Por Alejandro Radchik
H. S. Sullivan sugirió que a medida que va evolucionando el aparato psíquico, el sujeto acomoda los registros y las percepciones de aquellos sucesos que se van presentando en el tránsito de su vida, y así es que los va organizando en distintos tipos de experiencias.
 

  1. Experiencias prototácticas

Consisten en los hechos que irán dejando huellas, como lo son algunas imágenes que evocarán algunos recuerdos infantiles; podríamos decir que es cuando las experiencias son vividas como si sólo fueran llevados, tal y como lo hacen algunos carritos de las ferias: nos subimos al carrito y éste nos va trasnportando por un trayecto desconocido sobre el cual no tenemos control alguno; seremos espectadores de la vida, sin responsabilidad.
Una persona nacionalizada mexicana, inmigrante de Europa, ante la pregunta de cómo se había hecho mexicana, decía: “yo solamente sé que me subieron a un barco junto con mi hermana, y nos dijeron que cuando llegara el barco nos bajarían”. Al igual que esta persona, habrá quienes transiten por la vida dejándose guiar, siendo manipulados y utilizados, cual si fuesen niños de brazos.
 

  1. Experiencias paratácticas:

A medida que los bebés crecen, van consiguiendo autonomía y madurez mental. Ya que por el instinto del conocimiento habrá ido en aumento la curiosidad, el niño tratará de establecer explicaciones de causa-efecto, lo cual es una experiencia paratáctica.
Pensemos en un ejemplo: cuando llega papá prende la luz, entonces el niño podría explicarse el fenómeno de que se iluminen los focos por la energía que tuviera papá y ya no sólo vivirlo pasivamente sino tratar de brindar(se) una explicación (es decir que por el hecho de contar con algunos elementos el niño tratará de acomodarlos con tal de encontrar las razones y/o explicaciones de lo que él va apreciando en la vida).
El pensamiento mágico, y las supersticiones, son experiencias paratácticas. El fenómeno de la transferencia (la herramienta principal de los tratamientos psicoanalíticos), es también una experiencia paratáctica, ya que nos irá indicando aquellas relaciones de causa-efecto que el inconsciente del paciente estableció. Por ejemplo, es común encontrarnos con que algunos pacientes llegan inquietos porque asumen que nosotros a sus terapeutas pudiésemos “decepcionarnos” de ellos, por no haber podido alcanzar algún logro…
El hecho de que el tratamiento psicoanalítico utilice en su técnica preguntas exploratorias, se debe a la utilidad que le brinda al paciente conocer sus experiencias paratácticas, ya que el desconocimiento de éstas, le habrán provocado una errónea percepción de la realidad. El inconsciente del paciente, puede estar “convencido” de que la explicación que alguna vez en su vida se dio sobre algún fenómeno que pudo haber presenciado es la única verdad y versión de la historia (pensemos por ejemplo en las teorías que tienen los niños sobre la sexualidad).
 

  1. Experiencias sintácticas

Si algo caracteriza a la especie humana es el desarrollo del lenguaje: LA herramienta para comunicar, simbolizar, y así conocer los hechos que van ocurriendo en la realidad. La experiencia sintáctica que, sobra decir, es el modo de experiencia más evolucionado, funge como herramienta para “conectarnos” con la realidad y los seres que nos rodean (por medio de las palabras hacemos del conocimiento de nuestro mundo interno y manifestamos nuestras inquietudes) las palabras estarán al servicio de satisfacer los deseos.
A medida que, como niños aprendemos a utilizar el lenguaje, es que iremos obteniendo el control de nuestra vida, así, vamos a poder marcar el rumbo que deseemos y nos iremos sintiendo “dueños de nosotros mismos”.
 
Así, las diferentes formas planteadas de la experiencia, planteadas por H.S. Sullivan, siempre en constante interacción, van evolucionando y llevándonos a la posibilidad de vivir y percibir el mundo de una forma más compleja aunque también más completa e integrada.
 
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