Tratamiento de las Ciberpatologías
Autor: Alejandro Enriquez

El desarrollo de las nuevas tecnologías a través de la historia de la humanidad nos ha brindado grandes beneficios, es indudable que el progreso en áreas como la informática y las telecomunicaciones han revolucionado y facilitado muchos oficios, formas de comunicación y entretenimiento.

La masividad de estos fenómenos nos ha dejado ver que el uso de estas nuevas tecnologías, en específico hablando de internet, ha provocado diferentes estilos de vida lo que deviene en algunos casos en nuevas enfermedades que consisten en un uso patológico de estas herramientas lo cual trae como resultado un detrimento en la funcionalidad del sujeto en áreas fundamentales de la vida como el desarrollo social, familiar, de pareja, laboral y a descuidar en varios casos su salud física en cuanto a hábitos alimenticios y de sueño; esto entre otras consecuencias.

El nombre que estas nuevas patologías reciben es tema de debate entre los especialistas, está por definirse incluso en la siguiente versión del Manual de Diagnóstico Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana el cómo clasificarlas, la mayoría de los autores las engloban como adicciones, otros como compulsiones, se les ha denominado también Trastorno Adictivo a Internet “síndrome de uso patológico de internet” (Estrada, 2007) … hoy en día podemos encontrar, sobre todo on line investigaciones y artículos sobre el estudio y el diagnóstico de estas patologías, pero es escaso el material que verse sobre el tratamiento de las mismas; este es el objetivo del presente artículo  y no el cómo clasificarlas por lo que nos conformaremos en este momento por denominarlas ciberpatologías, haciendo la aclaración que la supuesta adicción a cada aplicación o forma de uso de internet no consiste en al adicción física a una sustancia sino al hecho de usarlo de esa forma en tiempos prolongados por el placer que a la persona le provoca el realizar dicha actividad y/o el aislarse de otras conductas, pensamientos o sentimientos;  teniendo como consecuencia el detrimento de la funcionalidad total del sujeto.

Las ciberpatologías más comunes que se mencionan en la literatura y sobretodo en sitios web dedicados al estudio de las mismas son las siguientes:

Relacionadas con el uso patológico del internet: Adictos a surfear, adictos a la www; Adictos a los chatrooms; Adictos a la ciberpornografía y cibersexo; Adictos a los juegos on line: de rol y de apuestas; Adictos a páginas u otras aplicaciones específicas (e-bay, páginas de perfiles sociales como hi5 o facebook)

Adictos a los videojuegos

Adictos a la tecnología, a los gadgets

Ciberbullying  (hostigamiento en línea)

Este listado es controversial, pues podemos verlo también como un fenómeno social más que como una patología, o como nuevas formas de expresión, pero no olvidemos que aquí eso se referiría al uso cotidiano, más no al abuso de estas tecnologías, he aquí el paralelismo con las adicciones pues es diferente el uso de ciertas drogas, sobre todo legales como los fármacos, al abuso y dependencia hacia los mismos; así como las consecuencias que estas conductas producen, mismas que nos sirven como criterios diagnósticos para diferenciar un uso patológico de estas teconologías: en estos casos suelen ocupar  buena parte del pensamiento al no realizar dicha actividad, mienten respecto a su conducta, se les dificulta respetar los límites de tiempo, hay  pérdida de interés en otras actividades, aislamiento social, familiar y de pareja, así como un deterioro progresivo en estas áreas,  también son frecuentes los síntomas depresivos

Actualmente las mayoría de las personas usan con frecuencia estas herramientas como medio de trabajo, de investigación, de entretenimiento o para interactuar socialmente, por esto es que en cierta medida parecería legítimo el darles un uso compulsivo, siendo delgada la línea entre el uso sano , necesario; y el patológico, complicando de esta forma el tratamiento .  Estudios recientes de la Universidad de Stanford encontraron que entre el 6% y el 9% de la población ha presentado algún tipo de adicción o uso compulsivo de internet (Aboujaoude, 2006). Estas conclusiones son polémicas, en realidad son pocas las investigaciones serias que se han hecho al respecto, es un tema nuevo que se investiga y se debate frecuentemente en universidades e institutos de investigación.  En la clínica psicoanalítica nos topamos frecuentemente con problemas relacionados a estos usos patológicos. El cibersexo, la ciberpornografía o el establecer relaciones virtuales, son un detonante común de problemas de pareja, incluso el tema de si se es o no infiel con la pareja al mantener algún tipo de relación solo por medio virtuales es un tema del que se suele hablar en el diván.

Las adicciones a internet representan una adicción suigéneris pues difícilmente se puede restringir a la persona del uso de este pues con frecuencia es su herramienta de trabajo. El fracaso escolar, problemas laborales, sociales y familiares, así como depresión, ansiedad y asilamiento social son a la vez causa y consecuencia de estas patologías.  En cualquier adicción la sustancia adictiva tiende a ser una vía de escape del mundo real, en el caso de las adicciones a internet, de ser una herramienta pasa a ser “El Escape”, lo particular en este caso es que en la fantasía se va sustituyendo la relación con el mundo externo (real)  a través del mundo virtual.  Hay quienes aseguran poder conseguir en la red: trabajo, dinero, amigos, orgasmos, conocimiento, entretenimiento, espiritualidad, felicidad, etc. Y no podemos negarles a estas personas que en cierta medida así es, y es así como van sustituyendo una cosa por otra.  La ciberpatología se va convirtiendo en casi la única forma que el sujeto encuentra para lidiar con la angustia, y en un escape psicológico de la realidad

LOS TRATAMIENTOS

Lo mismo que para las adicciones encontramos diferentes propuestas para tratar las ciberpatologías, que van desde métodos de los 12 pasos siguiendo el modelo de Alcóholicos Anónimos, hasta internamientos en casos severos como los reportados en Asia, en donde encontramos diversas clínicas especializadas en tratar estas patologías (tan solo en 2006 hubo en Corea 10,000 personas tratándose por adicción a los videojuegos).

Un aproximación terapéutica más integral la encontramos con  la doctora en psicología cognitiva conductual Kimberly Young, directora del Centro para la Recuperación de la Adicción a Internet, que opera en Estados Unidos y el cual tiene mucha popularidad en la red (www.netaddiction.com)  ofrece un enfoque desde el punto de vista de la psicología cognitiva conductual  del tratamiento de estos padecimientos. El tratamiento ofrecido dura 3 meses con sesiones semanales en las que se entrena a los pacientes para monitorear los pensamientos e identificar aquellos que provocan los sentimientos y acciones adictivas, proveyéndolo de nuevas formas de enfrentar y prevenir recaídas. Los pacientes de “alto riesgo”, como aquellos, con historias de trauma psíquico, abuso sexual, o un trastorno del carácter son referidos y no pueden ser atendidos bajo este modelo de TCC. Este enfoque aclara que la eficacia del tratamiento aumenta cuando esto se combina con una terapia emocional individual.

Otras recomendaciones que encontramos en este sitio son:

a)     Invertir los tiempo de uso

b)     Utilizar “altos” externos: alarmas artificiales y naturales

c)      Fijar metas

d)     Abstenerse de la aplicación problemática

e)     Tarjetas recordatorias y calendario

f)        Desarrollar un inventario personal: sustitución paulatina de actividades

g)     Ingresar a una terapia grupal o grupo de apoyo, así como terapia familiar

 

Las metas que este enfoque terapéutico desde el punto de vista cognitivo conductual  busca son: volverlo una conducta egodistónica, o sea algo que la persona no quiera para sí mismo y lo vea como algo que la daña, autorregulación, mejorar las relaciones sociales, mejorar la vida sexual, aumentar las actividades off-line, excluir el uso patológico de internet.

Estas aproximaciones son correctas pero en ocasiones la poca profundidad con la que se trabaja deviene en recaidas o en un desplazamiento de la conducta compulsiva adictiva: por ejemplo hacia la comida, sustancias tóxicas, o alguna actividad diferente.  En dichos casos esto seguirá ocurriendo hasta que se entienda y elabore el origen de dicha conducta, es por esto que resulta fundamental un propuesta psicoanalítica del tratamiento

A continuación enmarco ciertos aspectos que deben ser claves en un tratamiento psicoanalítico que aborde una ciberpatología, ya sea desde una terapia psicoanalíticamente orientada o un psicoanálisis como tal.

 

  • Atacar la negación y racionalizaciones buscando la egodistonía.  Como ya mencionamos las ciberpatologías suelen encubrirse con necesidades laborales o sociales; así que como cualquier síntoma, rasgo de carácter o defensa, debe pasar de ser egosintónico (algo aceptado por la persona como propio y que no desea cambiar) a algo egodistónico (algo que rechaza y es consiente de que eso lo daña). Esto se logra llevando a la persona a un insight respecto a las consecuencias que ha tenido dicha conducta. Debemos estar pendientes de las resistencias que se van presentando en el tratamiento, pues en un inicio el yo de la persona buscará evitar el cambio y querrá permanecer aliado a dicha conducta pues por un tiempo esta ha sido una forma importante para lidiar con la angustia, además de obtener otras ganancias de tipo secundario.
  • Buscar los motivos emocionales detrás del comportamiento. Las ciberpatologías por lo general encubren una incapacidad a nivel social, son personas que se han adaptado mejor en la red que en su vida diaria. Cuando trabajamos esta inhibición que era previa a la ciberpatología, la persona va encontrando más satisfactorio el contacto social a nivel real, cuando este es exitoso, que el contacto virtual, por lo que la adicción va cediendo terreno.  Otros motivos comunes suelen ser: sentirse diferente a la gente ordinaria que lo rodea y tener la fantasía de que solo podría sentirse acompañado en la red; aislarse de su familia o pareja con la que hay conflictos, abstraerse de otros problemas de la vida cotidiana, etc. Pueden ser diversos los motivos, ya sean conscientes o inconscientes, será tarea de la pareja analítica (paciente y analista) encontrarlos y elaborarlos parar poder  resolver dichos conflictos.
  • Evaluar adicciones previas. Un carácter de tipo oral es susceptible de establecer relaciones de tipo dependiente, ya sea hacia una persona o a una conducta. Si logramos enlazar la ciberpatología a conductas previas y por lo tanto a rasgos de carácter o funcionamientos defensivos la persona tomará una actitud egodistónica hacia la misma, y además podremos rastrear las fijaciones que han llevado a la persona a esta conducta entendida como una regresión.  Esto nos servirá también para evaluar y en dado caso retomar medidas que fueron exitosas para decrecer el nivel de adicción; al menos en un primer tiempo, o en una situación crítica.
  • Encuadre flexible: En ciertos tipos de ciberpatología es necesario hacer a un lado el psicoanálisis ortodoxo y brindar una psicoterapia de corte psicoanalítico, en donde nos permitamos cambios al encuadre clásico que nos ayuden a acercarnos más al paciente fortaleciendo una alianza terapéutica e involucrarlo más en su tratamiento; aquí estamos hablando de situaciones como incluir el uso de la computadora en la sesión. Tratamientos de este tipo han incluso comenzado de forma virutal, a través de unas cuantas sesiones por chat, hasta haber ganado la confianza del paciente y poder tener sesiones en el consultorio. También hemos encontrado positivo el permitirle al paciente usar una computadora que tengamos en el consultorio, o permitirle a él traer su portátil, para mostrarnos alguna aplicación o una material de la red que él desee compartir; esto nos permitirá de cierta manera entrar a su mundo para luego poder desde adentro romper esa barrera que lo ha separado del mundo de los otros.  Estas recomendaciones suelen ser muy cuestionadas, pero debemos entenderlas como algo similar a cuando a un niño en análisis se le permite llevar sus propios juguetes o decidir a qué se juega, para luego interpretarle su juego siendo un partícipe del mismo. La experiencia nos ha mostrado que el uso de la computadora en sesión es solo algo temporal y que nos da muchas ventajas. Lo fundamental aquí es que el uso de la computadora no se vuelva una constante y que sirva como algo para triangular momentáneamente con el paciente y no una resistencia que ponga distancia entre el paciente y su tratamiento
  • Una última recomendación es que con gamers (adictos a los videojuegos) y geeks (adictos a la tecnología) también debemos lograr involucrarnos en ese mundo para jalar desde hay al paciente, ya que su discurso versará mucho sobre eso, dejándonos fuera. Es por esto que debemos informarnos qué videojuegos utiliza, conocerlos y jugarlos.  Cuando un adolescente adicto a un videojuego descubre que su psicoanalista conoce algunos de sus juegos favoritos y que hasta le gustan, esto puede ahorrar muchas sesiones de trabajo sobre la resistencia para favorecer la alianza terapéutica.  Cuando el paciente sabe que su analista tiene al menos una idea cercana de qué es lo que le apasiona y de lo que está hablando, se permite hablar de esto sin miramientos lo que lo lleva a poder asociar libremente, situación que todo analista desea.  Así como es recomendado siempre que un analista tenga conocimientos de cine, y de literatura pues libros y películas suelen ser material frecuente en las sesiones, ahora es también necesario que estemos enterados de internet, videojuegos y tecnología.
  • Línea interpretativa: Lo anterior debe servir como la antesala de un trabajo interpretativo profundo que rompa las resistencias y la compulsión a la repetición. Como en todo paciente, sus interpretaciones serán únicas y serán puestas en palabras en el timming adecuado, idealmente en transferencia y que aborden elementos de su historia personal y su ambiente, pero algo que suele ser fundamental en estos casos es que el sujeto entienda como ha desplazado en la computadora una problemática relacionada a un objeto primario, generalmente una carencia. En términos kleinianos el ordenador o el objeto de la adicción es el pecho bueno que todo lo satisface,  que da al sujeto una sensación de omnipotencia, un narcisismo secundario que lleva al sujeto a depender de la omnipotencia depositada en el objeto, sintiéndose así él omnipotente, sin carencias, sin angustia. Trabajamos entonces en el vacío que esta ruptura al narcisismo deja ver. Esto por lo general lleva temporalmente al paciente a posición depresiva al hacer consciente el vacío y asumir la pérdida de la omnipotencia. Deberá entonces elaborar los duelos necesarios y pasar un proceso de reparación, de desidentificaciones e identificaciones hasta irse acercando más a la salud.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Aboujaoude E, y cols. “Potential markers for problematic internet use: a telephone survey of 2,513 adults.” CNS Spectr 2006; 11: 10: 750-5
  • Estrada, T.  (2007) Adicciones en Internet, disponible en  http://www.spm.org.mx/index.php?mod=spot&id=5
  • Young, K. Treatment Outcomes with Internet Addicts, CyberPsychology & Behavior, 2007, Vol. 10, No. 5; pp. 671-679.
  • Young, K. (1999) Internet Addiction: Symptoms, Evaluation, And Treatment, Disponible en http://netaddiction.com/articles/symptoms.pdf

 

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