Autor: Crystal de la Parra

Cuando comencé a investigar sobre los mitos, me di cuenta de la dificultad de poder encontrar una definición precisa que les diera un significado único, universal, ya que han sido estudiados desde diferentes perspectivas como la religión, la filosofía, la antropología, la sociología, y el psicoanálisis por mencionar algunos, en donde se les confiere un sentido distinto. Acercarme a los mitos me llevó a descubrir la fascinación que el hombre siempre ha manifestado por tratar de descifrar los misterios en ellos ocultos, así como  de encontrar respuestas sobre sí mismo.

En el curso de la historia, la palabra mito fue adquiriendo diferentes significados que lo fueron alejando de su verdadero sentido. El término Mito (relato falso con sentido oculto, narración, discurso, palabra emotiva) refiere a un relato que tiene una explicación o simbología muy profunda para una cultura en el cual se presenta una explicación divina del origen, existencia y desarrollo de una civilización. En este sentido, puede considerarse a un mito como un tipo de creencia establecida, habitualmente a través de varias generaciones, con relación a ciertos hechos improbables y sorprendentes, que de acuerdo al mito, han sucedido en la realidad, los cuales no son verificados de manera objetiva.

Hoy en día hablar de un mito puede ser sinónimo de algo irreal o increíble en cambio, para los antiguos, el mito tenía el significado objetivo y dinámico que tenía una relación directa con la realidad. En su origen, todos los mitos ayudaban para dar una explicación verosímil a los fenómenos naturales y cósmicos tales como el día y la noche, las estaciones del año, los acontecimientos históricos, la vida y la muerte, y por lo general, servían a funciones morales o didácticas.

Con los relatos mitológicos se expresaban la filosofía y los conceptos propios de una época, de una civilización utilizando imágenes, situaciones y aventuras de personajes nacidos de la imaginación que expresaban los sentimientos, las aspiraciones y los sueños de los hombres de la antigüedad. Sin embargo, podemos decir, que los relatos mitológicos no han cambiado con el tiempo ya que hablan de conductas del ser humano como el amor, el odio, los celos, la envidia, lo que les confiere un sentido de inmortalidad.

Los personajes míticos han dejado huella en la del hombre por lo que han sido fuente de inspiración de doctrinas religiosas, cuentos, obras de arte, y en el caso del psicoanálisis, sirvieron para que Freud explicara el Narcisismo y el complejo de Edipo, piedra angular de su teoría.

El estudio de los mitos nos permiten conocer el imaginario del hombre y aunque adopten nombres y aspectos diferentes, seguirán vivos a través del tiempo. Es por eso que el tema del héroe de la mitología y sus hazañas se repita constantemente en la historia porque el hombre moderno se reconoce a sí mismo a través del héroe mitológico, lo que le da un sentido de identidad.                   

Qué es el mito?                                 

En el diccionario de la Real Academia, mito quiere decir: “fábula, ficción alegórica, especialmente en materia religiosa”. Sin embargo, existen otras definiciones que nos permiten ampliar la acepción de la palabra.

 La doctora Blanca Montevechio en su obra Mitos: interpretación psicoanalítica de mitos latinoamericanos utiliza dos definiciones que están en el Vocbulaire de Philosofhie.  La primera de ellas dice:

“Mito es un relato fabuloso de origen popular y no reflexivo, en que agentes impersonales, la mayoría de las veces las fuerzas de la naturaleza, se representan bajo la forma de seres personales, cuyas acciones o aventuras tienen un sentido simbólico: los mitos solares, los mitos de primavera. Se dice también de los relatos fabulosos que tienden a explicar los caracteres de lo actualmente dado: el mito de la edad de oro, del paraíso perdido”.1

Una segunda definición dice:

“Mito es la exposición de una idea o de una doctrina bajo la forma voluntariamente

-poética y casi religiosa en la que la imaginación toma vuelo y mezcla sus fantasías con las verdades subyacentes”.

En su libro La estructura del mito, Mircea Eliade define al mito con las siguientes palabras: “el mito cuenta una historia sagrada: relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos. Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo gracias a las hazañas de los seres sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosmos, o solamente un fragmento como, por ejemplo, una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es pues, siempre relato de una creación: se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser.”2

Se considera que los mitos tienen tres atributos que lo caracterizan:

1)El mito trata de una pregunta existencial, referente a la creación de la Tierra, la muerte, el nacimiento y similares.

2)Está constituido por contrarios irreconciliables: creación contra destrucción, vida frente a muerte, dioses contra hombres.

3)Proporcionan la reconciliación de esos polos a fin de conjurar nuestra angustia.                                              

Tipos de mito

Se distinguen varios tipos de mitos:

A)Mitos teogónicos: Relatan el origen y la historia de los dioses. Por ejemplo,

Atenea surgiendo de la cabeza de Zeus. A veces en las sociedades arcaicas, los dioses no son preexistentes del ser humano, sino que frecuentemente los humanos pueden transformarse en cosas, en animales y en dioses. Los dioses nos siempre son tratados con respeto: están muy cercanos a los humanos y pueden ser héroes o víctimas de aventuras parecidas a los de los seres humanos.

B)Mitos cosmogónicos: intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad.

C)Mitos etiológicos: Explican el origen de los seres y de las cosas; intentan dar una explicación a las peculiaridades del presente. No constituyen forzosamente un conjunto coherente y a veces toman la apariencia de fábulas.

D)Mitos escatológicos: Son los que intentan explicar el futuro, el fin del mundo; actualmente en nuestras sociedades aún tienen amplia audiencia. A menudo tiene un origen astrológico. La inminencia del fin se anuncia por una  mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales inexplicables, y que aterrorizan a los humanos.

E)Mitos morales: Aparecen en casi todas las sociedades: lucha del bien y del mal, ángeles y demonios, etc.

F)Mito Familiar: Todo sujeto tiende a ocupar un sitio dentro de un mito familiar con un papel asignado que determina las respuestas de sus interlocutores. Se considera que ya desde el útero, el ser humano está incluido en la cultura dentro de una trama mítica que lo precede, le da identidad y lo significa.

El lugar mítico adjudicado al niño puede ser develado a partir del estudio de la organización familiar a través de los vínculos, principalmente en sus aspectos inconscientes.

La fantasía inconsciente individual aparece entonces como precedida a menudo  por    una creación familiar preexistente al nacimiento del niño, cuya trama lo incluye y lo conforma.

G)Mito individual o personal: el concepto fui introducido por E. Kris (1956) en su trabajo El mito personal, un problema de técnica psicoanalítica.

Se trata de un conjunto de fantasías básicamente inconscientes ( y de sus derivados preconscientes y conscientes), organizado y estructurado en el Yo alrededor de uno o más temas centrales, de carácter defensivo y puesto al servicio del Self grandioso o de imágenes idealizadas. Constituye siempre una estructura autobiográfica que implica también, un aspecto adaptativo.

El mito personal designa la configuración que el individuo ha plasmado con los contenidos primarios de sus procesos mentales en interconexión con el ambiente inmediato. Es una estructuración específica que sustenta el carácter y la conducta de ese individuo.

La imagen autobiográfica del individuo es defendida con mucha energía lo que puede significar una resistencia analítica, ya que es considerada por éste como una verdad incuestionable.

Wallerstein (1991) escribió respecto al mito personal lo siguiente: “Todos mantenemos una historia de vida, una línea histórica, una autobiografía mediante la cual nos explicamos y nos justificamos a nosotros mismos. Quiénes somos y de dónde venimos; cómo nos desarrollamos, qué clase de caracteres somos, qué clase de neurosis y cuáles son sus causas. Cuando nosotros recurrimos al análisis llevando nuestro mito personal, rescribimos nuestra autobiografía, revisamos nuestro mito personal”.   

Las fantasías inconscientes se desarrollan en interacción con las experiencias cotidianas para ir conformando el mito individual, familiar y comunitario. En este sentido, el mito viene a ser la estructura constitutiva básica de la individualidad y el carácter del sujeto.    

Importancia del mito

Podemos decir que el mito es creado por el hombre en sociedad, por un individuo relacionado con su experiencia social y por las circunstancias que lo rodean en un momento de su vida. A través del conocimiento del mito, el hombre se reconoce a sí mismo al ver plasmado en éste parte de su historia por lo que buscará identificarse una y otra vez con éste, para darle sentido y dirección a su existencia.

Visto desde esta perspectiva, quisiera subrayar la importancia que esto tiene para nuestra tarea psicoanalítica, ya que cuando un paciente llega con nosotros, también está buscando la relación que existe entre él y su entorno, el lugar que ocupa dentro de la mitología familiar, así como el mito que él mismo desempeña dentro de la misma. Por eso hablar del mito, no es simplemente hablar de algo lejano, sucedido con anterioridad en un tiempo que nos precedió, sino que se convierte en un referente al que recurrimos para descubrir quiénes somos y qué factores intervinieron para ello.

Los mitos no explican solamente por qué el ser humano y el mundo en el que vive son como él los percibe, sino que narrar los mitos llega a ser una necesidad vital, no sólo para aplacar o propiciar poderes sobrehumanos, sino también para estimular las mismas dotes creativas y espirituales que llevaron al ser humano a inventar los mitos.

El hombre encuentra en la creación de los mitos una respuesta a sus cuestionamientos sobre el origen, la creación, la fertilidad, la resurrección, etc, por lo que se puede decir que el mito tiene una connotación sagrada o religiosa así como ser algo que forma parte de los usos y costumbres de la vida cotidiana.

Todas las culturas han desarrollado su propia mitología a lo largo de la historia, formada por leyendas de su propia vida,  sus religiones y sus héroes. Los mitos que conforman la mitología de una cultura son relatos que contienen explicaciones o símbolos con una fuerte connotación en ella y suelen ser la causa más frecuente de que una cultura permanezca igual durante siglos. Por lo tanto, hay que distinguir a los mitos de fábulas, del folclore, de los cuentos de hadas, de las anécdotas o de la simple ficción.

Los antiguos y los mitos

Para los antiguos, la importancia de los mitos radicaba en la posibilidad de acercarse a sus orígenes, a un tiempo primordial  que los precedía. A través de los relatos míticos encontraban respuesta a la curiosidad de saber sobre ellos mismos, y del origen del mundo, así como de los acontecimientos primordiales de los cuales eran producto:

“Si el mundo existe, si el hombre existe, es porque los seres sobrenaturales han  desplegado una actividad creadora en los comienzos”.3

De allí que los mitos fueran de gran valor para el hombre arcaico, ya que les permitía tener conocimiento de las  historias pasadas que lo constituyeron existencialmente,  y todo lo que tiene relación con su existencia y con su modo de existir en el cosmos, le concierne directamente.

Características del mito

Para los antiguos los mitos tenían las siguientes características:

1)Constituyen la historia de los actos de seres sobrenaturales.

2)La historia de dichos seres era considerada como verdadera y sagrada.

3)Se refiere a una creación ya que da cuenta de cómo es que algo ha llegado a la existencia.

4)Gracias al conocimiento del mito se conoce el origen de las cosas y, por consiguiente, se llega a dominarlas.4 

A través de los mitos el hombre antiguo no sólo lograba encontrar una explicación de su existencia y el mundo general, sino que le ofrecían la posibilidad de repetir lo que los dioses, los héroes o los antepasados hicieron mediante su rememoración. En este sentido, al evocar los mitos e irlos reactualizando, el hombre encontraba una posibilidad de hacerlos suyos y por ende, identificarse con esos seres sobrenaturales lo que le permitía ser parte también de esa historia  primordial, cósmica y sagrada; es decir,  gracias a dicha identificación, el hombre lograba trascenderse a sí mismo y ser parte de un universo inmortal, lo que muy probablemente aminoraba la angustia de reconocerse mortal.

El hecho de que el hombre conociera a través de los mitos el origen del mundo y de las cosas, le confería cierto poder  sobre ellas, lo que les permitía sentir que al proyectar en ellos su imaginación y su inconsciente,  creara a través de los símbolos algo que podía controlar  y al mismo tiempo, le ofreciera una forma de salvaguardar sus principios morales y garantizara su eficacia a través de las ceremonias rituales.                                   

Contexto histórico

Los mitos no siempre tuvieron la importancia que el hombre primitivo les había conferido, pues en la época moderna, particularmente en le positivismo científico, la realidad era aprehendida desde un punto de vista racional, y todo lo que no fuera susceptible a ser demostrado científicamente, no tenía interés para el hombre.

El racionalismo positivista se basaba en el precepto de que el juicio racional era la medida de todas las cosas, por lo que los mitos fueron considerados como una ilusión, como un aspecto de la vida emocional de los  hombres, por lo que  no eran tomados en cuenta para dar una explicación a la realidad, ya que las dimensiones espirituales de la actividad humana no eran accesibles a la observación, por los que eran relegados al ámbito de la mitología.

La formación del hombre como sujeto se identificaba con el ejercicio del pensamiento racional, lo que significó una renuncia a los aspectos que tuvieran que ver con su relación con el cosmos, con los dioses sagrados,  y con su trascendencia en el tiempo, lo que se traducía en un vacío existencial:

“Con la muerte de los dioses, y la pérdida del vínculo sagrado con la naturaleza y del anclaje trascendente que mantenía a los miembros de una comunidad primitiva en su tradicional equilibrio ajenos al tiempo y a los cambios, se fueron gestando, en Occidente moderno, las bases para un vuelco en la cultura”.5

El advenimiento de la ciencia racional-empírica condujo a poner en duda  las otras formas de experiencias tradicionales y no racionales, lo que generó un vació espiritual en el hombre.  Con la muerte de los dioses  y la proscripción de los mitos y creencias como menciona Nietzche, dejaron huérfanos a los seres humanos quienes echaron mano de diversos recursos para llenar el vacío, generándose una nueva creencia Ahora la ciencia resolvería todos los problemas de la humanidad al reemplazar a los mitos, las creencias y las religiones. Es así como el ser humano se apartó de las fuentes naturales en nombre de la ciencia y del progreso industrial como meta de sus acciones.

A finales del siglo XIX, surge el psicoanálisis que revaloriza la importancia de los mitos como una forma de conocer el inconsciente del ser humano, y todo lo relacionado con su mundo interno, lo que ofrecía una alternativa para dar una explicación  a la conducta del ser humano y a su realidad.

Sigmund Freud recurrió a los modelos científicos vigentes y a su relación con las disciplinas como la historia, la literatura,  la antropología, el arte y la religión, de los que extrajo modelos para enriquecer su obra psicoanalítica. La crítica a la modernidad encuentra en Freud a uno de sus pilares al cuestionar el lugar del Yo consciente como sede del pensamiento capaz de producir un conocimiento racional y objetivo. Este pensador “socava los efectos de sentido que conforman el campo de la consciencia y saca a la luz el juego de fantasmas e ilusiones donde se oculta el deseo. La idea de que la consciencia está separada de su propio sentido por un obstáculo que no domina ni conoce es la clave de la tópica freudiana”6

El interés de Freud por mitología siempre estuvo presente, pero no es sino hasta 1897 que le escribe a Fleiss sobre su interés sobre  el mito de Edipo. Este pensador utiliza a los mitos antiguos para enriquecer su teoría sobre la importancia del inconsciente en los procesos mentales del individuo y su trascendencia para entender su comportamiento y sus acciones.

Tótem y tabú

En su obra Tótem y Tabú (1913) Freud habla de la importancia que la antropología social tiene para le psicoanálisis y destaca la influencia del “horror al incesto” entre los primitivos y  su correlato entre el desarrollo de una cultura y la sofocación de las pulsiones, así como la relación entre la horda primordial y el asesinato del padre primordial para entender el desarrollo posterior de las instituciones sociales y culturales.

Freud considera que existe un paralelismo entre la psicología de los pueblos primitivos y la psicología del neurótico, por lo que mediante el estudio de los primitivos,  llegamos a conocer aspectos de nuestro comportamiento. A través de los mitos y los cuentos tradicionales conocemos la  forma de pensar de aquéllos que no es tan distinta a la forma de pensar que tenemos hoy en día. Al hablar de los pobladores primordiales de Australia dice: “viven seres humanos que, según creemos, están todavía muy próximos, mucho más que nosotros, a los primitivos, y en quienes vemos entonces los retoños directos y los representantes de los hombres tempranos. Tal es el juicio  que formulamos acerca de los pueblos llamados salvajes y semisalvajes, cuya vida anímica cobra particular interés  si nos es lícito discernirla como un estadio previo bien conservado de nuestro propio desarrollo”.7

En el estudio que hace Freud sobre las costumbres de los pobladores antiguos de Australia, descubre que frente al aparente “salvajismo” de estos hombres, existía un código ético muy importante que restringía las pulsiones sexuales de los mismos,  que condenaba con terribles castigos la relación incestuosa entre los miembros de una misma tribu.

La organización social de estos pueblos (el totemismo), era una forma de garantizar la eficacia de dicha enmienda entre los pobladores, lo que vincula al tótem con la exogamia, es decir, con la prohibición  del matrimonio entre sí. Esta prohibición no sólo se refería al incesto del varón con la madre o las hermanas, sino que incluía a todas las mujeres pertenecientes a la misma estirpe, así como a las mujeres que fueran tratadas como parientes más allá de si lo fueran o no.

“El totemismo es un fenómeno sociológico por el que los pueblos se dividen en clases y cuyos miembros se sienten emparentados. Cada unión lleva su propio nombre, que está tomado del mundo de la naturaleza circundante, predominando los  nombres de animales (tótem). Los miembros del clan se sienten emparentados con ese animal. Es un antepasado o una transformación de él”. 8

Qué es el totem?

El diccionario de la Real Academia define al Tótem de la siguiente manera:

“Objeto de la naturaleza, generalmente un animal, que en la mitología de algunas tribus se toma como emblema protector de la tribu o del individuo, y a veces como ascendiente o progenitor”.

Freud define al tótem como un animal comestible, inofensivo o peligroso y temido, que mantiene una relación particular con la estirpe entera. Es en primer lugar, un antepasado de la estirpe, pero además su espíritu guardián. Todos los miembros de un mismo clan totémico tenían la obligación de abstenerse de beber la sangre de dicho animal.  Sin embargo, existían ocasiones en que el clan  mataba cruelmente y devoraba al animal totémico para lo cual se disfrazaban para parecerse a éste, imitando sus gritos y sus movimientos como una forma de identificarse con ese animal. Una vez consumado el “banquete totémico”, el animal era llorado y lamentado, llanto que Freud interpreta como una forma de expresión de la conciencia moral al reconocer que se ha obrado mal, así como una manera de manifestar el miedo a las consecuencias por haberlo hecho (miedo a la retaliación).

Es así como se pone de manifiesto la ambivalencia de sentimientos  hacia el animal totémico, que en psicoanálisis es el sustituto del padre, y representa una de las características más importantes del Complejo de Edipo: la contradicción de sentimientos que tiene el niño hacia su progenitor.

Qué es el tabu?

El Diccionario de la Lengua Española lo define como una palabra que proviene del polinesio y que quiere decir prohibición:

“Prohibición de comer o tocar algún objeto, impuesta a sus adeptos por algunas religiones de la Polinesia. Por extensión, la condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar.”

Citado por Freud, W.Wundt dice sobre el tabú: “Entendemos por él según corresponda al sentido general de la palabra, toda prohibición cristalizada en los usos y costumbres, o en leyes formuladas de manera expresa, de tocar un objeto, usufructuarlo, o emplear ciertas palabras prohibidas”.

El tabú es considerado como una de las prohibiciones más antiguas del ser humano que ha sido impuesta desde el exterior y que tiene como finalidad frenar los deseos más intensos del hombre. Las restricciones se extraen de sí mismas, y no de un mandamiento divino y se caracteriza por la irracionalidad. Los que lo obedecen, manifiestan una actitud ambivalente hacia él ya que el llevarlo a cabo, implica un renunciamiento a sus deseos. (Grinberg).

Las prohibiciones más antiguas son:

a)No matar al animal tótem, lo que significaría una forma de inhibir la agresión y

b)Evitar las relaciones sexuales con las mujeres del mimo tótem (inhibición de impulso incestuoso).             

La noción del tabú está relacionada con el animismo, la magia y la omnipotencia. Los primitivos concebían al mundo poblado por seres espirituales, benéficos o maléficos a quienes atribuían la causa de los fenómenos naturales.

Freud explica que los tabúes entre los pueblos sirven para frenar la fuerte inclinación que existe en los hombres para violarlos,  pero debido a que el temor es más intenso que el deseo, renuncian a dicha inclinación. Es así como aparecen los sentimientos contradictorios hacia éste: “tienen hacia sus prohibiciones-tabú una actitud ambivalente; en lo inconciente nada  les gustaría más que violarlas, pero al mismo tiempo temen hacerlo; tienen miedo justamente porque les gustaría, y el miedo es más intenso que el placer.” 9   De esta manera,  el tabú sirve para conocer la génesis de la conciencia moral y de la culpa que se genera en el hombre por haberlo violado.

Visión psicoanalítica

Para nuestro estudio que es el psicoanálisis, los mitos son de gran utilidad ya que nos permite conocer al ser humano, y a los motivos inconscientes que lo llevaron a la creación de los mismos. Hablar de los mitos, es hablar de la historia de los hombres, de su entorno, de sus creencias, de sus miedos y de sus ideales, en una palabra: de  la psicología del individuo y de la sociedad en la que han vivido. Desde la época de los primitivos hasta hoy en día, los mitos siempre han existido lo que refleja la importancia que le ha dado el ser humano, ya que a través de su creación, el individuo trasciende en el tiempo.

Desde una perspectiva psicoanalítica, el  mito significa un  medio por el cual el hombre busca afirmar su propia identidad, saber sobre el destino personal, y trascenderse a sí mismo. Es una forma de encontrar una explicación al mundo circundante y constituye una tentativa de manejar las ansiedades surgidas de los conflictos inherentes a la existencia.

A través de la creación mítica se puede conocer al individuo desde su contexto cultural, como parte de una comunidad, por lo que al conocer los mitos, también conocemos los modelos, los símbolos, los valores existenciales proyectados en ellos, es decir, al inconsciente colectivo e individual que tratarán de ser interpretados a través de la labor piscoanalítica. 

En psicoanálisis el que una persona descubra los factores que determinaron su desarrollo dentro de un contexto social y familiar, le ofrece la posibilidad de controlarlo, ya que al tener conocimiento sobre sí mismo, siente que es capaz de dominarlo, y por lo tanto, sentirse aliviado emocionalmente hablando. De la misma forma como el hombre primitivo da importancia al origen primordial, el individuo en psicoanálisis busca conocer el origen de su primera infancia, factor determinante para el desarrollo  ulterior de su vida.

Uno de los intereses que el psicoanálisis puede encontrar en los mitos, es la posibilidad de acercarse al mundo inconsciente del individuo y a sus fantasías representadas a través de los símbolos que los constituyen, así como descubrir las demandas del superyó del individuo.

Quisiera detenerme en la importancia que tienen los mitos y su relación con el Superyó. El ser humano proyectaen el mito los ideales de sí mismo, sus deseos y sus fantasías,  lo que  le servirá de “receptáculo”, por llamarle de alguna manera, de su mundo interno y justamente por el hecho de estar fuera de sí,  lo liberará de las angustias generadas por sus deseos que deben ser reprimidos debido a las prohibiciones impuestas  por la conciencia moral o por una sociedad. Es así como una vez proyectado el superyó en los mitos, éstos sirvan como manera de garantizar la eficacia de los preceptos morales, ya que al ser impuestos desde “afuera”, pueden ser menos susceptibles de ser violados.

La interpretación psicoanalítica del mito trata de encontrar las motivaciones inconscientes del individuo o de una sociedad. Así por ejemplo el Complejo de Edipo  representa los deseos incestuosos del niño, al igual que el inconsciente colectivo: “Freud entendió el complejo de Edipo no sólo como un drama individual, sino también como destino colectivo de la humanidad: lo consideró un hecho psicológico, origen de la neurosis, fuente de la moralidad y base de la cultura:” 10

Conclusión

Con lo expuesto anteriormente, quisiera finalizar diciendo que los mitos son una herramienta fundamental para la labor analítica, ya que a través del conocimiento de la experiencia mítica de los pacientes (mito familiar, mito individual, etc.), es posible  conocer el inconsciente y las fantasías de su mundo interno, lo que ofrecerá material para conocer las motivaciones ocultas  de su comportamiento. Es así que a modo de invitación,  sugiero traer los mitos de la antigüedad para hacerlos nuestros dentro del consultorio con los pacientes, y lograr así, una mejor comprensión de los mismos. Valdría la pena preguntarnos nosotros como analistas ¿a qué mitología pertenecemos?

Bibliografía 

  • MONTEVECHIO Blanca,  Relación entre Mito y Ciencia p. 11
  • ELIADE, Mirceau, Aspectos del mito p. 17
  • Ibidem. p. 21
  • Ibidem. p. 26-27
  • MONTEVECHIO, Blanca, Las nuevas fronteras del psicoanálisis p. 12
  • Ibidem. p. 12
  • FREUD, Sigmund, Tótem y Tabú  p. 11
  • ACEVEDO MARTÍNEZ, Cristóbal, Mito y Realidad: una relación ideal 
  • FREUD, Sigmund, Op. Cit p.39
  • MONTEVECHIO, Blanca, Mitos: interpretación psicoanalítica de mitos latinoamericanos

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