Correos electrónicos y mensajes de texto en el proceso analítico
Autor: Diego González

I. Introducción

Durante poco menos de dos décadas el desarrollo tecnológico de las telecomunicaciones ha revolucionado las modalidades de relación entre naciones, regiones, comunidades e individuos. La aparición de dispositivos y modalidades para transmitir y recibir información tanto personal como pública ha modificado los tiempos políticos, económicos y sociales en sus dimensiones micro y macro. La cantidad de dispositivos móviles y fijos para acceder a internet, o bien, para comunicarse vía telefónica se incrementa día a día, dándose este incremento en países industrializados y en sus contrapartes en vías de desarrollo. El camino está más que allanado para que el desarrollo de nuestra civilización continúe por las vías de la tecnificación de nuestras comunicaciones e intercambios comerciales y culturales. Hoy en día es difícil encontrar en las poblaciones urbanas no marginales individuos que no cuenten con al menos un dispositivo de telefonía celular básico con las funciones de salida/entrada de llamadas telefónicas y envío/recepción de mensajes de texto. Esta es nuestra establemente cambiante y tecnificada realidad cotidiana.

Sin lugar a dudas los psicoanalistas y candidatos activos a finales del siglo XX e inicio del siglo XXI hemos sido testigos de la proliferación del uso de nuevas tecnologías. Estas han llegado a nuestra cotidianidad y a nuestra práctica profesional. En relación a la segunda es inevitable llevar a cabo una reflexión en torno a las implicaciones que  presenta la comunicación con nuestros pacientes a través de estos medios electrónicos. Sea esta comunicación iniciada por el psicoanalista para comunicar la disponibilidad de un horario alternativo al habitual o para llevar a cabo cancelaciones, o bien, establecida por el paciente para cancelar sesión o avisar sobre un retraso en la llegada a la misma debemos, en nuestra labor analítica, de incluir este material en el tratamiento, o al menos tenerlo bajo nuestra consideración. Finalmente pareciera ahora que el analizado prefiere el número del teléfono móvil del analista que el fijo del consultorio.

Este trabajo tiene como intención la reflexión en relación a las implicaciones psicodinámicas de estas comunicaciones aparentemente triviales, así como de otras posibles comunicaciones que pudiesen llegar a emerger bajo el auspicio de la aparente distancia, frialdad, anonimato y confidencialidad que comúnmente se le atribuyen a estas vías de comunicación. El envío a través de mensajes de texto o correos electrónicos de sueños, fantasías eróticas y/o sádicas, poemas, reflexiones y otros materiales que el paciente se resiste a convertir en palabra hablada durante la sesión analítica funge como una resistencia ante fantasías de fusión y/o dependencia, deseos de destrucción o invasión de la persona del analista con los propios contenidos y un sinnúmero de otras posibles fantasías inconscientes.

Por otra parte se analizarán estas comunicaciones bajo la luz de la historia de la comunicación escrita y sus apariciones en el marco del proceso analítico. Si bien los medios electrónicos son de reciente aparición las comunicaciones escritas han acompañado al movimiento psicoanalítico a lo largo de toda su historia. El manejo técnico de estos materiales durante el proceso ha sido analizado por diversos autores, mismos que han realizado recomendaciones técnicas sobre el abordaje apropiado de los mismos.

Si bien estos materiales no son ofrecidos al analista a través de la asociación libre durante la sesión analítica, ni son actos fallidos ni lapsus ocurridos en el consultorio son materiales igualmente valiosos, ofrecidos por el analizado al analista y que merecen el trato de material analítico que reciben las otras producciones del analizado. Es decir, estos medios electrónicos se constituyen como una fuente válida de obtención de material analítico cuando el analizado los proporciona. Y por ello son un campo fértil para la investigación psicoanalítica en los años venideros en las áreas de lo teórico, técnico y clínico.

II. Aspectos a considerar sobre los correos electrónicos y mensajes de texto

Lo reciente de la irrupción de los medios electrónicos a nuestras vidas dificulta encontrar material psicoanalítico relacionado con ellos. Es por ello que resulta importante encontrar las características que, en primer lugar, comparten estas dos vías de comunicación entre ellas mismas y, posteriormente, con otros tipos de comunicación que pudiesen haber estado presentes desde decenios previos y que ya hayan sido discutidos por otros autores.

Correos electrónicos y mensajes de texto comparten una característica sin la cual no podrían existir, estando ésta presente incluso en el nombre de los segundos, esto es que, son comunicación escrita, son comunicación por medio de textos. La escritura ha acompañado a la humanidad desde los inicios de nuestra especie como productora de cultura. Todos los que en un momento u otro tenemos la posibilidad de escribir nos convertimos en escritores, sean sólo listas para el supermercado, o recados escritos en un pañuelo desechable todos somos escritores.

Al considerar a los mensajes de texto y correos electrónicos como comunicación por medio de textos podemos insertarlos en un marco referencial más amplio y sobre el cual autores psicoanalíticos de otros tiempos se han pronunciado, tanto en lo teórico como en lo técnico. De igual manera se les puede así ubicar como el producto de la evolución de un tipo especial de comunicaciones entre analizado y analista. Esta consideración nos urge a la revisión de cuáles han sido los otros materiales escritos que los analizados han llevado al espacio analítico, y por lo tanto, insertado en el proceso analítico. Por otro lado podemos considerar fundamental la relación que el escritor establece con su lector. ¿Puede el escritor escribir en el vacío, sin deseo y sin objeto?

Por otro lado resulta ineludible atender la investigación sobre los correos electrónicos y mensajes de texto desde sus cualidades propias como medios electrónicos. Sin lugar a dudas guardan características para sí que no estaban presentes en las otras comunicaciones a través de texto que aparecieron con anterioridad en el espacio analítico. Cualidades tales como la inmediatez y portabilidad de estos medios de comunicación configuran nuevas formas de comunicación, relación con la comunidad y entre individuos, por lo tanto, como consecuencia de esto nuevos procesos, o al menos, nuevos elementos en el proceso de formación de la identidad se hacen disponibles.

III. Comunicación por medio de textos

Algunos ejemplos de este tipo de comunicación previos a la llegada de los medios electrónicos son los diarios, cartas, sueños escritos, notas, citas literarias y letras de canciones, sólo por mencionar algunos. Estos materiales escritos han sido revisados por diversos autores desde varias perspectivas.

Blos hacía importante referencia al papel de los diarios y cartas en el desarrollo psicológico de las jóvenes adolescentes. Para este autor la escritura de diarios es un territorio intermedio entre el mundo interno y la realidad. El diario opera como un objeto transicional. Permite que la actividad cognitiva esté más cercana y en contacto con la realidad. Rescatando así al adolescente de que toda su libido se torne en libido narcisista, y teniendo este objeto transicional, que le conecta con el mundo de los objetos externos a la vez que le mantiene cerca de sus objetos internos.

De igual manera existen analistas que sostienen que el mismo Freud utilizó en tratamiento las producciones escritas que le proporcionó Marie Bonaparte al llevar sus diarios y escritos de juventud al tratamiento. La incorporación de estos materiales escritos fue llevada a cabo incluso desde los inicios del desarrollo de la técnica psicoanalítica.

Al mencionar el término sueños escritos se hace referencia a las anotaciones que algunos analizados realizan de sus producciones oníricas al despertar. Hay quienes llevan a cabo esta práctica señalando que lo hacen debido a que si no fuera así olvidarían el material y no podrían comentarlo durante su sesión analítica. La indicación de anotar los sueños para consignarlos en análisis es, para algunos legos, una técnica psicoanalítica si bien durante la formación nunca le ha sido indicada a quien esto escribe. A pesar de ello no es poco frecuente que los analizados lleven estos escritos a su espacio analítico y, en ocasiones, traten de sustituir su asociación libre en cuanto al material onírico por estos textos.

En relación al manejo técnico de los sueños escritos Freud señalaba que redactar los sueños para salvarlos de la resistencia era irrelevante ya que la resistencia de la cual se salvaba al ser escrito era transferida a la asociación relacionada con el texto producido. Abraham y Sharpe señalaban que los sueños escritos son sueños trasferenciales, productos narcisistas altamente investidos y regalos simbólicos con aspectos anales importantes.

Lipschutz señala que el sueño escrito se encuentra más disfrazado e incluso, cuando es confrontado con el sueño narrado verbalmente, aparece como contradictorio a este. Este autor señala que los sueños escritos pueden tener los siguientes significados:

  1. Un regalo de heces a la madre con la cual el analista ha sido identificado, esto es para ganar su aprobación y aplacarle.
  2. Una expresión disfrazada de deseo de tener un bebe con el analista.
  3. Es un sueño transferencial específicamente producido para el analista para confundirlo y agradarle.
  4. Una resistencia.

Acerca del manejo técnico que el analista debe de tener con los materiales escritos Putti indica que estos mensajes deben ser llevados por el analista a discusión durante el análisis. Agrega que se escribe por miedo a la reacción del analista y a las propias emociones. La consecuencia, de acuerdo a ella, de la lectura en sesión de los textos es un incremento en la confianza al analista. Lipschultz  señala que los materiales escritos deben ser utilizados en análisis y comparados con su contraparte hablada. Señala que la escritura permite mayor distorsión en tanto que es una función yoica posterior a la palabra hablada.

Figueiredo menciona que el lenguaje hablado es más inmediato que el escrito, alejando más el deseo del acto. Para Litowitz y Gundlach la privacidad de la escritura crea una distancia y la apariencia de soledad aunque siempre existe una audiencia imaginaria. Por lo tanto la escritura es dialógica y social. Añaden que la escritura también difiere del discurso en cuanto a que deja una huella visual que permanece en espacio y tiempo.

Retomando el tema planteado por Litowitz y Gundlach sobre la aparente privacidad del escritor podemos hablar acerca de la relación del escritor con el lector. Himes nos señala que el primero no se  encuentra nunca sin un lector, sea este real o fantaseado. La escritura mantiene al escritor conectado con ese otro, el lector. De igual manera existen diversos niveles de lector: público, crítico y privado e interno. La escritura puede estar dirigida a objetos internos o externos, a objetos que censurarán o aprobarán lo escrito, pero al final siempre estará dirigida a alguien.

Freud en El poeta y los sueños diurnos señala que el escritor crear un mundo de fantasía que él mismo toma en serio mientras que al mismo tiempo lo separa de la realidad. La escritura es planteada por Freud como una función intrapsíquica que sustituye a la fantasía y corrige una realidad insatisfactoria.

Las ideas antes mencionadas sobre la relación del escritor con el lector y, por qué no, con la escritura misma, pueden recordarnos el concepto de objeto transicional. Este es un objeto que está en completo control del infante de tal forma que, cuando una separación ocurre, el infante puede recurrir a este para retener la ilusión de que el objeto aún está allí. Es una ilusión parcial, ya que si fuera completa, no permitiría al infante cubrir la función de un verdadero objeto transicional, es decir, gradualmente separarse de su objeto mientras que no reemplace totalmente su existencia concreta.

Los textos que conforman las comunicaciones por medio de materiales escritos que son llevados a análisis se constituyen en objetos transicionales que permiten al analizado mantenerse en contacto con el analista aun durante la separación de fines de semana y entre sesiones.

IV. Características propias de los medios electrónicos

Ermann señala como características del nuevo modelo de sociedad, sociedad caracterizada por la comunicación a través de los medios electrónicos, las siguientes:

  • Liberalización: Disolución de los valores sociales.
  • Multiplicación: Multiplicidad de estilos de vida privados y culturales.
  • Movilidad: Inestabilidad de los ambientes laborales y vitales.
  • Medialización: Despersonalización de la experiencia de comunicación.

A las anteriores podríamos agregar:

  • Inmediatez de la comunicación.
  • Portabilidad de los dispositivos de comunicación.
  • Falsa idea de anonimato y privacidad.

Ermann menciona que teóricos como Erikson postulaban teorías sobre la formación de la identidad pertenecientes a una realidad en la cual la tradición, el ejemplo y las interacciones, y por lo tanto, la relación interpersonal son centrales. Señala que esta sociedad era más lenta y estable en sus cambios, a diferencia de la velocidad y maleabilidad de la actual. De acuerdo a este autor el tipo de socialización actual es dominado por lo virtual, llevando a que la formación de la identidad sea también influida por esas interacciones virtuales. Estos procesos de formación de identidad mediáticos son de corte narcisista. La relación con uno mismo predomina y queda solamente la fantasía de la relación con otro.

V. La resistencia a través de los mensajes de texto y correos electrónicos

Ya se ha mencionado que el envío de mensajes de texto y correos electrónicos alimenta la resistencia que encontramos en nuestra labor diaria en el consultorio y nos ofrece nuevas vías para obtener material analítico. Justificaciones del tipo “Te lo envié porque no quería dejarte plantado y pudieras hacer lo que quisieras en mi hora” o “Es que quería avisarte que si llegaba pero venía retrasado” encubren diversas fantasías sobre la distancia psíquica con la persona del analista. Algunas de las principales fantasías pueden ser las siguientes:

  • Estoy pero no estoy
  • Llego tarde pero mi mensaje ya está ahí
  • Palabra escrita antes que palabra hablada
  • Te comunico desde afuera
  • Estas disponible aún fuera de “nuestro tiempo”

La resistencia a través del uso de mensajes de texto y correos electrónicos se utiliza para luchar contra:

La presencia del analista

  • Gabbard indica que el uso de los e – mails puede tener como finalidad en los pacientes evitar el temor a la fusión que se presenta en estos durante la sesión analítica.
  1. La descarga inapropiada de los impulsos
  • Lear señaló, en relación a la escritura de e –mails, que el uso de los dedos está cercanamente relacionado con la descarga de impulsos. Menciona que frecuentemente se ha encontrado con personas que lamentan haber hecho click en el ícono de “enviar” demasiado rápido. Estas personas desearían haber demorado más el impulso.
  • Lipschutz resalta que la aparición de la escritura es posterior a la palabra hablado, favoreciendo el dominio de la descarga a aquellas personas que pudieran llegar a equiparar la palabra hablada con la acción.
  1. La separación
  • El e – mail y el mensaje de texto borran la separación de fin de semana y/o entre sesiones.
  • Dan un anticipo al analista de que el paciente viene en camino, llenando así con su presencia los minutos de ausencia durante la sesión analítica.
  • El analizado se vuelve “portable” para el analista al ser posible acceder a sus contenidos desde cualquier lugar donde existe red para conectarse.
  • Permiten “introducirse” a un espacio privado del analista, ajeno al consultorio.

Bibliografía

  • Blos, P. Psicoanálisis de la adolescencia. Joaquín Mortiz Editores. 3ª edición. México.1986
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  • Gabbard, G. O. & Lester, E. P. (1995), Boundaries and Boundary Violations in Psychoanalysis. New York: Basic Books.
  • Gabbard, G. O. (1996). Love and Hate in the Analytic Setting. Northvale, NJ: Aronson.
  • Gabbard, G.O. (2001). Cyberpassion: E-Rotic Transference on the Internet. Psychoanal Q., 70:719-737.
  • Lear, J. (2000). Personal communication.
  • Litowitz, B. E. & Gundlach, R. A. (1987). When adolescents write: semiotic and social dimensions of adolescents’ personal writing. Adolescent Psychiat., 14:82-111.
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  • Slochower, J. (2003). The Analyst’s Secret Delinquencies. Psychoanalytic Dialogues  13: 451-469

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