El propósito de este trabajo consiste en reconocer el potencial de las historias de los superhéroes para ayudar a los niños a elaborar sus miedos y conflictos afectivos, a crear identificaciones positivas y formar referentes que les brinden seguridad en su proceso de maduración.
 
 
 
 
Autor: Paola López Campomanes

“Si deseamos vivir, no momento a momento, sino siendo  realmente
conscientes de nuestra existencia, nuestra necesidad más urgente
y difícil es la de encontrar  un significado a nuestras vidas”.
Bruno Bettelheim, 1988

A lo largo del crecimiento de los niños son necesarias múltiples experiencias que le ayuden no sólo a comprender el mundo de los objetos que lo rodean sino a comprenderse a sí mismo, haciéndose capaz de comprender mejor a los otros y de relacionarse con ellos de un modo mutuamente satisfactorio.

Encontrar sentido a la vida tiene que ver con lograr percibirse a uno mismo como alguien  satisfecho consigo y con lo que hace o lo que puede llegar a hacer en el futuro. Estos sentimientos positivos nos dan fuerza para desarrollar nuestra racionalidad y para sostenernos ante las adversidades con las que, inevitablemente, nos encontramos.

El propósito de este trabajo consiste en reconocer el potencial de las historias de los superhéroes para ayudar a los niños a elaborar sus miedos y conflictos afectivos, a crear identificaciones positivas y formar referentes que les brinden seguridad en su proceso de maduración. 

¿Por qué nos llaman tanto la atención los superhéroes?

Leo llega al consultorio disfrazado de Dash (de los increíbles) y me dice: ¿sabes por qué estoy así disfrazado? Porque Dash puede correr ante cualquier peligro y protegerse.

Los superhéroes llaman la atención del niño, (y en muchos casos la del adulto) porque son capaces de divertirlo, excitar su curiosidad, estimular su imaginación, y enriquecer su vida. Ayudándolos a desarrollar  su intelecto y clarificar sus emociones porque abordan ansiedades, aspiraciones y le ofrece soluciones imaginarias o reales a los problemas que le inquietan.

Esto no significa fomentar la pasiva aceptación de la realidad. Por el contrario, enfrentan al niño con realidades duras, que constituyen conflictos humanos básicos. Muchas de estas historias comienzan con la muerte  de la madre o el padre (Batman o Spiderman) o con una forzosa separación del niño y sus padres (Superman), estas situaciones generan angustias profundas ya que dejan al protagonista en estado de desprotección. Otros tratan temas como  la necesidad de ser amado y el temor a ser despreciado (Violeta de increíbles), o las relaciones edípicas entre padres e hijos.

Un paciente de 5 años llega a tratamiento por el divorcio de sus padres, en una ocasión comenta: “sabes? Aunque Hulk es fuerte, él se enoja, y cuando te enojas pierdes. Yo creo que el peor enemigo de Hulk es su papá porque cuando se enoja le da más poder a su papá y entonces le gana.

Le interpreté el temor por querer ocupar el lugar de su papá y quedarse con su mamá, lo que le provoca miedo porque: “si tu papá se enoja, entonces te gana”.

Por medio de los superhéroes los niños logran externalizar procesos internos y los representa por medio de personajes que, en la mayoría de los casos, carecen de nombre. Otto Rank habla del abandono a menudo sufrido por el héroe después de su nacimiento, y su educación por otras personas (de origen humilde) o incluso por animales que le transmiten su poder. Comúnmente se nos ofrecen dos padres, o dos personajes identificados como tales en su relación con el héroe: uno positivo, que representa una entidad formativa y ayuda al héroe a conformarse como tal; y otro negativo, que asume la función del tirano al cual resulta necesario eliminar. (Batman, 1989).

Existe también la familia que representa la idea de la hermandad de sangre, así como unos lazos más profundos que aquellos basados en razones conscientes. (Los 4 fantásticos, Los increíbles, La liga de la justicia…)

Pablo tiene 3 años de edad, llega a tratamiento por haber sido abandonado por su mamá, su padre se hace cargo de él desde hace 2 años, y durante ese tiempo Pablo ha conocido a dos parejas de su padre, a las cuales considera “su mamá”. Llega a consulta diciéndome que vio la película de Los increíbles, que ya le dijo a su papá: “Tu eres como Mr. Increíble y yo como Dash”. 

Le interpreto que lo que le gustaría es tener una mamá como Elastic girl (esposa de Mr. Increíble), una mamá que no se separa de sus hijos. Responde: “y ella podría contarme un cuento en la noche y hacerme mi leche”. 

Se trata siempre de profundos conflictos internos que se originan  en nuestros impulsos primarios, a las que el niño está sujeto. Incapaz de expresar en palabras esos sentimientos, puede sugerirlos indirectamente por ejemplo: el miedo a la oscuridad, a algún animal, angustia respecto del propio cuerpo.

Una niña de 10 años de edad, llega al consultorio por no poder socializar, se encuentra diagnosticada con TDA, después de haber visto la película de Batman dice: “me gustaría poder ser como él, tener tanto dinero y poderme quitar el miedo, así como él ya no le tiene miedo a los murciélagos, yo no le tendría miedo a los perros”, “aunque pensándolo bien creo que el mejor poder es ser invisible porque así nadie te ve”.

Le interpreté su deseo de desaparecer, o poder crear un “campo de fuerza” y así dejar de tener miedo por no poder relacionarse con sus compañeros. Si tuviera mucho dinero a lo mejor podría “curarse” del TDA y así no la molestarían.

Los superpoderes sirven para que el niño proyecte en ellos sus angustias o deseos, por ejemplo:

La *Angustia de separación esta representada por la supervelocidad, elasticidad, lanzar telarañas, y la teletransportación, en donde ya no importan los espacios o distancias, “porque nos mantenemos unidos”.

Para tranquilizar la *Angustia persecutoria contamos con supervelocidad, la superagilidad, o convertirse en fuego, “si soy de fuego no me tocas”.

También existen poderes que simbolizan la *Angustia de aniquilación: como la curación inmediata, regeneración celular, no enfermarse (wolverine), indestructivilidad o Lanzar rayos que curan o matan.

La *Angustia de pérdida del amor del objeto: disminuye si tengo un cuerpo maleable, así me “hago como quieras, pero quiereme”.

En cuanto a la *Angustia de castración. existe la identificación con el agresor; mientras más fuerte eres, más débil es el otro.

Para representar la Negación: tenemos, curar a los enfermos, alterar el tamaño de su cuerpo, o ser immune a radiación. 

Batman es el mejor ejemplo para explicar lo * Contrafóbico: convertirse en lo que más temor le da.

*La omnipotencia: es simbolizada por la telequinesis (me comunico con el otro), Volar porque te coloca por encima de los demás, la superfuerza, la invulnerabilidad , manipular el ambiente y sus energias.

El * Narcisismo: es laPerfección  física y la  inteligencia sobresaliente,

También existen poderes para el *Exhibicionismo o Vouyerismo: como la invisibilidad, control de la tecnología (iron man), vista rayos X.

Los superhéroes no hablan de ningún personaje en especial, hablan de todos nosotros, de nuestros miedos, nuestras fortalezas y nos alientan a vivir.

Los relatos de superhéroes nos dicen más acerca de un pueblo que quizá ningún otro tipo de relatos. Puesto que, como individuos excepcionales y dignos de admiración, ellos corporeizan las cualidades que más admiramos o deseamos en nosotros mismos.

Los superhéroes corresponden más a la imaginación colectiva que a situaciones sociales concretas, al menos en el mundo actual, por lo que conserva su carácter mítico. El término mismo “héroe” en la mayoría de las lenguas occidentales, se deriva en forma directa del latín heros, herois, a su vez derivado del griego, utilizado habitualmente para definir a una especie de semidios.

El primer superhéroe nace con una vocación de continuidad con respecto a otras figuras que, como él, han sido fundamentales en los procesos de construcción de identidad de sus respectivos pueblos y sociedades. El hecho de que los superhéroes posean un carácter ficticio por todos asumido no resta fuerza a su capacidad para simbolizar los sueños y valores de la sociedad que los creó y que, en cierto modo, fue creada por ellos.

Una línea de continuidad conecta la figura del superhéroe con los héroes y dioses clásicos. Un héroe es quien realiza acciones heroicas. Alguien que se ve obligado a enfrentar una serie de pruebas para obtener algo valioso para sí mismo y para la humanidad. El superhéroe representa una identidad colectiva.

Es importante recordar que dicha identidad no refleja tanto lo que somos como lo que creemos que somos o lo que querríamos ser. La articulación del nosotros necesita de la definición de un otro. Por eso, detrás de cada héroe siempre hay un antagonista y detrás de cada superhéroe un villano, que representa lo que no nos gusta de nosotros, lo que tememos o lo que reprimimos.

Beto, es un paciente de 6 años que llega a consulta, entre otras cosas, por su pobre control de impulsos, se pone en situaciones de riesgo constantemente y suele ser agresivo con los que lo rodean. En una ocasión llega a mi consultorio disfrazado de Spider Man, comenta: “tuve mucha suerte de haber ido a comprarlo con mi mamá, porque mi hermano no fue, y así yo escogí el traje rojo y le dí a él el negro”.

Le interpreté su deseo de convertirse en el “bueno” y dejarle el papel de “malo” a su hermano.

Las narraciones de superhéroes constituyen un subgénero de la ciencia ficción y pueden considerarse el asunto moderno de las historias de los héroes y dioses de las mitologías clásicas, con la diferencia de que el elemento religioso ha sido sustituido por la ciencia ficción. Sin embargo, también se puede hablar de su estructura de valores morales: generosidad, sacrificio, autocontrol, piedad, que convierten a los superhéroes en verdaderos “santos” modernos.

Otra diferencia fundamental con la mitología clásica radica en que los superhéroes no suelen morir, existe una cierta atemporalidad, en la que el personaje ya no puede envejecer. Los villanos reaparecen, los muertos no están muertos… Tampoco suelen modificar de forma importante la vida en la Tierra, dedicándose a asuntos de poca trascendencia (no acaban con la guerra ni el hambre, por ejemplo).

Aunque estos personajes -que no son los creadores, pero los conservadores del orden en el mundo- no se apeguen en sus aventuras a la estructura detallada de la narración de origen, sus hazañas no son menos fabulosas pues se reproduce de manera privilegiada en ellas la representación simbólica de los valores y creencias de un pasado mitológico determinado por el contexto social y cultural que implica la sociedad moderna. Semidioses que colectiva e inconscientemente se necesitan para guiar bajo un contexto de crisis. Podemos comprender que en muchas de las figuras del superhéroe reaparezcan las estructuras del héroe clásico. Salomón (la sabiduría), Hércules (la fuerza), Atlas (la resistencia), Zeus (el poder), Aquiles (el valor) y Mercurio (la velocidad).

Ahora bien ¿dónde entra en esta reflexión la figura del superhéroe? El superhéroe no es otra cosa que una hipertrofia del concepto de héroe tradicional dada por los superpoderes (que lo acerca a los dioses) y por una conexión mantenida a través de una función: realizar acciones heroicas con valentía física y rectitud moral, que se asocian a: amenaza y legitimidad.

Como señala Cooper (1998) “cada país tiene sus propias tradiciones  en todo lo relacionado con lo sobrenatural: con  personajes buenos y malos, con genios y poderes que debidamente controlados realizan maravillas pero si no se controlan, pueden resultar peligrosos”.

El superhéroe nace para cumplir una de estas funciones: Defender, restaurar o mantener un orden previo basado en principios morales u La aparición del Otro como el Mal (Para ser realmente efectivo, el antihéroe debe ser el doble o equivalente del héroe, excepto en su motivación y sus métodos, por lo general, opuestos a los del mismo).

Al igual que en el caso del superhéroe, el de villano no es un concepto estático. Nacido como la personificación del Mal. En otras ocasiones, la villanía es una escisión de la personalidad, que hace que en un mismo personaje convivan sin comunicarse bien y mal. En cualquiera de los casos el mal es siempre tan inmenso y tan complejo (o tan pequeño y simple) como el bien que se defiende. Si el bien se encarna en valores de la moral individual, el mal se verá reflejado en el concepto de delito.

Articulándose en función de los mismos principios, Bien y Mal son susceptibles de interpretaciones en grupos diferentes o incluso dentro del mismo grupo en momentos distintos.

En la mayoría de las historias el usurpador  consigue, durante algún tiempo, arrebatar el puesto que, legítimamente corresponde al héroe, (Incrediboy en los increíbles). Sin embargo, el hecho de que el malvado sea castigado al terminar no es lo que hace que estas historias proporcionen una experiencia de educación moral, si no la convicción de que el crimen no resuelve nada, la cual se encuentra implícita. Uno de  los aspectos más importantes es que “El villano ataca sin dañar” y esto permite que el niño pueda sacar sus impulsos agresivos sin eliminar al “otro”. Desde este punto de vista es importante que, en ellos, los personajes no son ambivalentes y esta polarización permite al niño una fácil comparación entre ambos y le permite establecer identificaciones positivas.

Hasta aquí hemos hablado del héroe/superhéroe temible para el enemigo y protector para los suyos, pero en la construcción de esta figura se ponen en juego otro tipo de recursos destinados a potenciar su inclusión como parte del nosotros. Constituyen el lado humano del superhéroe: Debajo del uniforme y el aspecto poderoso, nuestros superhéroes llevan una existencia cotidiana. Pocos a su alrededor sospechan esa doble identidad: La vida familiar, el fiel compañero, la amada, el talón de Aquiles. Su ausencia aterroriza y deshumaniza. Tener una identidad secreta (doble identidad o alter ego), una de “civil”, aparentando ser una persona corriente, y otra bajo la que actúa como superhéroe, como Clark Kent (Superman) o Peter Parker (Spiderman), Bruno Días (Batman) Bruce Banner (Hulk) etc. Permite que los niños se puedan identificar con ellos más fácilmente.

Como ya he mencionado, las historias de los superhéroes representan la realidad de la sociedad, ellos también tienen problemas, ya fueran de salud, económicos, de aceptación social, etc. (Los 4 FantásticosHulk“, “Thor“, “Spiderman“, “Daredevil” o “X-Men“). Existe un desplazamiento del péndulo de la protección hacia la amenaza. Los superhéroes de ser los máximos defensores de la ley ahora pueden encontrarse fuera de ella (Los increíbles). Existen límites borrosos entre héroe y villano, que dejan de encarnar las nociones del Bien y Mal absoluto. (Spider man)

Esas aventuras reúnen elementos del mundo natural y de un mundo sobrenatural.  Y esta combinación es la que ofrece a los seres humanos una visión consoladora y esperanzadora frente a los conflictos de la vida.

Su riqueza simbólica permite a cada persona desencadenar sus propias imágenes visuales, acordes a sus necesidades que, incluso, pueden ser variables para el mismo individuo en distintos momentos de su vida.

Para los psicoanalistas la función de los símbolos es la de profundizar en el inconsciente al vivenciarlos, ya que están plenos de sentido. El simbolismo es fundamentar para elaborar fantasías y mantener contacto con la realidad externa.

Freud definió la fantasía como un fenómeno inherente al pensamiento, como una actividad psíquica que está en la base del juego de los niños y en el arte de los adultos, puesto que los instintos insatisfechos son las fuerzas impulsoras de la fantasía y cada fantasía es una satisfacción de deseos, una rectificación de la realidad insatisfactoria. Tanto el juego como el arte ayudan al individuo a soportar una realidad apuntalada de conflictos emocionales y contradicciones sociales. Creándose un mundo propio o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para él. El niño distingue muy bien la realidad del mundo y su juego, a pesar de la carga de afecto con que lo satura.

La fantasía recoge su material de la realidad interna y externa, con la cual se concibe una realidad distinta. Con la fantasía se puede deformar la personalidad a partir de un pequeño defecto, quitarle la propiedad de maldad a lo diabólico o hacer de la virtud de lo bueno mucho más bueno. Por medio de la fantasía los niños le pueden dar forma sensible a las ideas y alterar la realidad, así hacer que los animales hablen, los humanos vuelven y las cosas aparezcan y desaparezcan como por arte de magia.

Otro paciente comenta: “tu eres como Superman porque puedes saber cuando alguien está en problemas y ayudarlo sin que nadie te lo diga”.

Le interpreto su necesidad de que yo tuviera superpoderes y de esta forma poder desaparecer sus problemas como “por arte de magia”.

Todo juego implica una representación de la realidad que el niño va introyectando de manera activa a su mundo interno. Le permite al paciente crecer emocional e intelectualmente, conquista su autonomía, es el medio por el cual asimilan al mundo externo, por lo que ayuda a la resolución de problemas. Es una actividad simbólica que ayuda a elaborar experiencias traumáticas y metaboliza acontecimientos cotidianos. Proporciona un símbolo a lo reprimido, ayuda a elabora la angustia, comunica necesidades y sirve como realizador de deseos.

“Los juegos con personajes que ofrecen rico alimento a la imaginación infantil permiten al niño profundizar y consolidar cualidades valiosas de la personalidad (valentía, decisión, organización, ingenio, etc.), confrontando su conducta en la situación imaginada con la conducta del personaje imaginado. ” (Petrovski, A. 1976, p. 329-330).

El Juego de roles, a través del cual los niños representan el rol profesional y familiar de los adultos, juega y fantasea representando una serie de personajes en su proceso de socialización, independientemente de cual sea la reacción de su entorno. El niño imita el ladrido del perro y representa a los personajes del cine y la televisión. En su mundo fantástico todo es posible: no es clara la división entre los seres animados e inanimados y, por otra parte, cualquier cosa que tenga vida, la tiene igual que los seres humanos.

Trasformarse en héroes, vivir aventuras, y luego “regresar al vientre materno” es básico dentro del mundo fantástico para poder preparar al niño a diversas situaciones que enfrentarán en su proceso de crecimiento.

En nuestra vida adulta, algunas características de los superhéroes, como la intemporalidad, la indeterminación de la ubicación espacial, la omnipotencia mágica, el animismo, etc., sólo vuelven a aparecer en los sueños y en algunas manifestaciones artísticas, por eso incluso para el adulto el superhéroe cobra gran importancia.

Para M. Klein, mitos y logos se unen en la fantasía inconsciente, que se une de manera directa con los síntomas y el trauma psíquico. Donde desde el mundo interno se proyectan los impulsos y los deseos. El mito simboliza de manera oculta la realidad, expresa la fantasía inconsciente individual o grupal.

En psicoanálisis la transferencia es vista como una metáfora, y la interpretación la convierte en analogía. La meta debe ser ayudar al niño a identificar y expresar sus sentimientos de manera más sana, asintomática, y que elabore sus emociones para que tenga una adaptación más exitosa en el mundo que lo rodea.

¡Si todos fuéramos superhéroes, entonces no tendríamos superhéroes!

 

Bibliografía:

  • Bettelheim, Bruno. Psicoanálisis de los cuentos de hadas. México. Editorial Crítica. 1988.
  • Campbell, J. El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. ed. original en inglés 1949. México.  Fondo de Cultura Económica. 1997
  • Campbell, J. Los mitos en el tiempo. Buenos Aires. Emecé Editores. 2000.
  • Freud, Sigmund. Psicoanálisis aplicado y técnica psicoanalítica. Madrid.Ed. Alianza. 1984
  • Garcia, S. Cuentos de hadas… para niños de hoy. 2004.
  • Quintero,C. En un principio todo era caos, pero llegó Superman… 2002
  • Velasco. A,E. El sueño de los héroes en el cine estadounidense contemporáneo. Universidad de Guadalajara.

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