fisicoculturismo-Rodrigo Roveri-1424147Por: Roberto Keoseyan
Introducción:
“Fit is the new skinny”, es una frase que escuchamos comúnmente en medio de la actual revolución de fitness que está tomando al mundo por tormenta. Esta frase alude a un fenómeno nuevo. Mientras que en la década de los noventa y los 2000, la belleza femenina era vista más hacia el punto de vista de la delgadez, muchas veces cayendo hacia los extremos, hoy en día se habla más de mujeres “fit”, musculosas, rayadas, que parecerían tener cuerpo más de hombre que de mujer.
De cualquier manera esta moda está creciendo rápidamente. Mientras que los cineastas George Butler y Charles Gaines hicieron un documental poco conocido llamado “Pumping Iron 2”, en los años 80, detallando las hazañas del diminuto mundo de las mujeres fisicoculturistas, hoy en día, en cualquier gimnasio, podemos ver este fenómeno en todo su esplendor.
Llevo más de 10 años trabajando en gimnasios, y todos los días soy testigo a este impactante fenómeno. La mujer que trabaja su cuerpo para convertirlo en el ideal del yo del cuerpo perfecto. Los espejos, las pesas, las máquinas, son los vehículos para llegar a este trastorno de identidad.
El clásico caso al que me refiero aquí es al de la mujer fisicoculturista. Para muchos de nosotros este es un fenómeno desconocido, pero cada vez más creciente. Tan sólo en Estados Unidos hay cerca de 100,000 fisicoculturistas mujeres registradas como profesionales ante la International Federation for Bodybuilding (Larson, 2012).
El look que este tipo de mujer maneja es verdaderamente impactante en términos de dismorfia estética. Brazos tamaño 16 o 17 (pulgadas), pectorales marcados, senos inexistentes (debido al bajísimo porcentaje de grasa que ronda entre 8% y 12% mientras que el normal fluctúa entre 25 y 30%), piernas venosas, espaldas que parecerían una cordillera montañosa, y abdomen con 6 u 8 músculos, cintura delgadísima (llamada de avispa) eso sin contar el cuello ancho de unas 18 pulgadas, mucho más grande al del hombre promedio (Larson, 2012).
Sin embargo, no cometamos error. Llegar a un cuerpo así es verdaderamente difícil. Una persona tardaría mínimo 3 años en empezar a ver cambios fuertes, y no serían hasta unos 5 o 6 años antes de llegar a este cuerpo de fisicoculturista. Para poderlo llegar es necesario hacer unos sacrificios tremendos y realmente poner en riesgo la salud. Es necesario entrenar 12 veces a la semana, (dos veces al día), dos horas cada vez, consumiendo, 20 pastillas de suplementos alimenticios, seguir una dieta de 8 a 11 comidas al día, entrenar con corsette, lo cual es enormemente dañino para los órganos del tórax, en particular riñones e intestinos, e ingerir quemadores de grasa junto con esteroides anabólicos, los cuales tienen efectos secundarios muy severos, que van desde engrosamiento de la voz, crecimiento de los genitales externos, nacimiento de pelo en áreas no deseadas, pérdida del cabello y esterilidad (Larson, 2012).
La mujer fisicoculturista deja de parecer mujer y se convierte en una mezcla rara entre mujer y hombre, y de acuerdo a lo que veremos más adelante, la transformación, incluyendo todo lo que implica, tanto a nivel muscular como genital, es a propósito. La mujer no sólo quiere transformar los músculos, sino cambiar toda su forma de ser. Rechaza su condición femenina, llevando a la acción la envidia de pene de la que nos hablaba Freud.
La personalidad, a la vez cambia por los esteroides, si es que hay patología previa que pueda agravarse. La agresión y la libido sexual suben drásticamente, así como la energía, y la vitalidad, pero van de la mano de depresión, fallas en el juicio de realidad, y en casos extremos, alucinaciones. Lyle Alzado, jugador de futbol americano, detalló, en su biografía, que los esteroides causaron que se golpeara con alguien en la calle, en promedio 2 veces al día. Lawrence Gautier, luchador profesional, asesinó a su esposa e hijo y posteriormente se suicidó después de meterse los esteroides, mientras que Steve Austin, luchador y pesista que usaba esteroides masivamente era conocido por reventarse botellas de cerveza, champagne y vino en la cabeza (Gallaway, 2007).
¿La pregunta clave aquí es, por qué, una mujer desearía alejarse tanto del estereotipo femenino? ¿En qué consiste esta vigorexia y este narcismo?
La Vigorexia y el Narcisismo en las Mujeres Fisicoculturistas.
La forma en la que actúa la mujer fisicoculturista promedio dentro del gimnasio es verdaderamente impresionante. Amantes perpetuas del espejo, observan cada parte de sus músculos en detalle, y admiran la vascularidad de las venas pronunciadas mientras que contraen las fibras para poder hipertrofiar los músculos al máximo nivel posible. Después de cada ejercicio posan, casi como si fuera necesario revalidar la existencia de su cuerpo, como si se quisieran sentir vivas. Generalmente son taciturnas, pero se toman fotos de sí mismas en cada momento. Son muy disciplinadas y obsesivas en sus rutinas y en sus metas.
Sin embargo, una característica clave en ellas es que jamás están satisfechas. Jamás afirman que se sienten plenas en su cuerpo. Siempre buscan más, pretendiendo satisfacer a un ideal del yo que no puede ser saciado. Por ello, nunca disfrutan de lo que tienen.
Sin embargo, para mejor poder entender este fenómeno es muy importante poder analizar lo que representa la Vigorexia en términos generales, así como el narcisismo en como pertenece a este fenómeno.
La Vigorexia es un fenómeno psicológico que se divide en diversas maneras. Una parte incluye el extremo ejercicio para quemar el consumo excesivo de la comida. Sin embargo, la psicodinamia de esta modalidad se parece más a la de la bulimia. La Vigorexia en sí se refiere a una adicción al ejercicio y a una preocupación insana por verse “pequeño, o poco musculoso”, a pesar de ser una persona, por lo común, visualmente grande y musculosa. Las personas, son adictas a sus músculos, a las dimensiones de los mismos, y al incremento a nivel muscular. Para ellos, nunca hay satisfacción. No hay límite. Lo único que sea desea es ser cada día más y más grande. De acuerdo a Anthony Cortés, Psicoanalista, “Estas personas están obsesionadas con llegar a un estándar irreal cultural de muscularidad y masculinidad.” (Phillips, 2009) La persona llega a sentir una angustia de aniquilación en el momento en el que siente que deja de hacer ejercicio o su nivel muscular baja. Casi como si no se pudiera proteger del mundo exterior. Su cuerpo es su self, y harán todo lo necesario por hacer que los músculos crezcan, independientemente de lo que pueda pasarles a nivel emocional o a nivel físico. A veces se ejercitan hasta la muerte (Morgan, 2008). Por ejemplo, Jon Paul Sigmarsson era un fisicoculturista que decía “No hay punto de vivir si no puedo levantar las pesas”. Medía 1.90 metros y pesaba 200 kilos. Los médicos le advirtieron de los peligros de su adicción. No hizo caso y murió a la edad de 34 años en el gimnasio, mientras levantaba unas pesas.
El Narcisismo, a su vez, es un ingrediente defensivo que utilizan mucho las y los fisicoculturistas para poder satisfacer sus sentimientos inferioridad o vacíos internos que tienen mucho que ver con angustias anteriores en su vida y de pulsiones irracionales. Aman el sentirse admirados por las personas de afuera y que vean los músculos. Es por ello que suben sus fotos a internet, y se sienten felices mientras más grande sean sus músculos. El problema es que la satisfacción jamás llegará. Es un ideal del yo persecutorio imposible de obtener.
¿Por qué desearían verse como hombre?: Estudios de Caso
Aunque sería muy difícil hacer una conclusión drástica sobre todas las mujeres fisicoculturistas como si fuera una receta de cocina, llenaremos un panorama general, de acuerdo a las teorías psicoanalíticas, del por qué las mujeres escogen verse así. De cualquier manera, analizaremos 3 estudios de caso para poder llegar a conclusiones importantes.
En general, se puede hablar de un Edipo no resuelto y de una característica muy oral. Debido a que no hay una identificación sana con la madre, ellas toman de objeto sustituto al padre y crean una identificación total con él. Sin embargo, debido a que no hay pene, y jamás podrán realmente ser el padre, intentan compensar su falta de pene con más músculos. A la par, los efectos secundarios de las medicinas las convierten en más hombres. La voz se engrosa, teniendo un tono más masculino, el clítoris se hace más grande, casi como si fuera un pene, y el tamaño de los senos disminuye, convirtiéndose en un pectoral. Pierden la feminidad y se convierten en hombres. A la par, la fuerza que desarrollan y el tamaño físico representa una manera físicamente alejar los peligros y poner toda la paranoia en el exterior. Proyectan los miedos internos y los ponen en el afuera para poder dominar al otro imaginado, cuando los miedos realmente están adentro. Su voracidad por los músculos denota una oralidad, mientras que su obsesión denota analidad. La difusión de identidad y sintomatología múltiple, así como la manifestación del “Yo Piel”, denota una estructura fronteriza baja.
Caso 1: Kary, 31 años – Clienta mía en gimnasio de la ciudad de México. Debido a su conocimiento de mi práctica psicoanalítica, ha revelado interesantes aspectos de su vida. Kary es una fisicoculturista amateur que tiene deseos de competir para diversos títulos a nivel internacional. Mide 1.65 metros y pesa 70 kilos. Tiene 10% de grasa corporal. El uso múltiple de esteroides ha causado que le crezca pelo en el cuerpo y que se le haya caído el cabello. Kary tiene brazos tamaño 18 y tiene los trapecios tan pronunciados que parece que el cuello le ha desaparecido. Sin embargo, el que sí existe es tamaño 18 también, un cuello bastante grande. Kary presenta una obsesión muy grande por convertirse en una persona con cuerpo perfecto. Nota exactamente cuánto han bajado sus músculos, cómo crecen y como podrían crecer más. Ingiere esteroides en ciclos múltiples al año, preocupada más por el crecimiento muscular que por su salud. Tiene riesgos de esterilidad, así como de daño permanente al hígado, corazón y riñones, pero no le da importancia. “Si muero con mi obsesión, pues que así sea”. Kary ha revelado detalles fuertes de su vida personal que nos dan información sobre este trastorno. Tiene un hermano mayor homosexual que es 3 años mayor que ella. Su madre es una mujer fuerte de carácter con la que Kary nunca se pudo llevar bien. Su padre falleció cuando ella tenía 15 años, y lo recuerda como un buen hombre con pasión por el gimnasio. Kary comenzó a hacer pesas meses después de que él muriera. Aquí, las cosas quedan muy claras. Kary no puede identificarse con la madre porque el hermano ya lo hizo y ha sido desplazada. Sin embargo, lejos de convertirse en lesbiana, se identificó y quiso tomar el lugar del padre una vez muerto, como si quisiera seducir y someter a la madre y poderse acostar con ella, como si fuera un Edipo al revés. La identificación con el padre es total, no parcial, lo cual nos habla de una psicosis. Kary está casada con un hombre visualmente débil y la he visto empujándolo y molestándolo físicamente, presumiéndole sus músculos. Esto nos habla de una necesidad de dominio. En la relación, la que psíquicamente penetra es ella. Ella inconscientemente quiere tomar el lugar del padre para poder penetrar a la madre. Quiere ser más musculosa para poder convertirse en esa figura y tener dominación completa por los demás.
Caso 2: Anna – 32 años. Campeona mundial del fisicoculturismo. Anna es una mujer que intenta mantener una imagen más femenina que la fisicoculturista promedio. Es guapa de cara, y se pinta el pelo de forma femenina. El problema es que no tiene un solo rasgo físico de mujer. Anna está muy preocupada por el tamaño de sus músculos, y frecuentemente, aún en competencias públicas, les habla, diciéndoles “Te ordeno que crezcas”. En Anna se ven más los rasgos narcisistas. Ella vive para exponer su vida y sus músculos por las redes sociales. Lo único que le importa es que aparezcan. Anna está casada con otro fisicoculturista, un hombre que la domina. Anna afirma que su pareja de vida (su marido) y ella tienen la relación más bonita del mundo, porque ambos pelean por levantar lo más que pueden y compiten (según ella, sanamente), para lograrlo. Anna ha revelado, en entrevistas, detalles íntimos de su vida, entre los cuales se incluye el dominio físico y mental que su esposo tiene sobre ella (la golpea y a ella le gusta), las razones por las cuáles entró al fisicoculturismo (ella veía como a su padre lo golpeaban mucho los prestadores de dinero y juró que eso no le volvería a pasar a ella), así como la muerte de su madre en su adolescencia temprana. Anna quiso proteger a su padre, y por eso decidió crecer sus músculos. Sin embargo, en su caso, debido a la culpa de lo que representa la muerte de la madre en la regresión adolescente al Edipo, Anna adapta ciertos rasgos femeninos en su look. Ella buscaba proteger al padre, pero lo que inconscientemente deseaba era que este lo dominara. Esta pulsión finalmente la actúa en su esposo.
Caso 3: Jenny 32 años: Campeona americana de fisicoculturismo. En Jenny, los rasgos masculinos son más aparentes que en las demás y es la que aparenta una mayor gravedad de las tres. Jenny es aventurera, y ha aparecido hasta en videos pornográficos. Su vida familiar es interesante. Ella afirma que el amor de su vida era su madre hasta que, a la edad de 6 años, la madre contrajo cáncer de pecho. En ese momento ella dejó de amar a su madre y reemplazó el amor con asco y odio. 2 años después el padre, que era militar, viajó a Irak para pelear en la Guerra del golfo en 1991. El padre falleció en la guerra y Jenny odió más a su madre por ello. Cuando cumplió 18 se fue al ejército, donde aprendió del fitness y de las pesas. Allí intentó obtener el rol de su padre, que era Teniente. No lo pudo lograr y al día siguiente se tatuó dos pistolas en los genitales, como si quisiera tener el pene que no tuvo. Jenny entonces persiguió la obsesión de las pesas y, según ella, para financiar su carrera, actúo en video pornográficos del género lésbico pero utilizando consoladores artificiales para penetrar a las otras actrices. De allí desarrolló una homosexualidad latente. Actualmente Jenny está casada con otra mujer, una niña 10 años menor que ella y muy débil físicamente. Lo que podemos ver en esta situación es muy claro. A falta de padre que la contuviera y con quien identificarse, Jenny se convirtió en su padre, se puso genitales y decidió penetrar, simbólicamente, a la madre, débil. No se sabe si Jenny presenció la escena primaria en alguna ocasión, pero su conflicto parecería decir que sí.
Lo que observamos aquí es muy claro. Figuras maternas fuertes o muy débiles, seguidas por padres idealizados ausentes que, al ser eliminados, intentan ser imitados y reemplazados por las mujeres que aquí mencionamos. A falta de pene, intentan compensar con los atributos masculinos
Marco Teórico Psicoanalítico
Existen diversos conceptos psicoanalíticos que deben de ser entendidos para poder comprender el fenómeno de la Vigorexia, Narcisismo, y la Psicodinamia de la Mujer Fisicoculturista.
1. Yo Cuerpo: Este concepto desarrollado por Freud nos habla de un tema muy importante. Freud, en 1923, nos habló de que “El Yo es primordialmente un yo corporal.” (Akhtar, p. 39) Freud afirmó que el Yo de desarrolla por la importancia de las sensaciones corporales, y este concepto nos ayuda a entender al yo primitivo. Este yo opera en torno a necesidades fisiológicas y la boca vuelve la principal puerta hacia la realidad. El Yo Cuerpo, todo se aplica en torno al cuerpo, incluyendo los mecanismos de defensa. Todo es primitivo. La negación ocurre cerrando los ojos, la proyección es vómito físico, la paranoia es protección fisiológica o huida. De acuerdo a Freud, el cuerpo se vuelve el motivador principal detrás del comportamiento. En el caso de las fisicoculturistas, no se sienten vivas si no hay un cuerpo. El Yo es tan primitivo que si no existe un cuerpo o funciones del cuerpo, no se sienten vivas. Es por eso que toda su validación entra exclusivamente por el cuerpo. Kary afirmó que para ella no existió vida previa a levantar pesas. Sus recuerdos, incluso son muy borrosos de una época previa a eso. El problema principal en el Yo Cuerpo es que eventualmente la imagen corporal esperada eventualmente se disipa cuando una persona empieza a envejecer. Esto resulta en traumas y una falta de adaptación total que puede, en las palabras de Salman Akhtar, psicoanalista hindú, “Contribuir a un sufrimiento vitalicio emocional, que puede resultar en trastornos alimenticios o el famoso concepto psiquiátrico de “Trastorno de Dismorfia Corporal” (Akhtar p. 39).
2. Yo Piel: Un concepto del psicoanalista francés Didier Anzieu en el que habla de la piel como el límite entre la realidad y el mundo interno. La piel es la base de todo el bienestar interno. Si no hay piel sana no existe posibilidad de estar bien. El Yo piel es el que distingue el mundo externo del interno, es el que pone los límites, y es el que le prueba al paciente su existencia. La piel tiene la función de romper la simbiosis con la madre, pero también de contener a la persona. (Anzieu, 1972) En el caso de las fisicoculturistas, ellas crean la imagen corporal y expanden su piel para sentirse vivas. Al perder la simbiosis con la madre la atacan, y tratan de expandirse y volverse tan grande como el padre (tanto física, como genitalmente) para poderlas penetrar y poderlas poseer. Se expanden para poner los límites y finalmente poderse simbiotizar de nuevo.
3. Selección de Objeto Narcicista: Este es un concepto Freudiano en el cual la persona escoge a sus objetos sólo en función de cómo le recuerdan a él mismo. De la misma manera, el único objeto de amor es el mismo self. (Akthar p. 181) Este tipo de personas, de acuerdo a Kohut, sólo buscan relaciones con personas que van de acuerdo a sus propios valores. (Kohut, 1978) Esto lo hacen para poder valorar quienes son y poder reforzar sus propias personalidades. En el caso de las fisicoculturistas, esto es lo que ocurre. Buscan validarse a sí mismas y buscan objetos que sólo van en función de ellas. Lo único que importa son ellas. No hay más. En general, lo que se intenta encontrar es impacto ante el otro para poder traer catexis libidinales y, finalmente, amor al yo.
4. Mujer Fálica: Término utilizado por Robert Bak (1968) para hablar de una fantasía de la madre con falo; la madre dominante que controla al hombre. El término generalmente se utiliza para hablar de los hombres en búsqueda de una mujer que los domine. Sin embargo, en este caso se aplica de la manera contraria. La mujer fisicoculturista se convierte en la mujer que domina para controlar a los hombres y a otras mujeres. (Bak, 1968).
5. Envidia de Pene: Este concepto, desarrollado por Freud en 1908, nos habla de cómo la niña chiquita se da cuenta de que no tiene pene en el momento en que ve el otro sexo. Ella entonces, se siente inferior y desea tener un pene. Ella piensa que en algún momento lo tuvo pero fue castrada por la madre. Ella entonces se va al padre para obtener un pene de él mediante un hijo. Según Freud esta envidia de pene nunca se pierde en la mujer, y persiste durante toda la vida y está detrás de muchas características de la personalidad, como puede ser la competencia con los hombres, preferir parejas débiles y castradas en hombre no fálicos (Akhtar, p. 207). Esto es exactamente lo que ocurre con las mujeres fisicoculturistas. La falta de pene y la falta de un hijo es suplantada por los músculos, que se sobreponen ante la falta de pene. Es por ello que escogen parejas a las que puedan dominar, para finalmente tener un hijo de la madre al suplantar al padre.
6. Ideal de Yo: Este concepto, desarrollado por Freud y posteriormente expandido por otros autores, se refiere a la imagen interna de cada persona y en lo que dicha persona desea convertirse. El ideal del yo busca en todo momento eliminar la diferenciación entre el self como es y como al self le gustaría ser. El no poder llegar al ideal del yo causa vergüenza y auto reproche (Aktar, página 89). Lo interesante en las fisicoculturistas es que jamás llegarán a este ideal del yo. Ellas mismas dicen que nunca estarán satisfechas, lo cual las deja perpetuamente avergonzadas de ellas mismas y con un Superyó que critica y causa culpa.
7. Pulsión de Muerte: Este concepto puramente Freudiano e refiere a una fuerza que Freud descubrió que opera dentro de la mente que va en contra del principio del placer y lleva a la psique a llegar a su estado previo en el desarrollo, es decir a un punto inorgánico. No aclara las razones del por qué existe el instinto de muerte, pero afirma que opera de manera completamente silenciosa dentro de la mente y lentamente lleva al self a su destrucción. Freud afirma que el propósito de toda la vida es la muerte, y es ahí a donde lleva (Akhtar p. 67). En el caso de las mujeres fisicoculturistas, el instinto de muerte opera prácticamente en todo momento. Las actividades que llevan las conducirán, inevitablemente, hacia la muerte. Ellas lo saben. Pero dentro de su self no hay nada que pueda frenar esta búsqueda eterna de satisfacción que los llevará a su propia destrucción. El instinto de muerte es obvio. Opera de forma silenciosa e inconsciente. Ellas realmente están celebrando sus logros, sin saber que inevitablemente los llevarán a la muerte. Hay una parte consciente que lo ve como tal, pero la mayoría del self no lo observa así. Simplemente los lleva hacia la muerte de forma tranquila y en quietitud.
8. Trastorno de Dismorfia Corporal: Salman Akthar, psicoanalista hindú, afirma que el Trastorno de Dismorfia Corporal es la explicación psiquiátrica de los síntomas y trastornos que surgen del Yo Cuerpo. En la psiquiatría, este trastorno se refiere a cómo las personas están preocupadas el trastorno, lo que ocurre es que la persona realmente tiene una falla en el juicio de realidad cuando se trata de su cuerpo. Ve una cosa, pero los demás generalmente ven otra. En el psicoanálisis el trastorno se desarrolla como conexión directa al Yo Cuerpo. El Yo se forma en base al cuerpo, pero si no se puede observar el cuerpo tal cual como es, se puede formar una dismorfia corporal en el Yo Cuerpo, lo cual resulta en esta clasificación psiquiátrica. En el psicoanálisis no hay tal cosa como Trastorno de Dismorfia Corporal, sino más bien es una desviación que ocurre en el Yo Cuerpo. De cualquier manera, las fisicoculturistas sufren de este trastorno de forma bastante severa. Su yo cuerpo no se desarrolla bien por una razón u otra, y esto resulta en que se dé el Trastorno de Dismorfia Corporal, aunado con la vigorexia y el narcicismo del que ya hemos hablado previamente.
Bibliografía
• Pumping Iron 2. Dir. George Butler. Perf. Corey Everson and Bev Francis. White Mountain Films, 1986. Videocassette.
• Akhtar, Salman. Comprehensive Dictionary of Psychoanalysis. London: Karmac, 2009. Print
• Anzieu, Didier. The Skin Ego. New Haven: Yale UP, 1989. Print.
• Bak, Robert. ‘The Phallic Woman’ Psychoanalytic Study of the Child 23. (1968)
• Larson, Amanda. A Comprehensive Guide to Competing in Bikini, Fitness, Figure, Woman’s Physique and Bodybuilding. New York: Independent Platform, 2012. Print.
• Gallaway, Steve. The Steroid Bible. Sacramento, CA: Belle, 2007. Print.
• Morgan, John F. The Invisible Man: A Self-help Guide for Men with Eating Disorders, Compulsive Exercising and Bigorexia. London: Routledge, 2008. Print.
• Phillips, Katharine A. Understanding Body Dysmorphic Disorder: An Essential Guide. Oxford: Oxford UP, 2009. Print.
• Kohut, Heinz, and Paul H. Ornstein. The Search for the Self: Selected Writings of Heinz Kohut, 1950-1978. New York: International Universities, 1978. Print.
Foto: FreeImages.com/Rodrigo Roveri
 
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