Palabras del Dr. Mario M. Montessori durante el V Congreso  de la Sociedad Psicoanalítica de México en homenaje al Dr. Avelino González. El texto forma parte de la Revista Gradiva No. 2, Vol. II, mayo-agosto 1981.

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Lamento profundamente de no poder participar en este congreso, deseo expresar por la presente mi homenaje persona a mi amigo y respetado colega Avelino González, cuyo fallecimiento me causa profundo dolor.

Teníamos en común el exilio de nuestro país de origen causado por uno de los más atroces desastres inventados por el ser humano, una guerra civil, en el caso de España.

Tanto él como yo hemos tratado de compensar esa experiencia estudiando el ser humano, tratando de ayudarlo en su sufrimiento, lo que al fin nos llevó al psicoanálisis y su adaptación usando las verdades descubiertas por medio de ésta nueva ciencia, en la formación de jóvenes colegas y en la terapia de pacientes.

Avelino fue pionero de la ciencia y artista en su adaptación terapéutica;  profundamente dedicado, incansable trabajador, organizador y estimulador de fama internacional, quedó siempre un ser muy humano.

Fue esta calidad que hizo nacer en mí una amistad para él desde nuestros primeros encuentros al inicio de mi función de Secretario de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Una amistad que vive todavía en mí sin alguna alteración, a pesar de los muchos años que no nos habíamos más visto.

He siempre seguido con interés las vicisitudes de su vida siempre tan activa y tan rica para otros.

Ha sido un gran hombre, un ilustre psicoanalista y buen amigo. Un congreso psicoanalítico en su homenaje me parece la manera más digna y más adecuada para sus amigos y sus colegas para recordarlo juntos honrando su memoria por medio de una actividad que le fue muy querida durante su vida, la de discusiones científicas.

Lo siento sinceramente de no poder ser uno de ustedes. Mis pensamientos y mis sentimientos para Avelino se unirán sin embargo a los de ustedes desde lejos.

Con mis mejores votos para el desarrollo del congreso y recuerdos personales a los de mis amigos que estén presentes.

Muy cordialmente, Mario M. Montessori.

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