Implicaciones del cuerpo en la cultura
Autor: Maite Sainz
Hoy en día mucha gente está inconforme con su cuerpo, con alguna parte de su cuerpo y por ello con su imagen corporal. Esta conflictiva también como parte de un fenómeno histórico. Y cómo, esto, tiene repercusiones importantes en la identidad personal y cultural.
Introducción
A partir de los años 60´s (aprox.) la belleza y la salud han dejado de ser un medio para convertirse en un fin. Muchas personas sufren una gran presión social y emocional para conseguir un cuerpo bello, delgado y joven. Estar sano ya no es una aspiración, sino una especie de “tiranía” que solo se puede satisfacer por medio de productos, dietas, gimnasios, spas, etc. Vale decir, un culto al cuerpo, a la belleza.”Más vale verse bien, que sentirse bien”.
En el mundo actual, tanto si somos seguidores de la moda y de la tendencia de lo saludable como si no, todos estamos sometidos a la presión de “perfeccionar y diseñar” nuestros cuerpos. A los hombres, se los anima a aumentar quirúrgicamente el tamaño de sus pectorales. El aumento de pecho es el regalo de cumpleaños de las quinceañeras en muchos países. A la vez, que los problemas alimenticios, desde la bulimia a la obesidad, van en aumento y afectan ya a niños y niñas. En China, las mujeres se dejan romper las piernas para alargárselas 10 centímetros. En Irán, bajo el hiyab, se realizan 35.000 intervenciones anuales de cirugía estética para la reconstrucción de la nariz. El cuerpo ha dejado de ser algo dado: poseer un cuerpo perfecto se ha convertido en la ambición de millones de personas.
Actuales teóricos, filósofos, psicólogos intentan encontrar causas y respuestas a este discurso pro-belleza: ¿Quién es el culpable de la obesidad?, ¿Es la moda la responsable de la anorexia y de otros trastornos alimentarios?, ¿Es frívola la cirugía estética?, ¿Son médica y éticamente aceptables los programas de TV en los que se somete a personas insatisfechas con su imagen a una transformación de su cuerpo?
Un poco de historia
El cuerpo, como construcción social, se ha ido transformando a través de la historia, por lo cual ha sido concebido de manera distinta según la época, ya que los ideales sobre el cuerpo han variado tanto en su forma como en su fundamento. La manera en que se concibe el cuerpo humano en la actualidad es radicalmente distinta de la dada en épocas anteriores.
La historia del arte nos permite comprender la expresión de la cosmovisión de cada época. Veamos algunos ejemplos:
En la prehistoria, las venus esteatopigias, que fueron tal vez la primera forma de arte escultórico, eran una manifestación de la preocupación por la existencia y la supervivencia de la especie, ellas encarnaban la fertilidad y la maternidad. Con el paso al neolítico (sedentarismo) cambió la mirada sobre la importancia del cuerpo humano. Las figuras neolíticas femeninas eran “diosas madres”.
La civilización Egipcia, le dio al cuerpo humano un aspecto sobrehumano que respondía a la religiosidad y la hibridación con animales; y no demostraba todavía una preocupación por la humanización de la belleza.
En Grecia clásica aparece concretamente una preocupación estética del cuerpo humano. Las venus y los dioses griegos ya contenían un canon de belleza, es decir, norma que establece las dimensiones ideales de la figura humana. La mitología griega demuestra una humanización de lo divino. En esta, la mujer era representada en las diosas.
Durante el medievo, debido al control de la Iglesia, el cuerpo era considerado de dos maneras opuestas: o sagrado (sin placer, consagrado a Dios) o satanizado (brujas).
En el arte del Renacimiento podemos observar claramente la importancia que cobró el cuerpo humano: abundancia de retratos,  esculturas, figuras individuales. El cuerpo salió de la oscuridad, las esculturas de desnudos pusieron al cuerpo en escena, especialmente al cuerpo masculino.
Posteriormente, el llamado Siglo de las Luces, abre la puerta a la racionalidad y el cientificismo, que a su vez conlleva una visión modificada del cuerpo humano. Las implicaciones sobre la belleza apuntaban más a las sensaciones que podía producir, que a lo que en sí mismo era bello, por lo tanto la belleza se definía desde lo que despertaba un objeto en el sujeto más que desde las propiedades que debería tener para ser denominado bello.”Pienso luego existo”.
Un acontecimiento muy importante: el nacimiento de la fotografía en el siglo XIX y su expansión masiva en el siglo siguiente. Surgen problemáticas y nuevas cuestiones acerca de la imagen corporal. La imagen del cuerpo se convierte en un objeto de consumo de fácil acceso, generando una dinámica social compleja que continua hasta la fecha.
Publicidad
El manejo del cuerpo en la publicidad, desde principios del siglo XX, presentó a su manera un cuerpo ideal, que por lo general se trataba del cuerpo femenino. Las mujeres intentaron seguir las modas propuestas por los carteles publicitarios para ajustar su cuerpo a los parámetros de belleza impuestos por la sociedad. La felicidad, canalizada a través de lo bello (“los feos no conocen la felicidad”, parecen decir los millones de lenguajes publicitarios que nos incitan a ser o volvernos bellos), ha causado grandes trastornos en el mundo desde que la moda empezó a idealizar al cuerpo, haciendo de éste una substancia maleable, influenciable y extremadamente vulnerable, al principio dirigida a la mujer y actualmente también al hombre.
Sobre el cuerpo
 Esquema Corporal
El esquema corporal es la representación que el ser humano se forma mentalmente de su cuerpo, a través de una secuencia de percepciones y respuestas vivenciadas en la relación con el otro.
El esquema corporal es la imagen tridimensional que todo el mundo tiene de sí mismo y podemos llamar a esta imagen, “imagen corporal”. El esquema corporal se desarrolla todos los días e informa, enriqueciendo, bloqueando u ordenando la imagen del cuerpo. Incluye los conceptos de masa, tiempo, espacio y movimiento. En donde el cuerpo va a ser el límite entre lo interno y lo externo, entre la percepción y la fantasía. El esquema corporal le permite al sujeto tener una referencia para estructurar su experiencia con el mundo externo y sus objetos.
F. Dolto señala que el esquema corporal “especifica al individuo en cuanto representante de la especie, sean cuales fueren el lugar, la época, o las condiciones en que vive. Este esquema corporal será el intérprete activo o pasivo de la imagen del cuerpo, en el sentido de que permite la objetivación de una intersubjetividad, de una relación libidinal fundada en el lenguaje, relación con los otros y que, sin él, sin el soporte que él representa, sería, para siempre, un fantasma no comunicable”.
Por lo que, en principio, el esquema corporal es el mismo para todos los individuos de la especie humana en circunstancias más o menos iguales, pero la imagen del cuerpo, por el contrario, es propia de cada uno, ya que está ligada al sujeto y a su historia. Es especifica de una relación libidinal.
Podemos entender entonces, que dado que los procesos de integración de la imagen del cuerpo dependen de una relación afectiva para desarrollarse, cualquier interrupción de esta comunicación y relación intersubjetiva, puede tener efectos dramáticos, que pueden resultar en trastornos psíquicos y somáticos, y en donde estos trastornos son la repetición, a veces amplificada, de una disfunción pasada, real o imaginaria, del cuerpo propio del paciente.
Alteraciones de la imagen corporal
En el material clínico con nuestros pacientes es frecuente encontrar que muchos conflictos psíquicos impactan a la imagen corporal y a la representación del si-mismo. Bruch en la década de los años 60, proponiendo los rasgos psicopatológicos de las pacientes anoréxicas, puso de manifiesto por primera vez la importancia de una alteración de la imagen corporal en dicho trastorno.
Garner y Garfinkel en una revisión sobre sistemas de evaluación de la imagen corporal en anorexia nerviosa, proponen que la alteración puede expresarse a dos niveles:
a) Una alteración perceptual, que se manifiesta en la incapacidad de las pacientes para estimar con exactitud el tamaño corporal.
b) Una alteración cognitivo-afectiva hacia el cuerpo. Que se manifiesta por la presencia de emociones o pensamientos negativos por culpa de la apariencia física.
A partir de este planteamiento, al hablar de alteración de la imagen corporal es necesario especificar, sobre cuál aspecto estamos considerado alterado. Así, el término “distorsión perceptual” podría servir como expresión para denominar la alteración de la imagen corporal en el ámbito de la estimación de tamaño, e “insatisfacción corporal” como la expresión para denominar la alteración de la imagen consistente en el conjunto de emociones, pensamientos y actitudes negativos hacia el tamaño y forma del cuerpo.
Como entidad nosológica propia, existe una alteración grave de la imagen corporal que históricamente se denominaba Dismorfofobia, y que actualmente es considerado como Trastorno Dismórfico Corporal y para el cual existen tres criterios diagnósticos (DSM-IV):

  •  a) Preocupación por algún defecto imaginado del aspecto físico. Cuando hay leves anomalías físicas, la preocupación del individuo es excesiva.
  • b) La preocupación provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
  • c) La preocupación no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental (p.ej. la insatisfacción con el tamaño y la silueta corporales en la anorexia nerviosa).

Cultura y cuerpo
El cuerpo es para el yo una red de representaciones que construye una imagen de si mismo, mediante el reflejo de su lazo social con los otros. El yo y los objetos participan siempre en conjunto, dentro de un contexto construido en torno a la realidad, a la cultura. Tener un cuerpo implica para el yo, tener  un escenario donde impactan las expectativas generadas por el orden cultural.
Decir cultura significa: compartida con las demás personas, relaciones y con el mundo. Decir realidad cultural significa: realidad psíquica construida en referencia a un orden común.
Paul Claval sostiene que “el contenido de cada cultura es original, pero algunos componentes esenciales están siempre presentes. Los miembros de una misma civilización comparten códigos de comunicación. Sus hábitos cotidianos son similares. Tienen en común un stock de técnicas de producción y de procedimientos de regulación social que aseguran la supervivencia y la reproducción del grupo. Adhieren a los mismos valores, justificados por una filosofía, una ideología o una religión compartidas.”
Si el cuerpo, como conjunto de representaciones y sede de la realidad compartida, co-existe a los vínculos sociales, entonces es un cuerpo que, como tal, co-varía con los cambios culturales. En este sentido resulta relevante preguntarnos ¿qué cambios y consecuencias se pueden registrar en relación al cuerpo, teniendo en cuenta las transformaciones culturales actuales?
El modelo cultural se transmite y genera modelos de identificación, valores compartidos en torno a distintos ideales colectivos. Este modelo genera actitudes y motivaciones orientadas a adoptar nuevos estilos y formas de vida, que van desde el vestuario y la moda, hasta el quirófano y la alimentación. La imagen corporal se convierte entonces en un objeto más de consumo, normatizado por las reglas del mercado (moda, publicidad, etc.). La diferencia del impacto que el nuevo orden cultural tenga en una persona, varía de acuerdo a cómo todo esto logre ser asimilado por el yo.
Es decir, puede haber básicamente dos caminos:

  •  Uno es que el yo logre incorporar la nueva cultura y adaptarse;
  • o por el contrario, que el sobrepeso de las exigencias culturales impacte de tal manera al yo, que no logre adaptarse y viva la situación cultural como una presión, y empiece a actuar en función al reconocimiento y al deseo de los demás.

En la medida que una persona tenga una imagen corporal bien establecida y una identidad definida, no sucumbirá ante la ansiedad de “tener” el cuerpo que marca la moda, o “ser” en función de lo que dicte la publicidad para poder pertenecer al orden social y cultural.
Una consecuencia
La cirugía
La imagen corporal puede modificarse según el ideal cultural, y de manera casi inmediata; y está destinada a tapar o cambiar las fallas y carencias de las personas. La cirugía estética en nuestros días es una herramienta que se vende bajo una idea de salud emocional; es decir, en pro de la “autoestima”, pues se convence al individuo de que ahora es posible y tiene el derecho de hacer lo que esté a su alcance para sentirse bien y ser feliz.
No obstante, de acuerdo a estudios, las motivaciones de las mujeres para realizarse una cirugía estética no siempre están animadas por los ideales de belleza, sino que pueden estar basadas más bien en el anhelo de ser objeto de deseo de su pareja, por ejemplo.
En general, las motivaciones que se observan son de dos tipos principalmente: el deseo de sentirse mejor consigo mismo o de satisfacer a otros. En los dos casos, existe algún tipo de malestar subjetivo, pues implica una dificultad en la relación consigo mismo o con los demás.
Conclusiones
Los medios de comunicación, como portavoces de un ideal social, logran influir en las opiniones y decisiones de las personas.

  • Algunos, llegan a realizar medidas atroces, no porque tengan fallas en su cuerpo, sino más bien la falla está en el propio reflejo de su imagen corporal.
  • Esos cambios de apariencia que muestra la publicidad en forma de cuento de hadas, al final pueden resultar un daño importante para una persona y para la cultura.
  • Puede ser un cuento de hadas que en realidad no termine con un final feliz, ya que muchas veces las personas buscan ser bellas, deseadas y miradas desde su propio mundo interno.
Bibliografía
  •  Baile José Ignacio. “Que es la imagen corporal. www.uned.es
  • Díaz José Antonio y Morant Ricard. “El discurso crítico contra la tiranía del culto al cuerpo”. Tonos digital: revista electrónica de estudios filológicos. Dic, no. 14
  • Fuentes María Elena. “El esquema y la imagen corporal” www.sopac-Leó
  • n.com/soppac/artículos/elesquemacorporal.pdf
  • Ospina Martínez Diana. “Una imagen vale más que mil palabras”. www.academia.edu
  • Unzueta Carla y Lora María Elena. “El estatuto del cuerpo en psicoanálisis”. 2002 www.ucb.edu.bo
  • El orden cultural actual y algunos aspectos subjetivos del cuerpo. www.consultas-cursos-de-psicoanalisis.com
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Imagen: Morguefile/ardelfin

 

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