Autor: Tania Estrada Palma

El trabajo con el paciente no solo se enfoca a lo qué le pasa, o a lo que le aflige, sino que conlleva a una revisión de sus relaciones personales más significativas y va más allá, explora sus creencias, sus fantasías y sus ideales.

Es decir, el psicoanálisis trabaja con la realidad y con la fantasía del analizado “Lo que Es, lo que Fue, lo que le gustaría Ser”

Entendemos realidad como la externa, en psicoanálisis también

consideramos la realidad interna, y la fantasía es parte esencial de esta realidad psíquica interna.

“La palabra alemana que se traduce por fantasía es phantasie, que significa… imaginación”. [i] Es: “lo que yo me imagino de mi mismo, de mis gentes, de mi mundo”, representado a nivel consciente e inconsciente.

Hay dos tipos de fantasías: [ii]

1. Las fantasías de sueños diurnos para los deseos irrealizables, que compensan la realidad y que pueden  ser utilizadas como defensa en una situación de conflicto.[iii]

2. Y Las fantasía creadoras, que preparan para la acción e que buscan incidir en la realidad externa. 

Hoy quiero hablar de como trabajar con las fantasías, es abrir un espacio para “desear”, es transformar la realidad interna y externa. [iv]

Llegó un día a mi consultorio una mujer dulce y cálida,  a la que llamaremos A, argumentando que se echaba a perder las oportunidades y que requería de la opinión de los demás para saber si estaba bien o estaba mal pues se sentía muy indecisa.

Quería ser ella misma pero constantemente cedía a los deseos de los demás, ya que no estaba segura de lo que ella quería. En aquel momento vivía en casa de sus padres, mantenía una relación estable de pareja, trabajaba en varias actividades y no estaba titulada.

Consideraba que sus padres la habían sobreprotegido, pero sentía que era tiempo de volar del nido. La separación era vivida como un acto de rebeldía, buscaba un pretexto para pelearse, dejarse de hablar e irse. Lo que la hacía sentir muy agresiva y culpable.

Para la tesis había aceptado un tema sugerido por su director pero de alto grado de dificultad, enfrentándose a que ningún académico podía guiar su investigación. Su reproche constante es no haberle dicho que no, y ahora después de varios enfrentamientos el tutor resultaba estar muy molesto y bloqueaba su trabajo constantemente.

En sus relaciones sociales, incluyendo al novio tenía la sensación de que abusaban de ella por “buena”, a todo decía que sí, para no tener problemas, pero le molestaba que no era parejo, por que cuando se trataba de ella entonces los demás no estaban dispuestos a ceder.

El conflicto central que enfrentaba era cómo ser ella misma, en su fantasía opinar era concebido como un ataque a los demás y no estar de acuerdo significaba un acto de desobediencia, por lo que el castigo implicaba que la dejaran de querer.  Entrampada en este laberinto A se estancaba entre pelear por ser ella misma y quedarse sola o anularse y ceder para poder estar con los que ama.

Se trabajó la manera en que esta posición de “no saber qué quiere” la salvaguardaba de “desear”, evitando así tener que expresarlo y confrontarse con el otro, lo que representaba en su fantasía, un acto de egoísmo ya que tenía que pasar por encima del otro, el cual reaccionaría con mucho enojo.  

Afortunadamente la realidad no funcionó así y al expresar su opinión, nadie dejó de quererla, simplemente la querían convencer.

En su fantasía la querían cambiar y manipular y lo doloroso era sentir que no la aceptaban y que no la querían como era.. La forma que encontró para manejar esta situación fue distanciarse para que no se metieran con ella.

Evidentemente esta fantasía de manipulación basada en la desaprobación invadió también el espacio analítico y sentía que algunas intervenciones tenía por intención transformarla conforme a mis deseos; contrarestaba esto con sus ausencias constantes, sus olvidos y sus equivocaciones sobre las sesiones. Es decir, se distanciaba de su analista al igual que de sus padres, novio y amigos, protegiéndose en su fantasía de esta metamorfosis a la que queríamos someterla.

En cierta medida ella tenia razón, no era sólo su fantasía, el propósito del análisis era modificar su sensación de sometimiento, pero el deseo de cambiar era de ella, no de los otros. El trabajar con todas estas fantasías le posibilitaba reconocer sus deseos frustrados, sus enojos, sus tristezas y sus desacuerdos. Estos afectos la hacían sentir agresiva y ella no era así, ella era dulce y obediente, ¿qué le estaba pasando? Sentía que él análisis la volvía “enojona”. Pero resultaba verdaderamente reivindicador poderlo decir a su analista, poder expresar su desacuerdo y cuestionar. Finalmente se establecía un puente con su analista donde contaba con la certeza de ser aceptada, el análisis se transformo en una especie de lugar de práctica para expresarse, opinar, hablar de quién era, quién había sido y quién quería ser … “podía expresar su Verdadera opinión”.

El trabajo sobre sus fantasías le permitió comprobar en la realidad que su opinión y deseo no destruyen al otro ni la condenan al desamor, ha podido enfrentar los desafíos hablando sin tener que recurrir a huir para ser ella misma ni a someterse para no perder a quien ama.

Lo que esperamos es que a través del psicoanálisis el paciente pueda disminuir su sufrimiento y logre una mayor adaptación a la realidad, ¿cómo?  Analizando sus fantasías, desde las más terribles hasta las más sublimes, y separando la parte real de la fantasía de la parte conflictiva, en un espacio que permita salvaguardarlo de la acción, por un lado; y por otro, un lugar que promueva generar fantasías creadoras, que le posibiliten prepararse para la acción y la creatividad.

Logro hablar con sus padres y contrario a sus fantasías la apoyaron en su cambio de casa, se restableció la relación y ella es capaz de controlar el temor de compartir sin pensar que la van a calificar o a querer cambiar. Se siente respetada y querida, entendiendo que sus padres le dan “consejos” que ella puede o no tomar.

En cuanto a la tesis, pudo manejar a su director sin más enfrentamientos, tomó sus propias decisiones en cuanto a delimitar su investigación y realizó su examen profesional de manera satisfactoria para sí misma.

En su trabajo profesional, ha podido encontrar contratos temporales que impactan favorablemente en su currículo y sigue incursionando en las diferentes áreas que ofrece su profesión.

La historia de A, como muchas otras personas en este grupo de edad, nos deja ver cómo el desafío de dejar la casa, titularse y convertirse en una profesionista, representa la búsqueda de su identidad y nos muestra como a través de los peligros imaginarios y de vencer las dificultades reales se puede descubrir al verdadero ser.

En muchos mitos esto queda representado por la lucha del héroe contra el dragón. El héroe representa el impulso humano de abandonar lo  acogedor del hogar y aventurarse en territorio desconocido e incluso peligroso, un viaje interior hacía sí mismo.

Los dragones son símbolo de codicia humana, del caos y de la destructividad. Enfrentar al dragón sugiere domesticar la agresividad humana y convertirla en compasión.

Para finalizar uno de los logros más importantes, a mi parecer, es que hacer su propia vida, pensar en lo qué quiere y en qué le gusta, ya no tienen sabor a culpa y egoísmo si no a un trabajo personal, donde la fantasía como marco para el deseo le abren la puerta para vincularse con la realidad de manera distinta.

“Es vencer al dragón interno y permitir la auténtica manifestación de su ser, alcanzando progresivamente la anhelada autonomía”


Bibliografía

  • [i]  Laplanche, J. y Pontalis. Diccionario Temático. 1era. España. Paidos Lexicon 1993.
  • [ii] Fenichel  Otto.  Psicología, Psicoanálisis y Psiquiatría. 3era. Ed. España. Paidos. Psicología Profunda. 2005
  • [iii] Segal, H. Introducción a la Obra de Melanie Klein. 1era. Buenos Aires. Paidos Psicología Profunda. 2005
  • [iv]  Zizek, S. El acoso de las fantasías. 1era. Buenos Aires. Siglo XXI Editores. Psicología, Psicoa

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