está en juego en la autoinmunidad. La agresividad necesaria para mantener la vida que el sistema inmune descarga hacia el germen extraño, es la misma que se vuelve contra sí mismo.

Fenichel menciona que las actitudes originadas en conflictos instintivos inconscientes pueden ejercer influencia sobre las funciones hormonales y producir síntomas somáticos secundarios. El mismo tipo de influencia que ejerce un deseo inconsciente sobre la producción del jugo gástrico en las úlceras, es el que ejercen otros deseos sobre la producción de hormonas reguladoras del metabolismo.El trauma se expresa en diferentes órganos del cuerpo. Por ejemplo, la obesidad en la infancia representa una perturbación de la personalidad en la que el tamaño corporal excesivo se convierte en el órgano de expresión de un conflicto no resuelto.

Fenichel también menciona que cada vez que nos encontramos con la existencia de un vínculo entre un síntoma orgánico y un conflicto psíquico, la primera pregunta que hay que plantear es ésta: ¿Es el conflicto el que ha dado lugar al síntoma o es el síntoma el que dio origen al conflicto?No hay duda de que algunas veces se trata de un círculo vicioso, en el que vemos el conflicto y el síntoma perpetuándose mutuamente.

La escucha psicoanalítica permite otro pronóstico para los pacientes, escuchar la problemática psíquica que subyace en todo proceso somático, modifica el curso de la enfermedad.

 

Psiconeuroinmunología

La psiconeuroinmunología nos facilita conceptuar nuevos modelos de la salud permitiéndonos ver la capacidad que tiene el organismo para regular y coordinar su propia conducta y fisiología en sus reacciones a los retos de la vida. La psiconeuroinmunologíaha comenzado a disolver el dualismo de mente-cuerpo, cuerpo-ambiente, e individuo- población.

Una emoción es una respuesta orgánica a un estímulo interno o externo. La respuesta emocional tiene bases biológicas y causa reacciones químicas a lo largo de todo el cuerpo. Estos cambios bioquímicos pueden medirse en la sangre y en la orina y son precisamente lo que distingue a las emociones de las percepciones. Las emociones son respuestas de todo el organismo, que afectan al sistema nervioso autónomo.

 

Conclusiones

Por lo tanto nos parece importante que los médicos en general, así como todo el personal de salud que trata a personas con cáncer y otras enfermedades inmunológicas, estén informados sobre las investigaciones de la psiconeuroinmunología en el ámbito del estrés, cirugía, sistema inmune y su posible relación con la aparición de metástasis.

La psiconeuroinmunología a través de la intervención psicosocial haservido para demostrar que los cambios en la actitud frente a la vida, por parte dela personas enfermas influye positivamente en su salud, mediante modificacionesde parámetros inmunológicos alterados, que conducen a una mejor calidad de vidae incluso a una extensión de ella.

El conocimiento todavía preliminar de los fenómenos racionales, las emociones y los sentimientos muestra que las neurociencias están decididas, por fin, a dilucidar aspectos esenciales de la personalidad y la subjetividad de las personas. La psiconeuroinmunología es parte de esta revolución.

 

 

Bibliografía:

  • Fors, M., Quesada, M., & Peña, D. (2006). La psiconeuroinmunología, una nueva ciencia en el tratamiento de enfermedades. Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos .
  • Lucia, A., & Martínez, P. (2010). Psicoanálisis de los trastornos de la inmunidad. 11° Congreso Virtual de Psiquiatría. Interpsiquis 2010 .
  • Pérgola, F. (2006). Psiconeuroinmunología ¿nuevo camino de la medicina? Revista de la Asociación Médica Argentina .
  • R.Bayés. (1994). Psiconeuroinmunología, salud y enfermedad. Cuadernos de medicina psicosomática y Psiquiatría de enlace , 30.
  • R.Bayes, Pérgola, & Martínez, L. (2006). Psiconeuroinmunología: la IV herramienta en la lucha contra el cáncer dentro de un enfoque integral.
  • Otto Fenichel (2009). Teoría Psicoanaítica de las neurosis. Paidós.

 

IMAGEN: sxc / Egilshay
 

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