El estilo de vida Swinger desde un punto de vista psicoanalítico

Autor: Valeria Moreno

Swinger

•     La palabra swing significa oscilar, cambiar, balancearse.

•     El fenómeno comenzó aproximadamente en 1950 y le llamaban “wife-swapping” (intercambio de esposa).

•     También se refieren a ello como “thelifestyle” (el estilo de vida).

•     Los primeros registros dicen que comenzó con parejas de la milicia en California que se reunían en lugares llamados “key clubs”, donde los esposos echaban sus llaves en el centro de la habitación y del montón las esposas sacaban una de ellas y eso indicaba cuál iba a ser su pareja sexual de la noche (McGinley, 1995).

¿Qué es el swinging?

•     Es una actividad sexual que se vive en pareja con al menos una persona más (Bartell, 1971).

•     El sexo es visto como algo recreacional, como una actividad social más.

•     Usualmente se practica con otra pareja swinger y la actividad se lleva a cabo en presencia del cónyuge.

•     La monogamia existe a nivel emocional.

•     El enfoque principal se encuentra en la relación de pareja.

•     La honestidad y el compromiso son valores que se encuentran por encima de cualquier cosa, incluyendo la fidelidad sexual (O’Neill & O’Neill, 1972).

•     Los swingers claman que esta actividad mejora la relación a nivel emocional y sexual porque remueve el inherente secretismo y deshonestidad de los deseos naturales por tener variedad sexual, ya que con ello se permiten explorar juntos las fantasías sin culpa ni engaño (McGinley, 1995).

•     Es diferente que los matrimonios o relaciones abiertas que únicamente promueven el amor no posesivo y la tolerancia a la infidelidad de la pareja (O’Neill and O’Neill, 1972).

•     Es diferente al poliamor donde varias personas se aman al mismo tiempo (Wesp, 1992).

Justificación

•     Es un fenómeno interesante debido a que intenta combinar la sexualidad no monógama con la monogamia emocional, lo cual es algo que se aparta completamente del modelo del amor romántico de occidente.

•     Porque parece ser una “solución” para algunos ante la crisis matrimonial.

•     Porque cualquier intento de redefinir el amor y las relaciones es propio de nuestro campo y debe ser considerado.

Reglas Swinger

•     Cada pareja ajusta su propio conjunto de reglas de acuerdo a sus necesidades.

•     No se permite desarrollar ningún vínculo emocional con los miembros de la otra pareja, es decir, uno a uno. Aunque en ocasiones se desarrolla una amistad entre los cuatro.

•     Se requiere del consentimiento de ambos.

•     Todo se practica en presencia de la pareja, aunque algunos practican el “clóset swinging” que implica que cada pareja está en cuartos diferentes.

•     Se favorece la bisexualidad femenina.

•     Uso de condón obligatorio.

•     No siempre se llega al “intercambio total”.

•     Al coito le llaman “intercambio total” y a interacciones de menor intensidad “intercambio parcial”.

¿Cómo funciona?

•     Las actividades se llevan a cabo en fiestas y clubes swingers.

•     Las citas y los contactos suceden principalmente en redes sociales especializadas en el tema. Ahí las parejas suben fotos sobre ellos (pero principalmente de la mujer) y después de la cita las parejas se evalúan mutuamente.

•     Una vez que hacen la cita se conocen cara a cara en algún lugar público (restorán, bar, centro nocturno, etc). Y de ahí deciden si se va realizar el “intercambio”.

•     Algunas parejas tienen como regla salir sólo una vez con cada pareja.

Características de los Swingers

•     Usualmente lo practican parejas casadas o de largo plazo.

•     El promedio de edad de inicio es a los 40 años (Jenks 1985).

•     Generalmente son de clase media en adelante, son profesionistas y  ocupan puestos directivos. (Levitt, 1988).

•     Suelen haber tenido crianzas estrictas, muy tradicionales y/o religiosas.

•     Por lo general son personas que se casaron jóvenes.

•     Se calcula que el 80% de los swingers tienen hijos.

•     El promedio de  matrimonios que lleva una persona swinger es de 1.5

•     Según casos estudiados, las mujeres swingers se ubican lejanas de aquellos ideales de “libertad” propuestos por algunas teorías; justamente, lo más interesante, es que a pesar de la aparente libertad ligada al intercambio sexual, ellas aun se inscriben en ese marco cultural de vertiente tradicional (Gómez & Martínez, 2009).

•     Usualmente, después de cierto número de experiencias swinger, las parejas comienzan a sentirse incómodas por la falta de intimidad y la fascinación por la variedad sexual comienza a disminuir (Felton, 1984).

Población

•     Según la NASCA (North American Swing Club Association) el 15% de las parejas en E.U. en algún punto incorporaron el swinging a su matrimonio. (McGinley, 1995)

•     Hunt (1975) y Weiss (1983) estimaron que del 2% al 4% de las parejas casadas lo han experimentado de manera ocasional.

•     Bartell (1971) estimó que el 1% de las parejas lo ha practicado.

•     Podríamos pensar que va a la alza debido a los años en los que estas investigaciones fueron realizadas y al incremento del uso de redes sociales en internet. Incluso en Facebook existe la posibilidad de seleccionar el estatus de “una relación abierta”.

Factores por los cuales una pareja se vuelve swinger

•     Diversos modelos basados en el desarrollo del matrimonio han demostrado que entre los 3 años y los 7 años de matrimonio se necesita aumentar el grado de estimulación sexual para producir el mismo nivel de excitación que anteriormente se conseguía con facilidad (King 1996).

•     La edad promedio en la que inician los swingers es a los 40 años, lo cual coincide con la crisis de la mediana edad. En  donde se presenta la adolescencia de los hijos, envejecimiento de los padres, el cuestionamiento de los logros, la percepción de los roles como estrechos y limitados, la elaboración del propio envejecimiento, la monotonía en la pareja, etc.

•     En este momento aumenta la posibilidad de infidelidad y de divorcio.

•     En México, la edad promedio de los hombres al momento de divorciarse es de 37.8 años y de las mujeres de 35.2 años. (INEGI 2007).

•     Estas parejas llegan a un punto donde prefieren experimentar y “arriesgarse” con esta práctica sexual a que tomar la decisión de divorciarse.

•     En la gran mayoría de los casos el hombre es el que propone llevar un estilo de vida swinger con la pareja (Gilmarin, 1977).

•     Según los casos estudiados por Gómez y Martínez (2009), lo que al parecer motivó la curiosidad por lo Swinger, fue siempre algún tipo de tropiezo en la vida sexual de los sujetos del cual derivaba una fuerte angustia, particularmente una angustia masculina movilizada por una pregunta que podemos representar en: ¿Cómo goza una mujer?

•     Es una inquietud por los límites de la satisfacción sexual en las mujeres.

•     Se pudo observar con claridad cómo el desencuentro con el otro es lo que viene a hacerse central en la búsqueda de tapar lo que fracasa en la relación y que, en los casos estudiados, derivó en el estilo de vida Swinger como aquello que parecía abrir una posibilidad de velar esa falta de armonía, ese tropiezo. (Gómez & Martínez, 2009)

•     Actualmente vivimos en un entorno que constantemente nos invita a disfrutar los placeres del ello (pornografía, publicidad, etc.), lo cual apela a nuestro narcisismo, grandiosidad y fantasías de omnipotencia. Con esto la tolerancia a la frustración baja y se vuelve más complicado mantener un matrimonio “leal”, sabiendo que nuevas posibilidades sexuales se encuentran a nuestro alcance (Strean, 1976).

Aspecto psicodinámico

•     Como sabemos, la conducta sexual de las personas está determinada por múltiples factores que usualmente están enraizados en fantasías y deseos de la infancia. (Felton 1984)

•     Lo que se ha observado en pacientes swingers que acuden a tratamiento psicoanalítico es que existen diversas psicodinamias que incluyen fantasías incetuosas, exposición a la escena primaria, dificultades en la separación individuación, conflictos superyóicos, inhibiciones sexuales, deseos homosexuales, compulsión a repetir y reelaborar conflictos Edípicos. (Felton 1984)

•     La práctica swinger puede ser utilizada como una defensa ante una depresión subyacente. (Felton 1984)

•     También puede ser una manera de negar la competencia, rivalidad, deseos sadomasoquistas y hostilidad a través de la acción. (Felton 1984)

•     Un intento de reestablecer el sentido de valor y la autoestima. (Felton 1984)

•     La fantasía incestuosa es muy clara en el estilo de vida swinger, pues es una atracción desbordada o incluso un enamoramiento hacia alguien “no disponible” o casado, es llevar a cabo una relación prohibida.

•     Las fantasías incestuosas pueden estar encubriendo otros aspectos del Complejo de Edipo como el temor al daño orgánico. Un hombre con temor a la castración pone a prueba constantemente su virilidad accediendo a actividades promiscuas (Strean, 1976).

•     Cuando existen conflictos respecto a la bisexualidad, la mujer intenta compensar la falta de pene y desea castrar a la pareja, a través de mostrar una “feminidad” exacerbada con encuentros sexuales con otros (Strean, 1976).

•     Existe un alto grado de hostilidad, agresión y competitividad hacia la propia pareja y hacia la persona del mismo sexo (el compañero sexual del cónyuge). Sobre quién da mayor placer, quién es más atractivo, quién es más seductor, quién coquetea más, etc.

•     En varios casos de swingers se reporta una alta rivalidad y competitividad hacia los hermanos durante la infancia, la cual se traslada a esta forma de relacionarse en pareja en la edad adulta. (Moulton, 1972).

•     A la par existe una atracción homosexual hacia el acompañante del cónyuge, en algunos casos esto habla de fenómenos más regresivos. (Felton 1984)

•     En ciertos casos ello ha sido interpretado como un deseo de cercanía con el padre del mismo sexo, que fue percibido  frío y distante. (Felton 1984).

•       La práctica swinger también puede ser un intento desesperado por desafiar y separarse de los valores y reglas de los padres, los cuales fueron aceptados sin valoración alguna.

•     Cuando existen problemas relacionados con la simbiosis y la dificultad de separarse, la actividad swinger da la sensación de autoproclamar independencia y autonomía, de “romper” temporalmente con la atadura simbiótica (Strean, 1976).

•     Cuando existe una gran ansiedad relacionada a los encuentros sexuales, la persona puede defenderse de ella a través de la práctica de tríos. El sujeto se coloca en una posición casi observadora, de esta manera se encuentra protegido del daño y la retaliación, esta fantasía es carácterística de la exposición crónica a la escena primaria (Myers 1979).

•     Se ha observado que los swingers que acuden a tratamiento psicoanalítico usualmente presentan una intensa lucha con un superyo punitivo y también que su crianza fue sexualmente represora. (Felton 1984).

•     Cuando el sujeto proyecta el superyo en su pareja, en un inicio intenta complacer y seducir como lo hacía con los padres, sin embargo, con el tiempo empieza a resentir esta posición de devaluación y control e intenta revelarse ante ello a través de la infidelidad o de proponer llevar a cabo el swinging (Strean, 1976)

•     El sexo pude estar siendo utilizado como un herramienta para crear dependencia o para satisfacer necesidades de poder y venganza. (Moulton, 1972).

•     Mujeres que dejaron de presentar anorgasmia al ser infieles o entrar en relaciones abiertas, durante análisis surgió una relación entre el orgasmo y perder el control frente a su pareja. De manera que  tener relaciones sexuales con otros les daba una sensación de empoderamiento y llegaban al orgasmo (Moulton, 1972).

•     Cuando el sujeto busca en su pareja a un padre o madre omnipotente suele enfrentarse a que la sexualidad conyugal se asocie con el incesto, lo cual es terriblemente amenazante, lo vive como un acto prohibido y repugnante. Es aquí cuando el individuo busca objetos más seguros y gratificantes fuera del matrimonio. (Seidenberg, 1967).

•     En estos casos el paciente vive la sexualidad conyugal como algo insoportable, donde es controlado y debilitado, de la misma forma que un niño se sentiría si tuviera sexo con alguno de sus padres, con un adulto (Strean, 1976).

•        Según Kernberg (1979) la personalidad narcisista se caracteriza por la imposibilidad de mantener vínculos que combinen genitalidad y ternura, ya que no hay intimidad ni integración objetal y en casos más benignos de personalidad narcisista es caracterizada por la promiscuidad sexual.

•     Freud (1908) señaló que no por haber silenciado durante mucho tiempo el deseo de goce sexual, las mujeres habían renunciado a él. De manera que en su época, ello encontró finalmente su manifestación a nivel de síntomas en el cuerpo, y que hoy parece implicar al otro sexo, en donde estas mujeres al dirigirse a su pareja provocan en ellos la pregunta acerca de cómo goza una mujer. (Gómez & Martínez, 2009).

•     En este estilo de vida hay una búsqueda por velar lo que no funciona entre la pareja, más ya no se trata de una búsqueda marcada por la represión del deseo característica del siglo XIX y XX, sino ligada a los imperativos propios de la exaltación del “debes gozar” (Gómez & Martínez, 2009).

El papel de los celos en el estilo de vida Swinger

•     Los O’Neill (1972) proponían la hipótesis de que la discusión abierta y honesta de las fantasías y deseos calman y minimizan los celos, sin embargo, esto no ha sido probado en la observación clínica.

•     Algunos historiadores creen que los celos son un producto del sistema patriarcal monógamo. Ya que anteriormente, en la época neolítica en la cual había una poliandría  matriarcal donde las mujeres podían tener varias parejas sexuales, no había cabida para los celos como los entendemos ahora. De manera que podrían ser vistos como consecuencia de la dominancia masculina (Seidenberg, 1967).

•     Desde el punto de vista psicoanalítico los celos infantiles hacia la madre se extienden a la adultez y tienden a producir la monogamia, mientras que el conflicto Edípico hace difícil que ello se mantenga (Horney, 1928).

•     Según Gómez & Martínez (2009), el intercambio sexual es una búsqueda centrada en el deseo de reconocimiento masculino de la función sexual, incluso aunque esto signifique renunciar a la exclusividad en el goce, en la espera de que esta concesión asegure el mantenimiento del lugar que él ocupa en tanto ser amado.

•     De manera que podríamos pensar que la ansiedad y angustia respecto a la sexualidad y la intimidad es más fuerte que los celos. O también, que estos se manifiestan a través de la fuerte competitividad que existe entre la pareja.

Caso Octavio y Penélope

•       Penélope descubre que su Octavio  le era infiel, razón por la cual toma la decisión de dejarlo luego de “soportar” durante algún tiempo la situación. Durante ese período de separación, Penélope accede a encuentros sexuales con otros hombres.

•     Octavio era el primero y único con quien ella había sostenido relaciones sexuales. Tras estos encuentro se da cuenta que ellos tenían cosas que le faltaban a él y que ellos podían sostener durante un tiempo mayor el encuentro sexual, por lo que llegó a la conclusión que ella no tenía nada “mal” . Que en efecto  los hombres “se excitaban demasiado” con ella, pero  este síntoma (eyaculación precoz) parece haber sido más evidente en su esposo.

•     Octavio veía la eyaculación precoz como un problema de Penélope: “con ella no funcionaba, no me complacía” debido a que el síntoma no era evidente en sus experiencias sexuales con otras mujeres.

•     Deciden estar juntos otra vez y Penélope hace saber a Octavio sobre sus experiencias y su sospecha de que el síntoma era algo de lo que él debía hacerse cargo. Esto genera en él una angustia como resultado de sentirse responsable por la insatisfacción de su esposa.

•     Octavio intentó controlar su síntoma, pero resultó imposible, la manifestación del síntoma se exacerbó al igual que su angustia.  Con el fin de buscar formas de apaciguamiento, deriva en una búsqueda de cosas para él “novedosas”. En internet se encuentra con espacios Swinger y decide, luego de proponerlo a su esposa, inscribir su perfil en el sitio web.

•     Eligen a una de las parejas y esta elección tiene una particularidad, pues luego de acceder a la cita, se enteran que otras personas que ya habían intercambiado con ellos, definían la experiencia como poco agradable, y “que estar con ella era como estar con una muerta”.

•     Finalmente Octavio y Penélope califican la experiencia como satisfactoria y le atribuyen un reavivamiento de su sexualidad.

•     El síntoma disminuye justamente como consecuencia de la falta de manifestación de la insatisfacción, es decir, que en dicha mujer “muerta” no hay ese exceso de demanda de satisfacción que coloca a Octavio en la posición de angustia con su esposa. Por lo que para él el intercambio tuvo un efecto de apaciguamiento, donde esa insatisfacción que ella manifestaba no era algo que se dirigía a él de manera exclusiva. Al ver que el otro hombre tampoco la satisfacía completamente,  permite ubicar en el otro su propia falta.

 

Caso extraído de:

Gómez, J., Martínez, C. (2009). La angustia masculina y la mujer tradicional en el estilo de vida Swinger: El ideal del amor romántico en época de la pornografía del goce. Subjetividad y estructura simbólica en el estilo de vida swinger.

Razones por las que acuden a tratamiento

•     Por sentirse incapaces de controlar sus celos y temor de decirlo a la pareja.

•     Cuando el disfrute por el sexo grupal disminuye debido a que se asocia con la angustia respecto a la escena primaria o el conflicto edípico.

•     Cuando el grupo no satisface las necesidades que carecieron durante la infancia, es decir, cuando en realidad existe una búsqueda por un grupo de tipo familiar.

•     Cuando hay un intenso sentimiento de vacío y/o culpa después de una experiencia swinger.

•     Cuando hay una sensación perturbadora de estar divididos entre la vida swinger y la vida “cotidiana” (como padres, hijos, profesionistas, etc.)

Datos interesantes

•        Se asume que es más probable que un swinger tenga una historia personal relacionada a abuso, ya que en teoría este factor aumenta las probabilidades de producir adicciones sexuales y  patrones de relaciones “disfuncionales”. En general estudios indican que las personas que sí han sufrido de abuso tienden a tener una “visión de la naturaleza humana como malvada y perversa” según resultados del cuestionario GSS (General Social Survey de la Universidad de Michigan). Este fue aplicado a 1092 sujetos swingers, de los cuales sólo el 7.8% considera la naturaleza humana como malvada y perversa.

•        Una investigación sociológica realizada a personas que tienen o tuvieron matrimonios o relaciones abiertas revela que un número significativo de los sujetos manifestaban tener deseos de pertenecer a un convento o clérigo, o ya eran parte de ellos. Lo cual da elementos para sostener la hipótesis psicodinámica sobre la presencia de un superyo rígido (Rubin, 1979).

•     Los clubes swingers reportan ser lucrativos negocios que proveen diversas actividades para sus miembros incluyendo planes vacacionales, conferencias y seminarios anuales. Lifestyles, Inc., una agencia de viajes para swingers tiene registaradaun reservación para unas vacaciones de 700 parejas en un resort en Jamaica en 1998 (Los Angeles Times, 1998).

Conclusiones

•     Es importante indagar a profundidad las razones por las que el paciente decidió insertarse en este estilo de vida y con qué frecuencia suceden las citas y los “intercambios” para realizar con sumo cuidado el psicodiagnóstico.

•     Estar alertas sobre la transferencia y contratransferencia que se desarrolla con estos pacientes.

•     A nivel psicodinámico la actividad swinger es principalmente una manera de externalizar los siguientes conflictos: la pareja es vista como un objeto incestouso, se proyecta en la pareja un superyo punitivo, conflictos con la bisexualidad y dificultad en la separación individuación.

•     El tema de los celos queda abierto para hacer mayor investigación, sin embargo, podemos concluir que sí se presentan los celos en varios casos y en los que no probablemente es porque existe una ganancia secundaria mayor que es la disminución de la angustia en la interacción sexual con la pareja.

•     Al parecer no se trata de una búsqueda marcada por la represión del deseo como en siglos anteriores sino que esta elección está ligada a los imperativos actuales de “debes gozar”.

•     El estilo de vida swinger es principalmente una búsqueda por velar aquello que no funciona entre la pareja.

•     Por lo general, las parejas experimentan con ello a corto plazo como un intento por solucionar una crisis y “salvar” el matrimonio.

Bibliografia

•     Felton, J. R. (1984). A Psychoanalytic Perspective on Sexually Open Relations.PsychoanalyticReview  71: 279-296

•     Seidenberg, R. (1967). Fidelity and Jealousy: Socio-Cultural Considerations. Psychoanalytic Review  54D: 27-52

•     Horowitz, M. J. (1977). Hysterical Personality: Cognitive Structure and the Processes of Change. International Review of Psycho-Analysis  4: 23-49

•     Horney, K. (1932). Modern Education: A Critique of Its Fundamental Ideas.  By Otto Rank.  New York:  Alfred A. Knopf.  1932.  243 p. Psychoanalytic Quarterly  1: 349-350

•     Gómez, J., Martínez, C. (2009). La angustia masculina y la mujer tradicional en el estilo de vida Swinger: El ideal del amor romántico en época de la pornografía del goce.

•     Curtis Bergstrand, Ms. Jennifer Blevins Williams, Today’s Alternative Marriage Styles: The Case of SwingersElectronic Journal of Human Sexuality, Volume 3, Oct. 10, 2000

•     Moulton, R. (1977). Women with Double Lives. Contemporary Psychoanalysis  13: 64-84

•     Grotjahn, M. (1974).The Changing View of Sexual Pathology.ContemporaryPsychoanalysis  10: 407-413

•     Strean, H. S. (1976). The Extramarital Affair: A Psychoanalytic View. PsychoanalyticReview  63: 101-113

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