Colaboración de la Psic. Paola Hamui en el portal Terra.

Diciembre es sinónimo de Navidad, reuniones con familiares, cenas, posadas, compartir con los amigos, brindis de fin de año, regalos, aguinaldo, etc. Al acercarse diciembre la ciudad se viste de luz, las tiendas llenan de adornos sus aparadores, el tráfico aumenta, los árboles y nacimientos adornan nuestro México y, todo esto, nos salpica de un espíritu alegre: navideño.
En Navidad generalmente nos reunimos con nuestros seres queridos, amigos y familiares, por todas partes se respira “paz” y “amor”, pero quizá por esto mismo, aunque parezca contradictorio, es la época del año en que muchas personas se sienten solas, tristes y deprimidas.
Un factor que hay que tomar en cuenta es que la Navidad sucede en invierno, es decir, hace mucho frío, obscurece más  temprano y esto influye en la sensación de tristeza de las personas; quizá por esta razón la ciudad se viste de luces. Estas fechas suelen ser de mucha convivencia familiar, lo que podría despertar sensaciones de soledad, por lo tanto, y quizá como una forma inconsciente de evitar dicha sensación, diciembre se llena de reuniones y de posadas, evitando así sentirnos solos.
En las reuniones familiares de Navidad es muy probable que se extrañe más a los seres queridos que ya no están con nosotros, pues en estas fechas  solíamos reunirnos con esas personas y, por tanto, es una época llena de sentimientos nostálgicos.
Se considera que la Navidad es, por excelencia, la temporada de unión familiar; se convive con abuelos, padres, primos, sobrinos, hijos y pareja. En otras palabras,  es en estas fechas donde se hacen patentes las relaciones y los vínculos afectivos. Pero, ¿qué sucede cuando la gente se siente sola?, ¿cuándo no tiene pareja, hijos, etc.? Quizá la Navidad no se viva como aparece en los anuncios televisivos, quizá el término “feliz” no  abarque las 24 horas.
Ante todo esto, es importante no idealizar las fechas decembrinas, en efecto se procura mayor cercanía con nuestros seres queridos, sin embargo, por lo mismo, son fechas en la que las personas suelen sentirse más solas, o recordar a las personas queridas que murieron, son fechas en las que las personas dejan la rutina, tienen mayor tiempo libre y, por ende, quizá se sientan más pérdidas.
Es importante tener en cuenta que en general la Navidad procura felicidad, sin embargo, por lo mismo, también despierta sentimientos de tristeza y nostalgia, que son normales. Nos venden la Navidad como la época más feliz del año, “época de paz y de amor”, lo cual contribuye a elevar las expectativas de que la Navidad es una época única, completamente feliz y buena, pero como esto no es real, la Navidad es quizá la época del año en que mucha gente no se siente tan feliz como cree que debería estar, y esto lo angustia aún más.
Por lo que es importante salpicar a esta época de la realidad que nos acompaña todo el año, en el que nos damos permiso y no creemos que deberíamos sentirnos totalmente felices todo el tiempo. Así los sentimientos son validados y reconocemos a la Navidad como esa época de reunión pero la desidealizamos para así no frustrarnos tanto.
Por otra parte, con la Navidad se acerca el fin de año y la gente tiende a revaluar todo aquello que se propuso lograr durante el año, así, si sus expectativas fueron muy altas y en ocasiones inalcanzables, le sobrevendrá la frustración.
Finalmente, hay que estar conscientes de que la felicidad es un estado de ánimo que el ser humano puede experimentar, sin embargo, también puede sentirse nostálgico y extrañar a aquellos que ya no están en esta fecha tan importante, no obstante, esto no debe borrar la alegría que se puede sentir en Navidad.

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