Drag Queens Hombres y Homosexualidad.
Autor: Citlali Amado

Un drag queen usualmente es un hombre que se viste y actúa o entretiene como una caricatura de mujer, entendiendo la caricaturización como un retrato que exagera o distorsiona las características de una persona. Hay distintos tipos de artistas drag que varían ampliamente dependiendo de su clase social,  los rasgos de identidad o el número de escenificaciones que realizan.

Otra variable que interviene en los tipos de drag queens que existen es el sexo, porque también cabe la posibilidad de que mujeres se vistan como drag dueens; sin embargo, este trabajo de investigación sólo se referirá a los drag queens de sexo masculino porque las mujeres deben tener implicaciones psicodinámicas distintas.

Generalmente los drag queens representan un rol de género femenino exagerando ciertas conductas o características (como el maquillaje) para producir un efecto cómico, dramático o de sátira: se cubren de lentejuelas, se envuelven por sedas y túnicas de colores, usan tacones con decenas de centímetros con el objetivo de escandalizar, desafiar o dar espectáculo.

Hay varias teorías relacionadas con la aparición de esta práctica. En Europa se relaciona sus inicios con la aparición de el drag queen llamado Divine en los ochentas. Por otra parte, también se dice que en los disturbios de Stonewall Inn en Nueva York  del 28 de Junio de 1969 estuvieron inspirados y dirigidos por drag queens.

Sin embargo, esta práctica es mucho más antigua, pues el témino inglés “drag” proviene de las acotaciones en las obras de teatro shakespearianas donde los papeles femeninos eran interpretados por hombres drag (dressed as girl, es decir, vestidos de chica). Así mismo, en el polari, argot inglés en algunas comunidades gay en la primera parte siglo XX, usaban el término drag queen para referirse a actores, cirqueros, criminales, prostitutas y gays.  Usar la palabra “queen” puede deberse a los rasgos afectados de la realeza encontrados en muchas caracterizaciones drag queens.

Jaime P. Sturbin (1993) entiende al homosexual como aquella persona cuyo objeto de deseo es alguien del mismo sexo y que sus relaciones y fantasías ocurren básicamente con personas del mismo sexo.  Por el momento no es de interés abarcar más acerca de la homosexualidad y se usará esta definición con la intención de delimitar la presente investigación.

Es relevante no perder de vista que toda nuestra conducta y experiencia puede poseer diferentes significados. Por lo tanto, en el estudio de la identidad homosexual masculina se debe de partir de reconocer la dificultad de delimitar características comunes ya que existen muchas configuraciones subjetivas. (Burin, 2000).

El objetivo principal de este trabajo es exponer distintas inferencias psicodinámicas relacionadas con las escenificaciones drag queens y su relación con la homosexualidad masculina.

¿Cuál podría ser el significado para un hombre de escenificar a una mujer? Con anterioridad se ha dicho que la homosexualidad masculina puede representar una forma de “culto” a la mujer; sin embargo, el show drag queen parece que más bien busca devaluarla, ridiculizarla y quitarle la posibilidad de reproducción.

A través de la reivindicación y la exageración de los rasgos femeninos que marca el drag queen masculino, presenta a la mujer devaluada y marginizada con una identidad de género poco convencional. (Cole, 1999) El drag queen reclama un territorio intermedio en la ambigüedad sexual, con el fin de liberarse de un sistema social opresivo en que cada persona está obligada a escoger, confirmar o negar un aspecto de género para el propio self. (Cole 1999)

Permanecer en esta ambigüedad sexual, nos remite invariablemente a la difusión de la identidad de género que se ha asociado a una indiferenciación en la bisexualidad preedípica.

Sin embargo, no perdamos de vista el hecho de que todos los individuos poseemos una bisexualidad. El mismo Freud menciona que la realidad de la anatomía no necesariamente limita  la realidad psíquica. Lo anterior explica el hecho de que todos los individuos combinan características femeninas y masculinas, por lo que la masculinidad y feminidad pura son construcciones teóricas. (Dimen, 1995)

Además, la inexistencia del NO en el inconsciente permite inferir que en la realidad psíquica uno puede ser hombre, mujer o ambos en totalidad o en partes, y tan variadamente como en diferentes momentos (Dimen, 1995)

Para Gediman (1990) la ambigüedad sexual  de los Drag Queen y los trasvestis se deben a la bisexualidad innata, a la empatía y a otras capacidades reales psicológicas para múltiples identificaciones con el propio género y el opuesto. (Gediman, 2005)

Cuando se habla de la homosexualidad masculina, se le ha dado mayor importancia a la figura materna. Sin embargo, se ha descubierto que muchos hombres homosexuales pensaron y sintieron cuando niños que sus padres habían deseado que fueran niñas, por lo que tenían el deseo de ser las niñas de papó o de asumir las características del otro sexo para tener la atención del padre.  El drag queen masculino, a través de sus escenificaciones podría buscar inconscientemente en la mirada del público la mirada del padre que sintió que sólo se le reconocería con características femeninas.

G. Cole (1999) retoma lo establecido por Joan Rivierie (1929)  cuando habla de “la feminidad como envoltura de masculinidad”. Según Cole, la psicoanalista inglesa estableció con ello que la feminidad funciona como una máscara que oculta una masculinidad activa y competitiva desde un público masculino para quien el sujeto femenino busca castrar. Con ello Cole menciona que el disfraz del drag queen le permite una actuación de sumisión que esconde agresión, dominio y control, lo femenino oculta lo masculino, busca controlar y vencer.

Greenacre (1953) y Bak (1953) hablan de una debilidad en el desarrollo del Yo temprano, que produce una formación inestable de la imagen corporal y de autorepresentación, que posteriormente podría agudizar el problema de la angustia de castración en el caso de los drag queens.  (Jucovy, 1976)

El drag queen desafía lo que es visible e inventa una identidad narrativa variante para sí mismo  que le lleva a una multiplicidad de experiencia del self (Bromberg, 1996). La actuación drag queen podría representar tanto la dramatización de la escena primaria parental (McDougall, 1982, 2000) como una simbiosis del hijo con la madre (Segal) [Jucovy, 1976].

Butler (1995) considera que el género se adquiere en relación, a los ideales sobre lo femenino y masculino pero nunca puede ser completamente adquirido por nadie, por lo que la feminidad siempre es un ideal de cualquier persona y toda mujer sólo “imita” ser femenina, entiende el género como una imitación. El drag queen, por su parte, imita la estructura de género femenino imitativa, plantea la posibilidad, a través de la incorporación mimética con el género femenino, de llevar a cabo un deseo insatisfecho.

El modelo de Fast (1984) sobre la diferenciación de identidad de género postula la existencia de una identidad primaria que incluye tanto a niños como a niñas de temprana edad, en la que se asumen características de ambos sexos hasta el momento en que se reconocen los límites de su sexo que antes no fueron vistos. Según Cole (1999), de lo anterior se deriva la envidia al sexo opuesto que se comparte entre hombres y mujeres.

El establecimiento de una identidad de género coherente y estable se debe al abandono de identificaciones de transversales de género, cosa que no sucede en el caso de los Drag Queens. (Cole, 1999). El Drag Queen posee una doble identificación, puede actuar alternadamente roles complementarios de activo-pasivo, madre-hijo, hombre-mujer, y al mismo tiempo se puede afirmar y negar la separación con su propia madre. (Panel, 1954). [Jucovy, 1976]

Según Mabel Burín (2000) en la heterosexualidad, la capacidad de alternancia lúdica entre la actividad y la pasividad, la entrega y el dominio, es un indicador de salud mental para ambos participantes del vínculo amoroso; sin embargo, la alternancia homosexual (y de los Drag Queens) evidencia una confusión preedípica, donde no se reconoce la diferencia y se juega con la posibilidad de tener ambos sexos.

En “Enajenación en Perversiones” (1979) Masud Kahn menciona que en las perversiones se presentó una distorsión patógena en la relación primaria del niño con la madre y presenta el concepto de “idolatría”. Esta idolatría implica la explotación inconsciente de la madre de la vida instintiva de su hijo y la dependencia hacia ella. Por su parte, el niño siente que hay algo muy especial en él que es valorado por la madre pero no se trata de él como un ser total. A consecuencia de ello el niño adopta la forma disociada de su madre de tratarlo e inconscientemente se convierte en cómplice de su ella dentro de su relación explotadora e intenta ser ese objeto especial. El niño ha internalizado este self idolatrado que fue creación de la madre. (Cole, 1999)

No es mi intención establecer en este trabajo que los Drag Queens son o no son perversos, pero sí me parece relevante recuperar lo anterior porque las actuaciones Drag le plantean al homosexual la posibilidad de ser precisamente ese objeto especial e idolatrado que la madre pudo haber esperado de él.

Stoller (1968) encontró que niños con alteraciones de identidad de género fueron descritos frecuentemente por sus madres como “hermosos”, también estableció que tal tipo de madrefeminizante intenta prevenir la separación de sus hijos. (Sturbin, 1993)

La influencia feminizante de la madre consiste en una catexia profunda que valoriza el cuerpo y la belleza del hijo, convirtiéndolo en “su adorno”; son madres que elogian la dulzura y obediencia de los hijos. El niño siente que sólo será amado si valoriza su cuerpo a expensas de su pene. (Lebovici, 1984)

Según Mabel Burín (2000) los trasvestis y los Drag Queens, se encuentran identificados con una diosa magnífica con atributos de poder fálico y desean una consagración narcisista obtenida a través de la mirada deslumbrante del otro. Un Drag Queen expresa de forma simultánea y alternada una identificación con la madre fálica y castrada descrita por Bak en 1953. (Jucovy, 1976).

Por su parte, Jaime Sturbin (1993) menciona que el hombre homosexual pose gran enojo hacia la mujer porque fue la madre quien sometió a su hijo, impidiéndole separarse de ella y la única posibilidad que permite es la identifición con ella; por las razones anteriores el odio del homosexual inconscientemente está dirigido hacia la madre. Este temor, la envidia y el enojo le lleva inconscientemente al Drag Queen a actuar con desprecio y ridiculizar a la mujer.

Según la Doctora Emilia Kanan (2006), a través de la transformación en lo contrario, los hombres homosexuales, dentro de ellos el Drag Queen, cambia sus impulsos hostiles y su agresión por una representación de la mujer a manera de homenaje, pero esta imitación tiene su origen en un deseo de burla hacia el sexo femenino.

Uno de los Drag Queens más conocidos en el mundo, RuPaul se deleita y disfruta de fiestas gracias al espacio potencial de género (Dimen, 1991). A través de la música pop y la teatralidad  muestra a su público los placeres de la ilusión de género y la multiplicidad. (Corbett, 1997)

RuPaul y los Drag Queens iluminan nuestros deseos para resistir la atracción de adaptación de la realidad. A través de su teatralidad, destacan la posibilidad y el placer de las fantasías extremas al liberarse moralmente del deber y la seriedad (Corbett, 1997).

Por su parte, Halperin (1995) señala que el movimiento Drag Queen es una forma de resistencia cultural que combate el poder de la estructura social a través de la parodia, la exageración, y teatralización de los códigos de conductas normales tácitos. El Drag Queen simultáneamente critica e ilumina la forma en que estamos atrapados dentro de estructuras de gran alcance en la regulación y práctica social, no olvidemos que el mismo RuPaul (1993) canta “mírame, yo soy tú”. (Corbett, 1997).

Como en todas las conductas del ser humano, la actuación Drag Queen puede estar influida por diversos factores y sería demasiado arriesgado asegurar que todos aquellos que realizan estas actuaciones tienen la misma génesis.

Sin embargo, como psicoanalistas es nuestro deber establecer cuáles de estos factores tienen mayor injerencia en esta conducta. Dado que el mismo performance Drag es una actuación del rol femenino me parece que la relación temprana con la madre es el principal factor influyente por lo que habrá que poner hincapié en investigaciones sobre la misma.

Un Drag Queen homosexual podría hacernos pensar en una estructura arcaica de personalidad con fijaciones en etapas tempranas de desarrollo pero con mayor evolución que un travesti o un transgénero en la medida en que representa un rol femenino sólo con fines de espectáculo.

Bibliografía.

  • Butler, J. (1995). Melancholy Gender—Refused Identification. Psychoanalytic Dialogues  5: 165-180
  • —Burín, Mabel. Meler, I. (2000) Varones, género y subjetividad. Homosexualidad masculina.
  • Cole, G. W. (1999). A Slave to Femininity: A Relational View of the Fetish.  Gender and Psychoanalysis   4: (2) 143-166
  • Corbett, K. (1997). It Is Time to Distinguish Gender from Health: Reflections on Lothstein’s “Pantyhose Fetishism and Self Cohesion: A Paraphilic Solution?”. Gender and Psychoanalysis  2: 259-271
  • —Dimen, M. (1999). The Immediate is not Unmediated: Commentary on Paper by Annie Sweetnam.  Psychoanalytic Dialogues   9: (3) 349-361
  • —Gediman (2005). Premodern, Modern, and Postmodern Perspectives on Sex and Gender Mixes.  Journal of the American Psychoanalytic Association   53: (4) 1059-1078.
  • —Lebovici, S. (1984) La homosexualidad en el niño y en el adolescente. Argentina, Nueva Visión.
  • Jucovy, M. M.D. (1976). Initiation Fantasies and Transvestitism.  Journal of the American Psychoanalytic Association   24:  525-546. Initiation Fantasies and Transvestitism.
  • Mitchell, S. (2002) Psychodinamics, Homosexuality and The Question of Pathology. Studies in Gender and Sexuality 3: (1) 3-21.
  • Isay, R. (1987) Fathers and their homosexually inclined  sons in childhood. Psychoanalytic study of the child.
  • Sturbin, P. (1993) Sexualidades y Homosexualidades.

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