Dra. Amapola González de Gaitán
Dra. Rosalba Bueno de Osawa


“COITO” del latín coitus: cum (preposición): ” sobre “. Encima ire (terminación verbal).
“COITO” =  “Encimar” o “Encimarse”.

El psicoanálisis es una disciplina científica que se ocupa del funcionamiento del aparato mental de las personas, no sòlo para tratar de entenderlo –inquietud que los seres humanos tienen acerca de todo el universo y con mayor razón tratándose de sí  mismos- si no a fin de encontrar la manera de lograr que esta basta provincia de su ser que rige el resto organismo funcione lo mejor posible.

La forma de medir el funcionamiento de la psique es la observación y el entendimiento de la conducta que el individuo adopta para consigo mismo y con los objetos de su mundo externo. Ahora bien, la relación con los objetos, sean ellos del mundo interno del individuo o del externo,està  integrada con dos modalidades entrelazadas a manera perenne, son ellas: la agresiva y la erotica. En este trabajo tomaremos del aspecto erótico su parte sexual, y de ella su culminación: el “coito”.

La forma de expresión agresivo-erótica, manifestada como se dijo mediante la conducta, se halla bajo el equilibrio más o menos adoptivo que la función sintética del Yo del individuo sea capaz de lograr. Para ello es preciso integrar todas las demandas vitales: desde los impulsos instintivos hasta las exigencias del código moral súperyoico sin desentenderse del acervo de funciones yoicas. La efectividad con que la tarea anterior sea llevada a cabo dependerá de las áreas conflictivas a si como de las libres de conflicto que la persona posea.

En este artículo nos ceñiremos a ciertos aspectos del comportamiento del ser humano con respecto a su “pareja”. La pareja hombre-mujer, unida en la lucha por la vida axial como en la gestación y crianza de los hijos, constituye la relación de objeto que implica mayor cercanía puesto que la demanda mas imperiosa de los seres  vivos es la continuación de la especie. Existe un vinculo mas estrecho que el anterior y es la unión padre-hijo, y de él en particularisimo lugar la de la madre-hijo o, en carencia de la madre biológica., de quien o quienes funjan sustituyéndola. Sin embargo ,el binomio padre-hijo dista mucho de estar  constituido “a la par” ya que el niño depende de los padres hasta un extremo vital mientras que ellos han de presentar capacidades yoicas prácticamente duplicadas que les permitan atender  a su propia supervivencia y, en adición, a la del hijo el cual por su desvalidez y por hallarse en pleno desarrollo y aprendizaje de las funciones de conservación de la vida requiere que séle dediquen incalculables energías psíquicas y somáticas tendientes a cuestionarle, encausarle y, en fin, darle lo mas y mejor posible de todo aquello que precisa para su crecimiento y sustancia. Lo anterior esta en vigencia en tanto al hijo no alcance la edad adulta y, en consecuencia, la madurez de psique y soma.

Volviendo, pues, al tema de la presente exposición cuyos limites circunscriben algunas áreas de la interrelación agresivo sexual de la “Pareja” humana durante el coito, es licito asegurar que es en este punto: el coito, donde esta  siendo puesto a prueba de continuo el carácter del individuo.

El carácter es, a fin de cuentas, el conjunto de modalidades de respuesta que cada uno se forja ante los desafíos cítales. Por lo tanto, al igual que cualquier otra estructura del aparato mental (con excepción del ello) se compone, desde luego, de mecanismos conscientes e inconscientes. Como el enfoque de este artículo se centra, por añadidura, en impulsos instintivos agresivos y sexuales que son los que – por las vicisitudes del desarrollo y de las relaciones de objeto- están primordialmente sujetos a la represión, es obvio que nos toparemos aquí con manifestaciones de conducta cuya raigambre principal es inconsciente.

Biológicamente hablando, el coito es aquel momento cumbre de la sexualidad que hace posible la gestión y, por ende, la transmisión de los genes aportados por cada uno de los integrantes de la pareja. Se sabe que toda función vital bien realizada trae como dote un placer concomitante. En la medida que la reproducción es la quinta esencia de la vida, el placer obtenido en un coito adecuado es de un elevadísimo monto tanto cualitativo como cuantitativo; así  pues, todo individuo que no este frenado por seria conflictiva ira inconteniblemente, en pos de la conjugación con  la pareja, y esto no solo  debido a la representación mental de que tal acto le asegura su perpetuación a través de los hijos venideros sino que van en busca del placer esperado. Las observaciones clínicas nos demuestran que la gran mayoría de las actividades sexuales de los seres humanos están mas motivadas por lo segundo que por lo primero. Así, mediante un cambio de meta: “el placer”, que en manera alguna excluye alo primordial:”la reproducción”, garantiza la naturaleza que de manera efectiva y por partida doble Las leyes de la vida se cumplan.

En lo que se refiere al número de hijos que la pareja estime conveniente procrear estarà en funciòn de las oportunidades o reacciones que el ambiente brinde ya que de esta manera se le ofrece a los nuevos seres mayores posibilidades de realizarse como personas integras.

En cada face de la vida de un individuo las representaciones mentales de mayor intensidad energética se centran en las funciones de la psique tendientes a lidear con los desafíos que esa etapa plantea y que es preciso resolver. En el primer año de vida extrauterina el idioma mental y los actos motores correspondientes estarán en función de alimento ya que el comer es el único acto que el niño controla volitivamente .Pero como quien le suministra la comida es la madre, pronto aprende el pequeño ser que la cercanía física con ella es de vital importancia. Si bien es cierto que la madre no solo la resuelve el problema del alimento sino todas sus demás necesidades, no puede el niño captar todo esto ya que si su sistema nervioso ni su aparato mental de ha desarrollado todavía lo suficiente para ello; el máximo que puede llegar a percibir es que ante una sensación displacentera èsta desaparece con la llegada de la madre. El hecho de que haya otras  personas a su alrededor no altera el concepto “madre” para el  “niño” ya que actúan hacia él con funciones maternas.

En el continuo del desarrollo y aprendizaje, es hacia el inicio del segundo año cuando la criatura afronta el control de esfínteres, la bipedestación  y el habla. Entre el tercero y séptimo año la delimitaciòn del esquema corporal – face falica –  la integración de relaciones de objeto ya no solo en términos madre-hijo sino de acuerdo con otras funciones y, además, el descubrimiento de que los otros individuos de la constelación familiar tienen relaciones entre sí independiente del pequeño sujeto, aunado lo anterior a la adquisición de un gran control del sistema músculo esquelético, suministran las correspondientes representaciones mentales, los impulsos instintivos agresivos y sexuales cobran grandes bríos con los nuevos elementos y se configura el complejo edìpico. A continuación viene la face de la latencia donde el individuo en desarrollo sale del seno familiar para incorporarse a las instituciones secundarias mediante las cuales es posible agregar a su identidad individual la  grupal y la complejidad de sus relaciones de objeto se amplia considerablemente. Con el advenimiento de la pubertad donde comienza a funcionar las gónadas, el individuo se enfrenta a la turbulencia de su agresión y sexualidad, al enigma de su esquema corporal definitivo, a la urgencia de consolidar su identidad y todo ello bajo la presión de la institución primaria –familiar- y las secundarias – todo el sistema socioeconómico cultural y laboral en que le toco estar situado – lo que invaden con mensajes no siempre diáfanos y, a menudo, contradictorios.

Para este momento el carácter  ya esta formado y, por lo tanto, la conducta del adulto joven, adulto maduro y adulto en involución seràn consecuencia de lo acaecido al individuo en etapas anteriores de su desarrollo. Sólo variantes de gran importancia en el mundo externo o interno de la persona seràn susceptibles de producir modificaciones caracterológicas, y aùn èstas seràn de pequeña monta. La conflictiva así como las áreas libres de conflicto ya están, pues, configuradas y ha de ser la meta de todas las personas y del grupo humano al que pertenece que la primera pueda ir resolviéndose a fin de pasar a incrementar las segundas. Al menos esas son las aspiraciones del psicoanálisis como disciplina terapéutica tanto en lo que atañe a los niños como a los adultos. En la unión hombre mujer como pareja van a reeditarse todas las fases del desarrollo ontogenètico. Esto ocurre en cualquier relación de objeto pero aquí, por la mayor cercanía de los participantes, sucede con más incremento. En el coito con su cortejo sexual previo y posterior, esconde se manifiestan en forma prístina, si bien como es natural ultra abreviada, todas las formas de conducta adquiridas previamente. Es preciso aclarar aquí que, por su puesto, el coito es privativo de la edad adulta ya que no puede considerarse coito a juego infantil alguno aun cuando un niño varón llegue a introducir su pene en la cavidad vaginal de una niña, tampoco será coito en el caso en que un menor sea victima de la seducción de un adulto.

Sería de esperarse que el coito, meta máxima de la sexualidad, el impulso instintivo agresivo estuviera reducido al mínimo e inclusive esta pequeña porción se hallara adecuadamente fusionada al impulso sexual. Sin embargo, se observa clínicamente que a menudo clínicamente se infiltra gran cantidad de agresión que en modo alguno corresponde a la función que la pareja esta realizando en ese momento.

No tocaremos en esta presentación los casos de perversiones ya que se salen de las fronteras de nuestro tema de hoy. Además nos adherimos a la definición sicoanalítica de que el termino “perversión ” se aplica a la situación en que un individuo suple el coito por una o varias de las otras manifestaciones sexuales. Esto, como se ve, difiere el concepto bastante generalizado entre los no sicoanalistas en el sentido de considerar perversión a la predominancia, durante la actividad sexual, de la expresión simbólica de alguna fase del desarrollo tal como la oral, anal-uretral, etc. o a la presencia de conductas sado-masoquistas.

No hay coito donde no participen en alguna medida todos los elementos de la sexualidad infantil y esto es perfectamente normal, sólo pasa a ser patológico cuando se tiñe, como antes se dijo, con agresión que no debiera tener cabida en ese momento; entonces parece como si fases anteriores del desarrollo psicosexual estuvieran hipo o hipertrofiadas en detrimento de la genitalidad cuando lo que, en verdad està ocurriendo es que la agresión ha invadido a la sexualidad. En nuestra experiencia clínica pudimos observar que dentro de lo que usualmente se considera “sexualidad normal” hay mucha mayor conflictiva de lo que podría sospecharse debido precisamente al desequilibrio cuantitativo de los componentes arriba enumerados, tal desequilibrio es el objeto de este trabajo. A fin de sistematizar nuestra exposición seguiremos la pauta marcada por las distintas fases del desarrollo donde cada una tiene zonas erógenas-agresivas preponderantes.

Contacto  cutáneo. El primer estado del desarrollo extrauterino que podemos considerar para nuestro estudio y que, por lógica, perdura como normal a lo largo de la existencia del individuo, es la necesidad de contacto cutáneo. Durante la vida intrauterina el estar unido a los elementos corporales de la madre es esencial para el nuevo ser. Después del nacimiento, la  cercanía cutánea le asegura su existencia; por lo tanto, si el pequeño individuo padeció en las tempranas experiencias de su infancia de este contacto que por fuerza ha de vivenciar como indispensable para sobrevivir, lo añorara de por vida y dependerá de él en forma mas o menos desproporcionada según haya sido el monto del abandono sufrido. Como en esta tan precoz fase del desarrollo carece el niño de una diferenciación entre el Yo y no yo, es decir entre sus limites corporales y el mundo externo “madre” como parte de su propio self (soma y psique suyos) y, en consecuencia, confunde al contacto cutáneo de su cuerpecito y el de la madre con lo que sería una fusión  de ambos y así, considera el no tener cerca a la medre como si fuera la perdida de una parte de si mismo.

En el lenguaje del adulto, y refiriéndoos a su pareja, oímos a menudo la expresión “se me entrega”, “se me da”, esto hablando en términos de satisfacción;  otras veces se escuchan quejas acerca del tema si el individuo considera que no le fue otorgada tal entrega total. La patología aquí reside en helecho de que la persona finque sus pretensiones en sentido literal. Otra cosa seria si hablara en plan figurado y refiriéndose a una situación básica de ser aceptado. Podremos diferenciar cuàl de las dos situaciones prevalece mediante la observación de la conducta: si esta es invasora hasta el punto de negarle a la pareja su derecho a defender sus propios intereses en pro de un sometimiento a los del sujeto, no cabe duda de que el llamado “amor” que se proclama hacia la pareja no existe y, en cambio, hay una agresión contra ella puesto que se intenta la aniquilación de su individualidad. 

Un ejemplo, desgraciadamente comun, es aquel en que un hombre o una mejer toma “represalias” contra su pareja porque esta cometió el, a su juicio, “delito” de haber cesado de quererle. Hay quienes en casos de gran patología llegan inclusive a extremos tales como privar de la vida al otro. Esto último no nos sorprendería considerando que quien así actúe padece de un grave trastorno mental, lo que si resulta asombroso es que haya grandes núcleos sociales humanos cuyos valores morales abonen, toleren  y aun ensalcen tan enferma conducta.

Toda fase del desarrollo que no quede adecuadamente resulta influirá en las posteriores entorpeciendo su desenvolvimiento.

Fase oral. Como ya se dijo, durante esta etapa el único acto que el niño maneja volitivamente es la succión y deglución del alimento o bien la expulsión de el fuera de su cavidad bucal, es decir que está capacitado para aceptar o negarse a comer algo pero su control no va mas allá de esto.Para que el alimento este a su disposición depende exclusivamente de la madre y a èl no le es dado más que influir en ella –mediante el llanto y otras muestras de displacer- a fin de lograr que venga a satisfacer su hambre.

Si la criatura padece en esta época de insuficiente alimento, irregularidades en el suministro en el sentido de que a veces èste le llega con demasiado retraso o adelanto o sufre el niño de imposiciones de exceso de comida, tales alteraciones dejaran una impronta en su caracterologìa que se manifestara con tintes prevalentemente orales.

En el coito también, por su puesto, predominaran las representaciones mentales en términos nutricios. Habrá  personas cuyas demandas de innumerables coitos resulten tan desproporcionadas que no hagan suponer que están pretendiendo “saciar” el “hambre” de su temprana infancia. Otras, por el contrario, tal vez se sientan en exceso invadidos cuando la pareja manifiesta sus deseos de coito para con ellas. Y otras más estarán disconformes muy a menudo con el horario o calendario en que su entender consciente deba realizarse.

Estas personas suelen referirse a su pareja en términos tales como: “no me da suficiente placer”. “no entiende a mis necesidades”. Si se trata de una mujer es posible que se queje, por ejemplo, de: “su pene no me llena lo suficiente como para disfrutar con él ” o “su erección es tan defectuosa que no me da goce” “no eyacula cuando necesito yo que lo haga”. Hay hombres cuyo lamento es: “mi compañera no se esfuerza lo suficiente para darme placer”. “no me da todas las caricias que preciso”. “se niega a que hagamos coito, a veces, a pesar de que yo lo solicito, y me da como pretexto que ella no lo desea en ese momento.

La relaciòn existente entre los conceptos: recibir sexualidad y recibir alimento es evidente, y  también lo es que ambas quedan englobadas en una necesidad más general, la de recibir atención y, en consecuencia, ayuda a sobrevivir. La patología estreba, como se indico antes, en confundir el sentido figurado con una situación real.

En los actos fallidos, en chistes y en copillas populares no suele haber encubrimientos. Axial ocurre, como ejemplo, en una cuarteta que con la música de la canción  “la cucaracha” se canto un tiempo entre adolescentes estudiantes de secundaria en un colegio mixto de varones y hembras y que decía así

” Las niñas de este Instituto
Ya no quieren leche fría
Que la quieren bien caliente
Servida por cañería “.

En general, el sujeto que conserva la inconsciente sensación de no haber sido saciado a nivel alimenticio y demanda ahora que se le supla esa carencia, también se siente, por lo tanto, vacio y siendo así no tiene nada que dar; sin embargo considera conscientemente muy natural que otros deban estar siempre dispuestos a satisfacerle sus necesidades sin esperar reciprocidad. Exigencias de tal índole es obvio que obedecen a fantasías inconscientes de búsqueda aquí y ahora y con la pareja de una imago materna. Pero el pesado es inmodificable y aun cuando el objeto original (madre) estuviera disponible en el presente con las funciones de  aquel entonces ya no nos serviría puesto que no las precisamos ya. Como además no es misión de la pareja suplir a la madre y tampoco le seria posible hacerlo, la persona queba en busca de ello reacciona con agresión ante la frustración de sus pretensiones. Pero además, también se desplaza sobre la pareja toda la agresión que contra la madre se tuvo y si bien este impulso instintivo fue reprimido, no por su inconsciente ha perdido vigencia.

Por su parte, la pareja a quien se le exige algo que no puede otorgar y que además esta impregnado de agresión reacciona con angustia y a su vez con agresión por sentirse relegada a un papel meramente satisfactorio de necesidades ajenas y no ser tenida en cuenta en las suyas.

De esta suerte queda instalado un sistema agresivo de retroalimentación entre ambos compañeros que neutraliza e incluso avasalla a la sexualidad. Cabe aquí preguntarse si en muchas de las situaciones en que uno o ambos integrantes de la pareja no derivan del coito el placer esperado e incluso sienten rechazo hacia èl y que son interpretadas –incluso por sicoanalistas- como manifestaciones de un grado de impotencia si se trata de un hombre o de frigidez por parte de una mujer, no provendrán de que una persona con un Yo suficientemente desarrollado para gozar de la actividad sexual es incapaz de llevarla a cabo en esta forma satisfactoria con un compañero que la esté agrediendo.

En contrapartida, suele considerarse que alguien esta exento de problemas con la sexualidad cuando durante el coito alcanza con suma facilidad el orgasmo, incluso repetitivo, y sin embargo se corre el peligro de estar formulando un juicio demasiado a la ligera ya que talvez se trate tan solo de un individuo cuya integración yoica sea tan diferente que acepte sin discriminación cualquier persona como pareja sin antes haber aplicado la prueba de realidad indispensable para saber si tal persona puede cumplir con tan compleja relación de objeto.

Hay otra falacia de la que debemos protegernos y es el dar por cierto que cuando uno de los integrantes de la pareja aparece de continuo como el agente primario de agresión en tanto que el otro se presenta como victima constante y con agresión de tipo únicamente  reactivo, sea el problema así de simplificado. Mas bien será preciso investigar a que se debe que el compañero aparentemente mas sano persista en conservar como pareja a quien le arremete en forma desproporcionada.

Fase anal. Cuando el niño se encuentra en esta etapa del desarrollo afronta la necesidad de controlar volitivamente la defecación y la micción. Su sistema nervioso està acabando de mielinizar las vías conductoras de la corriente nerviosa y de poner en funciones los centros encefálicos que hacen posible el control voluntario de los esfínteres vesical y anal.

En esta misma etapa también esta el niño desarrollando el don del habla y la bipedestación. todos estos desafíos del desarrollo van a requerir gran cantidad de catexias (ósea de energía mental.) dedicada a resolverlos.

En lo referente a las cargas libidinales y agresivas, estarán centradas principalmente en torno a los tres procesos.

El habla. Mediante el dominio de la palabra se adquiere una enorme potencialidad de expresión de los procesos del aparato mental así como la capacidad correspondiente de comunicárselos a los objetos externos. No es pues de extrañar que la adquisición del habla, que es simultanea al desarrollo del pensamiento abstracto y del simbolismo, coadyuve enormemente a la sensación de omnipotencia del pensamiento ya que con las palabras se pueden descargar grandes cantidades de catexias sexuales sexuales y agresivas así como energía desinstintivada que este al servicio del yo, del súper yo o del manejo del mundo externo. Por otra parte, el aprendizaje se agiliza y multiplica mediante el habla. Además la representación mental de palabras hace posible el pensar de tipo presonsciente.

Por añadidura las relaciones de objeto adquieren una definición mas acabada cuando se expresa con la ayuda de la palabra. Durante el coito hay personas que obtienen un mayor goce si apostrofan a su pareja con apelativos soeces, es decir, con palabras que son usualmente consideradas “sucias” al igual que por sucias se tienen a las excretas. Es evidente que las palabras son utilizadas aquí a manera de proyectiles agresivos de la misma forma que a nivel de fantasía inconsciente podrían usarse las excretas. La intencionalidad es devaluar a la pareja y a la motivación proviene al temor de no merecerla. En lo que se refiere al sujeto que recibe y acepta tales insultos también precisa, a su vez imaginarse que es otra persona la cual carga con la responsabilidad de estar llevando acabo  un acto “sucio” el coito, quedando así el sujeto “limpio”.

Hay gran cantidad de veces que para expresar agresión se echa mano de palabras que designan excretas. Tenemos como ejemplo el “me cago en ti” “tal o cual cosa es mierda” “me orino en ello” todo como equivalente de sucio, malo e indeseable.

Una frase bastante usual en algunos varones para referirse a sus relaciones de coito con una mujer que consideran de poca valía y con la cual se “ensucian ” ellos por hacer  amor es la de “estoy enculado con fulana” , es decir que consideran sucios a los genitales.

Por no citar mas que uno de los múltiples ejemplos de la literatura en este sentido recordaremos esa parte del romance “la casada infiel” de García Lorca que dice:

“…sucia de besos y arena
Yo me la lleve del río …”

Y en un nivel menos poético los conceptos que muchas pacientes vierten “me utilizo como bacinica para dejar dentro de mi sus porquerías refiriéndose al coitocomo algo sucio y al semen como una “porquería”. Por otra parte, a sido del lenguaje usual el denominador a una mujer sucia “mujerzuela” para implicar que realiza coitos que a quien a si la define se le antojan inadecuados.

La bipedestación. Confiere esta un indudable dominio sobre el sistema músculo esquelético y capacita al individuo para trasladarse a voluntad de un lugar a otro y también para volitivamente acercarse o abandonar a sus objetos externos. El control del sistema músculo-esquelético  esta íntimamente relacionado con la capacidad de acariciar, abrazar proteger y mostrar cariño mediante, además las expresiones feciales, descargadas todas ellas del impulso instintivo erótico. Pero también por lo mismo es posible agredir con los gestos, un abrazo demasiado intentó o golpeando al objeto. En el coito los movimientos del cuerpo pueden dar lugar a lastimar a la pareja en caso de que consciente o inconsciente estén al servicio de la agresión, así como producir gran placer si lo están al servicio de la sexualidad. El caminar con los movientos  toráxicos y pélvicos que lo acompañan, nadie duda que puede estar altamente erotizado o agresivazo. Una de las realizaciones que en china en determinada época y para ciertas clases sociales sirvió de base para el  vendaje de los pies de las niñas hasta el punto de impedir el desarrollo de ellos y obligar a si a las mujeres a caminar con pasos extremadamente cortos fue el aducir que ello implicara un  gran atractivo sexual femenino y que incluso condicionaba que la mujer poseyera durante el coito movimientos peculiares altamente excitantes para el varón.

Desde luego, que a nadie se le oculta que el mutilarle los pies a una persona implica agredirla desmesuradamente y no puede tener otra finalidad que el impedirle que nos abandone. Tal es el caso de los esclavos a quienes se les sometía a la sección de tendones en las corvas a fin de que les fueran  imposible moverse velozmente en caso de huída. Pero es muy significativo de que en el caso de las mujeres chinas a quienes les vendaban los pies, consideraran necesarias sus agresores sustituir mediante la realización un acto agresivo por otro en apariencia sexual.

Fase fálica. Durante este periodo del desarrollo afronta el pequeño sujeto la tarea de explorar su cuerpo para reconocer su esquema corporal. Puede ya hacerlo ahora porque tiene la integración psíquica y física para ello. Mediante el sistema estriado muscular le es posible explorar sus secciones corporales y su psique le permite realizar la integración mental de sus hallazgos.

También en esta etapa maneja ya observaciones e interpretaciones acerca de la presencia que podríamos denominar  del “tercero” esto es, percatarse de que, además de la relación que otras personas tienen con èl, existe relación interpersonal entre ellos: los padres entre si y con otros miembros de la familia principalmente hermanos del sujeto; por otra parte surge una eclosión de los impulsos instintivos, todo lo cual es preciso resolver. En esta época cuando se configura el complejo de Edipo, y su resolución nos da un súper yo acabado. Con respecto al esquema corporal en la niña se presenta la envidia fàlica y en el niño el temor de la  castración.

El impulso instintivo sexual que hasta ese entonces había sido principalmente auto erótico  adquiere la posibilidad de ser descargado sobre objetos externos: los padres o quienes funjan como tales y especialmente los padres del otro sexo. El impulso agresivo instintivo asimismo se descarga principalmente en los padres y en particular en el padre del otro sexo. Si en la elección de pareja predomino la búsqueda de funciones correspondientes a las figuras  paternas que al sujeto le resultaron altamente gratificantes y apoyadoras para su desarrollo, en la relación de la pareja predominara el aspecto libidinal y en el coito buscara y propiciara la ternura, y, a su vez, si obtuvo un desarrollo yoico adaptativo será capaz también de otorgarla.

Si por el contrario, sus imagos paternos están revestidos de fantasías abandonadotas o persecutorias, vivirá toda la sexualidad y en consecuencia, el coito como una situación antagónica en la cual el varón sufre perpetuo temor a la castración y la hembra a la destrucción por desgarro, de sus órganos genitales. La llamada pornografía consiste, a fin de cuentas en hacer énfasis en una o varias de las fases pregenitales que es la sexualidad normal del adulto. Un ejemplo de conducta que muestra indudable fijación al complejo Edipo que se configura en la fase falica lo constituye la situación mixta de voyerismo  y exhibicionismo en la que varias parejas realizan actividades sexuales cercanas al coito e incluso éste mismo en presencia los unos de los otros. Esto que irónicamente podría denominarse “coito de grupo” pero que, en realidad, indica una grave incapacidad de cercanía con la pareja que se elude el estar a solas con ella, proviene de la imposibilidad que ha tenido estos sujetos para retirar sus impulsos agresivos y sexuales de las figuras parentales. Aquí el mecanismo defensivo sería realizar la descarga de ambos impulsos instintivos en forma fragmentada sobre diversas parejas, afín de evitar la retaliación de los padres puesto que en la fantasía inconsciente del sujeto la persona que eligió como su pareja es tan solo una sustitución del padre (o la madre) elegido como objeto el  sexual durante la fase del complejo edìpico. Vemos pues, que incluso en condiciones sutilmente conflictivas que podrían parecer exentas de patología para observador no psicoanalista, es posible detectar una infiltración, durante el coito, de agresión que no le corresponde. Muchas veces mas de lo que se piensa se hacen la ilusión los integrantes de la pareja de estar llevando acabo un coito genital, que es el acto mas sublime de la sexualidad cuando lo cierto es que sólo actúan una triste parodia agresiva de conflictos no resueltos en la infancia.

Resumen

La “pareja” hombre mujer, unida en la lucha por la vida axial como en la gestación y crianza de los hijos constituye la relación de objeto que implica mayor cercanía puesto que la demanda mas imperiosa de los seres vivos es la continuación de la especie.

Hay un vínculo mas estrecho y es la unión padre-hijo; esto es por supuesto en tanto el hijo no alcance la edad adulta. Pero esta relación dista mucho de ser ” a la par”, ya que el niño depende de los padres hasta un extremo vital mientras que ellos han de presentar capacidades yuoicas prácticamente duplicadas que les permitan atender a su propia supervivencia y, en adición, a la del hijo.

La interrelación hombre mujer como pareja presenta gran complejidad en todos sus aspectos. En el coito, culminación de la sexualidad, debiera esperarse que el tiempo instintivo agresivo estuviera reducido al mínimo y adecuadamente fusionado al sexual. Sin embargo, se observa clínicamente que, incluso durante el coito así como en el juego sexual previo y en el posterior, se infiltra a menudo un gran monto de agresión que no corresponde a la función que la pareja esta realizando. A través de las actitudes, el lenguaje utilizado y las fantasías concientes de los integrantes de la pareja es posible rastrear conflictiva no resulta correspondiente a fases anteriores del desarrollo desde aquella en que el pequeño ser aun no distingue entre el Yo y el no Yo hasta la genital pasando, por supuesto, por la oral, uretra anal, bipedestación, adquisición del habla, etapa falica  con su concomitante complejo edifico, época de latencia, pubertad y adolescencia. Haciendo un estado sicoanalítico de lo anterior se evidencian las fantasías inconscientes básicas asì como la patología correspondiente.

Sumary

The male-female “couple” joined in the struggle for life as well as in gestation and the upbringing of children, constitutes the object relation which implies the most intimacy, taking for grinded the most stringent demand made on living beings is the continuation of the species.

There is a closer bind in the parent-child union, this, needles to say, while the children don’t reach adulthood. But this relation is for from being that children depend on their parents to a vital extreme, while parents, on the other hand, must have almost doubled ego capacities in order to watches over their own, as well as their children’s survival.

See form any point of view the man- woman interrelation is quite complex. During the act of sexual intercourse, the culmination of sexuality, we expect the aggressive impulse to be reduced to a minimum and adequately fused with the sexual one. Nevertheless, it can be observed clinically that even during intercourse and fore and after play, there is an infiltration of great quantities of aggression which doesn’t correspond to the function being accomplished.

Through the attitudes, language and conscious fantasies of the members of the couple we may trail un resolved conflicts which correspond to primary phases of development, from the phase were the child can’t distinguish yet between “me” and “not me” up to de genital phase, passing throng the oral, urethral-anal, walking, talking phallic (with its concomitant edipal complex), latency, puberty and adolescent phases. By psychoanalytically studying the above mentioned, the fundamental unconscious fantasies and their corresponding pathologies are made evident.

Resume

Le “couple” home femme, joint dans la lutte pour la vie, aussi bien que dans la gestación et Dana l’elevage des enfants, constitute la relation d’objet qu’implique la plus grande proximite, ètant donnè que la demande la plus impèricuse des ètres vivants est la continuation de l’espece.

ll-y-a un lien plus ètroit Dana l’union parents-en fant, c,a, evidemment, pendant que les enfants n’atteignent pas l’age adulte, mais cette relation est loin d’etre “au pair” puisque l’enfant depend des parents jusqu’a un  estreme vital, pendant que les parents doivent presenter des capacites du Moi presque doublees, qui leur progre survivance et, en plus, de celle de leur enfant. L’inter-relation homme femme, comme couple, est complexe a tous ponts de vue. Dans le coit, c<ulmination de la sexualite, on espere que l’impulsion Aggressive soit reduite au minimum et soit fiusionnee adequatment a l’impulsion sexuelle. Nean moins, observe Dana la clinique, que meme pendant le coit et les jeux  sexuels preliminaires et postèrieurs, une grande somme d’agression s’infiltre, qui  ni corresponde pas avec la fonction affectuede par la couple. A travers les attitudes, la langage  utilise et les fantasmes conscients des intègrants du couple,  c’est posible de suivre la piste des conflicts  pas resous, qui correspondent  aux phases primaires du dèveloppementg, depuis ne distingue pas encore entre le “moi” et le “pas-mois” jusqu’a la phase genitales, en passant, bien sur, parles phases orale, uretraleanale, de bipedestation, d’adquisition du langage, phallique (avec le complex oedipique concomitant), latente, puberte et adolecence. En faisant une ètude psychanalytique de tout ce qui est mentionne cidesus, les enfants fondamentaux et la pathologie correspondante, son mis en evidence.

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