Escuela Para Padres
Autor: Alejandra Rivas
El grupo es una organización y un lugar de producción de la realidad psíquica, una entidad relativamente independiente de la de los individuos que lo constituyen.
El trabajo grupal en psicoanálisis nace a partir de la necesidad de inventar una alternativa para la cura individual. Tanto sea por una limitación en los recursos (económicos, humanos, etc.), como por tener que afrontar situaciones de emergencia (por ej., la de las neurosis traumáticas engendradas por la guerra), se hizo necesario inventar dispositivos económicos para tratarlas, descubriendo así su eficacia: fue este el caso de W. R. Bion al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Bion se inscribe en esta forma de pensar al grupo. Si bien acuerda con Freud en que tanto la psicología individual como la grupal constituyen el mismo campo de estudio, las interpretaciones no van dirigidas a los individuos que lo componen sino al grupo pensado como una unidad.
Bion fue el primero en proponer una teoría puramente psicoanalítica del grupo. Funda su análisis sobre categorías centrales del psicoanálisis cuando distingue dos modalidades del funcionamiento psíquico en los pequeños grupos: el grupo de trabajo donde prevalecen los procesos y las exigencias de la lógica secundaria que organizan la representación del objeto y del objetivo del grupo, la organización de la tarea y de los sistemas de comunicación que permiten su realización; trabaja con la lógica yoica y el proceso secundario. El grupo básico, donde predominan los procesos primarios en forma de supuestos básicos (basic assumption) sometidos al proceso primario; supuestos que son inconscientes. en tensión con el grupo de trabajo.
Y a su vez, la mentalidad de grupo pone en concordancia al grupo de trabajo (la voluntad) y al grupo básico (los deseos inconscientes).
Bion define un grupo como “un agregado de individuos en el mismo estado de regresión”
El doctor Rene Kaës define: La mentalidad de grupo es definida como la actividad mental que se forma en un grupo a partir de la opinión, de la voluntad y de los deseos inconscientes, unánimes y anónimos de sus miembros. Las contribuciones de éstos en la mentalidad de grupo, que constituye su continente, permite cierta satisfacción de sus pulsiones y de sus deseos; sin embargo, deben estar de acuerdo con las demás contribuciones del fondo común, y estar apoyadas por él.
La mentalidad de grupo presenta así una uniformidad, en contraste o en oposición con la diversidad de las opiniones, de los pensamientos y de los deseos propios de los individuos que contribuyen a formarla.
Tres supuestos básicos (Dependencia, Ataque-Fuga, Emparejamiento) califican los diferentes contenidos posibles de la mentalidad de grupo. Son los representantes de tres estados emocionales específicos. Desempeñan un papel determinante en la organización de un grupo, en la realización de su tarea y en la satisfacción de las necesidades y deseos de sus miembros. Son y permanecen inconscientes, expresan fantasmas inconscientes y están sometidos al proceso primario. Los miembros del grupo los utilizan como técnicas mágicas destinadas a lidiar con las dificultades con que se topan, y especialmente a evitar la frustración inherente al aprendizaje por medio de la experiencia.
1. Dependencia: en donde el grupo se reúne a fin de lograr el sostén de un líder de quien depende para nutrirse material y espiritualmente y para obtener protección. (Podría interpretarse como un tipo de transferencia)
2. Ataque-Fuga: el grupo sustenta la idea de que existe un enemigo dentro o fuera del grupo del cual es necesario huir o atacarlo, y busca un líder acorde con esta idea. Puede ser el líder (transferencia negativa) o una idea.
3. Emparejamiento: se comparte la creencia de que no importa cuál sea el problema presente y las necesidades del grupo, algo o alguien, en el futuro, lo resolverá. Ese “alguien por advenir” será el líder de este grupo.
En el grupo se tiende a “dirigir la atención a un acontecimiento supuestamente futuro, pero para el analista el problema a resolver no reside en un acontecimiento futuro, sino en el presente inmediato -el sentimiento de esperanza en sí mismo. […]”
Bion puso en evidencia la semejanza de sus rasgos con los fenómenos descritos por M.Klein en sus teorías sobre los objetos parciales, las angustias psicóticas y las defensas primarias. Desde ese punto de vista, los supuestos básicos son reacciones grupales defensivas contra las angustias psicóticas reactivadas por la regresión impuesta al individuo por la situación de grupo.
La escuela francesa separa la teoría de la psicología social para lograr hacerlo en el campo psicoanalítico, menciona que el grupo es esencialmente un objeto de investiduras pulsionales y de representaciones inconscientes, un sistema de ligazón y de desligazón de las relaciones de objeto y de las cargas libidinales o mortíferas que están asociadas con ello.
Bion explica las “experiencias emocionales”, el “espacio mental”, los “elementos beta”, los “elementos alfa”, la “función alfa”, la “capacidad de reverie” materna, la identificación proyectiva, el continente ♀ y el contenido ♂ como algunos de los elementos que se dan dentro de un grupo.
Las experiencias emocionales siempre implican un vínculo: entre dos personas o dos partes de una personalidad. Estas experiencias son las que van conformando el aparato mental del bebe.
Para definir el espacio mental Bion toma la definición geométrica de la noción de espacio, en tanto cualquier lugar en el que antes hubo algo. Es decir que para que se pueda crear espacio, algo que ocupa lugar debe previamente salir.
Kleinianamente pensado, cuando el bebe nace, con su primer grito, expulsa mediante un mecanismo de identificación proyectiva instinto de muerte, permitiendo que en aquel lugar en el que antes hubo Muerte, ahora se genere el espacio adecuado para contener Vida (instinto de Vida) que debe ser capaz de entrar.
A esto que el bebe expulsa, Bion lo llama “elementos beta”, y los define como aquello que la mente es incapaz de procesar, son experiencia emocional pura sin metabolizar e imposible de metabolizar.
“Este término representa la más temprana matriz de la que se puede suponer surgen los pensamientos. Tiene al mismo tiempo la calidad de un objeto inanimado y la de un objeto psíquico sin ningún tipo de diferenciación entre los dos. Los pensamientos son cosas, las cosas son pensamientos; […].” En este sentido se podría comparar el grupo como la matriz de donde surgen los pensamientos.
Ahora con la expulsión de los “elementos beta”, se produce el espacio vacío necesario para ser llenado con pensamientos que puedan ser pensados y tolerados.
La capacidad de reverie materna se define como la aptitud de la madre de devolverle al bebe, transformada, aquella experiencia emocional sin metabolizar (elementos beta). Esa metamorfosis los convierte en pensamientos adecuados para ser contenidos y pensados por él; esto es, “elementos alfa”. Son los pensamientos que traen el material para la vida (mental, anímica). En el grupo será indispensable que el líder tenga una adecuada capacidad de reverie para que los miembros del mismo puedan transformar sus propios elementos beta en alfa, pienso que es la forma de poder introyectarlos y hacerlos propios.
Define entonces la función alfa: “es la función por la cual las impresiones sensoriales se transforman en elementos capaces de ser acumulados para ser empleados en el sueño y en otros pensamientos.”
Adela Costas Antola, psicoanalista, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires sintetiza esta idea:
“Esta teoría vincular permite dar cuenta de la metabolización de los contenidos evacuados por el bebé en la madre, a través de la identificación proyectiva; […]. La función reverie que cumple la madre, los transforma en aptos para ser soñados, pensados o fantaseados, y se constituyen de este modo en elementos alfa. Estos conforman la barrera de contacto, separación entre lo consciente y lo inconsciente, entre el dormir y el despertar; separación anulada en la psicosis.”
El espacio mental formado en el lugar en el que antes hubo beta, será el continente de alfa. Ahora bien, estos elementos alfa son previos a cualquier aparato destinados a pensarlos, por lo cual -dice Bion-, son “pensamientos sin pensador”. De modo tal que no es el pensar lo que origina los pensamientos sino a la inversa.
Continente (♀) es por excelencia algo en cuyo interior se puede proyectar y, lo proyectado, pasa a ser definido como contenido (♂).
La madre tiene la función de continente en relación con todos los elementos beta expulsados por el bebé a través del mecanismo de identificación proyectiva; ese es el contenido que el bebé necesita descargar; en el grupo el líder es el encargado de llevar a cabo la función alfa; el grupo se vuelve continente de los elementos beta (contenido) de los miembros del grupo; el líder se vuelve entonces en el encargado de transformarlos en elementos alfa para que puedan entonces ser pensados por los integrantes del grupo
La identificación proyectiva es pensada por Bion como una fantasía omnipotente de desprendimiento de partes indeseables y colocadas en un objeto.
“En la función reverie la identificación proyectiva permite, por un lado, un canal comunicante entre la madre y los propios estados mentales del bebé, esperando recibir de ella el alimento mental necesario; por el otro, es un modo de deshacerse de contenidos mentales. Por lo cual, la identificación proyectiva cumpliría dos funciones: nutritiva y desintoxicante.” Bianchi
Por tanto, siguiendo la analogía con el grupo, cuando los miembros van siendo capaces de hacerse cargo de contener sus propios sentimientos y sensaciones, podrán entonces ellos ser continente de sus propios contenidos
Así podrán los padres entonces metabolizar sus propios contenidos, ayudándoles a desarrollar la capacidad de reverie, para así poder ser continente de los contenidos mentales de sus hijos y poder tolerar la identificación proyectiva.
Por último, Bion compara la relación paciente-analista con la relación madre-hijo y dice en Aprendiendo de la Experiencia:
“Como analista que trato a un paciente adulto, yo puedo ser consciente de algo de lo cual el paciente no es consciente. Del mismo modo, la madre puede discernir un estado anímico en su bebe antes que él pueda ser consciente del mismo, como por ejemplo cuando el bebe da signos de necesitar comida antes de darse cuenta de ello”
Diana Rabinovich en su libro El concepto de objeto en la teoría psicoanalítica. Su incidencia en la dirección de la cura define:
Psicoanalizar es precisamente transformar esa experiencia emocional actual en una interpretación. La función de la interpretación es precisamente lograr el awareness, término cuya traducción más aceptable sería el percatarse de, el awareness del estado emocional existente. Percatarse de la experiencia emocional conlleva un aumento de la capacidad de pensar, capacidad que se opone a la disociación, que es sinónimo de una integración no tanática de dos objetos, que equivale a una función sintética. El psicoanálisis es pues aprendizaje de la experiencia emocional cuyo desenlace exitoso culmina con el incremento de la capacidad de pensar y comprender […]
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