Lars Von Trier: el cineasta y su psicopatología

Autor: Carolina Pérez

  Con este trabajo intentaré abarcar aspectos más relacionados a su personalidad, que es lo que nos importa, más que a las cuestiones cinematográficas. Mi intención no es hacer un análisis de sus películas específicamente si no dar un panorama general de la biografía del director. Intentaré dar un retrato de este cineasta con fines de entender su misticismo y humor negro que logra plasmar en sus películas de alguna manera a veces aterradora a veces desconcertante. Las preguntas que yo me comencé a plantear al ver las películas del cineasta y que me llevaron a presentar este trabajo fueron: Qué ocurre en el mundo interno de este hombre que lo lleva a traducir y plasmar “su toque personal” en sus películas? Proyecta él su mundo interno en su creación, en su arte, a través de sus películas? Por qué busca mover a los espectadores provocándoles terror, temor y angustia? Será que son sus propias angustias plasmadas en los demás a manera de identificación proyectiva?

Encontré artículos y críticas del autor pero mi intención no es idealizarlo o devaluarlo en este sentido si no dejar a discusión qué ocurre con esta personalidad tan controvertida del cine danés.

 Primeros años: Infancia de Lars Von Trier

 La vida de los padres de Lars von Trier, como casi todas las de su generación, se vio profundamente afectada por la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes ocuparon Dinamarca en 1940. Inger, madre de Lars e hija de funcionarios, entró de joven en el Partido Comunista Danés y durante la Ocupación participó en la edición y distribución de prensa ilegal. A consecuencia de ello, pasó a formar parte de la lista alemana de personas a ejecutar.  Huyó del país en 1943 para refugiarse en Suecia, mientras los judíos daneses estaban siendo evacuados en masa y en secreto al mismo destino.

En Suecia conoció a su futuro esposo, Ulf Trier, un hombre alto de cejas pobladas que tenía aproximadamente 35 años de edad. Ulf, de linaje en parte judío, también se había visto obligado a refugiarse en Suecia. Los dos se casaron y volvieron a Dinamarca después del Día de la Liberación. En diciembre de 1945 nació el primer hijo de la pareja, al que llamaron Ole. Vivían en las afueras de Copenhague. Ulf, un sociodemócrata convencido, tenía una liceciatura en economía política y a lo largo de su vida trabajó como funcionario en el Ministerio de Asuntos Sociales. El padre era todo lo contrario de un judío ortodoxo o practicante, y la filosofía progresista y humanista que defendían los padres estaba desprovista de todo trasfondo religioso.  Inger, mujer independiente y segura de sí misma que mantuvo su apellido de soltera en el matrimonio, algo poco común en ese entonces, también se tituló en la misma especialidad y en 1951 con un puesto de supervisora en el Ministerio de Asuntos Sociales.

El 30 de abril de 1956 nació el segundo hijo de Ulf e Inger, al que llamaron Lars, Lars Trier.

El hogar de los Trier era el típico de una familia de funcionarios: había libros, arte, un piano. Predominaban el liberalismo y la tolerancia, junto con una marcada aversión por los excesos sentimentaloides o vulgares de la baja cultura popular. Esto me hace pensar en poca o nula importancia a los afectos, por lo que quizás el cineasta aprendió de manera inconsciente, a aislar y reprimir sus afectos, y aprender a no sentir si no más bien a pensar. Cómo si dijeran “sentir es ridículo”.

Lars describe su educación con el término “radicalismo cultural”. Lo suyo era el jazz y la música clásica. Iban al teatro, a la ópera, al cine, pero sólo a ver películas buenas.

Los niños vivían ajenos a los viejos métodos de disciplina y se les permitía descubrir las complejidades de la vida. En este sentido me parece que más allá de permitirles, Lars vivió esto como abandono por parte de sus padres y no sentir límites ni un acercamiento afectivo por parte de ellos, lo que lo hizo sentirse ajeno y sin contención, lo cual quizás habla de sus temores en relación al espacio (agorafobia). Aparentemente se le trataba con franqueza. Los padres de Lars fueron en esa época, los que implementaron a la sociedad danesa las reformas sociales y su sesgo liberal y progresista.

Ulf, que cuando nació Lars tenía 49 años, era un padre-abuelo y no el típico padre que juega futbol con su hijo, aunque Lars estaba muy orgulloso de él. Quizás de manera racionalizada el cineasta dice que así estaba bien, aunque en realidad hubiera esperado menos ausencia (afectiva) de su padre. Sin embargo, se dice que Ulf era bromista y hacía payasadas para divertir a Lars. Era la madre quién dominaba la atmósfera del hogar. La madre tenaz y segura de sí misma, se entregaba más bien al laissez faire a la hora de disciplinar o dictar reglas a Lars. Al niño le correspondía decidir si necesitaba ir al dentista, si tenía que hacer deberes o si ya era hora de ir a dormir, es decir, se le dejaba decidir.

El fruto de estas libertades insólitas fue un niño que se sentía todo menos libre, que vivía lastrado por la pesada responsabilidad de tomar todas sus propias decisiones, de pasar a ser un adulto de un momento a otro. “Me aterrorizaba la bomba atómica. Cada noche, antes de dormir, hacía toda clase de rituales para salvar el mundo”. En este sentido me parece que Lars fue desarrollando con el paso del tiempo angustias persecutorias y de aniquilación ,quilacil quiz, donde vivía aterrado y con temor a no ser contenido. Y que por otra parte, no se permitía a sí mismo expresarlo frente a sus padres porque tener miedo significaba ser débil o ridículo, por lo que él mismo debía lidiar con esos demonios internos en su infancia. Me parece que en el fondo esa libertad y realidad, más bien la vivió como algo cruel y duro.

En el plano espiritual, le fueron negadas muchas fantasías a que se acogen los niños pequeños.

“Mis padres se morían de ganas de contarme que Santa Claus no existía. Cuesta ser un niño cuando todo tiene que ser tan explicable y franco. Sólo cuando crecí pude permitirme el lujo de creer en Santa Claus. Me enseñaron que no había ningún significado profundo que buscarle a la existencia. Cuando mueres, te mueres. Una persona no es más que una mezcla de moléculas”. En este sentido, me parece que el cine para Lars fue en la edad adulta, una manera de fugarse de esa realidad tan franca, para lograr fantasear y echar a volar su imaginación, quizás sublimando, a través del cine, lo que no le permitieron hacer en su niñez.

Por si fuera poco, a Lars lo enviaron a la escuela Lundtofte, un lugar que le parecía muy estricto y impropio. Se necesitaba permiso para todo. Lo contrario a lo que vivía en su casa, donde no había reglas o límites de alguna autoridad. A Lars le gustaba mirar a la ventana. “Me sentaba allí cada día con la esperanza de ser un día jardinero, porque fuera solía ver a dos jardineros arrancando malas hierbas. Estaba convencido de que hacer eso era tener toda la suerte del mundo. Ellos hacían justo lo que querían mientras yo estaba allí sentado, sufriendo.”

El choque entre una vida doméstica sin límites y una vida escolar hiperreglamentada fue bastante traumático para él. Además de que en el colegio sufría de Bullying. Lo suyo no eran los deportes ni las actividades físicas, quiso ser boy scout, pero sin éxito. Hasta cierto punto lo tenían como “niño problema” y varias veces lo enviaron al psicólogo.

Ya de adulto, Von Trier ha especulado ante la prensa sobre los efectos que esa niñez presidida por la angustia pudo tener en su desarrollo personal y creativo.

Falto de disciplina en casa y aborreciendo la que le imponían en la escuela, tuvo que inventar sus propios juegos, dictarse sus propias reglas y crearse su propia disciplina interior. “Lo cual puede verse en la enorme disciplina de trabajo que tengo”. “Trabajo sin parar…lo bueno de la situación que viví es que aprendí a tener gran confianza en mi propia creatividad, como si fuera un don que me fue concedido al nacer”. Con esto me parece que de alguna manera rescata el desapego que sus padres tenía hacia con él, y la supuesta libertad que le dejaron permitió ampliar sus horizontes y su criterio. De manera narcisista refiere que él nació siendo así, siendo que así se fue haciendo y construyendo a sí mismo en vista de no obtener una guía de nadie. Puedo intuir que sus conductas traviesas e incluso perversas ya en la edad adulta reflejan sus deseos narcisistas de ser visto y exponer su propio punto de vista, como diciendo “miren como yo me hice a mi mismo, nadie me guió y ahora merecen o deben contemplar lo que yo hice de mi”.

La madre, por su parte, hizo cuanto estuvo en sus manos por cultivar el instinto creador de su hijo, llenándolo de elogios cada vez que dibujaba una línea en un pedazo de papel. A los 7 años llegó a dictar una novela policiaca que sus padres transcribieron. Me parece que los padres tienen una personalidad de tipo narcisista, particularmente la madre, donde más que ver las necesidades del niño Lars, veían en él sus propias necesidades de que fuera un niño culto pero sin afectos, como si fuera una extensión narcisista de los padres. El cine de von Trier por eso me parece que es una manera de expresar aquello que reprimió durante años.

Hacia los 10 años, Lars tomó por primera vez en sus manos la pequeña cámara Elmo 8mm estándar de su madre. De inmediato, se sintió fascinado por todas sus posibilidades mecánicas. Su tío, Borge Host, desempeñó un papel activo a la hora de fomentar su interés por el cine y tenía un papel importante dentro de la escena del cine de esa época. Él transmitió el entusiasmo y la experiencia a Lars a esa edad, por lo que fue para él una figura significativa y con la cual se pudo identificar. Mientras otros niños soñaban con una bicicleta, él quería una mesa de montaje de verdad. Comenzó a presentar documentales y cortometrajes además de iniciar la actuación. Refiere el director con el que actuó que “Era pequeño, frágil, nervioso y “tenía algo”…En muchos aspectos era como un adulto…En su vida él tomaba sus propias decisiones y no se fiaba de nadie. No era especialmente encantador, pero era un buen chico, un chico centrado. Tenía una enorme sensibilidad para la imagen. Lars aseguraba hacer las cosas muy bien, sin embargo parecía que detrás de esa pseudo-seguridad existían grandes temores

que lo paralizaban.”

Me parece que a Lars le faltó ese apego con la madre y también libidinizarlo en ese sentido, si hubo gratificaciones de tipo narcisista pero que Lars quizás las vivió como para la satisfacción de la madre, no para él. De ahí también sus rasgos paranoides dándole la incapacidad para no confiar en los demás y verse solo a sí mismo.

Se idealizaba a si mismo como lo hicieron sus padres. Lars tenía fobia a los caballos pero aprendió a reprimir sus afectos. Decía que “me dan igual”. Hizo algunas películas en esa época con títulos particulares como: “Una experiencia mortalmente aburrida” y “¿Por qué tratas de escapar de eso que sabes que no puedes escapar? Porque eres un cobarde”. Lars aprendió a describir sus afectos en términos de interesante-aburrido, donde no podía hablar de tristeza y alegría porque era cosas “banales y tontas”. Escapar de qué? Me parece que Lars comenzó a formar un superyó rígido y punitivo, y rasgos esquizoparanoides, donde se sentía atrapado  a la vez perseguido.

Lars utilizaba este medio del cine para socializar y al mismo tiempo para ser el líder y organizador del juego. En su reducido círculo de amigos, él decidía qué iban a hacer y cómo iba a hacerlo.

Dejó la escuela en 1970 por decisión propia. Entonces tiene tiempo para leer, dibujar y producir su última producción en 8 mm que se llamaba “La flor”, la cual es una historia de la muerte de un niño, lo cual habla ya de los estados melancólicos en los que desde entonces se encontraba el cineasta. En general en sus películas se muestra el drama, la tristeza, el abandono y la muerte.  “las obras amenazan matar a la flor”. “hay una gran explosión y el niño muere y sangra”.

Las películas del cineasta en mi caso me provocan temor y angustia lo cual quizás habla de la necesidad de Lars de provocar eso por sus propios miedos internos.  Me parece que vive con miedo y de ahí sus constantes fobias y paranoias.

Regresó a los estudios para completar lo que había dejado trunco pero al parecer lo corrieron de la preparatoria. Los maestros decían que era un joven arrogante difícil que se oponía sin parar a todo. Él mismo aceptó después, que se había mostrado imposible y “neurótico” en esos centros de enseñanza. Fue rechazado del servicio militar por sus antecedentes de problemas psicológicos.

Se dedicó también a la pintura donde pintó un autorretrato en 1975 donde predominaban los grises y negros fríos, y evocaban un sentimiento mórbido y obsesivo. El color se limita selectivamente al azul de los ojos y al rojo de la sangre que cae, en una sola gota, en la comisura de los labios. Actualmente continúa pintando y uno de sus cuadros se exhibe en la última planta del castillo de Hillerod, en Dinamarca. Refleja un universo casi monocromático y angustiante, como en sus películas.

En su adolescencia su manera de vestir se le describía como con un aire vago de elitismo decadente, casi fascista.

Intentó entrar a varias instituciones reconocidas y relacionadas al arte, periodismo, teatro y cine sin embargo fue rechazado. Finalmente aplicó para preparatoria nuevamente y aprobó. Refiere que fue sumamente fácil entrar ya que solo tenía que memorizar las normas y estudiar poco.

En la universidad, se matriculó en la Facultad de Cine de la Universidad de Copenhague. A él le apasionaba más que el cine americano, el cine europeo como el neorrealismo. A sus compañeros y maestros, aunque los lograba impresionar con sus conocimientos, les parecía distante pero apasionado, irónico pero sincero. No resultaba fácil llegar a conocerlo. Llegó a ser miembro de la juventud comunista de Dinamarca y se había manifestado y rebelado en distintas instituciones, pareciera como afán de provocar a sus padres para que le pusieran límites, sin embargo al parecer eso no sucedió. Se hartó de esa situación y dejó la política y empezó a dejarse ver con traje y corbata como una nueva provocación.

Él decía que no abrió un solo libro en la universidad y que si no era hablar con su profesor preferido o trabajar en sus propias películas, lo demás le parecía aburrido. Perteneció a un colectivo donde se reunía para comentar propuesta de películas. Pero las películas de Trier nunca fueron objeto de discusión. Él no iba a “discutir” sus películas. Sabía lo que quería, y punto.

Tuvo distintos trabajos para financiarse sus películas, aparte de algún dinero que su madre le daba. Entre sus distintos trabajos que desempeñó, curiosamente, llegó a trabajar una temporada en el hangar de la aerolínea F-16 en Vaerlose.

Este fue prácticamente su único trabajo “de verdad”, que no tuviera que ver con el cine.

Su primera película, “El jardinero de orquídeas” justamente habla de un jardinero, sueño que él quiso realizar estando en la primaria, como manera de evasión y paz, trata de un pintor emocionalmente disfuncional con problemas de identidad especialmente problemas sexuales. Se muestra incapaz de conectarse con un amor, ya sea de manera sádica o afectuosa, termina por fracasar en la vida y en el arte, y tirado en el suelo con las manos ensangrentadas, abandona la esperanza de conectarse con la gente y en cambio se conecta con sus orquídeas, como jardinero. Habla también de personajes judíos, mencionando su encanto hacia sus raíces judías que hablan de sufrimiento y conciencia histórica. Vale la pena recalcar también su imposibilidad o dificultad de conectarse con la gente, lo que muestra también núcleos esquizoides en el cineasta.

Pareciera que el cineasta en sus obras descarga sus propias perversiones y deseos sexuales (a veces sadomasoquistas, a veces de paidofilia, incluso). ¿Será esto sublimación? “En esas películas descontroladas y desprotegidas, sin embargo, se encuentra el núcleo de lo que a ese director le interesa…cuanto más experto sea el director, más autocontrol posee…Un poco pero no demasiado.”

Von Trier entró nuevamente a la escuela danesa de cine para especializarse como director. En su entrevista inicial al entrar ahí dejó claro que si se había presentado allí no era para que le juzgaran sino para que él decidiera si le interesaba quedarse con ellos. Trier siempre intentaba mostrarse de manera distinta, no importando si lo hacía mejor o peor. Parecía que deseaba impresionar y dejar en “shock” o desorganizar incluso al espectador. El profesorado y el resto de alumnos no dudaban de su talento, pero les costaba trabajo entenderse con él. Era un nido de contradicciones: tímido pero provocador, respetuoso para el cine pero también muy seguro de sí mismo. Era franco, engreído y tímido, todo a la vez. Para algunos no era más que un arrogante y un elitista. En la sociedad danesa que consistía en trabajar en equipo y colectivamente, Lars de manera solitaria sobrevivió ante dicho ambiente. Aunque no era el único solitario y problemático de la escuela, siempre hay grandes egos con grandes ambiciones en el mundo del cine. Mostraba siempre una actitud distante, aislado, cuando se le invitaba a reuniones permanecía estático y después se iba sin convivir con nadie, no fue precisamente un tipo divertido. Parecía estar en otro plano de la realidad. Lars ya tenía claro en su mente, qué iba hacer en su vida como cineasta, ya sabía cómo sería “el universo fílmico que iba a crear, para él no existían fronteras entre la idea y su implementación práctica, no le daba ningún miedo tomar decisiones”, según narraba uno de los mejores amigos de Lars de la escuela. Era difícil con los maestros pero con algunos lograba convencerlos de que lo apoyaran para montar sus propias películas. Todos sabían lo que hacía pero lo mantenían en secreto.

Un maestro regañó a los alumnos, incluyendo a Lars, donde harto de su comportamiento les dijo que se comportaban como aristócratas de Sealand, como si llevaran el “von” intercalado entre nombre y apellido. Así nació el nombre de Lars von Trier. Así quiso empezar a darse a conocer en la escuela y algunos pensaban que era broma “Con Lars nadie podía estar seguro de nada”. Esto me trae a la mente la incertidumbre e inestabilidad interna del cineasta, que no demostraba como tal pero que si proyectaba en los demás, sin apegos que le generaran seguridad. Un maestro decía que Trier: “Ni era popular entre los alumnos ni aspiraba serlo”. Mencionaba también que “En su trabajo Trier es muy consciente de lo que busca, y en su momento encontrará el modo de expresión adecuado. Esperen y verán”. Este maestro estaba impresionado de la valentía y la capacidad de mover a los demás y a sí mismo.

Una figura significativa para Lars, y modelo a seguir fue Carl T. Dreyer, cineasta reconocido en Dinamarca. En Dreyer admiraba “la belleza de su estilo” y lo admiraba a él como hombre. “Lo respeto porque siempre fue en contra del espíritu de su época. Respeto mucho a los rebeldes, y para mí, él lo fue. O un mártir, si se quiere. Tuvo que soportar una fuerte dosis de prejuicios”. Dreyer fue para Von Trier su inspiración, un héroe, un modelo y algo así como una indefinible figura mística. Me parece que en cuanto a esto, Lars depositó en Dreyer de alguna manera sus deseos inconscientes homosexuales, dando lugar a admirarlo como lo hacía y también viéndolo como un padre  que sí lo pudo guiar, en un sentido artístico, a diferencia de su padre real. Incluso compró el esmoquin que Dreyer había usado para una película, arropándose con ese manto de la grandeza de su predecesor. Deseaba tener una parte de él dentro de sí y sobre sí mismo, literalmente, como un intento de identificación y deseo de ser guiado. Eso lo llevó también a que sus películas se rueden con cámara al hombro, sólo en contadas ocasiones con una cámara fija. Una de las características fundamentales de este tipo de películas es que se utiliza la iluminación natural y el tipo de edición es imprevisto con algunas escenas y tomas, cortadas en medio del diálogo de los personajes, que no encajan con los tiempos, lo que les da un aspecto documental o informal, para crear un mayor realismo (sobre todo en momentos críticos), aspecto que la crítica puede considerar un método de abreviación.

Por otra parte, ya en la vida actual del cineasta, en el lecho de muerte de la madre, ella le dijo a Lars que Ulf no era su verdadero padre, ya que ella en ese entonces estaba buscando a un hombre con “genes artísticos”. Lars fue a buscar a su padre biológico y este le dijo que cualquier cosa que quisiera con él lo hiciera con su abogado, sintiendose rechazado por él. Lars se divorció de su esposa embarazada y se mudó con una mujer más joven que era la niñera. Así mismo, se cambió al catolicismo.

INTRODUCCIÓN DE LOS INICIOS Y COMENTARIOS Y CRÍTICAS HACIA EL CINEASTA.

La película por la que primero se conoció al cineasta fue por “Rompiendo las Olas” (Breaking the waves, 1996) que hizo su aparición triunfal  en a nivel internacional en 1996.

Lars von Trier es considerado para muchos como un enigma. Es la antítesis del típico cineasta de éxito con mansión en los Angeles y que se la pasa en festivales de nivel internacional, que está en fiestas y que son entrevistados por todos los medios. Lars von Trier no soporta ese “Circo”, según refiere. Casi se diría que esa clase de fama le inspira terror. Se ha dicho que es un genio aunque él no lo considera así, incluso le incomoda aparentemente. Le disgusta explicarse, odia las entrevistas, odia las multitudes. En este sentido, el cine fue quizás lo peor que pudo haber escogido como profesión, debido a lo expuesto que debe de estar inevitablemente. Para una persona como él, que tiende al aislamiento y a no querer ser visto, quizás no fue la mejor opción. Sin embargo, existe en él una parte perversa y exhibicionista.

Lars von Trier es hoy en día el producto danés de exportación cultural más célebre en la actualidad. Quizás sea el cineasta más provocador, impredecible y controvertido del Occidente y quizás el más visionario. Él no ha querido ser el cineasta convencional hollywoodense, él más bien crea sus propias historias.

Aparentemente nada se mueve en el cine danés actual sin que Lars von Trier esté implicado. Se le refiere como un pionero y un reivindicador además de controversial.

En un cineasta que se ha hecho célebre por no participar en el “juego”, participando al mismo tiempo, en un millón de jueguitos, de una manera perversa quizás, embaucando al público, tomándoles el pelo. Él ha contribuido a hacer el cine uno de los valores más exportables de Dinamarca.

Hay críticos que creen haber demostrado al final que es un fraude, diciendo que Lars von Trier “hace películas sin sentido que parecen significar algo”. Que “es un niño mimado que amenaza con largarse del país si no le dejan hacer las cosas como él quiere” y que le importan un bledo los premios cinematográficos que se amontonan sobre él. Dice que es la vanidad en persona (¿narcisista?), que se compara a sí mismo incluso con Edgar Allan Poe. Que lo único que hace es zarandear nuestras emociones para divertirse a su irritante e irónico modo posmoderno: que no podría fingir sinceridad ni aunque le pusieran una pistola en la sien. Lo consideran algunos un embustero fantasioso que bien pudiera habernos mentido acerca de toda su biografía.

Él pareciera sentirse cómodo en el papel de charlatán y menos cómodo se siente en el papel de genio y si a un genio se le considera errático, enigmático y atormentando entonces encaja en ese perfil.

Algunos críticos de sus películas se han inclinado a recibir sus obras con una reflexiva sospecha u hostilidad.  Aparentemente no hay temor en él porque si lo que está en juego es el fracaso o la posibilidad de hacer una “película mala”, no le teme a nada. Puede sonar extraño para alguien que tiene tantas fobias e inseguridades. En cuanto a juicios creativos al parecer no tiene temor, aunque no siempre esté seguro del todo.

Esta audacia, o puede ser indiferencia, es interpretada por muchos como arrogancia y que estas críticas de los escépticos sean para él halagos. ¿Por qué un debutante de veintiocho años se niega a aceptar nada que no sea el más importante precio cinematográfico del mundo: la Palma de Oro del Festival de Cannes, para su primer largometraje (donde el equipo de rodaje era una bola de estudiantes de cine)?

Y cuando gana un premio, ni siquiera suele aparecer para recogerlo. Resulta incluso insultante para muchos. Los daneses lo contemplan como una mezcla de orgullo y disgusto, quizás más de orgullo por ahora, a su eterno niño problemático, al niño que salió de Lyngby al mundo y acabó conquistándolo, aunque en ocasiones de muestras de ser profundamente “antidanés”.

La cultura danesa no es una cultura de escándalos, comparada con los modelos americano o británico. Puede llegar a describirse por fuera, como una cultura enclaustrada y de mentalidad cerrada donde todos saben “cual es su lugar”. Lars von Trier, en muchos aspectos el típico danés, es producto de estas ambigüedades.

En el seno de esa cultura es donde el director, célebre por el apego que siente por su país, funciona y busca su inspiración y sus temas, si no es que la mayoría están vinculados de una u otra manera a su infancia, a su madre tierra.

Existen en la historia personal y en los orígenes de Lars von Trier ciertas contradicciones y paradojas donde no quedan del todo claras. Por ejemplo: ¿Cómo puedes ser un rebelde si tus padres nunca te dictaron reglas contra las qué rebelarte? ¿Cómo puedes rebelarte contra el establishment cinematográfico danés cuando prácticamente desde su primera película de estudiante has sido aclamado como genio, como el salvador del cine danés descendido a la tierra.. y cuando tu eres hoy en día el ícono del cine danés? ¿Por qué arriesgas tanto, si toda tu vida es una desesperada búsqueda de seguridad? ¿Cómo puedes ser provocador viniendo de un país tan tranquilo que en él nadie se puede sentir provocado? ¿Cómo puede un artista en apariencia tan temperamental y disfuncional tomar decisiones que en última instancia han demostrado su magnífico instinto para los negocios?

Respecto a las fobias del cineasta por no poder volar o alejarse de su país natal, me parece que Lars von Trier está lleno de contradicciones. Ya que por un lado, critica a su madre tierra, no se identifica con ella, pero tampoco puede salir de ella, tiene temor a despegarse, como la angustia de separación de la que habla Avelino Gonzalez. Una peculiaridad acerca de von Trier es que tiene fobia a volar, y por este motivo jamás ha salido más allá de lo que se lo permiten las carreteras, lo que ha dificultado su trabajo en las ocasiones en las que sus películas se basan en territorios extranjeros como los Estados Unidos, para lo cual siempre ha recurrido a locaciones en Dinamarca y sus alrededores.

Cómo podemos observar, las figuras femeninas son figuras locas, enfermas, distantes, ciegas incluso, como Björk en Bailando en la Oscuridad, donde pueden dar poco afecto y con las cuales uno no se puede apegar afectivamente. No parece haber mujeres libidinales en su vida, reconociendo de alguna manera que a pesar de que su madre le dio libertad, no le dio quizás lo que él hubiera querido, pero que tampoco pidió: afecto y amor maternal. Aprendió a no apegarse de esa manera, pero si lo hizo a través del cine y de su trabajo, mostrándose entregado y dedicado a lo que más le gustaba que era hacer películas. Finalmente terminó siendo director de su vida y director de cine, pero la segunda sí por elección propia, la primera impuesta por sus figuras objetales.

Lars refiere en entrevista que no es misógino y que tampoco odia a los hombres, como se le ha dicho. Refiere que se identifica más con los personajes femeninos, reconociendo que prefiere a sus actrices antes que sus actores. Los personajes femeninos en sus películas son víctimas, sufren por sentirse culpables o a causa de los hombres. En Rompiendo las olas (1996), Emily Watson sufría brutales agresiones sexuales para salvar la vida del hombre que ama; en Bailando en la oscuridad (2000), Björk se condena a sí misma a la pena capital para asegurar el futuro de su hijo (el filme ganó la Palma de Oro de aquel año) y en Dogville, Kidman interpreta a una rica heredera que va a parar al lugar equivocado huyendo de su padre y termina siendo víctima de una violación masiva.

 

Sus obras principalmente se enfocan a la imagen y a lo visual más que al texto o los diálogos, dejando varias de sus películas, las iniciales sobre todo, en off para así hacer poner más atención en lo visual que en lo auditivo.

En varias de sus películas el tema principal es la angustia, “Nocturne”, por ejemplo, siendo esta un clásico de Von Trier. Constantemente, en sus películas había imágenes de aviones, lo cual guarda relación a su temor a volar, como contrafobia quizás o como expresión de sus miedos a través de controlarlo mediante su cine. Le daba pánico volar, viajar, le daban miedo muchas cosas.

Hay escenas de fatalismo, muerte, claustrofobia y también en ciertos casos de excitación, dejando al público perplejo. Él mismo refiere “Incrementé a propósito la excitación poniendo a los personajes en situaciones extremas”. Lars sabía que algunas películas incomodarían a los espectadores por los temas que tocaba, a veces en relación a la guerra y los nazis. Nuevamente vuelve a provocar a la gente, me parece como una manera de llamar la atención a los nacionalistas, a los mayores, esencialmente a sus padres, de los cuales no se menciona nada al respecto.

Una reseña respecto a sus películas es “Una visión de pesadilla que busca la belleza en la derrota y la descomposición y se expresa con poesía visual”. Para muchos sus películas han resultado indescifrables por “la abundancia de un simbolismo demasiado manifiesto a la vez que completamente hermético” en palabras de un crítico danés. Decía que a Lars no le interesaba en lo más mínimo la claridad narrativa y sus mensajes llegaban de manera confusa.  Él trata de plasmar no solo imágenes y verlas si no recrearse en ellas intentando hacer sentir una atmósfera y buscando lo estético completamente. Sus temas predilectos estaban relacionados al: sadomasoquismo, malos tratos de la infancia, detalles de autopsia, suicidios colectivos, extracciones de ojos y oficiales nazis representados como figuras asimilables a Cristo en escenas de redención sobrenatural. Decía que “una película tendría que ser como una piedra en el zapato”. Y desde luego que lo fue. Era el típico joven que quería provocar y hacer enojar a los mayores. Era obtener una reacción física del espectador.

Lo que Lars von Trier busca es no dejar de explorar y trabajar su propia dualidad, sus escisiones internas. Para él todo es uno, presente, pasado y futuro; infancia, adolescencia y madurez; negocio, arte y vida privada, y en consecuencia exige de nosotros que lo veamos como una totalidad. Y si no “captamos” su mensaje ¿Qué más puede hacer? Su vida misma la ofrece como obra de arte. Lo que pide es el desafío y la sinceridad en los demás, aunque la mayoría le tiene miedo a eso. El autor dice que para poder entender la genialidad y la persona de Lars von Trier primero uno tiene que entrar en contacto con uno mismo. El cineasta ha convertido su propia psicopatología en parte de su popular personaje.

De momento, Anticristo es una película excesiva que dejó saciados a sus incondicionales.

Sinopsis: Una pareja sumida en el dolor por la pérdida de su bebé, se retira a una

cabaña perdida en medio del bosque, llamada ‘Edén’, con la esperanza de que el contacto con la naturaleza sane sus patologías emocionales y su tambaleante matrimonio. Pero la naturaleza sigue su rumbo y las cosas no van como hubieran deseado.

Hay escenas controvertidas: ablación de un clítoris, orgías sangrientas, piernas atravesadas por una broca… Para algunos, un descenso a los infiernos de la mente. Para otros, simple boutade de un niño mimado. Hay escenas de las películas del cineasta que podrán parecer o son, más bien aterradoras y que quizás se le pudo haber pasado un poco la mano en cuanto a escenas gráficas de sexo y violencia sin embargo el mismo artista refiere que “quizá es que hay que buscar el origen de todo ello en el subconsciente. Puede ser que eso suceda en ese lugar. Lo contrario es confundir su sentido de culpa por la muerte de su hijo con su sexualidad.” Refiriéndose a una escena de la película de “Anticristo” donde la protagonista se mutila sus genitales. Me parece que el director logra plasmar gráficamente y visualmente en sus películas aquellas las fantasías y temores que existen en la mente humana, lo que para muchos podrían ser solo escenas aterradoras.

El cineasta en sus entrevista ha hablado respecto a los psiquiatras y profesionistas de la salud mental, donde él mismo acepta que en el personaje principal de la película “Anticristo” que es un psiquiatra y terapeuta, plasma sus propias fobias y su propia experiencia con los tratamientos que ha seguido “No tengo problema en hablar de mis “debilidades” mentales.” Refiere que a él le ha funcionado la psiquiatría.

Lars von Trier intenta plasmar no solo paisajes físicos si no también psíquicos, o mentales, como llamaría él. El mundo interno de la protagonista de “anticristo” se encuentra invadido por la angustia de aniquilación y de muerte, donde percibe a la cabaña donde habita como “la iglesia de Satanás en la que el caos reina”. Vive el bosque donde se encuentran como amenazante y caótico donde “La naturaleza es un solar de sufrimiento y muerte”. Esto le ocurre debido a las alucinaciones y delirios que sufre a raíz del quiebre psicótico que parece tener por la muerte de su bebé. (Psicosis post-parto). Y esto me parece que también habla del mundo interno, no solo de los personajes del cineasta si no del cineasta mismo: caótico y complejo.

En junio de 1989 Lars von Trier se describió a sí mismo en una entrevista como “un melancólico danés masturbándose en la oscuridad ante las imágenes de la industria del cine”. A pesar de que buscaba una audiencia más amplia con películas de habla inglesa, consiguió, gracias a su éxito, el renacimiento del cine escandinavo.

Conclusión:

Puedo concluir que a pesar de no tener del todo clara la psicopatología del cineasta, pude darme cuenta de la relación tan estrecha que existe, a partir de indagar en su biografía, entre su mundo interno y sus películas, en las cuales plasma sus propias fantasías, deseos y miedos, llenando sus películas de simbolismos y afectos que solo através de sus películas se permite expresar. Y que en el caso de estas dos películas que expongo, habla de sí mismo, específicamente de la depresión y el dolor por el que estaba pasando en esos momentos de su vida.

Filmografía

  •  Ochidégartneren (The Orchid Gardener) (dirección, guion, edición, cinematografía, actuación en el papel de Victor Morse) (1977)
  • Menthe – la bienheureuse (dirección, guion, edición, cinematografía, actuación en el papel del conductor) (1979)
  • Nocturne (dirección y guion) (1980 – 1981)
  • Den Sidste Detalje (The Last Detail) (dirección) (1981)
  • Befrielsesbilleder (Image of relief) (dirección y guion) (1982)
  • Forbrydelsens Element (El elemento del crimen)] (dirección, guion, actuación como Schmuck of Ages, operador de cámara de la segunda unidad) (1984, primera parte de la trilogía Europa)
  • Epidemic (dirección, guion, edición, actuación como Lars/Dr. Mesmer) (1987, segunda parte de la trilogía Europa)
  • Medea (dirección y guion) (1988) (TV)
  • Europa (Zentropa) (Dirección, guion, guion de filmación, actuación como judío) (1991, tercera parte de la trilogía Europa)
  • Riget (The Kingdom) (dirección, guion, actuación como él mismo) (1994) (miniserie de televisión)
  • Rompiendo las olas (dirección y guion) (1996, primera parte de la trilogía Golden Heart)
  • Riget II (The Kingdom II) (dirección, guion, actuación como él mismo) (1997) (miniserie de televisión)
  • Idioterne (The Idiots) (dirección, guion, cinematografía, actuación: voz de entrevistador) (1998, segunda parte de la trilogía Golden Heart)
  • D-dag (dirección) (2000) (televisión)
  • D-dag – Lise (dirección) (2000) (televisión)
  • Bailando en la oscuridad (dirección, guion, operador de cámara, letra de canciones: Cvalda, In The Musicals; con Björk, Mark Bell, Sjón; I’ve Seen It All, Scatterheart, 107 Steps y New World, con Björk y Sjón) (2000, tercera parte de la trilogía Golden Heart)
  • D-dag – Den færdige film (D-dag – Editors Cut) (dirección) (2001)
  • D-dag – Den færdige film (D-dag – Editors Cut) (dirección) (2001) (televisión)
  • Dogville (dirección, guion, operador de cámara) (2003), primera parte de la trilogía U.S.A.)
  • De Fem Benspænd (´Las cinco condiciones´, con segmentos de la película The Perfect Human: Avedøre, Denmark) (dirección, guion, actuación, como el Obstructor) (2003)
  • Manderlay (dirección, guion) (2005), segunda parte de la trilogía U.S.A.)
  • El jefe de todo esto (Direktøren for det hele) (2007)
  • Anticristo (2009)
  • Washington (no ha sido producida hasta ahora, tercera parte de la trilogía U.S.A.)
  • Melancolía (2011)
  • La Ninfómana (2013) (En producción)

Bibliografía

  •  Stevenson, Jack: “Lars von Trier”. Editorial Paidós Sesión Continua. Edición en Español. España, 2002.
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Imagen: Morguefile/Mconnors

 

 

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