Embarazo Adolescente

Autor: Elena Cañizo

El presente trabajo, tiene como finalidad la revisión de las vicisitudes que implica la presencia de un embarazo en la vida de la mujer, cuando evolutivamente se encuentra en la etapa de adolescencia.

Es pertinente señalar que de acuerdo a cifras de Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) cada año, 19 millones de adolescentes entre 15 y 19 años de edad quedan embarazadas. Así como en nuestro país anualmente nacen 500,000 bebés de madres menores a 20 años. (MEXFAM, 2002)

Específicamente en los últimos años dentro del Distrito Federal se han incrementado los casos registrados de embarazos en mujeres adolescentes de la siguiente manera:

2000

2008

Crecimiento

10 a 14 años

164

332

100%

15 a 19 años

7,017

12,896

84%

Total

7,181

13, 228

85%

Para lograr una comprensión adecuada de dicho fenómeno, se comenzará por hacer una revisión de la etapa de adolescencia, su definición y los retos que implica. Posteriormente se profundizará en las implicaciones del embarazo y el maternaje en la vida de la mujer. Por último se abordarán las implicaciones del embarazo en la etapa de la adolescencia.

El término “adolescencia” proviene del latín adulescens que significa crecer. Es el periodo de transición entre la niñez y la edad adulta e involucra múltiples cambios físicos, psicológicos y sociales.

Esta etapa ha sido ampliamente estudiada, ya que tiene profundas consecuencias en la vida adulta de la persona. Anna Freud (1979) considera la adolescencia, como la segunda edición de la infancia por que en ambos periodos “un ello relativamente fuerte confronta a un yo relativamente débil”.

Mauricio Knobel (2004) define la adolescencia como “la etapa de la vida durante el cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le ofrece, mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que solo es posible si se hace el duelo por la identidad infantil”.

La adolescencia, como etapa, implica grandes retos en la vida psíquica de la persona. Como sería la transformación de una sexualidad infantil hacia una sexualidad genital adulta. Llevando a la búsqueda de un objeto externo al núcleo familiar con el propósito de iniciar su genitalidad y vinculación con un objeto no incestuoso.

Así mismo este periodo de la vida del sujeto, impone una situación de duelo por la pérdida de la niñez y la necesidad de encontrar un nuevo sitio, es decir, definir una identidad. (Rossi, 2001)

La consolidación de la identidad será el gran desafió y logro del adolescente, por lo que resulta relevante definir este concepto. Erik Erikson (1980) lo define como “el sentimiento de bienestar psicosocial que presenta una persona por sentimientos de estar a gusto en el propio cuerpo, un sentimiento de saber a donde va  y una seguridad interior relativa quien será uno reconocido y estimado por aquellos que tienen importancia para uno.”

Por lo que se ha podido apreciar, la adolescencia conlleva la reedición de etapas anteriores de la vida del sujeto, la transformación a una sexualidad genital, la consolidación de nuevas relaciones e identificaciones externas al núcleo familiar, lo que finalmente si no existen complicaciones importantes llevarán a la consolidación de una identidad definida.

Al igual que la adolescencia, el embarazo es un evento que suscita múltiples cambios, tanto en el cuerpo como en la psique del individuo, por lo que habrá que revisar más a profundidad sus implicaciones.

Desde el momento del embarazo, la mujer se ve expuesta a una serie de movimientos en su estructura psíquica, los cuales dependerán en parte de las experiencias vividas en la infancia. Helen Deutsch (1960) habla de una doble identificación por parte de la madre, ya que se identificará con el feto y al mismo tiempo el feto inconscientemente representará su propia madre, especialmente el superyo materno. La relación ambivalente con la madre es revivida con su futuro hijo.Por lo cual se revivirá la relación que mantenía con su madre. De igual forma se reeditará la conflictiva edípica, por el rompimiento de la díada madre e hijo al momento del nacimiento.

Aunado a lo anterior, González Núñez (2001) señala que en el embarazo se realizan diversos cambios homeostáticos trascendentes:

  1. Dinámica de la mujer con su pareja. (relación diádica de pareja se convierte en una estructura de tipo triangular.)
  2. Concepto y relación que guarda consigo misma. (cambio de rol social, de pareja a madre)
  3. Nuevo vínculo que va estableciendo con el bebé en gestación.
  4. En relación con su propia madre.

El embarazo es el comienzo de múltiples cambios en la vida de la mujer, ya que si éste concluye exitosamente, se tendrá que ejercer la labor de maternaje con este individuo que de manera simultanea es distinto a ella, pero percibido como una prolongación de la misma.

Mabel Burin (1987) denomina al maternaje como un “trabajo invisible” realizado por el aparato psíquico de la persona.Para esta autora el maternaje consiste en “una serie de prestaciones yoicas diversas, puestas en juego con carácter de necesariedad y en forma permanente; tales prestaciones yoicas son las que realiza el Yo materno para lograr que el infante humano devenga en sujeto psíquico.”

 

A continuación se explican algunas de las prestaciones yoicas que la madre tendrá que realizar:

  • Disociación operativa “Se refiere al interjuego permanente, constante y necesario, entre un Yo observador y un Yo regresivo.” (Burin, 1987) Entendiendo al yo observador como el encargado de la regulación, análisis y sistematización de las experiencias provenientes de las demandas del bebé. Así como el mismo yo al servicio de una regresión transitoria, capaz depermitir la identificación con la criatura para así poder comprenderla.
  • Interjuego entre deseos amorosos y deseos hostiles. Presentes desde el embarazo, por lo que la madre tendrá que proteger a la criatura de los propios deseos hostiles.
  • Contradicciones provenientes entre dos tipos de pulsiones opuestas: las de auto conservación y las de conservación de la especie.  Ya que la madre en múltiples ocasiones deberá de anteponer las necesidades y demandas del niño a las propias, como podría ser la necesidad de descanso para acudir a alimentar al bebé.

 

Hasta el momento se han revisado por una parte el periodo de la adolescencia y por otra las implicaciones del embarazo y maternaje para el individuo. Al presentarse el embarazo en la adolescencia, existe un apareamiento de dos etapas de cambios físicos, psíquicos y sociales. Por lo que habrá que considerar los movimientos psicodinámicos realizados en la estructura personal.

Lartigue y colaboradores en el año de 1992, han identificado 5 factores que propician el embarazo en adolescentes:

  1. Falta de uso y cultura sobre anticonceptivos.
  2. Hogares desestructurados por abandono materno y en la mayor parte de los casos paterno.
  3. Impacto traumático por acercamiento eróticos por parte de los adultos o hiperestimulación sexual derivada de situaciones de promiscuidad.
  4. Ser hijas de madre solteras, forma de identificación con la madre y necesidad de desentrañar su propia historia por medio de su repetición.
  5. Embarazo asociado a conductas antisociales, denotan una baja adaptación a norma de conducta de sociedad.

Es importante conocer el contexto psicosocial en donde se presenta la primera relación sexual, donde estudios revelan (Grunbaum et al., 2002) que algunos factores de riesgo son el mal uso del condón masculino y las múltiples parejas sexuales.

El nivel socioeconómico, la educación, el  acceso a la salud, los servicios de planeación familiar, la coerción a practicar contacto sexual, las expectativas de lo masculino y de lo femenino son factores de influencia en la práctica de sexualidad en los adolescentes. (e.g., Biglam, Noell, Ochs, Smolkowski, &  Metzler, 1995)

Respecto al abandono paterno de algunas de estas adolescentes, González Nuñez (1994)  menciona que como consecuencia de la carencia afectiva que padecen estas mujeres, tener un hijo representa un mecanismo adaptativo inconsciente que sustituye de alguna manera al padre ausente y en ocasiones al compañero igualmente lejano. De igual forma sentimientos de rechazo, abandono, ansiedad y soledad (Harvey & Spinger 1995) son factores que propician gran actividad sexual, por lo que se estaría buscando afecto, aceptación por medio de las relaciones sexuales.

Cualquier proceso de individuación trae consigo una pérdida, específicamente para el adolescente representa una pérdida de la omnipotencia infantil y de los poderes mágicos. La capacidad para lidiar con esta separación y comenzar el proceso de duelo es una función yoica de madurez; cuando el adolescente no ha llegado a la madurez, resulta muy difícil enfrentar la angustia de separación y el duelo. (Rossi, 2001).

Lo anterior puede llevar a la adolescente a la actuación irresponsablede su sexualidad, quedando embarazada. El embarazo rompe el equilibrio previo de la vida psíquica de la mujer, ya que implica una movilización y redistribución de fuerzas pulsionales. (González, 2001).

Autores como Salinas y Armengol (1992) señalan que se ha encontrado un bajo auto concepto en las adolescentes embarazadas originados por la contraposición de dos procesos distintos, ya que por un lado en la adolescencia se busca la individuación y separación, y por otro lado en el embarazo se busca alcanzar la simbiosis con el bebé vía regresión libidinal hacía si misma. Lo que traerá consigo una dificultad para integrar su auto concepto físico y mental.

El embarazo, vía la regresión libidinal, promueve la simbiosis; además existe una decatectización parcial de los objetos externos con la vuelta de la libido hacia el sí mismo, provocando una detención del proceso adolescente en sí o lo que sería peor la consolidación de la identidad femenina. (González, 2001)

Por lo que se habla de que el embarazo no funciona como una regresión adaptativa a función del yo si no como una defensa, motivada inconscientemente a mantener la dependencia infantil con la madre, prolongar la simbiosis y evitar la individuación.

González Nuñez (2001) refiere que en la mayoría de los casos se encuentra la presencia de una regresión yóica en forma de identificación primaria con la figura de la madre, que si bien provee a la adolescente un sentido de identidad, también llega a ocurrir a expensas de la autonomía y la individuación.

Este embarazo puede implicar evitar la espera y tensión del proceso de crecimiento con los cambios físicos que conlleva. Condensando la fantasía inconsciente de todo el proceso evolutivo consiguiendo una “falsa madurez”. (Rossi, 2001)

Luisa Rossi (2001) señala algunas de las posibles consecuencias sociales que puede tener un embarazo no planeado en un adolescente:

  • Posible rechazo social.
  • Desilusión de las figuras paternas.
  • Matrimonio precipitado entre “dos falsos adultos” que por la naturaleza de la unión, puede derivar en fracaso.
  • La mujer puede llegar a ser expulsada del seno familiar, siendo obligada antes de tiempo a enfrentar los desafíos que se imponen socialmente a una madre soltera.

 

No hay que olvidar que los embarazos no planeados se extienden más allá de la adolescencia y pueden tener consecuencias similares.Pero ésta al ser una etapa de crisis requiere atención especial por las posibles consecuencias que pueden derivar del mismo.

A manera de conclusión se puede señalar que existen dificultades específicas que deberá de enfrentar una mujer adolescente embarazada, que repercutirán en la consolidación de su identidad adulta, su rol social, sus relaciones personales, su cuerpo, etc. Esto se debe a los requerimientos contradictorios y al reacomodo pulsional que implican la adolescencia y el embarazo.

 

Bibliografía:

  • Aberastury A. & Knobel M. (2004)La adolescencia normal, un enfoque psicoanalítico,Paidos, México, Pp.: 15-74.
  • Burin M. (1987) Estudios sobre la subjetividad femenina Mujeres y salud mental, Librería de Mujeres. Pp.- 112-120.
  • Deustch, H. (1960) La psicopatología de la mujer. Buenos Aires, Argentina: Losada. En González Núñez, J.J. (2001) Psicopatología de la adolescencia. El manual moderno. México, capitulo 10.
  • El periódico (20 a 26 de Abril de 2009) Madres Adolescentes. México DF.
  • Erikson E. (1980) Identidad Juventud v Crisis. Taurus.
  • Freud A. (1979) El yo y los mecanismos de defensa, Paidós, Biblioteca de la psicología profunda, Buenos Aires, 1979. en Rossi L. (2001) Aborto y Adolescencia en Gradiva Antología. Sociedad Psicoanalítica de México A.C, México. Pp. 105-117.
  • González Núñez, J.J. (2001) Psicopatología de la adolescencia. El manual moderno. México, capitulo 10.
  • Grunbaum, J., Kann, L. Kinchen, S.A., et al. (2002). Youth Risk behaviour surveillance- United States, 2001. MMWR, 51 (SS 04) 1-64.
  • Hardy, et al. (1998). Like mother, like child: Intergeneracional patterns of age at first birth and associations with childhood and adolescents characteristics and adult outcomes in the second generation. Developmental Psychology, 34, 1220-1232.
  • Mexfam (2002) Programa Gente Jóven. México.
  • Periódico La Crónica (Lunes 27 de Abril de 2009) Interrupción legal del embarazo en el DF. Consultado el 5 mayo de 2009 en:http://www.cronica.com.mx/especial.php?id_tema=1254&id_nota=428827
  • Rossi L. (2001) Aborto y Adolescencia en Gradiva Antología. Sociedad Psicoanalítica de México A.C, México. Pp. 105-117.
  • Salinas, E. y Armengol G. (1992). El auto concepto en la adolescente embarazada. Revista de Psicología. México: UIA. En González Núñez, J.J. (2001) Psicopatología de la adolescencia. El manual moderno. México, capitulo 10.

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