03_Matematicas_2016_03_07Autor: Monserrat López
Parecen enemigos, durante mucho tiempo se les ha mencionado como antagonistas. Una es una ciencia exacta, la otra es considerada una teoría humanista. El positivismo de las matemáticas y el axioma de la metapsicología son vistos desde un punto de vista binario, es decir, como si uno excluyera al otro. En más de una ocasión he escuchado a alumnos y pares decir frases bromistas como: “no soy bueno en matemáticas, por eso me hice psicólogo”. Sin embargo, hasta la fecha no he escuchado una expresión que mencione: “nunca fui bueno con la psique humana, por eso me hice matemático o ingeniero”.
Tal vez sea posible en este último ejemplo, que es propio del carácter obsesivo usar la racionalización para evitar hacer frente a lo afectivo, aunque me pregunto cuánto tendemos a generalizar esta visión y si eso puede llegar a perjudicarnos, y no sólo a ambas disciplinas, sino a la epistemología en general. Y es que nuestra falta de formación matemática es histórica. (Galeano, 2001). Aunque final de cuentas, todos tenemos el mismo objetivo: buscamos mayor conocimiento para después poder predecirlo.
El modelo binario nace de un sistema de información probabilístico que utiliza exclusivamente los números 1 y 0. También es utilizado para ejemplificar cuando tendemos a pensar que sólo existen dos puntos de vista: el bueno o el malo, el correcto o el incorrecto, incluso la mujer y el hombre desde la perspectiva de género. “Si yo soy mujer no puedo ser fuerte porque eso es propio del sexo masculino”. A partir de esto han surgido muchos teóricos como Nietzsche o Simone de Beauvoir que cuestionan estas categorías según su rama de estudio.
El psicoanálisis no ha sido una excepción y se ha diferenciado de otras posturas teóricas por no poner el saber total (sujeto supuesto saber) únicamente en el analista. Eso no evita que utilicemos términos que a veces se dividen, por ejemplo: pulsión de vida y muerte, o consciente e inconsciente, egosintónico o egodistónico. No en vano muchos teóricos post freudianos han puesto en duda estos términos. ¿Realmente lo inconsciente nunca llega a ser consciente? ¿Los sueños son la única vía regia al inconsciente? ¿La pulsión de muerte existe o acaso es lo mismo que la de vida?
Lo anterior es un problema común al tratar de entender el lenguaje metapsicológico, pensar que se tratan de términos cerrados, es decir, binarios. Con frecuencia es difícil para el analista diagnosticar a un paciente cuando no cumple con todos los síntomas e inmediatamente pensamos que el error es nuestro, o peor aún, tratamos de ver forzosamente en nuestros pacientes rasgos que no necesariamente están presentes. Esto nos brinda cierta calma, etiquetar nos da una ilusión obsesiva de que si podemos nómbralo podemos controlarlo.
Existe una tira cómica llamada Calvin & Hobbes donde un niño hiperactivo sostiene diálogos filosóficos con un tigre de peluche al que desde su subjetividad ve real. “Sabes, no creo que las matemáticas sean una ciencia sino una religión”, le dice Calvin a Hobbes. “Todas esas ecuaciones son como milagros, tomas dos números, los sumas, y mágicamente se convierten en un nuevo número. Nadie lo puede explicar. Lo crees o no lo crees”. El pretexto de Calvin para no hacer la tarea cuando dice que las matemáticas son un acto de fe y prefiere considerarse ateo, no es del todo erróneo. Ya que las matemáticas al igual que el psicoanálisis se forma de axiomas.
Los axiomas son verdades absolutas que no son demostrables pero son tomadas como ciertas gracias a la experiencia. Por ejemplo, decir que 2 + 2 es igual a 4, no es del todo cierto, a menos que hables de números naturales. El error de muchos colegios es enseñar las tablas de multiplicar de memoria, usamos fórmulas para ahorrar tiempo y energía pero evitan ver toda la perspectiva. Si quisiera sumar 34 + 17, el primer paso más obvio es sumar los dos últimos dígitos, 4 y 7. Luego lo que sobre sumarlo a la suma de los primeros dos dígitos. Es la estrategia que a muchos se nos enseñó en primaria. Sin embargo, no nos damos cuenta que si usáramos la lógica al pensar en las operaciones, únicamente necesitamos mentalizar que basta con triplicar 17. Incluso si lo hiciéramos por fracciones sería más sencillo. Algunos tal vez todavía se acuerden de la fórmula de la raíz cuadrada pero muchos la aprendimos sin entender que es sacar un número que al multiplicarlo por sí mismo resulta el valor del primero.
El problema reside en que nuestro cerebro muchas veces no es capaz de captar este tipo de información, y seguimos las fórmulas de manera automatizada. El psicoanálisis en ocasiones también sigue este mismo camino. Tenemos que creer que al dejar fluir la asociación libre de nuestros pacientes, el contenido inconsciente tarde a temprano va a salir a relucir. Como candidato en formación uno está tentado a hablar y a aconsejar a sus pacientes, probablemente movido por inseguridades y deseos propios del analista. Aprender a guardar silencio, más adelante termina siendo una fórmula que entendemos mejor hasta que ya la realizamos. Muchas veces aprendemos ecuaciones para más tarde entender el funcionamiento, lo mismo que es seguir las indicaciones de nuestros supervisores o las lecturas revisadas en los seminarios.
Por otra parte, no poseemos un microscopio ni un electroencefalograma que hasta la fecha nos muestre dónde está ubicada la transferencia. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la ínsula, la corteza motora y el caudado izquierdo están relacionados en que repitamos patrones anteriores de afecto en nuestras relaciones actuales. (Schwartz, 2015). El uso del neuropsicoanálisis algunas veces provoca temor a diversos analistas al sentir que se aleja del propósito principal del análisis, que es el conocimiento del mundo interno del paciente.
El conductismo, por ejemplo, en ningún momento niega la existencia del inconsciente o mundo interno, tan sólo prefiere enfocarse en lo que es tangible y observable a través de estudios experimentales e investigaciones matemáticas. Incluso B. F. Skinner -que no coincide con estructura fruediana de la psique- en su libro Science and Human Behaviour (1953) cita en varias ocasiones a Freud en sus textos, e incluso menciona “quizás los hombres prudentes ha sabido siempre que estamos predispuestos a ver las cosas tal como queremos verlas en lugar de como son, pero gracias a Sigmund Freud somos hoy mucho más conscientes del pensamiento de deseo”.
En un hospital se reunió a diferentes mujeres con embarazos no deseados que planeaban con pleno consentimiento dar en adopción a sus hijos. Se les pidió que los primeros días de nacidos tuvieran un contacto con los recién nacidos para ver si ocurría un cambio hormonal en el bebé. Un primer grupo de madres únicamente interactuó con los bebés, un segundo grupo les dieron biberón e interactuaron con ellos, y un tercer grupo dio pecho a los recién nacidos mientras convivían. Como era de esperarse, la oxitocina de los niños del tercer grupo fue mayor que en los otros dos grupos. Sin embargo, algo que no estaba planeado en el estudio y fue interesante, es que muchas de las madres adoptivas del tercer grupo se arrepintieron de la decisión de darlos en adopción. Por lo tanto, la oxitocina también se elevó en las madres biológicas generando algo que en psicoanálisis conocemos como apego. Este tipo de estudios es difícil pensar que hubieran sido banales para Melanie Klein o Donald Winnicott al hablar de la intensa conexión inconsciente que existe entre la mamá y su bebé. (Galicia, 2013). Por ejemplo, el último premio Nobel de Economía descubrió que el gobierno se ahorraba más dinero al invertir en bienestar de los recién nacidos cuando les daban un buen hogar y buenas condiciones de vida.
No es mi propósito hablar de neuropsiquiatría en este trabajo pero me parece que sucede algo similar con las matemáticas, se teme que sean una búsqueda de convertir en ciencia a algo que no pretende serlo. El mismo Freud en su incompleto Proyecto de Psicología para Neurólogos (1895) intenta explicar con un modelo neurológico y matemático cómo funciona el aparto mental. Nos agobian preguntas como en la investigación anterior sobre qué pasa entonces con las madres que no dan de amamantar a sus hijos, y por supuesto sabemos que dar pecho no es la única forma en que se resuelve la etapa oral de desarrollo psicosexual. “Los psicoanalistas siempre le echan la culpa a la mamá”, acusan algunas personas.
Comencé mencionando que 2 + 2 no es igual a 4. Esto es porque vemos los cuerpos finitos pero en realidad sabemos por estudios de física que estamos todos formados de átomos infinitos. (Fischer, Bassok, & Osterhout, 2006). Aunque una fábrica produzca cada segundo balones de fútbol, los tres mil balones que produjo en serie tienen características diferentes cada uno. Ya sea en un hilo, la cantidad de aire o incluso una pequeña molécula, no pueden ser exactamente iguales. Por eso utilizamos los números, es una forma kantiana de darle un sentido y forma a los fenómenos cuyo noúmeno, es decir, esencia, no entendemos. Kant decía que todos utilizamos lentes de colores, y dependiendo el color del cristal, vemos al mundo. Por ejemplo, retomando los colores, son luz filtrada por nuestros ojos. Los daltónicos no ven de manera incorrecta el mundo porque ni siquiera nosotros lo vemos de la forma real. Nuestros sentidos al mismo tiempo que nos ayudan nos estorban cuando conocemos. Por lo tanto sumar dos objetos y creer que suman lo mismo siempre, es algo ilusorio, y los propios matemáticos lo saben.
Un ejemplo más sería cuando dividimos por ejemplo, 598 entre 19. Si vamos a nuestra calculadora convencional lo más probable es que nos responda que la respuesta correcta es 31.3684211. Pero, si utilizáramos una calculadora científica, le respuesta sería 31.36842105263158. ¿Por qué cambió la respuesta? El 1 del final se convirtió en 0 porque tendemos a redondear, y ni siquiera la calculadora científica dio la respuesta correcta. El número correcto puede irse hasta al infinito, nuestro cerebro no es capaz de captarlo igual que el ejemplo de los balones. Por lo tanto, las matemáticas son axiomas al igual que el psicoanálisis. Sin embargo, es considerada una ciencia porque las matemáticas no son las que se equivocan sino el hombre que es incapaz de comprender un mundo infinito de respuestas, de ahí la física cuántica.
Únicamente funcionan de manera exacta cuando utilizamos números naturales. Por ejemplo, si sumamos 15 rosas + 15 gladiolas nos dan en total 30 flores, pero si sumamos 15 rosas y 15 ramos de flores no nos da 30 flores porque el mundo no es tan simple como una hoja de papel y lápiz, lo mismo que a las viejas matemáticas no les interesaba profundizar más cuando hablaban de números. Históricamente, el principio de tercer excluido corresponde a Parménides. (Galeano, 2001), y lo usamos para describir el funcionamiento del Complejo de Edipo. Lo mismo que Anaximandro y Heráclito hablaban de los conflictos, contradicciones y luchas que en nuestra teoría aplicamos para descifrar la ambivalencia o la represión en una lucha entre el ello y el yo. La lógica borrosa destruye la lógica binaria para introducir el color gris en lugar del blanco o negro. (Galeano, 2001).
Jorge Galeano rescata la Teoría del Caos, en donde niega el causalismo mecanicista más no el determinismo. El caos es un orden indeterminable: “el vuelo de una mariposa en Beijing desencadena una tempestad en California, a miles de kilómetros” (Galeano, 2001, pág. 211). Dice que la expresión del caos, en la subjetividad, no es indiferente ni aséptica. Por ejemplo, los golpes generados por los celos así como las caricias amorosas, son conductas compensatorias en las que las manifestaciones y el destino del objeto (el padre o la madre) son expresión de un odio reprimido. Es decir, hay una cadena de determinaciones pero eso no significa que vaya necesariamente a causar un síntoma en específico. Una madre narcisista y sádica estamos esperando que interfiera en el desarrollo de su bebé, pero eso no significa que sea una causa obligatoria. Dos más dos no necesariamente debe sumar cuatro en total, es más bien, una aproximación teórica. Diariamente desde nuestro consultorio hacemos aproximaciones en base a lo que pensamos que puede suceder según la fortaleza yoica y los mecanismos de defensa de nuestros pacientes. Werner Heisenberg fue un reconocido físico que a esto le nombró principio del indeterminismo, nosotros, en mi opinión, lo nombramos clave psicodinámica.
Existen cuatro psicoanalistas principales que se introdujeron en el campo de la matemática, se trata de Imre Hermann, Jaques Lacan, W. Bion y Matte-Blanco. Hermannn fue el primer psicoanalista en explorar el pensamiento matemático a través de la teoría de conjuntos, espacios topológicos y geometrías eucladianas, de esta última nacen los axiomas (Castro, 2006). Sin embargo, me gustaría profundizar un poco más acerca de los otros tres autores.
Jaques Lacan
Lacan y su relación con las matemáticas fue ya casi al final de su vida, sabemos que dio mayor prioridad a la semántica desde años tempranos. Hay que recordar que Lacan divide en real, imaginario y simbólico las dimensiones psíquicas. Para Lacan lo “real” es imposible y por lo tanto se aborda por medio de la demostración. Principalmente para esto hizo uso de la Teoría de Conjuntos y la paradoja de Rusell. Esta dice que un conjunto puede ser parte de sí mismo, lo que es una contradicción, por ejemplo una bolsa adentro de varias bolsas. Lacan retoma lo anterior diciendo que nada puede ser mientras no esté el vacío. Entonces, por ejemplo, el número uno y el vacío se relacionan, porque el uno sólo se reitera si está en el conjunto el elemento excluido, o sea, el vacío mismo. A esto Lacan lo llama significante (Castro, 2006).
 

  1. Bion

Me parece interesante como este reconocido psicoanalista siendo tan profundo al plantear la conexión inconsciente-inconsciente entre el paciente y el analista, desarrolló fórmulas matemáticas que pocos he conocido que saben manejar, incluida la geometría eucladiana que mencioné con Hermann. La matemática, para Bion, es la disciplina que mejor ha logrado elaborar los instrumentos para hablar del objeto en su ausencia. Para este autor es posible pensar en la treidad (la Santísima Trinidad representada en Alpha) como algo que el observador siente respecto al aumentar o disminuir de objeto. El mismo dice: “si ‘tres’ representa una relación no sensual del ‘treidad’ ¿por qué no podría combinado con “diez”, “cinco”, etc., es utilizado para representar angustia, amor, odio?” (Bion, 1970). Menciona que sería importante hacer una matemática especial para darle una ayuda análoga al psicoanálisis por medio de la física. Incluso señala que la dificultad para comprender y aprender la matemática está ligada a un desarrollo defectuoso o incompleto de la función Alfa, la misma función que permite al niño formar vínculos y nexos lógicos (Canestri & Silva, 2014).
 
Ignacio Matte-Blanco
Este autor relacionó directamente la física y matemática con el psicoanálisis. Menciona que el inconsciente es un espacio infinito, por lo tanto, no hay diferenciaciones en él. (Guerrero, 2014). El principio de simetrización define que el contrario de una relación es idéntico a la relación, es decir, no existen dichos opuestos. Pablo Guerrero en su trabajo La importancia teórica y técnica de las aportaciones de Ignacio Matte Blanco (2014) hace un ejemplo al respecto, cuando describe como el dolor de su paciente forma una parte de él, pero al mismo tiempo ese dolor habla acerca de ese mismo paciente. Es decir, no existen límites en el inconsciente entre un objeto y otro.
 
Freud decía que el estudio del psicoanálisis era el aparato psíquico, y por eso mismo era imposible decir todo acerca de él, a excepción de formular algunas versiones y una de tantas era la que él había ofrecido en sus escritos, y de la que decía estar abierto a aceptar una mejor si existía. En 1972, Gödel (Castro, 2006) formuló un teorema caracterizado por un conjunto de axiomas infinitos que si fueran equivalentes a nuestra intuición matemática, no lo conoceríamos nunca, lo que conoceríamos sería la consistencia de esa regla pero no lo intuido. Es decir, que lo evidente es simplemente inconsistente, por lo tanto, 2 + 2 es igual a una lógica general.
El problema según este autor, es que las matemáticas no utilizan el logicismo, como el ejemplo que di cuando sumas flores. A los números no les importan si son flores, macetas o ramos. Roberto Castro (2006, pág. 30) en su libro Pensamiento psicoanalítico y matemático menciona: “Una semejanza con el psicoanálisis reside en el problema del objeto y los lenguajes o convenciones que usan los psicoanalistas para acercarse a esos objetos expuestos en las teorizaciones psicoanalíticas”. Es decir, la solución más fácil del psicoanálisis para hablar de algo tan complejo, ha sido teorizar conceptos lógicos que están cerca del inconsciente cuando en realidad son manipulaciones simbólicas completamente conscientes. Esto es debido a lo complejo -si no es que imposible- que es acceder a los objetos inconscientes. Por eso creamos términos como el ello, yo, superyó, falso self, preconsciente, etc. El teorema de Gödel justamente establece que no podemos alcanzar la completud, ni en las matemáticas ni en el psicoanálisis. Sin embargo, como menciona Carl Sagan: “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia”. Y el psicoanálisis ha estado trabajando bajo esta afirmación utilizando los síntomas, sueños, actos fallidos y lapsus para demostrar esa evidencia.
 
Después de ver la relación y la utilidad que tienen las matemáticas en el psicoanálisis y el reconocimiento que el psicoanálisis también tiene en ella, puedo concluir que ambas no son contrarias. Si bien no son iguales, pueden ayudarse entre sí ya que ambas se basan en axiomas. Algo que quiero reiterar es que mi intención no es que el psicoanálisis sea matematizado ni se convierta en una ciencia, sino que creo que en nosotros mismos como analistas está el acercarnos a otros conocimientos sin temor a perder nuestra propia esencia u objetivos.
Jorge Galeano (2001) propone que comprender los objetos rugosos, los objetos porosos, las espirales, las ondas de cambio, etc., nos pueden llevar a entender mejor al aparato psíquico y su funcionamiento. “Muchas veces nuestras explicaciones tienden a ser excluyentes clausurando posibilidades de explorar nuevos mundos” (Galeano, 2001). Si la propia teoría económica freudiana está basada en principios de energía y homeostasis, no me parece ridículo pensar en abrir nuestro pensamiento también a conocer otras áreas sin descuidar nuestro propio camino.
 

Bibliografía

  • Bion, W. (1970). Attention and inerpretation. London: Tavistok Publications.
  • Canestri, J., & Silva, O. (2014). Sobre el origen intrapsíquico de la matemática. Aperturas.
  • Castro, R. (2006). Pensamiento psicoanalítico y matemático. México: Siglo XXI.
  • Fischer, K. J., Bassok, M., & Osterhout, L. (2006). When two plus two not equal four : event related potencial responses to semntically incongrous arithmetic word problems . University of Washington, Department of Psychology.
  • Galeano, J. (2001). Las nuevas matemáticas y el psicoanálisis. ITAM, 209-216.
  • Galicia, O. (2013). Investigación cuantitativa. (M. L. Lugo, Entrevistador)
  • Guerrero, P. (2014). La importancia teórica y técnica de las aportaciones de Ignacio Matte Blanco. Sociedad Psicoanalítica de México.
  • Schwartz, C. (2015). Tell it about your mother. NY Times.
  • Skinner, B. F. (1953). Science and Human Behaviour.

 
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