La Historia Institucional del Psicoanálisis
Autor: Larissa García

“La experiencia nos dice que en toda asociación de seres humanos, son inevitables las rencillas y algunos asociados se desgajan de vez en cuando, pero si se llega a discordias de esa índole es que ha comenzado a predominar la destructividad”

Amapola González, 1980

Al realizar un breve recorrido por la historia institucional del psicoanálisis, me lleve la sorpresa de toparme con una historia llena de escisiones institucionales, muchas o su gran mayoría provocadas por conflictos internos, tanto ideológicos, técnicos, personales entre otros. Lo anterior me hizo preguntarme ¿Por qué todas las sociedades psicoanalíticas o la gran mayoría han experimentado  el mismo destino?.

En 1910 se fundó la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), cuyo objetivo y función sería la “regulación” de la práctica psicoanalítica a nivel internacional. Además de representar hoy en día la matriz institucional a la cual las sociedades psicoanalíticas del mundo buscan ingresar y conseguir su reconocimiento, para poder asumir el cargo de Sociedad perteneciente a la IPA. Al parecer, este trámite que podría pensarse simple (aunque por supuesto no lo es) y que se pensaría como el reflejo de la integración del psicoanálisis a nivel mundial, irónicamente ha sido causa de escisiones y conflictos institucionales.

Al revisar a la Gran Bretaña a inicios del siglo XX y su papel en la expansión del Freudismo en Europa en medio de dos Guerras Mundiales, encontramos a la Sociedad Psicoanalítica de Londres (LPS), fundada por Ernest Jones en Octubre de 1913, un personaje fundamental para la introducción del psicoanálisis a aquel país. Para entonces, ya había existido la ruptura ideológica entre Freud y Jung, por lo que dicho conflicto alcanzó a la LPS, sufriendo una escisión. Por lo que el 20 de Febrero de 1919 se fundó la  British Psychoanalytical Society (BPS).

A dicha institución se sumaron autores como Glover, John Rickman, Donal Winnicott, Wilfred Bion, Joan Riviere, Susan Isaacs entre otros…Melanie Klein se instaló en la Gran Bretaña en 1926, dándole un giro a la teoría psicoanalítica (La BPS, fue en su mayoría Kleiniana). La llegada del nazismo, provocó que muchas sociedades psicoanalíticas quedaran al margen…La BPS (1933-1940), tomó fuerza al ser la única que podía asegurar la continuidad del Freudismo en el viejo continente. Así mismo, la llegada de nuevos exiliados (incluida por supuesto la familia Freud) a Londres provocó el encuentro de nuevas ideas y propuestas teóricas. Naciendo así la rivalidad entre Melanie Klein y Anna Freud. Posteriormente se desprendería el “Middle Group” o el grupo Independiente.

Sin embargo como Winnicott denunciaría más tarde,  la BPS “sufría una esclerosis institucional”, al estar llena de conflictos y rivalidades internas, que impedían la integración y por ende el fortalecimiento de dicha sociedad. Fue así como se formaron tres grandes grupos dentro de la BPS, los “Annafreudianos”, los “Kleinianos” y los “Independientes”. Sin embargo, la BPS realizó una maniobra audaz para contrarrestar la escisiones internas, ya que frente a la IPA, se organizó como una institución con tres tendencias internas, manteniendo la unidad de la BPS.

Ahora bien, en Francia la historia no fue muy diferente. En Noviembre del 1926 se creó la Sociedad psicoanalítica de Paris (SPP). Consiguiendo en su primera generación integrarse a la IPA, sin embargo las reglas del análisis didáctico provocó inconformidad en algunos miembros, provocando la primera escisión de la SPP.  Y como señala Roudinesco “Como en todos los países, la expansión del psicoanálisis se tradujo en Francia en un fenómeno de Escisiones”.

Posteriormente la siguiente escisión fue en 1953 con la segunda generación, separándose un grupo “los liberales” (Lagache, Dolto y Lacan) fundando la Sociedad Francesa de Psicoanálisis (SFP), naciendo así el “lacanismo”.

La SFP intentó hacerse sociedad componente de la IPA, pero se le negó el título de analistas didactas a Dolto y Lacan, al cuestionar sus procedimientos técnicos. Lo que provocó una vez más una escisión institucional en 1964, creándose La Escuela Freudiana de Paris (EFP), fundada por Lacan y La Asociación Psicoanalítica de Francia (APF) donde se encontraban autores como Lagache, Didier Anzieu, Laplanche y Pontalis. Ésta última se convirtió en la segunda sociedad Francesa componente de la IPA.

De la EFP, se dio una nueva escisión, formándose la Organización Psicoanalítica de Lengua Francesa (OPLF), ésta organización no se unirá a la IPA. Posteriormente después de la disolución de la EFP y la muerte de Lacan, hubo un estallido de grupos formándose 17 asociaciones más  provenientes de la EFP.

En México la historia institucional y sus escisiones no fue la excepción. Entre 1944 y 45, un grupo de médicos mexicanos conformado por Santiago Ramírez, José Luis Gonzales, Ramón Parres, Alfred Namnum, José Rémus y Avelino González  fundaron el Grupo Mexicano de Estudios Psicoanalíticos.  Hacia  los años de 1948-1950 José Luis González, Santiago Ramírez, José Remus, Avelino González y Jaime Tomás emigraron para realizar la formación formal como psicoanalistas a Argentina (APA). Por otro lado Ramón Parres se fue  a E.U. y Rafael Barajas Francia con el mismo objetivo.

Fue así como para el periodo de 1955-1958, regresaron a México con el título de Psicoanalístas, contribuyendo y formando así la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM). Fue así como para 1972 la APM contaba con 49 miembros en sus filas. Sin embargo, los conflictos internos, tanto políticos como institucionales, provocaron una vez más un desprendimiento interno, generando nuevamente una escisión. De los 49 miembros de APM, 18 decidieron abandonar dicha sociedad por no estar de acuerdo con el manejo y la situación interna. Fue así como de dicha escisión se formó la  Sociedad Psicoanalítica de México (SPM). Como fundadores: Jaime Tomás, Santiago Ramírez y Avelino González. Los demás miembros fundadores eran todos médicos cirujanos entrenados y graduados como psicoanalistas en el Instituto de la APM.  Para el 31 de Mayo de 1978, se constituyó el nombre de “Sociedad Psicoanalítica de México A.C.”. Como en toda separación a causa del conflicto fue doloroso y complicado, algunas heridas han cerrado otras no.

Después de un admirable esfuerzo y  gracias a su compromiso, profesionalismo y dedicación la Sociedad Psicoanalítica de México, recibió el reconocimiento de Sociedad componente de la IPA en el congreso de Berlín.

Una vez más me preguntó, ¿por qué la historia de las sociedades psicoanalíticas están llenas de escisiones y rompimientos?… me parece que como todo en psicoanálisis, es algo complejo pero fascinante.

Al intentar comprender el por qué de ésta historia, me vienen a la cabeza tres aspectos que a mi manera de ver juegan un papel fundamental, los llamaré “los puntos ciegos profesionales”, que más o menos forman parte de nuestra identidad como psicoanalistas.

En primer lugar, colocaría nuestros rasgos narcisistas, que en muchas ocasiones más que rasgos, parecen estructuras narcisistas. Por desgracia, éste narcisismo poco identificado y por ende poco analizado parece favorecido y disimulado por una serie de racionalizaciones teóricas, que alimentan su presencia en nuestra profesión. Creo que vale la pena recordarnos más seguido, que podemos estar equivocados en la teoría o en la técnica aunque seamos psicoanalistas.

Mientras revisaba y hacía el recuento de los rompimientos teóricos e institucionales, llamó mi atención la intensidad afectiva de la que van cargados estos hechos, provocando por supuesto, actos pasionales en los personajes de dichas historias. Lo cual me hizo pensar, en una serie de aspectos transferenciales, evidentemente no analizados llevados a la actuación en las instituciones. ¿Qué ocurrió entre Melanie Klein y Anna Freud?, ¿por qué la rivalidad tomó tanta fuerza?, qué más da que la persona de enfrente no piense igual que tu…a menos, que inconscientemente existan aspectos transferenciales que provoquen en la vivencia no un debate teórico sino una rivalidad entre hermanas por la mirada del padre. Estos aspectos transferenciales, no ocurren únicamente entre teóricos, me parece que en mucho va dirigido y por desgracia actuado hacia “las Instituciones -padres” y “los Colegas-hermanos”. Tal vez los franceses no estaban tan equivocados en cuestionar las limitaciones del análisis didáctico y el ambiente enviciado que se puede generar en el mundo interno de las instituciones psicoanalíticas.

Por último, como psicoanalistas me parece que la agresión, la solemos manejar mejor en la teoría que en la práctica. Por momentos olvidamos como decía Amapola Gonzales que somos seres agresivos y por ende debemos reconocernos como tal. De lo contrario nos quedaremos con una “mirada parcial”, si me permiten la expresión, de ver y rescatar únicamente lo libidinal…como cuando se nos dice que como parte de una interpretación completa debemos devolver la parte libidinal y agresiva integrada. De lo contrario, al parcializarnos damos la posibilidad de que la agresión se actúe, provocando conflictos internos, escisiones institucionales o difamaciones absurdas, que se repiten generación tras generación a través de los años cómo hemos visto hoy.

Para concluir, la historia institucional del psicoanálisis expresa una vez más lo fascinante de la teoría psicoanalítica y de lo inconsciente. Creo que a final de cuentas, es simplemente recordar que detrás del Psicoanálisis, de sus grandes teóricos y de sus instituciones existen humanos.

 

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