22_CleptomaniaAutor: Valeria Mirafuentes
Antes de definir qué es la cleptomanía habrá que empezar por definir que es un trastorno de control de impulsos, ya que la cleptomanía forma parte de ellos. Los pacientes con estos trastornos no pueden resistir el impulso de llevar a cabo un acto perjudicial para ellos mismos o para los demás.
El sistema esencial de la cleptomanía es la incapacidad prolongada para resistir el impulso a robar objetos que no son necesarios para el uso personal o que carecen de valor monetario. Los objetos robados suelen regalarse, devolverse discretamente o se conservan y se esconden. Las personas cleptómanas disponen habitualmente de los recursos económicos necesarios para pagar los objetos que roban de forma impulsiva.  Al igual que otros trastornos del control de impulsos, la cleptomanía se caracteriza por un aumento de la tensión antes de realizar el hecho, seguido de gratificación y disminución de la tensión, con o sin sentimientos de culpa. (Kaplan 1998)
 
DSM V (Criterios diagnósticos)

  1. Dificultad recurrente para controlar impulsos de robar objetos que no son necesarios para el uso personal o por su valor económico.
  2. Sensación de tensión creciente inmediatamente antes de cometer el robo.
  3. Bienestar, gratificación o liberación en el momento de cometer el robo.
  4. El robo no se comete para expresar cólera o por venganza y no es en respuesta a una idea delirante o a una alucinación.
  5. El robo no se explica por la presencia de un trastorno disocial, un episodio maniaco o un trastorno antisocial de la personalidad.

 
Los primeros reportes de cleptomanía fueron en el siglo XIX, en 1896 Lacassagne identificó 3 subgrupos: 1) los acumuladores de objetos robados sin ningún aparente fin, 2) personas que actúan bajo un impulso irresistible, 3) pacientes psiquiátricos que manifestaban la cleptomanía como un síntoma.
Stekel diferencia al ladrón habitual del cleptómano, diciendo que en la cleptomanía el intelecto es sustituido por la urgencia primaria y en el ladrón habitual el intelecto es lo que incita a cometer el robo.
Friedemann refiere que la cleptomanía es una irrupción del material reprimido y dice que esta debería ser llamada “un acto de robo simbólico.”
Algunos psicoanalistas relacionan la conducta impulsiva con un super yo y una estructura yoica débil, otros mencionan que la conducta impulsiva es un intento por controlar la ansiedad, la culpa o la depresión, además de fungir como una forma de protección contra el peligro interno. Kohut consideraba que las conductas impulsivas, como la cleptomanía, está relacionada con un sentido incompleto del yo.
Otto Fenichel tiene aportaciones interesantes al tema, tanto para las neurosis impulsivas en general, como para la cleptomanía específicamente. Nos dice que el propósito fundamental de estos trastornos es huir de un peligro, es decir, el objetivo no es el placer, sino la interrupción de un dolor. En donde los impulsos no son sentidos como compulsiones, ya que son sintónicos del yo. Delatan una irresistibilidad muy característica, la cual es distinta a una pulsión instintiva normal, ya que este tipo de pacientes no son capaces de tolerar la tensión y necesitan descargarla inmediatamente. Equipara este estado con el de un bebé que necesita descargar la tensión de forma inmediata, menciona que es como si este tipo de pacientes no hubieran adquirido la capacidad de postergar y por consiguiente no han logrado el desarrollo total del principio de realidad.
Este tipo de pacientes en su mayoría están fijados en la etapa oral, temen el peligro del instinto y añoran la seguridad que les daba el pecho de la madre, pero al mismo tiempo conseguirlo representa un peligro instintivo. Al estar fijados en la etapa oral tienden a reaccionar violentamente ante frustraciones. Y hacen responsables a sus objetos por no brindarles el suministro suficiente que necesitaban. Todo lo anterior puede darnos una explicación de que la mayor parte de los actos impulsivos sirven para evitar una depresión.
La cleptomanía, según Fenichel significa apropiarse de cosas que otorgan la fuerza o el poder necesario para combatir supuestos peligros y en especial supuestos peligros de pérdida de autoestima o afecto. La fórmula inconsciente es la siguiente: “Si ustedes no me lo dan, lo tomaré yo mismo”. Siguiendo sobre esta misma línea una justificación que adopta el paciente cleptómano es que si no recibe suficiente afecto tienen derecho a robar.
Todas las explicaciones acerca del robo, independientemente del punto de fijación, nos habla acerca de una expresión de necesidades infantiles no satisfechas, además de la evitación del dolor y gratificación de los impulsos.
La pieza robada puede simbolizar la leche materna, sin embargo si se trata de organizaciones más avanzadas puede significar heces o pene.
Inclusive Fenichel menciona que el significado de pene sobre la propiedad robada es bastante común y explica porque hay una mayor frecuencia de este padecimiento en mujeres. “Robar un pene” como un tipo de venganza por no haberle dotado de uno, tomando el complejo de castración femenino. Sin embargo también nos indica que puede suceder también en el hombre una situación similar, en donde “robar un pene” puede deberse a querer uno más grande, diferente o el del padre.
Sin embargo la cleptomanía también puede ser explicada desde el punto de vista de la perversión, transgredir la ley o de tener el significado de hacer algo en forma secreta y significar con ello la masturbación. Siguiendo con este punto de vista el objeto robado es su fetiche.
Stekel en su artículo Sexual Root of Kleptomania explica el robo como un símbolo de un conflicto sexual o en algunos casos explica el objeto robado como un objeto fetiche. Cita el caso del Dr. Otto Gross en el que la paciente decía “En aquel momento estaba obligada a tomar esos objetos, no eran cosas que me complacieran particularmente, los tenía que tomar y no tenía paz hasta que lo hiciera”. El tipo de cosas que robaba eran anillos, brazaletes, guantes, pequeñas bolsitas, las cuales tenían un fuerte significado sexual, artículos en los que ponemos algo. Lo que movía a la paciente era tomar algo prohibido y secreto, “tomar el pene en sus manos”. Gross explicaba el comportamiento de esta paciente de la siguiente forma: Tomar algo prohibido, secreto, es relativo a 2 motivos, al deseo sexual y al impulso de robar, esta asociación transfiere el motivo sexual al motivo de robar, es entonces cuando queda fijado como un símbolo robar, como representante de un deseo de gratificación sexual y es entonces cuando se convierte en un deseo irresistible como el instinto sexual.
Así mismo nos habla sobre algunos estudios y relaciones que se han hecho entre el robo y anormalidades en la vida sexual de las personas, en donde el objeto robado tiene su valor como objeto fetiche, tal es el caso de un hombre que solo robaba zapatos a lo largo de toda su vida, otro que tenía una colección de calzones de mujer robados, etc.
Refiere algunos casos en los que algunas mujeres no pueden tocar el objeto robado. Específicamente habla de un caso en el cual una mujer antes de robar experimentaba mucho miedo  y mucho remordimiento después de robar, además de que no podía volver a tocar el objeto robado. Pareciendo así que el objeto en cuestión eran los genitales.
Olgu Sunumu nos presenta un caso en el que el paciente fue diagnosticado como Fetichista y Cleptómano, el cual creo que puede ilustrar bien este tipo de cleptomanía. Un paciente de 32 años fue enviado a corte por haber entrado a una casa y robar 3 mascadas y una falda. La historia de robos del paciente comenzó a la edad de 13 o 14 años, fundamentalmente robando faldas, vestidos y mascadas, con los cuales se masturbaba después del robo imaginando que estaba con una mujer que admiraba y posteriormente desechaba o quemaba los objetos robados. Cuando terminaba todo se sentía angustiado y arrepentido. Por tales acciones fue enviado varias veces a la corte y enviado a la cárcel, la gente de su comunidad lo rechazaba y el se sentía constantemente angustiado y avergonzado por sus acciones, sin embargo era incapaz de controlar sus impulsos a robar.
Abraham establece que en la cleptomanía el paciente se siente lastimado o descuidado  en cuanto a pruebas de amor, o perturbado en la gratificación de su libido. En este sentido se procura a si mismo substitutos de placer del placer perdido y al mismo tiempo toma venganza sobre los que le han causado sufrimiento.
Alexander estableció 5 posibles explicaciones a la cleptomanía: 1) una reacción a las actitudes de la madre durante la etapa oral, 2) envidia del pene en la mujer, 3) reacción contra una herida, 4) competencia, 5) impulso sexual. Así mismo sustenta que robar es una reacción a un profundo sentimiento de inferioridad, brindándole una sensación de rudeza. Este sentimiento de inferioridad es la expresión de un deseo de obtener las cosas sin tener que trabajar para obtenerlas. Así mismo menciona que robar es una acción compensatoria a una sensación interna de debilidad y con una suma necesidad de dependencia, conservando el deseo infantil de ser apoyado y sostenido por otros. Satisfaciendo el deseo de posesión sin la humillación causado por el hecho de que el otro sea el responsable de proveerle lo que necesita. De esta forma el yo se encuentra dividido entre una situación cómoda de dependencia y el deseo de ser independiente.
Anna Freud también hizo aportaciones sobre casos de cleptomanía, participó en un estudio de 12 niños que robaban y mencionaba que robar es un intento de recuperar de la madre todas aquellas cosas que le privó al bebé, generalmente satisfacciones orales y anales. En este estudio Menaker concluye que esta conducta viene de familias en donde el niño percibe a una madre fálica y castrante y la figura del padre es percibida como débil, en su inconsciente no sabe quién es el poseedor del pene y si él debe adoptar una actitud femenina o masculina. Dice entonces que robar es una reversión de una actitud femenina pasiva en una posición activa.
En su artículo Arnold Allen nos comparte un caso en el cual se reflejan la tesis de Meaneker y Alexander. Un hombre de 27  años llega a terapia diciendo que no sentía que estuviera funcionando al 100%,  sin poder terminar su tesis de doctorado y por ende sin poder acceder a un puesto más alto. Así mismo tenía una relación un tanto complicada tanto con su esposa, como con su madre, principalmente por la dificultad de no saber qué actitud asumir, si tomar la del esposo y padre o seguir siendo el hijo de mamá.
El paciente era el más grande de 2 hermanos, su madre era percibida como una mujer castrante y controladora con el padre, la cual buscaba como denigrarlo y despreciarlo.  El paciente ligaba la feminidad a la fortaleza y la debilidad a la masculinidad. Para el paciente era muy confuso que la madre lo incitaba a temerle a la competencia e inclusive el paciente ganó varios premios por competencias en la escuela por trabajos hechos por su madre. La madre buscaba mantenerlo como un bebé y bajo una desmesurada sobreprotección.
Expresaba no sentir que encajaba con sus pares, no estar seguro de su rol y tenía un autoconcepto de ser afeminado.
A la edad de 9 años nace su hermana y es entonces cuando empieza a robar, especialmente juguetes, lo cual cumplía algunas funciones, entre las cuales estaba  defenderse en contra de la ansiedad del deseo de que le dieran “cosas”, al tomarlas de manera agresiva de alguna manera lo que expresaba era “no es verdad que soy débil, de hecho soy bastante fuerte como mi madre”, sin dejar de lado la gratificación que le generaba el hecho de proveerse de cosas de las cuales se sentía privado. Otra función que cumplía el robo era buscar ser descubierto y castigado por su madre y aunque por un lado sentiría remordimiento también se sentiría temporalmente cercano a la madre de la cual se sentía alejado y privado.
Esta conducta de robo continuó a lo largo de su vida ya que de alguna manera era una autodemostración de fortaleza. En su trabajo robaba algunas cosas para proyectos personales pensando que solo un débil estúpido no tomaría ventaja de la situación. Generalmente los robos ocurrían cuando se sentía privado de algo o humillado, lo cual posteriormente fue relacionado en su análisis al intenso miedo de enfrentar sus actitudes pasivo – dependientes.
Como se puede ver a lo largo del trabajo, existen diferentes teorías acerca de la cleptomanía y tanto el objeto robado como la acción en si pueden estar simbolizando diferentes conflictos psíquicos, por lo tanto no hay una regla en cuanto a significados, lo importante es analizar caso por caso la función que cumple el robo en el paciente cleptómano.
 
Tratamiento
Se ha observado mejoría substancial en varios casos con una terapia psicoanalítica, la cual aunque es larga, se reporta mejoría desde el inicio del tratamiento. Sin embargo es recomendable combinar el tratamiento con fármacos. Los fármacos mayormente utilizados para el tratamiento de la cleptomanía son antidepresivos y los utilizados para el  tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo.
Otras alternativas planteadas es la terapia cognitiva conductual, la cual se enfoca en 2 técnicas, terapia aversiva y desensibilización sistemática.
 
Bibliografía
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  • Socarides, C.W. (1954). Pathological Stealing as a Reparative Move of the Ego.
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Imagen: Freeimages / Dariusz Bargiel / 1438620
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