El hambre de afecto: generalidades del paciente obeso

Autor: Sofía González

Desde hace más de una década, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un reporte en el que declaró una “epidemia global de obesidad”. En este mismo comunicado, la OMS definió la obesidad como el exceso de grasa corporal que ocasiona daños a la salud.’ La trascendencia

de esta epidemia, por lo tanto, reside en un incremento casi paralelo en la morbi-mortalidad por diabetes mellitus, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer. (López, M. Rodríquez, M.  2008)

Las tasas de obesidad en México y en el mundo han aumentado drásticamente en especial en mujeres en edad reproductiva y niños escolares y adolescentes. Esto representa un problema grave para las instituciones de salud así como los retos que enfrentarán las próximas generaciones. En las últimas encuestas en México se ha visto una desaceleración moderada en la prevalencia de obesidad, lo que podría reflejar el resultado de los programas de prevención, pero también podría deberse a deficiencias metodológicas aún no identificadas; de cualquier manera, esta desaceleración parece insuficiente para alcanzar en el corto plazo las cifras “ideales” en la prevalencia de obesidad. (López, M. Rodríquez, M.  2008)

El sobrepeso y la obesidad no son solamente consecuencia de una gran disponibilidad de alimentos, pues se reduciría a los países privilegiados, sino más bien es el resultado de un ambiente obesogénico propiciado por la urbanización que favorece el decremento en la actividad física y el aumento en la disponibilidad de alimentos de alta densidad energética. (Popkin B, Gordon L  2004 en López, M. Rodríquez, M.  2008)

ESTUDIOS PSICOANALÍTICOS ACERCA DEL PACIENTE OBESO

En el estudio de Glucksman (1978), se describieron a 84 pacientes obesos  comparados con 63 pacientes de peso normal, todos se encontraban bajo tratamiento psicoanalítico.

El motivo de consulta de los pacientes obesos no era la obesidad como tal, la mayoría (60%) reportaba depresión, ansiedad o ambas.

En la mayoría de los pacientes se observó que perdieron peso durante el tratamiento ya que uno de los hallazgos más importantes del estudio, fue el hecho de que el tratamiento analítico, bajaba significativamente la intensidad del menosprecio a la imagen corporal.

PSICOANÁLISIS DEL PACIENTE OBESO

Levy (1934 en Glucksman, M.L. 1989) sugiere que el “hambre de afecto” era la causa principal de los desordenes alimenticios en la adultez. Define el “hambre de afecto” como el hambre emocional de el amor materno y otras emociones como el haber sido cuidado dentro de una relación madre hijo. Según Levy, los pacientes obesos proyectan esta “hambre de afecto” en la comida como la forma tangible de la madre.

Una experiencia de la alimentación adecuada con una “madre suficientemente buena” promueve el desarrollo de la capacidad del niño para la diferenciación objeto sana y la capacidad de amar. Según Winnicott (1965) y otros Kohut 1971; Mahler et al., 1975; Spitz, 1965) las experiencias satisfactorias de alimentación son un requisito básico para el desarrollo de las relaciones objetales normales y la evolución de un sentido coherente y estable de sí mismo.

Bruch (1957) observó  que las madres de niños con obesidad interfieren con la diferenciación normal de desarrollo entre el yo y el objeto. Según ella, la madre obesa mantiene una sobreprotección, y dependencia inducida con la actitud hacia al niño como si fuera un premio de su posesión.

Goodsitt (1983) concluye que los individuos obesos tienen fracasos experimentados en el “espejeo” lo cual  conduce a una incapacidad para calmarse cuando se siente ansioso, deprimido o solo. Su deseo adictivo con los  alimentos da lugar a un estado temporal de tranquilidad, pero no llega a construir la estructura psicológica de cohesión.

Por lo tanto, comer compulsivamente, es similar a la adicción a las drogas, puede ser visto como una forma de automedicación para aliviar las emociones dolorosas.

Estos sentimientos internos de vacío y vulnerabilidad pueden ser defendidas por la percepción que uno es enorme e impenetrable.

Para Pérez (2004) el obeso tiene la sensación constante de rechazo debido a su imagen corporal teniendo como resultado inseguridad y agresión pasiva o activa pues se cobra la sensación de menos precio comiendo y autoagrediéndose física y emocionalmente.

Los afectos en el obeso son impulsos que satisface parcialmente a través de la comida, no degusta el alimento, lo engulle semimasticándolo y trata de llenar un hueco. (Pérez, 2004)

El obeso no realiza doma de sus impulsos, la comida se vuelve un canal de descarga parcial donde la demanda de satisfacción del impulso es más fuerte que la instancia del yo en cuanto al control.

El autoestima, es una forma de afecto, de quererse y el obeso se devalúa desde su imagen corporal, el afecto puede tener vía de descarga a través del chiste. El obeso hace chistes el sí mismo, de su sexualidad y casi siempre contiene elementos sadomasoquistas.

El obeso encuentra mayor satisfacción parcial en la comida que en la relación interpersonal, porque la relación puede fallar, en cambio la comida siempre lo está esperando como algo inagotable dispuesto a darle todo lo que se necesita.

En este artículo se revisó como la obesidad puede tener  factores psicológicos importantes como las carencias emocionales representadas en la utilización del cuerpo como defensa y la búsqueda de la comida como una forma de calmar sentimientos de angustia, depresión y soledad.

Un acompañamiento psicológico ayudará a las personas a entender el verdadero motivo del “hambre de afectos” y de esta manera podrán adherirse mejor a un régimen alimenticio.

Bibliografía

  • López, M; Rodríguez, M. (2008). Epidemiología y genética del sobrepeso y la obesidad, Perspectiva de México en el contexto mundial. SigloXXÏ, Instituto Mexicano del Seguro Social. Vol. 65. México, DF.
  • López N, Perea M, y Loredo A. (2008) Obesidad y maltrato infantil. Un fenómeno bidireccional. Acta Pediatr Mex;29(6):342-6
  • Glucksman, M.L., Rand, C.S. and Stunkard, A.J. (1978). Psychodynamics of Obesity. Journal of the American Academy of Psychoanalysis. 6:103-115
  • Glucksman, M.L. (1989). Obesity; Psychoanalytic Challenge. Journal of the American Academy of Psychoanalysis. 17: (1) 151-171
  • Farrel, E. (2004). Obesity: How can we understand it? Free associations 11D: 477-496.
  • Pérez, J. (2004). Alteraciones afectivas en la sexualidad del obeso.
  • Datos estadísticos : ENSANUT obtenido en http://ensanut.insp.mx/ el 5 /02/13
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Imagen: Morguefile/Clarita

 

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