El Diablo y el Padre

Autor: María Salamanca

 

Introducción

En psicoanálisis la discusión sobre Dios y el Diablo nos remite a una escisión de la figura paterna: consideramos a estas figuras dos caras de una misma moneda que representa a la imago paterna. Estas figuras también son representaciones receptoras de proyecciones a nivel individual y cultural, lo que nos remite pensar en la función paterna ¿en qué consiste?,¿cual es la función del padre?

La instauración de la ley pareciera ser la función primordial, gracias a esta el individuo neurótico puede existir en una “realidad” común con otros, es decir, puede vivir en sociedad con todo lo que esto implica: reconocimiento del otro, empatía, regulación de la agresión, sentido de realidad, crear, amar, trabajar, etc. Pero a nivel pre- edípico pareciera que la función paterna consiste únicamente en“separar” a la madre y al hijo,  (instaurando una triangulación en la que se gesta el deseo) incuso pareciera que el padre es una figura ausente que hace su aparición hasta el comienzo del Edipo, antes, la madre es quien sueña con el bebé (reverie), quien le da un lugar y quien le acompaña en su existencia. Pero instaurar la ley no es una tarea sencilla. Para lograrlo, el padre tiene hacer su aparición mucho antes del Edipo para tan siquiera tener la oportunidad de ser volteado a ver durante esta etapa. Tiene que entrar en conflicto con la madre y con el hijo desde mucho antes. Debe desearlos a ambos, debe reclamar su mirada y su cariño, ser deseado. Entonces ¿a que recurre el padre para separar? Depende de sus recursos… pero para persuadir a una pareja con un vínculo tan estrecho (lovers) que hagan espacio para la introducción de un tercero se puede recurrir a la persuasión, a la seducción e incluso al engaño o a  la fuerza (agresión/imposición).

En este trabajo pretendo hacer un análisis de la figura del padre en una de sus representaciones mas comunes y antiguas como lo son Dios y Diablo (Quizás no sea la representación más arcáica puesto que se habla del Tótem) y de la influencia que ejerce su función en el desarrollo psicosexual temprano, el complejo de Edipo y en el desarrollo de rasgos característicos de ciertas patologías o caracteres, particularmente en el caso de la neurosis obsesiva, sin dejar de lado que anticipamos también una gran importancia en el desarrollo de rasgos importantes en la histeria y la paranoia. Tras este análisis hay un intento de dilucidar si la función paterna es la instauración de la ley o si más bien la función paterna culmina con la instauración de la ley,si este fuera el caso, detrás de la función paterna sería necesario esclarecer las funciones de un Padre Dios y un Padre Diablo, que así como la madre que al ser imperfecta es suficientemente buena da al bebé la suficiente frustración y espacio para pensarse a sí mismo, como padre se pueda lograr instaurar la ley, no sin antes haber despertado un deseo, deseo de amor, deseo del otro, deseo de transgresión que finalmente desencadena en el deseo de una vida y una existencia propia, en el que el niño reclama su lugar en el mundo.

 

La figura del Diablo en Freud

En “Una neurosis demoníaca en el siglo XVII”, texto publicado en 1923, Freud realiza un análisis sobre la posesión demoníaca del pintor del sigo XVII ChristophHaizmann, quien tras la muerte de su padre “había caído en un estado de tristeza, (en el que) no podía –o no quería- trabajar bien, y le preocupaba no poder ganar el sustento; vale decir (pasaba por una) depresión melancólica con inhibición del trabajo y preocupación (justificada) por su futuro.” (Freud, 1923). Durante esta etapa realiza dos pactos con el Diablo, el primero escrito con tinta y el segundo con sangre, tras manifestar síntomas de “posesión” como convulsiones y ser atormentado por visiones y apariciones (alucinaciones) es redimido de estos pactos por “obra y gracia” de la Virgen María.

En este caso Freud destaca puntos importantes para el análisis psicoanalítico del caso, en primer lugar se pregunta ¿cuál es el motivo tras el pacto con el Diablo?, plantea que sin duda alguna el Diablo es un personaje con mucho que ofrecer al hombre, generalmente se acerca a este con la promesa de riqueza, mujeres o conocimientos como es el caso de aquel Diablo Mefistófeles retratado en el Fausto de Goethe. Sin embargo, en el caso del pintor Haizmann, al revisar el texto de ambos pactos pareciera que falta algo: la obligación o función del Diablo. Generalmente un pacto consiste en un acuerdo en el cual dos (o más) personas se comprometen a cumplir con ciertas obligaciones, es común que ambas partes obtengan algún beneficio de lo pactado sin embargo en ambos pactos realizados por el pintor no se puede ver cual será la parte con la que el Diablo debe cumplir.

“El primer “syngrapha” escrito con tinta negra rezaba lo siguiente:

“Yo, ChristophHaizmann, me suscribo con este Señor: a ser su hijo carnal por nueve años. Año 1669”.

El  segundo, escrito con sangre, decía:

“Año 1669.

CristophHaizmann. Yo me comprometo con este Satán a ser su hijo carnal, y a pertenecerle en el noveno año en cuerpo y alma”

(Freud, 1923)

 

Tras leer los pactos Freud establece que de hecho la obligación del Diablo para poder obtener el alma del pintor consiste en cumplirle como sustituto paterno durante 9 años. Pareciera que “recuperando” a su padre (o por lo menos a la figura de un padre) Haizmann podría recuperar la inspiración o la creatividad para retomar su producción. Aquí es en donde surgen dudas como ¿por qué recurre al padre Diablo? ¿qué le ofrece en el sentido simbólico al pintor para retomar su obra? Y el mismo Freud lanza al aire la pregunta de ¿por qué recurrir a la figura del Diablo (siendo este representante de lo despreciable) para el sustituto de un ser que suponemos ha sido amado?

Antes de realizar el pacto, el Diablo tienta nueve veces al pintor, apareciendo ante él en un primer momento como un respetable ciudadano entrado en años, el hombre lleva un bastón y va acompañado de un perro negro. En las apariciones subsecuentes el Diablo se le presenta al pintor cada vez de manera mas aterradora (“más mitológica” señala Freud), llegando al punto de ser una figura con pechos femeninos y dotado de un pene-serpiente. La forma en el que el diablo es representado por el pintor (y como más tarde veremos también es representado a nivel cultural) sugiere que el Diablo es una “contraparte” de Dios, es decir, mientras el segundo representa al padre enaltecido, el primero es asociado a nivel simbólico con las partes más básicas del ser humano, aquellas que deben ser domadas o negadas por regla (tabú). En el diablo encontramos símbolos que representan por ejemplo las pulsiones (por la relación con los animales y su capacidad de trasmutar en ellos), la agresión (pene fuerte pero estéril, necesidad se súcubo), la perversión (acercamientos cargados de contenido sexual que promueven el incesto), la amenaza de castración(cojera) o terror (ser impredecible, vengativo, traidor, etc). Esta ambivalencia con la que la especie humana se relaciona con la divinidad es la misma ambivalencia con la que el niño se acerca al padre, con una actitud “no sólo de sumisión tierna, sino de desafío hostil” (Freud, 1923).

La figura del Diablo representada con pechos maternos también habla de la propia parte femenina del pintor proyectada en el padre, la razón de la proyección de su propia parte femenina es castrar al padre, y de esta forma no tiene que renunciar a su falo para acceder al padre, esto también orienta a la  reflexión sobre el “conflicto no resuelto entre actitud masculina y femenina (angustia de castración y placer de castración)” que encontramos en la neurosis obsesiva. Los pechos también representan el deseo de tener un padre nutricio.Finalmente el hecho de voltear hacia la virgen madre por salvación también es una manera de evitar la retaliación paterna.

En “Carácter y erotismo anal” (1908) Freud ya había señalado proyecciones de naturaleza anal depositadas en la figura del Diablo, particularmente en creencias relacionadas con el dinero por ejemplo: aquel oro que otorga el Demonio eventualmente se convierte en heces, así como también la creencia de que el oro son las heces del infierno, siendo esta asociación resultado de “una oposición entre lo mas valioso que el hombre ha conocido y lo menos valioso que arroja de si” (Freud)

Como hemos observado, las proyecciones que conforman la figura del Diablo se relacionan de manera íntima con el padre y su presencia en la vida infantil apunta a estar relacionada directamente con varios rasgos presentes en la neurosis obsesiva e incluso con otras patologías como la histeria. Freud ya en 1897 escribió a Fliess en una carta fechada el 17 de enero sobre su interés por el tema del Diablo y su relación con la vida anímica en referencia a síntomas histéricos “¿recuerdas que siempre dije que la teoría de la Edad Media y de los tribunales eclesiásticos sobre la posesión era idéntica a nuestra teoría del cuerpo extraño* y la escisión de la conciencia? Pero ¿por qué el Diablo tras posesionarse de estas pobres, por regla general ha cometido con ellas lascivas, y de las mas asquerosas? ¿por qué las confesiones en el potro son tan semejantes a las comunicaciones de mis pacientes en el tratamiento psíquico?” la respuesta después se orientaría hacia la teoría del trauma (cuerpo extraño)causado por la  fantasía de la seducción paterna.

En la carta a Fliess fechada el 24 de enero de 1897 Freud plantea una hipótesis sobre la figura del Diablo y su relación con la perversión y la paranoia: “No estoy lejos de la idea de que en las perversiones , cuyo negativo es la histeria, estaríamos frente a un resto de un antiquísimo culto sexual que otrora quizá también fue religión en el oriente semítico… las acciones perversas son por lo demás siempre las mismas… sueño entonces con una antiquísima religión del Diablo, cuyo rito se prolonga en secreto”.  Sobre la paranoia señala: “Existe una clase de gente que todavía hoy narra historias parecidas a las de las brujas y de “mis pacientes” sin hallar creencia, aunque su creencia en ellas es inconmovible. Me refiero, como has adivinado, a los paranoicos, cuyas quejas de que les dan mierda en los alimentos, los maltratan sexualmente por la noche de la manera más cochina, etc., son puro contenido de recuerdo.”

El tema de la fantasía de seducción paterna cobra vital importancia durante el Edipo con la instauración de la prohibición y por lo tanto de los conceptos de crimen, transgresión y castigo establecidos ya de manera expresa en la obra “Tótem y Tabú” (1913).En esta obra Freud ve en el mito totémico una explicación sobre aquella ley sobre la que se basa la estructura social y la cultura. Hace énfasis en que hasta en las culturas mas “salvajes” hay un sistema de reglas que gira alrededor del tótem. “Es por eso que su búsqueda (a diferencia del arquetipo Jungiano) se orienta al imperativo categórico Kantiano que tiene la condición de ser universal y no condicionado, nadie escapa a él y es una ley que se trasmite durante generaciones, muchas de las veces en forma de repetición” (Covacevich, 2012).

El tótem es la representación del crimen y de la ley, “es el recordatorio de que el deseo se funda por vía de la prohibición” es decir, entonces ¿el deseo viene a posteriori? ¿Donde Dios estableció la prohibición (el árbol de la fruta prohibida) es en donde el Diablo seduce? Y si el deseo del obsesivo es dejar de desear ¿es ahí donde el Diablo se vuelve más aterrador? ¿O tal vez el terror también se encuentre en las formas de las que se vale el Diablo para seducir?

 

Origen del Diablo,origen del Deseo

Para comprender la función del Diablo antes debemos conocerlo a él ¿quién es?, ¿de dónde viene? Y ¿cuáles son sus motivaciones para hacer el mal?.En el Antiguo Testamento encontraremos en el Libro de Isaías la primera aparición de la historia del Diablo en la Biblia como Lucifer, un ángel “portador de luz” quien a pesar de su cercanía con Dios es desterrado debido a una actitud soberbia que le llevó a compararse con Dios mismo.

“Isaías 14,12-20 Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á los lados del aquilón;

Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa.

Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarán diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;

Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que á sus presos nunca abrió la cárcel?

Todos los reyes de las gentes, todos ellos yacen con honra cada uno en su casa.

Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.

No serás contado con ellos en la sepultura: porque tú destruiste tu tierra, mataste tu pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.”

(Libro de Isaías)

 

Pero esta no es la primera vez que escuchamos del Diablo en la Biblia, ya que en el génesis éste aparece como la serpiente que tienta a Eva:

Génesis 3,1-6 “pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo… dijo a la mujer: con que Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto. Y la mujer respondió… pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: no comeréis de él ni le tocareis para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis. Sino que sabe Dios… serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.”

 

La serpiente provoca a Eva ofreciéndole una conciencia, apelando al deseo de saber que en psicoanálisis es uno de los motores del complejo de Edipo cuando el niño se pregunta por la actividad de los padres a puerta cerrada, conocer la diferencia entre el bien y el mal es lo que motiva la decisión de Eva de morder la manzana, el castigo es estar conscientes de su desnudez (vulnerabilidad, sexualidad, deseo, asco) y sentir vergüenza. En la biblia el Diablo es quien despierta en el hombre el deseo de saber:

“En el paraíso de Adán y Eva no hay necesidades, Eva quiere conocer y habla con la serpiente… ¿será que Adán no es suficiente para ella ? ¿Qué más quiere saber? El deseo se funda con la prohibición… estaba aburrida, la vida sin deseo no es vida, el deseo antecede a la vida.” (Covacevich, 2012)

Mefistófeles también se aparece a Fausto cuando este se lamenta la falta de placer en su vida, vale decir cuando se encuentra ascético y a pesar de tenerlo todo se ve incapaz de gozar:“verdad es que soy mas entendido que todos… no me atormentan escrúpulos ni dudas, no temo al infierno ni al diablo..pero a trueque de eso me ha sido arrebatada toda clase de goces” (Goethe, 1987)

Sobre el origen del Diablo Freud señala: “no hace falta mucha agudeza analítica para colegir que Dios y Demonio fueron originariamente idénticos , una misma figura que más tarde se descompuso en dos con propiedades contrapuestas” (1923) El diablo en un primer momento es Lucifer “ser de luz” para luego convertirse en Satán  que significa enemigo, rival o contraparte. El hombre crea al Diablo para salvar a su Dios: “si el dios bueno y justo es sustituto del padre, no cabe asombrarse de que en la creación de Satán haya encontrado también la actitud hostil, que lo odia, lo teme y le promueve querella… el padre sería el prototipo tanto de Dios como del Diablo”

 

Ambivalencia e identificación en la figura demoniaca

No solo son Dios y el Diablodos figuras con un mismo origen, sino que el mismo Dios  (padre bueno) es quien entrega a sus hijos a merced del Diablo, hasta que envía a su propio hijo a salvarles.  Incluso en Fausto la historia comienza con una apuesta entre estas dos figuras quienes se cuestionan si el doctor será capaz de resistir las tentaciones de Mefistófeles. Dios, apuesta con el demonio confiado de que su hijo será capaz de resistir, sin embargo no por eso pierde la oportunidad de jugar un poco con su contraparte y de ser espectador del predicamento en el que ha puesto a uno de sus hijos.

“He (the Devil) was not cast down from Heaven but arose out of the dephts of the human soul” Graf en Jones,“On The Nightmare”.

Jones habla de los orígenes del demonio especificando que la creencia en el mismo es causada por la necesidad de tener un representante de la vida instintiva. Particularmente representa dos deseos reprimidos que derivan del complejo de Edipo:

1)    El deseo de imitar ciertos atributos del padre y

2)    El deseo de desafiar al padre

 

Para Jones la figura del Diablo sirve para representar no solo los aspectos “demoníacos” del padre, sino también los aspectos “demoniacos” del hijo,  propone cuatro posibles situaciones desplazadas y personificadas por el Diablo:

1)    El padre hacia el que se siente admiración

2)    El padre contra quien se siente hostilidad

3)    El hijo que imita a su padre

4)    El hijo que desafía a su padre

 

1)    La representación del Diablo como un padre hacia quien se tiene admiración proviene de dos fuentes: a) la admiración del hijo y b) el amor (reprimido) que siente la niña por su padre. Este es un Diablo que es un rival directo  de Dios dotado de poderes extraordinarios como lo son el manejo de la naturaleza, particularmente de la lluvia, y el trueno (asociados con movimientos intestinales, uretrales y sexuales por la representación de flatulencias, orina y semen). Este Diablo ofrece acceso a conocimientos ocultos, es aquel que promueve la práctica de ciencias ocultas como la alquimia, ofrece al hombre capacidades que van mas allá de lo extraordinario, es decir, comparte su fuerza con el hombre a cambio de recibir su alma.

A hombres con talento extraordinario se les ha acusado de tener un pacto con el Diablo como es el caso del violinista Nicolás Paganini, quien por cierto nunca desmintió el rumor del rumorado acuerdo con el demonio.

El Diablo es asociado con el incesto y con la penetración de la madre, esto se ve representado en la ubicación del mismo Diablo en la (madre) naturaleza, siempre oculto en cavernas, minas, profundidades, etc. Estos lugares tienen la particularidad de que no son accesibles para todos (especialmente para los niños).

Las visitas del Diablo tienen un contenido predominantemente libidinoso, incluso este gusta de tomar la forma de seres amados para seducir con mayor facilidad a sus víctimas quienes lo recibirán como a un ser amado: “itwas a favouritepracticeonthepart of thedeviltoappear at night in the guise of somepersonwhohaddied, particularlytoappearto a woman in theform of herfather” (Jones, 1931).

La envidia del niño por la potencia sexual del padre combinada con la curiosidad por sus actividades con la madre (sexuales) resultan en el símbolo de la serpiente, símbolo fálico y animal con conducta misteriosa, el dragón es un derivado de esta figura y en el caso del pintor ChristophHaizmann es justamente un dragón quien aparece para regresarle el pacto escrito con sangre liberándolo de su pacto con el Diablo.

Es irónico que quien represente el castigo, el límite y la instauración de la ley sea el mismo que provoca despertar las pasiones mas básicas del hombre. Los pactos con el Diablo vienen casi siempre impulsados por motivaciones sexuales, en los reportes hechos en el potro por “brujas” la seducción tenía una parte primordial en la relación con el Diablo. De la misma forma se transita por el Edipo en la histeria, con una fantasía de seducción por parte del padre, en el pacto con el Diablo este elemento también está presente.

 

2)    La representación del Diablo como el padre hacia quien se siente hostilidad no es de un demonio seductor, mas bien es un perseguidor, instigador, un individuo que se vale de engaños para obtener lo que quiere, como si se tratara de un cazador. Este Diablo esconsideradoenemigo de la humanidad: “he teases, annoys and harms them out of pure enjoyment, at doing so, undoes their labour and bafles all their efforts”.

En el complejo de Edipo se reconstruye este tipo de relación con el demonio en la que se vive una lucha constante entre resistir o ceder a la tentación. En esta situación en la representación del demonio a nivel de imagen se hace relevante el tamaño del Diablo, es decir, se representa como un gigante. Tanto para vencer al gigante en fuerza como en malicia, la única posibilidad de defensa que tiene el hombre que se le enfrenta es el engaño. Esto sin duda apunta a un rasgo paranoide en la neurosis obsesiva que el niño utiliza al sentirse indefenso ante el agresor: “theDevilwascircumventedbyguile, neverbyforce, slyness and guile are theonlyweapons of theweakchildagainst a parentsopposition”.

 

Por otro lado, a esta figura diabólica tiende a juzgársele como alguien que a pesar de que tiene fuerza y malicia es poco inteligente, esta percepción es por una necesidad de negar su poder, también hacerlo estéril quitándole el semen (por lo que tiene que recurrir al súcubo) responde al mismo mecanismo.

Asimismo las defensas contra el diablo generalmente tienen un contenido que se relaciona de manera directa con el tipo de control hacia los padres que ejerce el niño durante la etapa anal, por ejemplo: enseñar la cruz, arrojar agua bendita o bajarse los pantalones se relacionan con el control de esfínteres y el exhibicionismo como forma de retar a la autoridad.

Llamar a la virgen María y pedir su auxilio es una de las formas más efectivas de romper un pacto con el Diablo, de la misma manera, en el Edipo ante la presencia de un padre tan amenazante se voltea a la madre en búsqueda de un objeto más seguro. De esta forma también encontramos la perversión en la figura del Diablo, o su representación como un ser hipermasculino como una formación reactiva de la homosexualidad latente.

 

3)    El hijo que imita al padre es la tercera posibilidad de representación en la figura del Diablo, aquí, el demonio no es enemigo de Dios sino su representante. En el viejo testamento, particularmente en el Libro de Job, el Diablo parece ser mas bien un sirviente de Dios, se parece a él y presenta una imagen agradable que conserva hasta la Edad Media en donde comienza a adquirir características aterradoras. De cierta forma tiene muchas similitudes con Jesús “LikeJesus, alsotheDevilwasprovidedwithanearthlymother and no father”, bajo esta perspectiva, es lógico que la razón por la que el Diablo no tiene semen es justamente porque es un niño infértil, por esta razón tiene que robarlo (y por esta razón se dice que el semen del Diablo es frío). La cojera que frecuentemente presenta el demonio representa la castración (al igual que las piernas de macho cabrío) y al mismo tiempo el bastón hace la función de velo que muestra la perversión diabólica. Este Diablo tiene la particularidad de mostrar gratitud cuando se le trata con honestidad y respeto.

 

4) Finalmente, el Diablo como representante del hijo que desafía al padre es aquel ángel expulsado del cielo por pretender ser igual a su padre, Lucifer envidia demasiado a Dios y ante su sentir solo tiene dos opciones (al igual que el niño Edípico):

a) imitarle en aquello que admira o

b) “hacer justamente lo opuesto.

Con respecto a esto Jones señala: “ La envidia es el origen de todo mal y la envidia viene del egoísmo” en el caso de Lucifer es precisamente la imposibilidad de imitar a Dios para posteriormente internalizar sus fortalezas lo que le lleva a tomar el segundo camino, desde una postura Kleiniana podemos comprender este mecanismo del Demonio, sin embargo no podemos evitar preguntar: ¿no será que Dios tenía alguna característica que le hizo a este hijo Diablo rechazar la posibilidad de una identificación con él?

 

Pensar en el Diablo ya sea padre, hijo o mas bien la fusión de ambos levanta aún más preguntas sobre la función paterna a nivel pre-edípico:

– ¿será que la función paterna no solo consiste en “limitar” sino también en “seducir” (provocar el deseo)?

– ¿Cómo se relaciona la malicia del Diablo con la enseñanza de la seducción masculina? (diferente de la seducción histérica-femenina en donde se adopta una posición pasiva ante el deseo del otro)

 

El Diablo como Tabú (conclusiones)

En el caso del tótem el animal ocupa el lugar de un arquetipo que a su vez ocupa el lugar de algo que no se puede representar. Para Freud el tótem ocupa el lugar del padre, que a su vez ocupa el lugar de algo que no se puede representar, es decir aquella  prohibición que hasta en las culturas más “salvajes” estado presente, es el padre que prohíbe el incesto incitando así al hijo a buscar su propia horda.

Así el tótem se vuelve representante de la figura paterna (la desplaza) y por lo tanto  representa la prohibición. Pero el Tótem no solo representa una ley o imperativo del cual si se sustrae el sujeto no podría ser sujeto,  sino que también representa el crimen y lo prohibido, es decir, tras la prohibición se instaura el deseo.

En la figura del Diablo también se ha llevado a cabo un desplazamiento de las partes “malignas” de la figura paterna, por lo que al hablar del demonio no podemos evitar hablar de Dios, ambas figuras se entrelazan y así generan el deseo, es decir: tras la prohibición de Dios se instaura el Diablo como representante del deseo.

Las figuras de Dios y el Diablo representan así la ambivalencia de neurótico y su lucha entre el deseo y el deber. Así mismo, en estas figuras se evidencia una lucha entre padre (ley), hijo (deseo), masculinidad (posición activa ante el deseo)  y feminidad (posición pasiva ante el deseo). Estas contraposicionesson de relevancia para considerar la función paterna, debido a que la figura Dios-Diablo representa una ambivalencia que inevitablemente apunta a la falta, para esta figura nada es suficiente, por una parte Dios prohíbe arrojándonos a las garras del diablo que nos ofrece un placer tan pleno e ilimitado que resulta en sí mismo aterrador, por lo que nos arroja de vuelta a la ley (y a la salud mental, realidad, a la simbolización) y así de manera ilimitada.

En el caso del neurótico obsesivo el Diablo resulta aterrador porque le representa lo que más teme, el deseo es impredecible, incontrolable, le representa la falta de control de sí mismo a la vez que le obliga a replantearse su postura activa (masculina) en el mundo, el diablo es tótem, representa el crimen y la prohibición, es terrorífico por que es el padre odiado, sacrificado y dañado y a la vez, todopoderoso con deseo de venganza, así también Diablo le representa el deseo de retornar a aquella etapa primera en la que con su madre fue uno (hay que recurrir a la virgen para salvarse), despertando así núcleos homosexuales y paranoides.

Regresando a la pregunta que Freud hace en la Neurosis demoníaca del siglo XVII: ¿por qué recurrir a la figura del Diablo (siendo este representante de lo despreciable) para el sustituto de un ser que suponemos ha sido amado? posiblemente, porque en el caso del Diablo aquello amado también ha sido odiado (e incluso destruido en la fantasía) por esta razón le tememos. El temor al Diablo está en caer en las garras del cumplimiento del deseo, de intentar escapar al símbolo quedando así inmersos en el acto y en la locura.

 

Bibliografía

  • Freud, Sigmund. Cartas a Wilhelm Fliess (1887-1904). Amorrortu Editores, Buenos Aires (2008).
  • Freud, Sigmund. Tótem y Tabú (1913) en Obras Completas XIII. Amorrortu Editores, Buenos Aires (2007)
  • Freud, Sigmund. Carácter y Erotismo Anal (1908) en Obras Completas IX. Amorrortu Editores, Buenos Aires (2007)
  • Freud, Sigmund. Una neurosis demoniaca del siglo XVII (1923) en Obras Completas IX. Amorrortu Editores, Buenos Aires (2007)
  • Goethe, J. Wolfgang. Fausto. Ediciones Cátedra, Madrid. (2009)
  •  Jones, Ernest. On the Nightmare. MeiselPress ( 2008)

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