Por: Brisa Vega
Este trabajo busca reflexionar acerca de la población migrante y las crisis que este grupo llega a atravesar durante su desplazamiento, y debido a eso la importancia que tiene que nosotros como psicoanalistas podamos enfocar la problemática y plantearnos ¿de qué forma podemos ayudar? Abriéndonos así a la posibilidad de hacer trabajos altruistas que logren devolverle a una población vulnerable un espacio donde no se sientan amenazados y puedan procesar todas aquellas experiencias traumáticas.
El error en el estudio de la migración y sus efectos en la psicología de una persona ocurre desde la definición de la palabra misma. Según la RAE, la migración se refiere a un desplazamiento geográfico de individuos o grupos, principalmente por motivos sociales o económicos (2024). Sin embargo, la definición de “migración” no alcanza a abarcar la complejidad de factores que un individuo o grupo puede experimentar durante y después del proceso de ser migrado. Idealmente, esta definición incluiría no sólo los términos geográficos, sino también sociales y psíquicos que acompañan, ya que como lo plantea Podruzny, M, en 1984 “el contacto con dos ámbitos culturales en forma sucesiva produce una forma no patológica de escisión del Yo”.
Para poder entender más a fondo este tema y justificar el porqué de su estudio, primero se dejará claro que la migración es, ha sido y será parte de la historia de la humanidad, por lo que debemos cuestionarnos: conceptualización y evolución. En particular, el tema es relevante dada la situación política que se está viviendo en Estados Unidos con la presidencia de Trump, la cual ha generado un revuelo particular en cuestión a traumas y crisis psíquicas que sus políticas han generado en los migrantes residentes en este país. En particular, a continuación, se hablará de los efectos en la población migrante mexicana, por el contacto directo que he tenido con este grupo. Lo segundo sería usar la mirada psicoanalítica que explicará la migración y cómo esto es un agente de traumas dentro de la psique de los individuos. La intención es denotar la importancia que el análisis tiene en aquellas personas que se encuentran en situaciones vulnerables, pues son estas personas las que se benefician de contar con un espacio en el cual puedan digerir y se les pueda digerir este tipo de situaciones que son tan complicadas. Finalmente, se tiene el propósito de reflexionar cómo podemos llevar a cabo la práctica psicoanalítica teniendo en cuenta que nosotros como analistas somos agentes políticos y sociales, por lo cual, cuestiones colectivas como la migración también deberían de ser parte de nuestro foco de estudio y como un sentimiento de altruismo podría ser clave en este proceso
La historia de la migración de personas entre México y Estados Unidos es larga y compleja pues se tienen registros desde finales del siglo XIX. Desde entonces se observa que el flujo de personas es constante, cambiando únicamente la cantidad de gente que emigra y la forma en la que se hace (Durand, J. 2007 p.9) Bien lo remarca León y Rebecca Greenberg en 1982 “viejas como el hombre, las migraciones humanas han sido encaradas desde muchos puntos de vista. Numerosos estudios han considerado las implicaciones históricas, demográficas, culturales, religiosas, políticas, ideológicas, sociológicas, económicas, etc., de las migraciones, implicaciones que son, sin duda, importantes y trascendentales” (pp.3). Sin embargo, a pesar de que ha sido una situación de mucho tiempo, aún hay revuelo alrededor de este tema pues también se ponen en juego prejuicios e ideales que perjudican a las personas migrantes.
Actualmente, la discusión sobre los impactos de la migración se ha vuelto un tema primordial a nivel nacional. Esto se debe a la presidencia de Trump, quien desde el comienzo de su mandato el 20 de enero del 2025, decidió convertir el tema migratorio en “emergencia nacional” en Estados Unidos. Esto ha desencadenado diversas medidas, como poner fin a la ciudadanía por nacimiento (una práctica de casi 160 años), interrumpir los estratos de protección temporal, eliminar gradualmente los programas de permiso de permanencia temporal, pausar el proceso de las “green cards”, e implementar vuelos de deportaciones para agilizar la salida de gente indocumentada del país. (González, A. 2025)
Con estas políticas tan radicales, uno bien podría tomar el escrito de Freud Malestar en la cultura de 1930 e interpretar estos movimientos por parte del presidente estadounidense como “la tendencia a segregar del yo todo lo que pueda devenir fuente de un tal displacer, a arrojarlo hacia afuera, a formar un puro yo-placer, al que se contrapone un ahí-afuera ajeno, amenazador” (pp.68) . En donde de forma desproporcionada ha puesto todo lo negativo de su cultura en las manos de las personas migrantes, quienes le terminan siendo ajeno y por ende, rechazados injustamente.
Visto de otra forma, existe una batalla ideológica entre los nacionales y los extranjeros. En donde se termina odiando a esa persona que discrepa con una diferencia (como su nacionalidad o color de piel) y eso termina siendo amenazador para los valores de la sociedad en la cual se ve inmerso y en proceso de adaptarse (Avendaño,F. 2020).
Ahora bien, la experiencia y rezagos que estas implementaciones han traído para las personas migrantes ha sido de alto impacto. En grupos de apoyo para mujeres adultas migrantes residentes en Nueva York (NY), quienes he tenido la fortuna de escuchar por llamadas en zoom, he notado la desesperanza y el terror que sienten ante la incertidumbre de no saber “si mañana van a poder llegar a su casa”. Estas mujeres comentan que actualmente viven bajo un pánico y con paranoia constante. En este estado no saben si el retén del semáforo las hará víctimas de una injusticia. Es tanto el terror de pensar que serán detenidas por ICE (por su siglas en inglés, Inmigrations and Custums Enforcement), que les genera problemas en el trabajo, en su vida social, familiar y personal.
La mera situación de ser migrante conlleva crisis y traumas, Carlos Vispo y Marcos Podruzny en su libro Cambios de de la estructuración psíquica en la migración señalan que en sí la experiencia de migrar ya conlleva sentimientos de nostalgia por dejar el país de origen y una necesidad de reconocimiento de aspirar a cosas y logros nuevos. Por lo tanto se “ necesita de un proceso previo y un proceso de cambio psíquico subsecuente a la decisión de migración en el que se suelen observar características similares a lo que Freud, S.(1914) describe como enamoramiento, a lo que Bion, W. R. (1965) llamará cambio catastrófico y a lo que Tabak de Bianchedi y col. (1984) definen como desidentificación, suspensión de las identificaciones”. Y si bien puede haber casos de éxitos y las crisis mencionadas pueden ser superadas sin mucho dilema, hay casos que fracasan y frustran. Esto sucede cuando los cambios experimentados no se asemejan con los que en su fantasía serían logros o ni siquiera han existido las condiciones necesarias para adaptarse a lo largo del proceso (Vispo, C. Podruzny, M. 2002 pp. 222-223).
Si a esta situación de desasosiego inherente del proceso se le suman una serie de normas y políticas que atentan contra la seguridad y bienestar de la persona, entonces podríamos pensar en un malestar psíquico nuevo a analizar. Por lo tanto, las llamadas realizadas a mujeres migrantes de NY infieren que muchas podrían ser catalogadas dentro de los casos que experimentan frustración, pues existen brechas políticas fuera de sus alcances que no les permiten tener el resultado que ellas desearían en su proceso migratorio.
Con esto en cuenta, al observar la situación atroz que están viviendo. y las pocas oportunidades que esta población tiene para poder pagar algún tipo de ayuda psicológica, se presenta una oportunidad para plantear la responsabilidad que tenemos los analistas como impulsores del bienestar mental.
Como se suele escuchar, el tratamiento psicoanalítico se relaciona con una población privilegiada, aquella que cuenta con los recursos económicos necesarios para cubrir los honorarios de un analista. Por esta razón, diversos sectores vulnerables (como los migrantes) no acceden, de manera inmediata, a un proceso psicoanalítico. No obstante, también recae sobre nosotros, como analistas, la responsabilidad de reflexionar acerca de qué nos impulsa a ejercer esta práctica y hasta qué punto podemos asumir una postura altruista en el ejercicio profesional. Además, esta situación nos invita a evaluar cuál podría ser el alcance que cada uno de nosotros tiene dentro del consultorio.
Para ello, me gustaría tomar el tema del altruismo y retomar a Anette Worthalter quien en su trabajo Motivaciones inconscientes sobre el altruismo teoriza de dónde surge este sentimiento y si este existe de forma “pura” en la cual no se pretende obtener nada a cambio de a quien se le ofrece la ayuda. A lo largo de su trabajo expone tres textos importantes de Freud, quien va desarrollando como el origen del altruismo puede existir gracias al temor por la violación de un tabú, lo cual, en forma de catigo amenaza de enfermedad o muerte a una persona amada. Este miedo impulsa al neurótico a ser altruista pues de esa forma cuida a su objeto amado. (Freud, 1913 pp. 76) Esta idea progresa y se complejiza, ya que, para el desarrollo individual se contraponen dos conceptos, el de altruismo y el de egoísmo. Uniendo de esa forma la palabra altruista con el querer ser parte de una comunidad y lo egoísta con la dicha y la inmediatez de la satisfacción (Freud, 1996 pp. 136). A pesar de que exista un altruismo en cada individuo este solo se presentará en el enamoramiento pleno pues solo ahí se logra ligar la investidura libidinosa con el objeto y se alcanza la “sobrestimación sexual” (Freud, 1917 pp. 380)
Con ello, la autora llega a la conclusión de que si bien pueden existir actos altruistas estos siempre vendrán con alguna ganancia propia y que a pesar de que existan autores que puedan afirmar la existencia del altruismo “puro” es importante siempre tener en cuenta la parte inconsciente que actúa en cada ser humano (Worthalter, A. 2020). Por lo cual, si bien no es posible hacer actos desinteresados en su totalidad, en nuestra práctica psicoanalítica sí podemos buscar formas de vincularnos genuinamente con poblaciones vulnerables y ofrecerles un espacio donde se sientan valoradas y cuidadas, dentro de los límites de nuestras posibilidades.
Por esta razón, es relevante recordar la teoría de Winnicot quien reflexiona sobre la importancia de la mirada del otro “cuando miro se me ve, y por lo tanto existo. Ahora puedo permitirme mirar y ver” (1971 pp.151). En este sentido, al dirigir nuestra mirada y atención hacia las personas migrantes, podemos ofrecer un espacio de escucha, validación y reconocimiento, donde sea posible metabolizar afectos, traumas, escisiones del Yo, pérdidas de identidad y otras experiencias que impactan profundamente su mundo psíquico.
En conclusión, gracias a la complejidad, vigencia y relevancia, el fenómeno migratorio se logra estudiar desde varios enfoques, siendo así que los profesionales de la salud mental también están en contacto con los trastornos psíquicos y otros malestares que están relacionados con la migración (Grinberg 1982 pp.2). Es por ello que considero relevante el análisis que propone Grinberg al vincular la primera migración humana con el mito de Adán y Eva, quienes fueron expulsados del paraíso y enfrentaron un entorno carente de seguridad y placer, lo que impidió su acceso al conocimiento (1982 pp. 4) ¿No resulta esto similar a lo que experimentan actualmente muchas mujeres migrantes, especialmente en términos de oportunidades, seguridad y salud mental? Son ellas quienes, enfrentando condiciones físicas, económicas y emocionales adversas, ven obstaculizado su proceso de adaptación exitosa a un nuevo país.
Es importante recordar que, aunque podamos suponer que ciertas poblaciones están bien e integradas, lo que percibimos no siempre refleja la realidad. Esta situación se vuelve aún más grave cuando ni siquiera dirigimos hacia ellas una mirada integradora, aquella que busca reconocer, nombrar y proteger, en un gesto genuino de cuidado. Es en ese punto donde el analista debe sostener su labor por amor al paciente, entendiendo que incluso el relato de un día aparentemente común (que podría no parecer cargado de contenidos inconscientes) tiene un profundo valor para quien lo comparte. Para el analizado, ese momento representa la posibilidad de ser escuchado y conocido pues “ser conocido significa sentirse integrado, al menos en la persona del analista” (Winnitcott. 1958 pp. 205) Y la integración es lo que el migrante más anhela.
Bibliografía:
- Avendaño, F. (2020). Masiosare: un extraño enemigo. SPN: un lugar de encuentro
- Durand, J. (2017). La migración México-Estados Unidos. Universidad de Guadalajara / Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.
- Freud, S. (1913). Tótem y tabú. En Obras completas. Amorrortu.
- Freud, S. (1917). 26ª conferencia: La teoría de la Libido y el narcisismo. En Obras completas. Amorrortu.
- Freud, S. (2001). El malestar en la cultura (L. López-Ballesteros, Trad.) (22.ª ed., Vol. 21, pp. 57–145). Amorrortu. (Obra original publicada en 1930)
- Greenberg, L. Greenberg, R. (1984). Psicoanálisis de la migración y del exilio. Alianza
- González, A. (2025,). Trump planea medidas de deportación sin precedentes si regresa a la Casa Blanca. CNN en Español. https://cnnespanol.cnn.com/2025/04/29/eeuu/trump-medidas-deportaciones-inmigracion-orix/
- Real Academia Española. (2024). Migración. En Diccionario de la lengua española (23.ª ed.). https://dle.rae.es/migración
- Vispo, C., & Produzny, M. (2002). Cambios de la estructuración psíquica en la migración. Psicoanálisis APdeBA, 24(1/2). pp.222-223
- Winnicott, D. (1958). Escritos de pediatría y psicoanálisis. Paidós Psicología Profunda.
- Winnicott, D. (1971). Realidad y juego. Gedisa
- Worthalther. A. (2020). Motivaciones inconscientes en el altruismo. SPM: Un lugar de encuentro
- Imagen: Pexels/David Kanigan


















