Texto publicado originalmente en noviembre del 2011.

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Este noviembre recomendamos la lectura de “El alma, la mente y el psicoanalista” del Dr. David Rosenfeld. Este libro, editado este 2011 en México por Paradiso Editores, fue presentado el pasado 28 de octubre. Compartimos el comentario de la obra que estuvo a cargo de la Mtra. Tania Estrada, miembro de esta sociedad.

 

Sobre el libro:

Empecemos por el título del libro: El alma, la mente y el psicoanalista, el cual, nos habla de un encuentro auténtico con el mundo interno del paciente, donde el analista mediante la contratransferencia funge como herramienta para asociar alma y mente, es decir integrar al paciente, unir lo fragmentado, lo escindido, lo encapsulado, es decir, ponerle palabras al mundo interno, nombrar lo ominoso, simbolizar y elaborar.

Ahora bien que es lo permite este encuentro auténtico entre la pareja analítica, es “la creación del setting o encuadre”, en cada uno de los casos clínicos expuestos el Dr. Rosenfeld nos lleva de la mano en la creación del encuadre con cada uno de los pacientes, por ejemplo en el caso de Abelardo las sesiones inician en un café y en el caso de Lorenzo, cap 4, el encuadre lo construye el autor jugando video juegos para acceder a su mundo interno.

La lectura del libro me llevo a reconsiderar lo que entiendo por encuadre, cuantas veces no hemos oído “ya estableciste el encuadre” y uno piensa inmediatamente en el número de sesiones a la semana, horario, costo y la aplicación de la regla básica, pero en el libro vemos que la propuesta de crear un settinges la creación de un espacio mental en común, lo que implica q el analista sea capaz de contener el aparato mental del paciente, lo que le permite al paciente hablar de lo ominoso, nombrar lo terrorífico, lo vergonzoso, así como también lo gozoso.

Por ejemplo en el caso de Julia, una chica que sufre un abandono de bebé cuando la madre cae en estado de coma al ir con ella en la calle, posteriormente de adulta presenta trastornos alimenticios y un quiebre psicótico cuando el novio la corta a la mitad de la calle, para generar un espacio mental el autor nos habla de libras o kilos de sufrimiento desplazados al cuerpo trastocando su imagen corporal, un cuerpo-psique incapaz de contener ni los alimentos ni los afectos, ni los pensamientos, ni los recuerdos, ni la comida y por supuesto ni las interpretaciones.El crear un espacio mental implica en palabras del autor cito: “que el analista está obligado a recibir las experiencia primitivas que el paciente no puede expresar en palabras, tiene que decodificar a través de la transferencia y la contratransferencia”.Es hacer la función del aparato mental del paciente.

Por ejemplo en el caso de pacientes psicóticos presenta el caso de Carlos, que proyecta su aparato mental en el analista, entonces el “insight” toma lugar primero en la mente del analista y no en la del paciente ya que no toleran el impacto del “insight”,porque implica sufrimiento, y esto muchas veces lleva al ataque físico del terapeuta, ya que quieren asesinar su propio aparato perceptual depositado en el analista. Pero también se proyecta lo sano, lo bueno, dejando una desolación.

Es justo este sostenimiento y contención (holding y handling) el que permite a acceder a los encapsulamientos autistas. A través de los casos vamos viendo cómo se presenta en pacientes con adicciones, con trastornos alimenticios, con pacientes que han sufrido un trasplante de órgano y pérdidas tempranas, de hecho el autor nos aclara que no son exclusivo de pacientes psicóticos, lo cual es importantísimo porque plantea que ante un evento traumático las personas recurren al encapsulamiento como una forma de preservar lo bueno, lo sano y las identificaciones, tal es el caso de las personas que han estado en campos de concentración.

Para finalizar mi comentario, quiero retomar un punto que plantea el Dr. Rosenfeld, el cual habla de “la actitud y de la función epistemológica que tiene el analista” que se refiere al hecho de, cito:hacerle conocer algo al paciente, y evaluar el conocimiento que éste adquirió”.Este es me otro de los grandes ejes del libro y me ha hecho repensar la clínica psicoanalítica como un campo de investigación ya que lo que tenemos es que cada sesión clínica es única e irrepetible y en esa sesión se dan movimientos “mutativos” que pueden modificar el tratamiento y el diagnóstico.

Los estudios de caso que vamos leyendo son como un proceso de investigación en vivo, en cada uno de los casos vemos como el Dr. David genera hipótesis y proponenuevos modelos de explicación; por mencionar algunos, en el caso de las adicciones desarrolla una conceptualización de la dinámica de las estructuras de los adictos, otra propuesta muy interesante es la noción de líquido como núcleo de la imagen corporal psicótica que también puede presentarse en personas adaptadas a la realidad pero en libro nos expone varios casos de hipocondriasis, donde los objetos persecutorios son desechados a través de los líquidos corporales como: sangre, orina, semen y que nos advierte del potencial suicida del paciente y del encapsulamiento como propuesta principal de la cual yahicimos referencia.

Finalmente creo que el libro es una invitación a hacer investigación psicoanalítica donde podamos integrar la clínica y la innovación y resulta un deleite acompañar al autor en destacar la singularidad de cada uno de sus pacientes, que nos deja un sabor de un encuentro auténtico entre paciente y analista.

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