candies-2-1460492Por: Fernanda Grageda
La intimidad es esencial, necesaria y benéfica para la salud. Una necesidad básica que comienza con la relación madre hijo, y que será el prototipo para las siguientes relaciones en la vida. Es una necesidad básica que comienza con la relación madre hijo, misma que será el prototipo para las siguientes relaciones en la vida. “Estudios indican que promueve el bienestar. Las personas que tienen relaciones íntimas son menos propensas a desarrollar síntomas psicológicos, tienen un índice de mortalidad menor, tienen menos accidentes y bajo riesgo de desarrollar enfermedades” (Prager, 1995 citado en Alperin 2001, p.138).
Diana llegó a análisis sintiendo una profunda tristeza y ganas de quitarse la vida. Decidió seguir viviendo para que su mamá no tuviera que pasar por el profundo dolor que implica perder a un hijo. Si su mamá no existiera ella ya habría muerto.
La madre de Diana, carente de anhelos y deseos en su vida, había intentado suicidarse. Al fallar en el intento, decidió un nuevo proyecto, tener un hijo. Así Diana vino al mundo a dar vida a su madre, a salvaguardarla para lo que debía permanecer a su lado. Se le educó para no enojarse y estar atenta al estado de ánimo de su mamá y evitar cualquier molestia que ésta pudiese tener.
Zuckenberg (1988, citado en Alperin 2001) explica que la forma más temprana de intimidad se da entre mamá e hijo , cuando la calidad de este maternaje es suficientemente bueno y está caracterizado por tener empatía suficiente, es posible establecer la base para el posterior desarrollo emocional así como la capacidad para la intimidad. Misma que entre mamá e hija al inicio de la vida se pone en duda. En el caso de Diana, podemos pensar en una mamá que no era apta para prestarse a la relación diádica con los elementos necesarios para que ésta fuera exitosa, menos aún podemos hablar de una maternaje suficientemente bueno y empático. Diana fue para su mamá un objeto de satisfacción narcisista y un salvaguarda, más que un ser humano con necesidades, capacidades, intereses y deseos propios y distintos.
Diana renunció a importantes y valiosas partes de ella misma, no dejó espacio para construirse según su propia subjetividad. Por lo mismo en lugar de existir como sujeto se convierte en objeto de deseo del otro. No existiendo en relación con los demás, finalmente “uno debe ser autónomo para así poder intimar” (Purser 2007). Para ella no existe la posibilidad de unión y conexión con los demás, ya que estas experiencias pueden existir únicamente cuando se tiene un sentido del yo mismo diferente del otro (Purser, 2007).
Su mamá se jubiló cuando Diana tenía cinco años y desde entonces pasa los días en su cama. Con frases como “si tú estás triste yo también estoy triste” o “cuando te veo feliz yo también me siento feliz” refuerza esta relación simbiótica.
La paciente recuerda una foto de cuando era pequeña: “yo estaba parada enfrente de mi mamá, ella con los brazos alrededor míos y con los ojos cerrados. Así ha sido mi vida, mi mamá que me tiene agarrada y no me suelta, pero tampoco me mira”. Esta reflexión de Diana resume lo que ha sido su vida hasta ahora, una madre engolfante que la mantiene pegada a ella y de la que Diana no se puede separar, una madre que no la miró como sujeto y que sigue sin mirarla, siendo esto tan importante en el desarrollo psíquico del individuo.
Alperin (2001) explica que un exitoso proceso de separación-individuación, así como el establecimiento de límites entre el sí mismo y el objeto, son prerrequisitos importantes para la capacidad de intimar. Este importante proceso, así como una fase simbiótica sana proporciona al individuo “la capacidad de estar solo” (Winnicot, citado en Alperin 2001), misma que te permite realmente intimar con el otro. Con cada separación Diana sentía que se perdía, no pudiendo reconocerse como alguien distinto, y menos independiente de los demás. Separarse de su madre implica dejarla morir, por lo que protege los deseos de ésta dejándose ella del lado como sujeto deseante.
Al no tener la imagen de una madre confiable, no intrusiva y que cubriera sus necesidades emocionales, Diana no pudo internalizar una imagen nutricia y por lo tanto ser capaz de calmarse, nutrirse y consolarse a si misma (Alperín 2001). “Sin esta capacidad las relaciones íntimas en un futuro estarán contaminadas por miedos abrumadores de engolfamiento y abandono” (Prager, 1995 citado en Alperin 2001), relaciones de las que se rodeaba Diana.
Por lo mismo Diana tiene una enorme necesidad y deseo de separarse de su mamá para constituirse como sujeto, pero al mismo tiempo siente una intensa culpa y angustia de hacerlo ya que de ser así su madre ya no existiría. Cuenta que cuando era niña y jugaba con sus muñecas intentaba peinarlas, pero cuando no lo lograba se enojaba tanto que les arrancaba la cabeza y la aventaba. Éste era un intento de Diana por separarse de sus objetos. Su agresión se puede entender como una ecuación simbólica: arrancaba la cabeza a su muñeca como deseaba hacerlo con su madre, quitándose así la cabeza que pensaba por ella para poder tener una mente propia.
Para Diana no hay intimidad, para ella acercarse a alguien es deseo y miedo de fusión. De acuerdo con Purser (2007) “la fusión no crea intimidad, sino una ilusión de la misma”. Por su lado Masterson (1988, citado en Alperin 2001) y Modell (1968 citado en Alperin 2001) creen que la ansiedad de fusión se centra en ser controlado y engolfado con una total pérdida de identidad, misma que Kaplan (1978 citado en Alperin 2001) afirma puede ser percibida como una renuncia, equivalente a dejar de existir. Entonces para Diana, fusionarse implica sentir que deja de existir, pero al mismo tiempo esta fusión con los demás le da identidad.
Todo lo anterior provoca tener una pobre conexión con los demás y por lo tanto una profunda soledad, ya que las experiencias de unión son el exitoso resultado de organizar activamente el yo en relación con el otro, contrario a la fusión, que implica un proceso pasivo y una falla en la habilidad de diferenciarse del otro (Purser, 2007).
El hecho de ser mujer hace aún mas complicada la separación de Diana con su mamá. Levenson (1984) piensa que la diferencia anatómica de los sexos tiene implicaciones importantes en el proceso de la separación-individuación. El hombre, a diferencia de la mujer, tiene genitales diferentes a los de su mamá por lo que es más fácil reconocerse distinto a ella. Mientras que en la mujer los genitales que tiene refuerzan las similitudes con ella “Para el hombre la cuestión básica es cómo intimar y permanecer autónomo; (mientras que) para la mujer la cuestión es cómo intimar y convertirse en autónoma” (Levenson, 1984).
La ausencia de hombres en la vida de Diana también ha sido significativa. Ella fue producto de una relación de su mamá con un hombre casado, alcohólico y ausente la mayor parte del tiempo. Paris (1985) explica que los pacientes que tienen barreras personales rígidas son personas en cuya historia familiar encontramos una mamá demasiado intrusiva y un papá no lo suficientemente presente para promover la separación individuación. Con esto también podemos explicar la enorme dificultad de Diana por establecer relaciones interpersonales.
Inconscientemente eligió tener un novio quien, además de ser 16 años mayor, era casado y no estaba disponible para ella gran parte del tiempo. Un sustituto paterno que llegaría a mediar la relación diádica, anhelando tener un tercero que mediatizara, ya que solo así ella tendría la oportunidad de existir y finalmente intimar. Sin embargo este tercero también implicaba un inminente peligro: el de separarse de su mamá y por lo tanto dejarla morir.
En una ocasión, teniendo relaciones sexuales (podríamos decir íntimas), Diana rompió en llanto aterrada de sentirse tan pegada a su pareja y al mismo tiempo tan perdida. De acuerdo con Paris (1985) “Las relaciones sexuales involucran una pérdida de límites, por lo mismo se convierten en el foco de los temores de engolfamiento”. Le confesó a su pareja lo triste que se sentía, él le respondió “Triste no me gustas, cuando vuelvas a estar feliz háblame” y se fue. Diana comprobó una vez más que ella no importa como sujeto que siente, solo existe como objeto.
La manera de relacionarse con sus objetos se hizo evidente en el consultorio. Desde el inicio del tratamiento amenazó con abandonarlo si se sentía dependiente de él pero hablaba de la angustia que le daba necesitar ir a sesión. Encontró en la analista un tercero mediador, alguien que cumpliera la función paterna. El espacio analítico ayudó a que ella intentara irse constituyendo como sujeto pero para hacer esto tenía que alejarse de su madre, lo que para ella representaba quitarle la vida. A los pocos meses de dejar el análisis me escribió diciéndome que estaba embarazada, siendo ahora su bebé un tercero, sustituto del analista. De acuerdo con Kirman (1982, citado en Alperin 2001) cuando el paciente se va revelando frente al analista, se desarrollan sentimientos de intimidad entre ellos. Esto provocó temor en Diana y terminó por no tolerar la cercanía en el tratamiento. Finalmente optó por dejar tan anhelada y temida relación.
Concluyendo, me parece que el análisis pudo haber favorecido a Diana en el proceso de constituirse como sujeto deseante. Sin embargo creo que, con los factores antes mencionados (ausencia de hombres, engolfamiento de la madre, la misión de Diana de salvaguardar a su mamá, etc.), este proceso habría requerido tolerar diversas frustraciones, enfrentarse con aspectos dolorosos y renunciar a diversos patrones con los que ha vivido tantos años. Teníamos un largo camino por recorrer.
 
 
Bibliografía

  • Alperin, R.M. (2001). Barriers to Intimacy: An Object Relations Perspective. En: Psychoanalytic Psychology, 18:137-156.
  • Levenson, R. (1984). Intimacy, Autonomy and Gender: Developmental
  • Differences and their Reflection in Adult Relationships. Journal of American Academy of Psychoanalysis, 12: 529-544.
  • Paris, J. (1985). Boundary and Intimacy. Journal of American Academy of Psychoanalysis, 13: 505-510.
  • Purser, G.S. (2007). Subjectivity or Intimacy? The Chicken or the Egg?
  • What Comes First? Attachment: New Directions. En: Psychotherapy and Relational Psychoanalysis, 1: 294-296

 
 
Imagen: freeimages.com / Catherine Reymond
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