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Por: Bernardo Lanzagorta
Un diagrama es un documento gráfico por medio del cual se puede sintetizar y condensar una gran cantidad de información de tal forma que quedan expuestas las relaciones entre los elementos que lo conforman.
El diccionario de la real academia de la lengua lo define como:
s. m. Representación gráfica de las variaciones de un fenómeno, de una serie de datos o de las relaciones que tienen los elementos de un conjunto: en el folleto del coche había dibujado un diagrama de su motor.
o m. Dibujo o representación gráfica que sirve para resolver un problema, o para mostrar la disposición interior de una cosa o las variaciones de un fenómeno.”
No es difícil entender a partir de dichas definiciones lo seductor que podría resultar plasmar las ideas, teoría y/o postulados psicoanalíticos utilizando este formato. Imaginemos por un momento la construcción de imágenes que de forma organizada, condensada y sintética proyectaran en aquél que los ve una imagen acerca de la complicada dinámica que existe entre los elementos propios de la literatura psicoanalítica.
Tampoco hay que ir demasiado lejos para encontrar que desde los mismos principios del psicoanálisis el propio Freud proponía el uso de los diagramas para poder clarificar algunos de los puntos que le interesaba tratar, o para simplemente poder poner en imágenes aquello que en palabras sentía incompleto.
Ejemplo de estos diagramas puede ser el que desarrolló con Strachey para la edición de sus obras completas dentro del caso del hombre de las ratas. (Freud, S; 1963, 2008) El diagrama de la travesía que tiene que realizar Ernesto para poder devolver el dinero que fue pagado supuestamente por la empleada de la oficina de correos sirve de forma magnífica para entender la complejidad de rutas así como el tiempo que se tomó Ernesto para realizar dicha entrega.
Cabe mencionar que en la redacción del caso aparecen exhaustivamente descritas todas las rutas y movimientos que realizó Ernesto, pero no solo quedan mucho más claras al poder observar con un simple golpe de vista el diagrama, sino que también dicho diagrama permite dimensionar el absurdo que para cualquiera que no entienda el caso estaba haciendo Ernesto.
En dicho diagrama se pueden observar claramente los distintos medios de transporte que utilizó así como el tiempo que tuvo que invertir en cada uno de los trayectos, y si bien no explica claramente la situación geográfica de los desplazamientos de Ernesto dentro de la Alemania de los albores del siglo XX esboza por lo menos las diferentes localidades involucradas en el caso. Desde un punto de vista psicoanalítico creo que resulta importantísimo dicho diagrama porque permite ir un paso más allá del simple recuento del caso, permite al que lo observa compartir el viaje de la mente de Ernesto. (Ver diagrama 1)
 
Diagrama 1
Otro de los diagramas realizados por Freud se puede encontrar en la segunda parte del volumen dedicado a los sueños (Freud; 1899, 2008) la obra clásica por excelencia del autor. En dicho volumen explicará Freud lo que piensa y lo que ha descubierto acerca de los sueños, un documento que pone en evidencia la naturaleza médica y profundamente comprometida con la investigación científica propia de su tiempo y carácter.
El diagrama al que se refiere este trabajo es el que corresponde a la explicación de la función regrediente de los sueños; una de las teorías del momento postulada por Freud; que con el tiempo cobra gran importancia cuando tomamos dicho diagrama y lo comparamos con el diagrama propuesto por Solms y Turnbull en 2002 acerca de las funciones de las cortezas cerebrales visuales durante el estado de sueño. (Solms, M; Turnbull, O; 2002)
En el diagrama propuesto por Freud queda sintetizada una idea principal: Durante el sueño, al quedar “cerrada” parcialmente tanto la entrada de los estímulos preceptivos como también la salida de los estímulos a través de la motilidad los pensamientos ocurridos durante el sueño deben tomar una dirección regrendiente.
Esto quiere decir que en lugar de tomar una dirección progrediente que corresponde a la entrada del estímulo seguida por la aparición de huellas mnémicas que son filtradas a través de las instancias de Inconciente, Preconciente y Conciente antes de encontrar salida en la motilidad; dichos pensamientos en lugar de “salir” en forma de motilidad se regresan para ligarse a las diferentes huellas mnémicas y vivencias guardadas en la memoria para crear así las imágenes condensadas y desplazadas que conocemos como sueños, es ahí donde se desarrolla la acción cuando estamos soñando.
Dichos diagramas aparecen anexos en el apéndice como diagrama 2.
 
Diagrama 2
Podemos observar así en paralelo con el de Freud el diagrama desarrollado por Solms y Turnbull; en el cual aparecen las 3 cortezas visuales del cerebro, en dicho diagrama los autores quieren mostrar cómo dichas cortezas funcionan de forma inversa durante el estado de sueño, y al comparar ambos diagramas es cuando podemos comenzar a entender la importancia de la teoría Freudiana acerca de los sueños así como sus repercusiones; también nos permite elaborar diferentes hipótesis que sería muy complicado estructurar sin la ayuda de la información diagramática.
Ahora bien, poco serio sería este trabajo sin que el autor se tomara el atrevimiento de ejemplificar en dónde cree que pudiera ser útil el desarrollo de diagramas dentro de la actualidad del psicoanálisis.
Existen principalmente dos intenciones al presentar en este trabajo esta serie de diagramas acerca de los puntos principales propuestos por tres teóricos dedicados al desarrollo a partir de la teoría de las relaciones objetales:
primero- el ejercicio de construcción de diagramas: que supone el uso del menor número de elementos para explicar la mayor cantidad de información relevante de forma clara y sintética.
 
segundo- la posibilidad de comparar los diagramas a partir de un lenguaje gráfico común que pueda establecer relaciones, no solo entre los elementos de cada teoría, sino también entre ellas mismas.
 
Comenzando por Melanie Klein (anexo diagrama 3) se puede observar como el infante se encuentra en un primer momento ante una figura escindida y parcializada. En el diagrama se pueden encontrar tanto dichos elementos como también los procesos de proyección que tiene que ejecutar para poder conservar su integridad a partir de los contenidos buenos que quedan incorporados por otra parte.
Una parte importante de dicha teoría es la introducción de los afectos, mismos que pueden observarse en el diagrama a partir del sentimiento de persecución o los sentimientos hostiles o de idealización hacia el pecho malo y bueno respectivamente. (Klein, M; 1957, 1998)
 
Diagrama 3
Esta parte de los diagramas que corresponden a la posición esquizo-paranoide ejemplifica la distancia que tiene que tomar el infante con respecto a los objetos persecutorios así como la distancia que comienza a lograr en virtud de una integración objetal y el reconocimiento del objeto externo.
Posteriomente se observa en el diagrama la forma en la que sucedería la posición depresiva a través de la integración del pecho bueno y el pecho malo en un objeto interno, que es independiente al objeto externo (o la madre en sí). Dicha posición resulta exitosa cuando se puede contar con un objeto interno no escindido con contenidos tanto buenos como malos posibles de reparar, mismo con el cual el individuo se podrá relacionar en adelante.
Cabe mencionar que Klein postula estas posiciones como un ciclo que constantemente se está repitiendo a lo largo de la vida.
En el segundo grupo de diagramas ( diagrama 4) se pueden observar las ideas que integra Donald Winnicott a la teoría de relaciones objetales de Klein. Él coincide con las posiciones propuestas por la anterior pero hace un especial énfasis en la función de “holding” de la madre; no de la madre internalizada como explica Klein sino de la madre real; y es por ello que Winnicott propone el binomio madre-hijo como unidad.
De esta forma el “holding” no solo se refiere a lo emocional y lo psíquico sino de forma literal a la manera en la que la madre carga al niño para poderle así brindar estructura y definición física, psíquica y emocional. (Winnicott, D; 1961, 1998).
Conviene destacar que la madre deberá ser “suficientemente buena” para realizar un holding apropiado y que esto se debe en parte a un mundo exterior del cual ella participa; y que según Winnicott influye fuertemente en el desarrollo del niño, de ahí que la madre comparta el mismo fondo que el entorno en el diagrama.
 
Diagrama 4
Es así como el niño no se separa de su madre realmente sino que se encuentra en total relación con la misma, y mucho de lo que sucede con el niño depende de ella. Para salvar el obstáculo de la separación Winnicott propone el concepto de “espacio transicional” (Winnicott, D; 1961, 2013) como un espacio que se crea dentro de dicho binomio y que le permite al niño experimentarse a sí de forma independiente y no simbiotizada; dicho es el espacio del juego, de la imaginación y del desarrollo en sí, pero que nunca pierde relación con lo que representa la madre.
Otro punto interesante de las ideas Winnicottianas es el concepto de “objeto transicional” (Winnicott, D; 1961, 2013) que se propone como aquél objeto en el mundo externo que el niño puede relacionar con sus objetos internos y por medio del cual constata la existencia de los mismos así como también le brinda alivio ante la angustia de separación. Este objeto es en sí un representante en lo físico del espacio transicional anteriormente descrito.
Ya podrían en este momento comenzar a observarse las coincidencias y diferencias entre las ideas de Klein y Winnicott, pero propongo que esperemos hasta el tercer conjunto de diagramas para ver si éstos pueden enriquecer el diálogo entre todos ellos.
Finalmente están los diagramas correspondientes a Wilfred R. Bion –quien propone una de las teorías más interesantes y ricas acerca del desarrollo de la psique del niño- poniendo en juego un gran número de elementos y circunstancias en la construcción de lo que el llama “el aparato de pensar”. (Bion, W.R; 1957-1991) (diagrama 5)
 
Diagrama 5
Lo primero que podemos observar es el grado de complejidad y abstracción que propone Bion en comparación con los autores anteriores. En el primer diagrama queda expuesto explícitamente cómo el niño no ha construido aún una idea de sí o de lo otro, siendo lo importante en esta etapa, no los participantes, sino la dinámica de la relación entre lo que él denomina como “el contienente y el contenido”. Se puede observar dicha dinámica a través de los elementos que constantemente estarán llenando la escena, elementos que van de uno hacia otro y que en ciertos casos aciertan, evaden o traspasan al contienente. (Grinberg, L; [et.Al] 1991).
Estos elementos representados vectorialmente son lo que Bion denominará “elementos beta” (Bion, W.R; 1957-1991) Dichos elementos son pensamientos que todavía no tienen una forma o definición, son principalmente sensaciones corporales, emocionales e instintivas que no pueden pensarse aún, el contenido no sabe aún qué son o lo que significan.
La parte o totalidad de estos elementos beta que son captados por el continente podrán ser devueltos al contenido como elementos alfa, por medio de la función de “reverie” (ensoñación) del continente. Esto significa que el continente recibió dichos elementos y pudo metabolizarlos para devolverlos. Al ser metabolizados toman significado y se convierten en pensamientos que el contenido ya puede pensar, relacionar o imaginar; como pueden ser ciertas emociones, ciertas imágenes tanto propias como del exterior, o ciertas relaciones que posteriormente convertirá en pensamientos en forma; y/o mezclas entre las anteriores. Aizenberg y sus colaboradores los ejemplifican como: “un olor característico; una sensación de tener la boca llena o una sensación de alivio”, entre otros. (Aizenberg, S [et. Al] 2010)
De ahí que dicha dinámica está constantemente proponiendo nuevos elementos retornados al contenido; y válgase la redundancia el contenido se comienza a llenar de contenidos así como también a tomar forma como individuo, comienza a definirse en cuanto a lo psíquico, a lo emocional y a lo físico.
Así es como dicho proceso continuará de forma ininterrumpida hasta lograr una cierta definición e independencia entre el individuo y su objeto primario o madre, pero nunca dejará de existir el proceso.
Si bien este proceso parece cesar de alguna forma con la madre, será desplazado posteriormente al mundo externo, o al representante del mundo externo dentro del imaginario del individuo, y es así como seguirá aprendiendo y pensando a partir de la relación con la representación de su entorno. Dicho ciclo se verá acelerado y concretado con el uso de la palabra y seguirá a lo largo de toda la vida de la persona.
Ahora bien, al presentar los distintos conjuntos de diagramas me gustaría poder plantear ciertas comparaciones entre ellos (diagrama 6) a modo de propuestas para concluir esta exposición:

  1. Resulta muy representativo que se pueda utilizar un mismo lenguaje gráfico para todos los autores, esta circunstancia exhibe, desde mi punto de vista, lo estrechamente ligadas que se encuentran las ideas de los tres autores.
  2. Al observar los diagramas de los autores de forma conjunta podemos encontrar puntos en común muy interesantes como puede ser el movimiento continuo entre posiciones descrito por Klein; la forma en la que la relación con la madre no termina sino que va modificándose con el tiempo descrita por Winnicott y la dinámica de relación y comunicación constante entre continente y contenido expuesta por Bion.
  3. Por otra parte aparece una diferencia que sugiere una especial atención técnica al utilizar dichas teorías: en los diagramas de Klein aparece una distancia entre el niño y la madre necesaria para el desarrollo del niño, dicha distancia queda propuesta como el mundo interno del infante (fantasía), del cual poca cuenta o inferencia en él tiene la madre al cristalizarse el desarrollo. Por otra parte aparece la intrínseca relación que guardará el niño con su madre como objeto interno y real en las postulaciones de Winnicott; mientras que para Bion el énfasis no está en la distancia o separación sino en la dinámica constante que existe como forma de comunicación, crecimiento y aprendizaje entre ambos.
  4. Otro punto de interés puede observarse al notar una cierta similitud entre las funciones del continente y la función de holding propuesta por Winnicott, así como la capacidad de reverie relacionada con la capacidad de ser una madre suficientemente buena; ambas relacionadas con la posibilidad de mantener un objeto bueno que no sea destruido por las fantasías agresivas de acuerdo al pensamiento Kleiniano.

 
Bibliografía

  • Aizenberg, S; Sor, D; T. de Bianchedi, E; (2010). Concepto de continene – contenido (identificación proyectiva) en el proceso de integración del objeto; Revista de la Asociación Psicoanalítica Argentina; publicación digital http://www.bibliotecadigital.apa.org.ar;
  • Bion, W.R.;(1991). Cogitations; Edited by Francesca Bion; London; Karnac; Versión para Kindle,.
  • Grinberg, L [et Al.] (1991). Nueva Introducción a las ideas de Bion, Buenos Aires, Tecnipublicaciones.
  • Freud, S. (1909). A propósito de un Caso de Neurosis Obsesiva Obras Completas; Buenos Aires, Amorrortu, Vol. X, 2008.
  • Freud, S. (1909). Anexo. Apuntes Originales sobre el caso de Neurosis Obsesiva Obras Completas; Buenos Aires, Amorrortu, Vol. X, 2008.
  • Freud, S. (1899). La Interpretación de los sueñosObras Completas; Buenos Aires, Amorrortu, Vol. V, 2008.
  • Klein, M. (1988). Envidia y Gratitud; Obras Completas, Madrid-México, Paidós, Tomo 3.
  • Segal, H; (1981). Introducción a la obra de Melanie Klein; Madrid, Paidós Ibérica.
  • Solms M, Turnbull O. (2002). The brain and the inner world. An introduction to the neuroscience of subjective experience. Londres y New York: Other/Karnac; Other Press.
  • Winnicott, D; (2013). La familia y el desarrollo del individuo (5ª edición); Madrid, Buenos Aires, Hormes-Paidós.
  • Winnicott, D; (1998). Los bebés y sus madres; Madrid, Paidós Ibérica.

 
Imagen: freeimages.com / Svilen Milev
 
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