Estamos muy contentas de compartirles la última publicación de la SPM, pronto les informaremos como pueden descargar el libro en su versión en línea o en papel. Mientras tanto les dejamos aquí una probadita de lo que encontrarán…

 

Introducción, por Luisa Rossi.

 

A raíz del confinamiento por la pandemia del SARS-CoV-2, la directiva de la Sociedad Psicoanalítica de México tuvo la iniciativa de formar pequeños grupos de socios para hablar de la pandemia no solo desde la mirada del psicoanálisis, sino también desde la salud mental en general, de la salud física y de nosotros mismos, si era el caso.

Así, a finales de marzo llegó por escrito la invitación para incorporarnos los miércoles a las 20:00 horas, a través de la plataforma de Zoom, al primer grupo llamado Foro virtual. El grupo se formó casi de inmediato y empezó a trabajar el 31 de marzo. En abril salió una segunda invitación para formar otra reunión bajo la coordinación de Elena Cañizo y el 22 del mismo mes inició nuestro Grupo de reflexión. Estuvo integrado en sus inicios por diez psicoanalistas; a las pocas semanas algunas no regresaron, otras más se agregaron y, sin premeditarlo, nos juntamos doce mujeres para hablar con libertad, sinceridad, honradez, cordialidad y espontaneidad de todo aquello que nos inquietaba. Una característica digna de mencionar sobre este grupo es que pertenecemos a doce generaciones de analistas de muy diversas edades, con una mirada particular sobre el acontecer cotidiano; nuestro talante para entender, sentir y pensar es di- verso. De ahí el valor de nuestras reuniones: el enriquecimiento grupal.

La primera propuesta de trabajo vino de la Dra. Sara Rodríguez: “…hacer un equipo de trabajo que se llamara Grupo de reflexión de mujeres psicoanalistas en tiempos de la pandemia COVID-19”. La idea principal era que cada una de nosotras utilizara el material del grupo para reflexionar, desde la teoría de género y psicoanálisis, sobre temas como: maternidad, cuidado del hogar, lo económico, lo femenino, la sexualidad, la corporeidad, la dinámica grupal, etcétera. Las primeras sesiones se grabaron, sin embargo no se continuó por ese camino porque los temas generales de la pandemia ocupaban todo nuestro espacio mental.

Después de algunos encuentros, pláticas o reuniones quincenales en martes por la noche, y tras consultarlo con nuestro presidente en funciones, Dr. Alejandro Beltrán, a principios del mes de mayo me propuse compilar un libro cuyo objetivo fuera que cada una de nosotras escribiera un texto sobre la pandemia. La idea era asentar todo aquello que sentíamos, describir a grosso modo algunos rasgos patológicos, apuntar lo que observábamos desde la escucha psicoanalítica, familiar, social, anotar lo que nos parecía importante y comunicarlo.

Las reglas fueron muy claras: entregar el artículo a más tardar el 1 de agosto, usar un lenguaje coloquial, poca bibliografía y no mayor de 30 cuartillas. Se trataba de solo escribir y dejarnos llevar por lo que estábamos viviendo, dejar que los dedos se movieran libremente en el teclado con el firme propósito de que, en un futuro no lejano, el texto pudiera ser leído por cualquier persona. Y que esa persona pudiera sentirse identificada y al mismo tiempo acompañada.

Partimos de la premisa: “a todos nos pasa lo mismo”. En mayor o menor grado, conocemos personas que se han enfermado; hemos perdido familiares, amigos, conocidos. Estamos en proceso de duelo continuo y trabajando en línea con todos los retos que el método cibernético presenta.

Nuestro Grupo de reflexión está integrado por las siguientes autoras: Alicia Briseño, Rosalba Bueno, Elena Cañizo, Paola Hamui, Tanny Levy, Laura López, Aura Lorenzo, Daniela Morábito, Guadalupe Portal, Sara Rodríguez, Maite Sainz y yo. En las reuniones, no siempre estamos ni hablamos todas; al juntarnos, el grupo nos da cohesión, pertenencia; el vernos nos ayuda a reflejarnos en la otra; nos reímos, compartimos fotografías familiares, artículos… Y nos apoyamos, como sucedió cuando algunas estaban por tirar la toalla debido al exceso de trabajo y luchaban por tener tiempo para escribir. Todas lo logramos. Escribir no es una labor titánica, pero hacerlo en tan poco tiempo sí lo es porque nuestro trabajo cotidiano aumentó. Reconozco y agradezco el esfuerzo y entusiasmo de nuestro Grupo de reflexión.

Este libro es la primera reseña de la pandemia del SARS-CoV-2 COVID-19. Falta mucho por escribir, por contar, aún no vemos el fin. Dentro de un año, tal vez tengamos otra visión y presentemos la segunda parte.

Por último, pero en primer lugar, como siempre, quiero agradecer la colaboración de la Dra. Mabel Burin, Doctora Honoris Causa de nuestra Sociedad de Psicoanálisis y Psicoterapia por escribir el prólogo, por interesarse en nuestro trabajo y comentar de manera individual cada artículo, por embarcarse con nosotras en esta aventura editorial, por su ENORME con mayúsculas, generosidad. GRACIAS a nombre de todas.