El presente trabajo de la Dra. Rosalba Bueno fue presentado en el III Coloquio Internacional Intersocietario el 21 de Febrero de 1993 y publicado en la revista Gradiva Vol. V No. 3 año 1991-93.
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El tema del abuso sexual contra la mujer y del incesto real o fantaseado ha provocado múltiples teorías dentro del pensamiento psicoanalítico, algunas de estas contradictorias. La teoría de la “Seducción Infantil” de Freud es desde el inicio, un reconocimiento de la sexualidad existente en los niños y la respuesta de los padres a ésta. Sin embargo, más adelante Freud no pudo armonizar las teorías de la seducción infantil con sus descubrimientos acerca del mundo de las fantasías inconscientes de sus pacientes.
A pesar de que sus primeros casos importantes eran mujeres Freud nunca acabó por comprender del todo la psicología femenina, y que en 1905 Freud pensaba que las niñas se veían a sí mismas, como niños castrados. Para 1920 cuando reporta “Un caso de una mujer Homosexual” concluye que uno de los motivos probables era una continuación directa e intercambiable de una fijación infantil a su madre, con una pronunciada envidia del pene que se desarrolló en la comparación con su hermano un poco mayor que ella. Más adelante en 1924, pensaba que la vagina no estaba en la conciencia de las niñas ni de los niños y que esto se lograba solamente en la pubertad. A pesar de lo anterior, en repetidas ocasiones se refirió a su falta de comprensión de la psicología femenina diciendo “debo admitir sin embargo, que en general mi comprensión de los procesos del desarrollo de las mujeres no es satisfactorio, es incompleto y vago”.
Con la evolución de la teoría psicoanalítica, el énfasis cambió y de seducción en la realidad se cambió para hablar de fantasía de seducción. Aun cuando Freud no rechazó su postulado del trauma sexual, en la realidad el énfasis en la teoría hasta aproximadamente 10 años continuó estando del lado de la seducción infantil hacia el adulto y no como lo propuso originalmente. Sin embargo, en la literatura vemos que algunos autores escaparon a esta tendencia ya que Rascovsky en 1950 no reporta un caso “Sobre el incesto Consumado”. Más adelante (1972) en su artículo “La Prohibición del Incesto, Filicidio, el Proceso Sociocultural, nos dice “La investigación psicoanalítica ha confirmado que el deseo incestuoso es la fuerza sexual más constante y universal en la vida del individuo, y el obstáculo principal en el proceso de socialización es la dificultad para resolver el completo de Edipo… Quiero enfatizar, que la solución del lazo incestuoso inicial condiciona todo el proceso de socialización del hombre”.
Ana Freud en (1987) escribió al respecto del abuso sexual Infantil “Sería un error fatal el disminuir la importancia o la frecuencia de este suceso en la realidad, ya que como resultado de estas experiencias, la sexualidad normal en el adulto no es posible”.
Las investigaciones actuales no han mostrado que la promiscuidad en el ambiente familiar y las experiencias incestuosas infantiles son responsables de una gran variedad de trastornos en la sexualidad de los adultos y en especial de las mujeres. Lo anterior ha sido reportado por autores como Browne & Finkilhor, (1986) y posteriormente Meiselman (1978) quien encontró en un estudio hecho a mujeres que habían sufrido Abuso Sexual Infantil, que el 87% reportaron ser frígidas, estar confundidas en cuanto a su orientación sexual o ser promiscuas. En concreto, 7 de 23 mujeres eran homosexuales, Herman en (1981) reportó que 5 de cada 40 víctimas de incesto estaban involucradas en actividades homosexuales.
En lo que se refiere a la homosexualidad femenina como resultado de experiencias sexuales tempranas Horney en (1925) enfatizó que las fantasías edénicas y el terror al daño interno en la vagina, juegan una parte importante en la organización genital de las mujeres. Ella pensó que tenía una importancia causal el que la niña no pueda inspeccionar si se hizo algún daño no como resultado de la masturbación. Como resultado de la presión de la ansiedad y la culpa por la masturbación clitoridiana, la niña puede refugiarse en un rol masculino ficticio. El deseo de ser hombre sirve a la represión de los deseos femeninos o proteja a la persona contra sus deseos libidinales hacia su padre. La niña deberá escoger entre sacrificar su liga erótica con el padre o sacrificar su feminidad. Fenichel (1930-34) por otro lado enfatizó la importancia del complejo de castración en la formación de la homosexualidad femenina. Bergler (1951) propuso que la constelación que produce la homosexualidad femenina es 1) una madre agresiva y dominante como única influencia en la hija ante un padre débil. 2) La niña odia a la madre y es incapaz de escindir su actitud pre-edípica ambivalente hacia ella. 3) El complejo de Edipo no alcanza su intensidad normal. 4) Tendencias auto destructivas enmascaradas con una actitud seudo-agresiva que domina su vida; todas las mujeres a diferencia de los hombres tienen una liga primaria homosexual que puede ser revivida si se bloquea la sexualidad normal. Socarides (1982) escribió que un odio agresivo y asesino ocurre simultáneamente con el deseo de fundirse con la madre  y que la excitación sexual de la mayoría de las mujeres homosexuales está ligada con la prohibición materna.
La teoría psicoanalítica originalmente devaluaba el Super Yo femenino; a la fecha algunos analistas consideran que muchas más mujeres que hombres no experimentan culpa a nivel consciente por su homosexualidad; aludiendo a un Super Yo menos estructurado. Actualmente el Super Yo femenino y el ideal del yo materno han logrado ser apreciados como de una inestimable importancia en la dirección y determinación de los intereses y el carácter femenino. “En la niña el temor de la pérdida del amor por sí mismo es una fuerza poderosa para la internalización del Super Yo. (Blum 1977) Algunos autores como Shafer (1974) con quien no estoy de acuerdo; todavía expresa que: “El Super Yo femenino es diferente que el masculino, no es inferior, pero sí menos rígido y menos punitivo; y los valores e ideales femeninos no son idénticos a los masculinos”. En mi trabajo clínico he encontrado que el Super Yo Femenino tiende a ser más rígido y punitivo que el masculino, y que este Super Yo rígido y punitivo, internalizado va a inhibir en una mujer sus características femeninas y sobretodo la posibilidad de disfrutar su sexualidad. Blum dice: “Un introyecto de una madre mala va a interferir con la formación y la función del ideal del yo como mamá. La formación del ideal del yo maternal, es muy importante dentro del Ideal del Yo global femenino. Esta autora piensa que es la más importante. El ideal del yo femenino tiene un núcleo maternal en origen y función, pero incluye representaciones valoradas de otras características de la madre, como lo intelectual, su capacidad para proporcionar afecto, su sexualidad, y además también se constituye con características seleccionadas del ideal del Yo e identificaciones paternas.
Presentaré el resumen de la historia y parte de una sesión de una paciente que ilustra los conceptos que he mencionado. Me voy a referir principalmente a sus experiencias promiscuas e incestuosas y la evolución del caso hacia una transacción a través de la homosexualidad.
CLARA inicia su tratamiento hace 2 años y medio (Dic. 1990) Es una dentista de  42 años de edad que a pesar de ser inteligente y bien preparada no ha logrado sobresalir en su profesión. Es de complexión delgada de estatura mediana, atractiva, de mirada expresiva y sonrisa agradable. Su arreglo es austero y asexual; su modo de actuar y expresarse es premeditado y ceremonioso. Cuando se recuesta en el diván lo hace de manera suave y pausada permaneciendo inmóvil durante el curso de las sesiones.
Clara solicita tratamiento en forma disfrazada; pidiendo orientación para ver si es conveniente reanudar su tratamiento psicoanalítico en grupo, previamente interrumpido o si es conveniente que asista con un psiquiatra ya que se encuentra sumamente deprimida, sola y dice no haber podido resolver su vida afectiva. Cuando le recomiendo la conveniencia de una análisis individual y le proporciono los nombres de colegas, se decide a solicitarme que yo la atienda e insiste en ello a pesar que le indico la conveniencia de acudir con otra persona ya que ha habido un contacto social previo entre nosotras.
Su tratamiento en grupo durante 12 años se caracterizó por la discusión constante al respecto de su relación con Ana una chica mucho más joven que ella; con la que inició una relación homosexual de tipo maestra alumna casi de inmediato después de haber empezado su análisis. Esta relación dura hasta 2 años después de terminado el mismo. Clara dice “Creo que la relación con Ana era para protegerme del grupo…no, más bien en contra de mi psicoanalista (hombre)… y terminé entregada al narcisismo… bueno… a mi cuerpo… pero voy por mal camino”.
HISTORIA FAMILIAR
Su vida familiar se caracterizó por una gran inestabilidad económica y emocional. El padre amenazaba constantemente con golpear a la madre por celos, según la paciente, fundados, y cuchillo en mano la perseguía diciendo: “de esta noche no pasas”. El padre era alcohólico y de bastante más edad que la madre. Ésta se casa con él después de un encuentro casual en el lugar de trabajo de éste a que ella no tenía un lugar donde vivir. La madre es una mujer fría distante y crítica. La pareja procrea 4 hijos,  2 varones mayor que                   Clara y uno mayor al que ella considera su hermano preferido.
Desde el inicio del tratamiento Clara explica las diferencias significativas  la preferencia por parte de su madre hacia sus dos hermanos mayores en especial el mayor. Las condiciones económicas debidas al alcoholismo del padre eran en extremo precarias a tal grado que Clara dormía en una sola cama con su mamá y hermanos. Recuerda que ella sentía la necesidad de protegerse del hermano mayor del que dormía separada por una sábana y el cual padecía de enuresis hasta los 15 años, recuerda con repulsión las veces que debido a la enuresis de este hermano ella se despertaba mojada por él.
Cuando Clara tenía alrededor de 8 años ocurre “el destierro” lo cual significa que se va a vivir con una tía por razones que no le son explicadas. Dos años más tarde regresa a vivir con sus padres para encontrar una situación más grave que la anterior, ya que el padre consciente de su desarrollo físico la amenaza constantemente en forma explícita y con expresiones vulgares de que él será quién la desflore, ya que de que lo haga cualquier otro hombre, mejor lo hace él.
El primer año del tratamiento está dedicado casi exclusivamente a hablar de su relación con Ana, terminada hace 4 años y con la cual sostiene un contacto telefónico ya que ésta vive en otra ciudad y sostiene una relación estable con otra mujer. Da su historia familiar enfatizando los conflictos entre su padre y madre y su constante terror de ser violada por éste, fallecido hace 6 años. Me habla de su sensación de desamparo ya que su madre no la podía proteger de este suceso pues ella misma le tenía terror al padre. También recuerda la conducta promiscua de ésta con otros hombres. Su madre también se relacionó sexualmente con un medio hermano de Clara, hijo de su padre y que vivía con ellos.
Actualmente su vida se caracteriza por la soledad y la sensación de insatisfacción. Se encuentra muy sola debido a sus exigencias de perfección en cuanto a la conducta de las personas con las que entabla una relación; es crítica e intolerante de cualquier desviación de sus expectativas en la conducta de otros. Se la pasa añorando su relación con Ana que dice fue satisfactoria.
En la transferencia prevalece la escisión y la idealización en todos los aspectos; y yo quedo elevada al estatus de mamá perfecta. Conscientemente expresa su deseo de que yo sea un nuevo objeto bueno, idealizado, madre y padre juntos como nunca los tuvo. Constantemente me ofrece pruebas de mi infalibilidad y me “gratifica” siendo una “buena” paciente puntual, considerada y correcta. Al mismo tiempo se muestra siempre solícita y preocupada por mi salud; al menor indicio de que yo pudiera no estar completamente bien, expresa preocupación y abunda en recomendaciones para que me cuide. Muestra una gran necesidad de establecer una relación segura y protectora conmigo. Simultáneamente expresa un gran rechazo hacia su madre y una incapacidad para acercarse a ella y expresarle el más mínimo afecto. Acepta intelectualmente todas mis interpretaciones respecto de su idealización de mí; pero me responde que ella así lo siente y no puede evitar el pensarlo ya que escogió una psicoanalista muy buena.
Toda su conducta en sesión es de la “niña buena” que busca ser la preferida de mamá; pero en su vida, se encuentra cada vez más sola; y progresivamente se va aislando más. Me dice estar angustiada;  porque está pensando mucho en mí fuera de sesión; y tiene la sensación de haber tenido un sueño, donde “cree hay algún contacto físico conmigo”. Le interpreto que le preocupa la posibilidad de que yo me convierte en el objeto de sus fantasías sexuales; lo cual piensa ella que a mí me enojaría y provocaría que yo la rechace. Le hago notar su gran necesidad de afecto a nivel pre-edípico diciéndole. Que ella quisiera que yo la tomara en mis brazos y le diera todo el amor que no recibió de su mamá… Llora silenciosamente.
En las sesiones subsecuentes, habla de sus intentos de relacionarse con hombres; y fantasea con la posibilidad de entablar una relación heterosexual. Clara trata de protegerse contra mi rechazo y asegurar mi amor y protección al “complacerme” hablando de un posible relación heterosexual; ya que yo al igual que su psicoanalista anterior debo pensar que esto es lo mejor para ella. Le muestro su gran necesidad de someterse a lo que ella considera son mis deseos, al igual que se sometía a los deseos de su madre; para así lograr que ésta le mostrara algo de afecto y no la volviera a alejar de su lado.
Me expresa abiertamente su temor de que yo no apruebe su homosexualidad.
En la transferencia Clara estaba actuando lo que consideraba conscientemente era mi deseo; o sea, que ella tuviera una relación heterosexual. Sin embargo, el contenido más profundo era la negación de su sexualidad; que es lo que la madre siempre le exigía cuando la exponía constantemente a la relación incestuosa, al dormir junto con los hermanos. Cualquier conducta de Clara que fuera interpretada por la madre como de origen sexual era reprimida inmediatamente por parte de ésta. Clara no debía tener sexualidad. Así, Clara sentía que al hablar de una relación heterosexual me complacía en lo más evidente y manifiesto, pues ella estaba trabajando conmigo para “estar bien”, pero en la realidad ella permanecía sola, y sin sexualidad, ya que su rechazo a una relación con un hombre es total. Clara sentía que yo la quería tener como su madre, asexual, sola y sometida a mí, esperando las migajas de mi afecto.
A un año y un mes de haber iniciado el tratamiento, durante mi ausencia de dos semanas, su madre enferma repentinamente fallece después de estar hospitalizada unos días. En esto días Clara logra acercarse a ella y poderla tocar, cuando ésta se encuentra en estado coma. Los hermanos la dejan sola con la madre agonizando, y Clara tiene la sensación de que finalmente se ha podido acercar a su madre, a pesar de que está inconsciente, en ese momento, ella es la preferida, la única.
La muerte de la madre desencadena recuerdos de eventos ocurridos en la casa familiar. En una sesión me dice: “es una casa extraña…recuerdo todos los miedos que he sentido en ella… sentía miedo a figuras, imágenes de gente grande al acecho para hacerme daño… para engullirme…ni mi mamá me podía salvar de esas imágenes… recuerdo una ocasión en especial, al pasar por la recámara…en ese cuarto que siempre me provocó miedo.” Y en tono casual me dice: “Para colmo, la desgraciada violación ocurrió en ese cuarto en el que más miedo me daba”. Se muestra sorprendida cuando le pregunto a cual violación se esta refiriendo, ya que nunca me ha platicado sobe de esto.
Empieza muy pausada y casi aplanadamente a relatar los antecedentes del incidente. “Yo tenía 12 años… alguna vez nos peleamos mi hermano y yo y lo rasguñé, dejándole marcada la mano derecha”, se refiere al hermano mayor. “Se vengó. El tenía 16 años, ya sabía técnicas de defensa personal… Me agarró torciéndome el brazo de tal forma que si me movía me dolía…me metió al cuarto y me sentó en sus piernas… me metió la mano entre las piernas y me metió el dedo… no lo puede evitar, aunque me defendí… sentí algo… no sé si me dolió… no lo puedo recordar… fue una humillación terrible, espantosa”. Llora silenciosamente, “el hecho de no poder defenderme fue espantoso…todo lo que significaba para él, era romper mi estructura anatómica de virgen…no se veía placer en su cara…se miró el pantalón vio sangre; y con orgullo la señaló y dijo…ya te chingué…fue asquerosísimo…en la lucha de quererme zafar quedó una mancha de sangre”, continúa llorando silenciosamente. “Después… la frustración y la rabia de no poder decir nada.  El era el consentido…y yo tendría la culpa…sentir que no se cuenta con una mamá es horrible. ¿Por qué los hombres tienen el privilegio no sólo de entrar en la intimidad de uno sino de penetrar en la vagina? Es humillante es dejar marcada la vagina.
Es evidente que Clara está buscando en mí una mamá que le de permiso de sentir de experimentar su sexualidad, y de ser mujer adulta. También busca una madre fuerte y todopoderosa que la proteja de los hombres que intentan marcar su vagina y humillarla penetrando en su intimidad. Los hombres son vistos por ella como persecutorios, peligrosos, con intenciones de abusar y tomar ventaja de la mujer humillándola y sometiéndola.
Clara empieza a sentir la amenaza de sus impulsos amorosos a incestuosos, psicoanalista-mamá y una gran necesidad de fundirse conmigo. Así pues, para protegerse de la intensidad de la transferencia, establece una relación de pareja con una mujer menor que ella, la cual parece no tener conflicto con su homosexualidad. Es una mujer también profesionista que ya ha tenido varias relaciones homosexuales, y con la cual establece una relación de mutua ayuda y apoyo.
La relación de Clara con Emi se inicia aproximadamente dos años después de iniciado el tratamiento. Su vida social se ha ampliado, tiene amistades y no pasa tanto tiempo sola. En la transferencia Clara expresa su “agradecimiento” idealizándome más en cuanto a mis capacidades como psicoanalista y con la tranquilidad momentánea de que la transferencia erótica que empezó a surgir está reprimida actualmente, ya que en estos momentos Emi se encuentra como un  muro de contención entre Clara y yo. Sin embargo, Emi se complace en provocarle celos hablando de otras relaciones y sus planes de tener un hijo en el futuro.
En la historia familiar de Clara hemos podido apreciar el impacto que puede llegar a tener un ambiente promiscuo y una experiencia incestuosa en la vida de una mujer, que a pesar de tener una profesión muy valorada se encuentra frustrada e insatisfecha profesionalmente, y en su vida emocional sólo ha podido lograr establecer una relación homosexual inestable y superficial.
 
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