Autor: Bernardo Lanzagorta
Mucho tiempo, muchas cosas y muchas maneras de ver al cerebro y al comportamiento humano han pasado desde aquellos momentos en los que corrían los últimos años del siglo XIX, cuando un estudiante de medicina se preguntaba afanosamente si la teoría de la evolución de las especies -que tanta mella le había hecho al academismo eclesiástico- y su relación con el comportamiento humano y con el “tratamiento del alma” podría quedar evidenciada de alguna forma en el cerebro. Mucho faltaba aún que investigar para que este estudiante de medicina pudiera construir poco a poco y de formas insospechables lo que hoy conocemos como la teoría psicoanalítica.
 
Es por lo anterior que resulta sencillo encontrar a lo largo de los primeros escritos de Freud citas relacionadas a la postura Darwiniana, especialmente en todo aquello que propone una relación directa entre el funcionamiento mental y emocional desde el punto de vista fenomenológico, con los descubrimientos tanto evolutivos como fisiológicos y anatómicos de la época. Para una muestra me gustaría proponer así como lo hizo en su trabajo de investigación Ana Inés Sueta en el 2003 la lectura del siguiente párrafo armado por la autora:
 
…“Uno de los síntomas más característicos del espanto es el del temblor que se apodera de todos los músculos del cuerpo y que se suele distinguir en primer lugar en los labios” “(su rostro tiene la expresión dolorida tensa, sus ojos guiñan la mirada, el ceño arrugado, bien marcados los surcos nasolabiales)”.
“Este temblor, así como la sequedad de la boca altera la voz, que se torna ronca o distinta o desaparece completamente” “(Habla como trabajosamente en voz queda, interrumpida en ocasiones por un balbuceo que llega hasta el tartamudeo)”
“Las manos se cierran y se abren alternativamente, a menudo con bruscos movimientos, Los Brazos son impulsados a veces hacia delante, como para apartar cualquier peligro horrible” “(En tanto mantiene entrelazados los dedos de sus manos que muestran una agitación incesante)”… (Sueta;2003)
 
Si bien el párrafo podría haber sido escrito a partir de las observaciones de una sola persona no es así, las primeras partes entrecomilladas corresponden a los textos de Darwin, mientras que las partes dentro de paréntesis corresponden al texto de Freud referente al caso Emmy.
 
Una revisión un poco más detenida acerca del caso ya publicado juntamente con Breuer acerca de sus descubrimientos de 1893 a 1895 (Freud;1893-1895) no solo pone en evidencia la relación anterior por medio de la cual parece que Freud, se interesa especialmente en sugerir una conexión entre las ciencias del comportamiento y del pensamiento con el conocimiento de los mecanismos fisiológicos correspondientes a la conducta, en cuanto a reacciones orgánicas, hereditarias, instintivas y evolutivas.
Sino que también queda expuesta abiertamente dicha intencionalidad a nivel de investigación médica, incluyendo dentro del texto tanto la fenomenología del caso y las bases de la psicoterapia de la histeria así como su contraparte en los conocimientos fisiológicos y médicos de la época, como era el caso de los estados hipnoides, la etiología de los fenómenos histéricos, la excitación tónica intracerebral, predisposiciones orginarias, etc.
 
La formación médica y fisiológica que Freud realizó no solo con Charcot, sino también con Carl Clauss, con E.W. von Brucke en el Instituto de Fisiología de Brücke, así como la tutoría y escritos de Meynart en la Universidad de Viena lo instalarían de forma muy natural como uno de los pensadores e investigadores positivistas más importantes del siglo XX; construyendo la teoría acerca del pensamiento psicoanalítico como parte del pensamiento médico y científico, nunca como independiente o inconexo con el mismo, no hubiera tenido ningún sentido hacerlo de otro modo porque desde un principio nació como tal.
Otro ejemplo que de forma extensiva podría hablar de éste corte de pensamiento que desarrolló Freud a lo largo de su carrera lo podemos encontrar en la Interpretación de los sueños de 1899. (Freud;1899)
 
Ahora bien, parecería en principio que las teorías y técnicas que han evolucionado desde entonces y a lo largo del siglo XX con la intención de aproximarse, entender y tratar o influir en el pensar, sentir y vivir de las personas se han ido alejando, o mejor dicho, ha ido perdiendo interés en crear imágenes especulares con los avances dentro del conocimiento fisiológico de los diferentes sistemas del cuerpo relacionados al pensamiento y la emoción.
Pero “curiosamente” éste no es el caso del psicoanálisis, que si bien ha provocado un innegable desarrollo de pensamiento en ámbitos como el filosófico, teórico y demás, nunca ha podido “deshacerse” de esa condición que en su expresión menos apreciable es simplemente como un pequeño ruido que murmura por detrás de la oreja, o al contrario se vuelve central en la discusión actual que propone la teoría psicoanalítica con los nuevos descubrimientos dentro de las neurociencias.
 
Es por ello que (me atrevo a decir) dentro de todo escrito psicoanalítico se encuentra presente la inquietud tan bien fundamentada desde el punto de vista intuitivo tanto de Darwin como de Freud de establecer paralelos en funcionamiento y desarrollo entre la dimensión fisiológica, orgánica, funcional y fenomenológica. Después de todo el buscar las respuestas a estas circunstancias ha sido siempre la naturaleza propia del pensamiento psicoanalítico, que bajo toda contienda siempre apelará por la inclusión y relación entre diversos cuerpos de conocimiento en lugar de la exclusión de los mismos.
 
Expuesto de una forma muy básica, el pensamiento Darwiniano expone los mecanismos de adaptación, selección y desarrollo de las especies a partir de la observación de comportamientos y patrones que se van heredando de generación en generación dentro de las mismas, argumentando como ya sabemos tanto la idea de la herencia genética así como la adaptación particular de cada individuo. Una discusión que ha sido ampliada a lo largo del siglo y que dio pie a importantes teorías como es precisamente la de las series complementarias Freudianas; pero que también ha dejado grandes cuestionamientos al tratar de entender hasta que punto un comportamiento es heredado o se encuentra impreso dentro del código genético del individuo a diferencia de haber sido aprendido a través de la experiencia de vida del mismo. A fin de cuentas ambos llegarán a la conclusión que no existe un individuo idéntico a otro, sin importar la especie: Darwin a partir del estudio de los percebes y Freud a partir de la postulación del desarrollo psicosexual.
 
A raíz de estas teorías así como del avance científico dentro del campo de las neurociencias se han construido varios modelos de la mente, con respecto a su evolución y desarrollo así como al aprendizaje y procesos de memoria; los correspondientes a la frenología del siglo XIX postulaban que había diferentes zonas o partes del cerebro que se dedicaban a distintas funciones; y es dentro del marco de éstos conocimientos donde el psicoanálisis comenzó a cuestionar y ser cuestionado acerca del funcionamiento y desarrollo tanto del aparato de pensar como del sistema nervioso en sí.
Es fácil entonces entender que resultaba muy complicado empatar dichos modelos con el pensamiento psicoanalítico; por poner un ejemplo básico: ¿Cómo explicar un insight desde este modelo?
Y es así como comenzó una historia de aparentes desencuentros entre ambas disciplinas que no dudaron en varios momentos en desacreditarse entre sí por el miedo de resultar inservibles.
Pero si bien es verdadera esta historia de desencuentros, ahora nos toca una etapa de nuevos intereses compartidos entre las neurociencias y el psicoanálisis, y uno de esos ejemplos en modelos que siento que vale la pena analizar es el de la teoría de selección de grupos neurales o Darwinismo Neuronal de Gerald M. Edelman (1987):
 
Existen muchos puntos de vista interesantes dentro de éste modelo del funcionamiento mental propuesto por el nobel de Neurología; pero uno de los que más nos podría interesar es la forma en la que conecta la teoría de la evolución de las especies al funcionamiento del cerebro en sí; parafraseando tanto a Edelman (1987) como a Sacks (2015) el modelo podría resumirse apretadamente de la siguiente manera:
Si bien recordamos, la teoría de la selección natural para la evolución de las especies expone que habrán cambios de una generación a otra de individuos, por los cuales se preservan los rasgos de mayor adaptabilidad y se desechan los de menor capacidad de adaptación; y generalmente lo vemos como un brinco entre generaciones. Pero Edelman se pregunta si el cambio no es en realidad un continuo en la especie que simplemente se va replicando en la generación siguiente gracias a un elemento indispensable para la evolución, la experiencia.
Reconoce dentro del modelo que hay grupos neuronales que están pre-designados a funciones básicas como son el respirar, respuestas al dolor y funciones fisiológicas, pero no mucho más que esto.
Incluso exhibe la indispensabilidad de la experiencia dentro del ser humano a diferencia de otras especies para actos tan básicos como son el alimentarse, moverse, o caminar. En pocas palabras lo que dice es algo ya conocido para el psicoanálisis: la experiencia moldea la forma en la que pensamos, y por lo tanto para Edelman, también moldea nuestro sistema nervioso completo; y de paso incluye la teoría de selección y evolución de las especies dentro del desarrollo del sistema nervioso.
Este modelo tiene como premisa principal que el código genético es incapaz de determinar todas las funciones de todas las células específicas del cuerpo, y se refuerza en los conceptos de migración, extinción y multiespecialización de las células del aparato nervioso; así como de la multitud de combinaciones de uniones posibles entre las neuronas. (Edelman;1990)
Y así como para Darwin son las variantes en los individuos las que permiten la selección natural entre generación y generación, para Edelman existe un sistema parecido de selección dentro del sistema nervioso de cada individuo como un proceso crucial para su desarrollo y adaptación al entorno y a su grupo. La forma en la que sucede esto es por medio del reforzamiento, modificación o extinción constantes de constelaciones neuronales dentro del sistema nervioso.
La unidad básica de selección y cambio son grupos de entre cincuenta y mil neuronas interconectadas, de ahí el nombre de la teoría de selección de grupos neuronales. “Opinaba que su obra completaba la tarea de Darwin, pues añadía la selección a nivel celular dentro de un periodo vital de un solo individuo a la selección natural a lo largo de muchas generaciones.” (Sachs; 2015)
Así como en especies menores hay mayor número de factores determinados genéticamente, en especies como el ser humano la selección que se propone es de tipo primariamente experiencial, tiene sentido cuando observamos la complejidad en la construcción de la experiencia que tiene el ser humano, así como la cantidad de factores que valora y modifica dentro de su entorno a diferencia de otras especies, o lo que es decir: el ser humano debe crearse a partir de la experiencia porque es necesidad adaptativa para su especie el crear experiencia.
 
Para este modelo, dentro del cerebro se organizan millones de grupos neuronales en forma de mapas o unidades mayores. Existe una comunicación compleja entre todos estos mapas por lo que se van formando dibujos o patrones, que aunque siempre son significativos pueden sufrir cambios en cuestión de minutos, segundos, o fracciones menores de tiempo. Lo cual establece un modelo dinámico de dibujos que no perduran y cuya única constante es el cambio; así es como Edelman explica el comportamiento humano; y la anatomía del cerebro en cuanto a su ya probada función plástica y sustitutiva de zonas dañadas o con falta de desarrollo. (dentro de sus límites, advierte).
 
Ralph Siegel (citado en Sacks; 2015) en la década de los 90s ayudó a reforzar la teoría de Edelman al observar en monos a nivel neuronal medio[1] ( no a nivel macro ni microscópico como antes se hacía) el cambio de sistemas de constelaciones de grupos de millares de neuronas para adaptarse a los cambios y aprendizajes en la percepción visual.
 
Por lo tanto “toda percepción es un acto de creación” (Edelman; 1987) dice el autor del modelo, y puesto en otras palabras podría decirse que la experiencia va fijando, reforzando, modificando o desechando ese acto de creación, así es como podemos ir armando de forma adaptativa nuestra idea de “la realidad”. El autor Propone a la categorización como la tarea central del cerebro, y es gracias a un mecanismo que el llama la “señal de reentrada” proveniente de la experiencia que el cerebro puede realizar una función “integradora ”.(Edelman; 1987) Es decir: el cerebro puede categorizar sus categorizaciones a partir de la información proporcionada tanto por el entorno como por el estado interno de la persona de forma constante. Esto es posible fisiológicamente hablando por la existencia de las múltiples y largas conexiones entre los sistemas de mapas.
 
Para una mejor visualización del modelo de Darwinismo Neural de Edelman presento a continuación el diagrama del funcionamiento básico del mismo expuesto en el libro de Edelman, Neural Darwinism: Theory of neural Group selection (Edelman; 1990).
 
El texto original del diagrama aparece en la nota al pie[2]
Dentro de la teoría psicoanalítica (que ya expone en estas pocas líneas muchos paralelos) bien podríamos hablar del concepto de pensar lo pensado, así como los postulados Bionianos acerca del aprendizaje y el aparato de pensar.
 
Una imagen que utiliza para explicar la forma en la que él ve al cerebro es la de un cuarteto de cuerdas que de forma multitudinaria lanza información constante para lograr una coordinación entre todos sus miembros, los intérpretes se encuentran sincronizados a partir de señales constantes y es así como se logra una interpretación, que nunca es igual a otra. (Edelman; 1987)
Finalmente este modelo acota que nuestro destino está determinado por la programación para diseñar una existencia única y en constante desarrollo, una condena a la individualidad.
 
En fin, este modelo cuya aceptación tuvo que esperar más de una década cuando los métodos de neuroimagenología comenzaron a sustentarlo cada vez con más fuerza (y cuyo paralelo con la aceptación en la época de la aparición de la teoría psicoanalítica también resulta interesante para especular) nos brinda herramientas para poder pensar también desde un nivel fisiológico procesos de los que hablamos y conocemos dentro del psicoanálisis y del consultorio, como son la construcción de la percepción, así como su modificación a partir del análisis de las experiencias; nos permite también poder ligar una imagen física al concepto de insight así como a los postulados dinámicos y económicos dentro de la teoría psicoanalítica, dentro de muchas otras ideas que se me ocurren; en pocas palabras nos permite algo que yo creo que a Freud le hubiera gustado ver, ponerle forma dentro del cerebro y sus esquemas a su teoría; ayudando así a completar su idea del funcionamiento unificado de pensamiento/cerebro.
 
Finalmente; incluso la misma teoría psicoanalítica podría someterse a una observación a partir del modelo de Darwinismo Neural -desde mi punto de vista- de forma muy especial en cuanto a los re-acomodos dentro de las unidades para las nuevas configuraciones de una red de conocimiento, si bien es cierto que todo cuerpo de conocimiento funciona de forma similar, el psicoanálisis se propone desde su naturaleza más primitiva como una relación que cambia instante por instante dentro del encuadre psicoanalítico, “sin memoria ni deseo” (Bion; 1965) pero sin perder de vista aquello construido pero que sin duda se antoja tan significativo como variable.
 
Bibliografía
 

  • Bion, W.R.;(1965). Transformations; Basic Books, New York.

 

  • Bion, W.R.;(1991). Cogitations; Edited by Francesca Bion; London; Karnac; Versión para Kindle,.

 

  • Darwin, Ch; (1859) El origen de las especies Editorial Alianza, Madrid, México 1990.

 

  • Darwin, Ch; (1872) La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, Sociedad de Editores Mundiales, Buenos Aires, 1967.

 

  • Edelman, G,M; Neural Darwinism: Theory of Neural Group Selection; Oxford Papers, Oxford, 1990.

 

  • Freud, S. (1899). La Interpretación de los sueños; Obras Completas; Buenos Aires, Amorrortu, Vol. IV y V, 2008.

 

  • Freud, S. (1893-1895). Estudios sobre la Histeria; Obras completas; Buenos Aires, Amorrortu, Vol. II, 2008.

 

  • Gay, P; Freud: A Life for our Time; W.W. Norton, Nueva York; 2006

 

  • Ritvo, L; Darwin´s influence on Freud, Yale University Press, New Haven and London, New York, 1990.

 

  • Sacks, O; En Movimiento, Anagrama, Barcelona, 2015.

 

 
[1] Oliver Sacks explica la observación a nivel neuronal medio como la hecha a grupos de decenas o cientos de neuronas. (Sacks; 2015)
[2] “FIGURE 7.2 DIAGRAM OF THE THREE MAIN TENETS OF THE THEORY OF NEURONAL GROUP SELECTION. (1) Developmental selection leads to a highly diverse set of circuits, one of which is shown. (2) Experiential selection leads to changes in the connection strengths of synapses favoring some pathways over others (see the black lines). (3) Reentrant mapping. Brain maps are coordinated in space and time through ongoing signaling across reciprocal connections. The black dots in the maps indicate strengthened synapses.”
 
 
Imagen: freeimages / Juho Tastula
 
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