Resultado de imagen para walt disneyPor: Roberto Keoseyan
“Cuando tú le deseas a una estrella, no hace diferencia quién seas, o de donde vengas, lo que tu corazón desee se volverá verdad. Si tu corazón está junto a tu sueño, no hay deseo que sea demasiado extremo, como cuando le deseas a una estrella.” Walt Disney, 1940
Con estas inmortales palabras, que originalmente fueron escritas para la película Pinocho, se inauguró el hermoso y fantástico mundo de Disneylandia, la quintaesencia de la creatividad de Walt Disney, en 1955. Su significado, como veremos más adelante, es vital para entender la mente y psicodinamia de este brillante hombre, y su influencia en el mundo actual. Por ahora, simplemente reflexionemos en lo latente de este párrafo. “Deseo”, “fantasía”, y “sueño”, son las palabras que definen esta cita, y su significado es importantísimo para entender a su creador.
De muchas maneras, estas tres palabras, deseo, sueño y fantasía, fueron las que definieron la vida y la creación de Walt Disney. Simplemente ver una de sus filmes, desde Peter Pan, hasta Pinocho, Bambi, Blancanieves y demás, uno puede ver como el trasfondo de ellas es fantasía, deseo y sueño. Todos los personajes, se salvan, viven, o sobreviven gracias al deseo, sueño y fantasía, y de muchas maneras, sus parques temáticos también son así. Están hechos para emular y representar deseo, sueño, y fantasía. Casi como si su objetivo fuese sacarnos de nuestra realidad para vivir una vida más serena, tranquila y lejos de la angustia del día al día.
Al investigar a profundidad la vida detrás del hombre que las creó, nos queda claro que ese es exactamente el propósito. El mundo Disney, con toda su hermosura, fantasía, felicidad aparente, relajación, y uno podría decir, escisión del mundo real, existe específicamente para escapar. La pregunta que armo en este escrito es: ¿Escapar de qué? Y ¿por qué? ¿Qué fue lo que llevó a Walt Disney a crear ese mundo? ¿Cuáles eran sus intenciones inconscientes? ¿Podríamos hacer un desglose psicoanalítico de este personaje de personajes? Sin duda que sí. Pero antes de ello, tenemos que ver una viñeta clínica del verdadero Walt Disney. No el de la biografía oficial de la página de Disney, ni el de las biografías comerciales ni de la página de Wikipedia, sino el de una investigación con las personas que lo conocieron y con entrevistas serias que llegó a dar.
Walt Disney se esmeró mucho en tapar su vida privada. Nunca quiso dar muchos datos, y la mayoría de la información “conocida” está basada en biografías superficiales. Pero detrás del mito hay un hombre real. Lleno de miedos, angustias, sufrimientos y, más que otra cosa, un deseo innato de escapar de su realidad. Por ejemplo, Walt Disney era un fumador y bebedor compulsivo, pero jamás permitió que nadie lo viera fumar ni beber, y no permitía el consumo de estas sustancias en sus parques más que en zonas aisladas. No quería influenciar a los niños a tener malos hábitos, y hasta la fecha sólo hay dos fotos de él fumando, ambas tomadas sin su consentimiento. Como éstas, hay otros ejemplos, y es importante tener en mente que la viñeta clínica que veremos a continuación contiene información poco conocida por el público sobre la vida de este hombre.
Walt Disney decía al público que nació en 1901 en Chicago Illinois, pero datos confirman que esa sólo fue la fecha en la que fue bautizado, y que tenía cerca de 3 años cuando esto ocurrió. Él quiso retratarse a sí mismo como un americano nacido y crecido, pero Disney realmente nació en Malacar, España, producto de un matrimonio ilícito entre una mujer que fue abandonada por su esposo y que, temiendo desgracia, envió a su hijo a américa con la esperanza de que alguien lo adoptara. Su madre biológica murió algunos años después, y jamás volvió a ver a su hijo.
El bebé fue adoptado por la familia Disney en 1901, quienes ya tenían otro hijo llamado Roy (no adoptado) y posteriormente tuvieron otros hijos biológicos. Walt creció en un lugar de abuso. Su madre adoptiva, como se confirma en muchas entrevistas, era una mujer pasiva que no protegía a los hijos de los abusos físicos, mentales y emocionales que Elías Disney les propagaba a sus hijos. Walt confirmó que su padre lo golpeaba viciosamente hasta dejarlo inconsciente, lo dejaba sin comer, lo dejaba a dormir en el frío y la nieve y, hasta en ocasiones, algunos rumores decían que abusaba sexualmente de él.
Disney sabía que Elías era su padre adoptivo, pero él mismo afirmó muchos años después que nunca se quisieron y que no quería que nadie supiera ni de los abusos ni de su adopción. En particular, Walt recordó un momento en el cual su padre lo forzaba a trabajar, a la edad de 8 años de edad, en la nieve brutal de Missouri, sin zapatos, por 14 horas al día (sin incluir horario de escuela), moviendo nieve para repartir periódicos. Él afirmaba que se desmayó en la nieve, y cuando se despertó se encontraba congelado, enterrado en el hielo, sin conocimiento de por qué estaba ahí. A su lado sólo tenía los periódicos que debía repartir. Uno de los ejemplares tenía retratos de unas caricaturas contando chistes. Walt las leyó mientras estaba tirado en la nieve. Afirmó que eso fue lo que le permitió sobrevivir en un momento que lo mataría. Regresó a su casa con neumonía y su padre lo golpeó con la hebilla del cinturón en la cara y todo el cuerpo, dejándolo inconsciente. Walt falleció muchos años después de cáncer en el pulmón, y muchos médicos le dijeron que los antecedentes se debían a que tuvo neumonía y pulmonía de niño, teniendo cicatrices en los pulmones, probablemente apuntando a ese evento que cambió su vida para siempre.
Walt dice que recordaría ese evento toda la vida, y que todos los días de su vida “veía a ese niño de 8 años, indefenso, golpeado por su padre, en la nieve. Jamás quería volver a vivir algo así.” Por ello, Walt decidió que jamás permitiría que nadie se dirigiera a él como el “Sr. Disney”, y que para siempre sería sólo Walt, incluso cuando hablaba con presidentes, celebridades, y mucho más. Aun así, nombró a su parque “Disneylandia” no “Waltlandia”, casi como si fuera su padre el que lo persiguiera y viera desde arriba (escena que después es emulada en el Rey León).
Walt sabía que era adoptado, y mucho tiempo después viajó a Málaga, España, para encontrar su pueblo de origen. Ahí, conoció al tío que lo había llevado a Estados Unidos, y cada año, después de que se volvió millonario, regresaba para verlo. Actualmente, en un bar en Málaga, hay una fotografía de Disney con su tío, quien era el dueño del bar. Esta información ha sido ocultada de los medios comunes de comunicación por implicaciones políticas.
De cualquier manera, Walt nunca olvidaría los momentos de abuso de su padre y poca ayuda de su madre. Para él, su único refugio eran las caricaturas que leía en los periódicos que repartía para su padre. Walt leía las caricaturas todos los días, y al poco tiempo empezó a hacer las suyas. Él decía que eran esos momentos de dibujar los que le daban tranquilidad, como si lo transportaran a otro mundo.
Las caricaturas representaron un escape de la vida real hacia un mundo de felicidad, fantasía, deseo y sueños de una vida mejor. Con el tiempo, por supuesto, fue magnificando los métodos para escapar, pero este fue el comienzo.
Eh ahí las palabras sueño, fantasía, y deseo de las que hablábamos anteriormente. Walt Disney comenzó como caricaturista y posteriormente ilustrador, productor de cine, emprendedor y dueño del imperio de entretenimiento más grande del mundo. Sin embargo, todo se remonta a ese momento cuántico en la nieve de Missouri y la relación con su padre adoptivo y la necesidad de escapar.
En esencia, Walt creó el mundo fantástico para poder escapar de su vida trágica y terrible; para poder vivir en un mundo de fantasía donde nadie tenía que sufrir abuso, donde todo era feliz, y donde todo era completamente ajeno a la realidad. Todo, dentro de su mundo, incluyendo películas, caricaturas, y parques temáticos, está forjado a partir de ese principio.
La relación de su padre lo forzó a crear un mundo alterno, a escindirse de la realidad para poder vivir una vida que, en la fantasía, era mejor. Este mecanismo, denominado escisión, por Anna Freud, consta en que una persona divide su mente, en una parte apegada a la realidad mientras que otra está en la fantasía (Akhtar, 2009). La inmensa mayoría de las personas viven este mundo de fantasía solo en la mente, pero Walt Disney tenía tal deseo de esconderse de su padre que tuvo que crearlo en la vida real. Tuvo que hacerlo realidad.
Freud mismo afirmó que la escisión era una psicosis (Akhtar, 2009), y aunque no estoy preparado para llamar a Disney un psicótico, sin duda alguna podemos entender como su mundo de fantasía emula ciertos rasgos patológicos.
La vida de Walt Disney está plagada de eventos de muchísimo significado psicoanalítico. Para empezar, escogió adoptar hijos en lugar de tenerlos, de alguna manera para rescatar a niños que no pudieron ser rescatados, como él. Su pasión en la vida eran los trenes, el medio de transporte más importante en su juventud. Los trenes eran para escapar, y Walt era notorio por utilizar trenes de tamaño casi real para poder escaparse de un día estresante y “huir”, o escindirse a un mundo de fantasía, tal como le hubiera gustado poder huir de los abusos de su padre.
Su madre adoptiva falleció en 1938 de envenenamiento repetitivo de monóxido de carbono en la casa que Walt Disney les había regalado a sus padres poco después de haberse vuelto millonario con el éxito de Blancanieves. Su madre le había dicho a Walt repetidas veces que había que arreglar algo en la casa porque se sentía muy mal todos los días. Le pidió que trajera a alguien para arreglar las tuberías. Sin embargo, Walt no creyó en lo que decía su madre y dejó pasar el evento, sólo para enterarse de que su madre falleció unos días después. Inconscientemente, y en la realidad, Walt mató a su madre, vengándose de que nunca lo protegió cuando era niño. Walt vivió con culpa el resto de su vida, y su padre no quiso volver a tener la misma relación con su hijo, quizás inconscientemente sabiendo lo ocurrido (Gabler, 2006).
Walt diseñó Disneylandia para ser un lugar de fantasía, un lugar de felicidad, (el lugar más feliz del mundo – en sus palabras), y más que nada, un lugar para escapar de los problemas y donde los padres y los hijos pudieran arreglar sus problemas, tal como él jamás pudo lograrlo con su padre adoptivo. Sin embargo, arriba del edificio principal de Main Street U.S.A, la calle principal de Disneylandia y, a palabras del mismo Walt, del mundo, se encuentra una réplica exacta de la oficina donde trabajaba Elias Disney, el padre de Walt, casi como si estuviera observando, con un poder superyóico persecutorio, a su hijo en sus labores. Para aquellos que visiten Disneylandia, pueden darse cuenta de que la luz de esa oficina siempre está prendida, como si Elías siempre estuviese ahí. Es, simbólicamente, el falo mayor, protegiendo toda el área.
El Castillo de la Bella Durmiente de Disneylandia es una réplica del Castillo de Neuschwanstein, en Alemania, creado por el Rey Ludwig II, conocido como Luis el Loco, que creó el castillo como un refugio hacia el mundo de la fantasía. Walt sabía esto, y lo diseñó, conscientemente, con ese propósito (Thomas, 1976).
Los esfuerzos que Walt emprendió para crear su mundo de fantasía fueron gigantes. Todas sus creaciones, de una manera u otra, estuvieron hechas para transformar el sufrimiento en felicidad, y todas sus películas demuestran esto. Aunque muchas están basadas en historias folklóricas, Disney las arregló para que fueran más bonitas. Por ejemplo, En la obra original de Pinocho, el protagonista es un pedazo de madera malévolo que es convertido en títere por un hombre benévolo que es torturado por su propia creación, abusado y maltratado. Pinocho es un ser maligno que destruye todo a su paso y acaba suicidándose. Walt decidió transformar la historia en algo bello. La historia original de Blancanieves cuenta la historia de una mujer que huye de intento de un asesinato sólo para encontrarse con un grupo de duendes que se la comen en el bosque. En la versión folklórica de la Bella Durmiente, el príncipe que la rescata realmente la viola mientras está dormida. En Peter Pan, el protagonista es un narcisista maligno que gusta de torturar a la gente gozando de su juventud eterna (Ryan, 2013, Grim, 1994).
Disney las cambió para ser historias felices y hermosas, dominadas por la fantasía, que simboliza la salvación del sufrimiento. Esto, por supuesto, es una emulación total de lo que fue su propia vida.
Dentro de las historias y los guiones mismos de Disney, los personajes en sí también escapan del sufrimiento para una vida de fantasía y felicidad. Por ejemplo, en la Cenicienta, es la madrastra mala y las hermanas malas las que torturan a Cenicienta (simbólicamente el padre de Disney y sus hermanos, los cuales eran hijos biológicos de sus padres) hasta que logra escaparse con magia, mediante la carroza del hada madrina con un simple “Bibi-Babidi-Bu”, que representa la magia misma que Walt tuvo que poner para escaparse de su mundo de tortura.
En Pinocho, la experiencia es similar. Un títere inocente que sufre, es secuestrado y casi asesinado y posteriormente, con magia (una nueva hada madrina), logra salvarse de la maldición de abusos de una vida mala (por parte del lobo, Stromboli su comprador, y mucho más). A la par, el superyó benevolente que tanto necesitó Walt Disney, pero que nunca existió en su vida real, aparece mediante Jimminy Cricket, o Pepe Grillo, que es una creación exclusiva de Walt. Es una figura paterna que lo acompaña y le permite entender el mundo, casi como si fuera un analista. Sin embargo, está confirmado que Walt jamás fue a tratamiento psicoanalítico. Pinocho canta “Yo no tengo hilos que me frenen, que me den miedo y que me den sufrimiento, yo tenía hilos, pero ahora estoy libre, y ya no hay hilos en mí. Heigh, Ho, de-mari-oh, es la única manera de vivir, yo quiero que el mundo sepa, que nada me preocupa a mí.” (Gabler, 2006) Esta pieza, escrita por Disney (Hamilton, 1940), nos demuestra la historia de Walt, liberándose del sufrimiento que le propagó su padre y que logró quitarse simbólicamente con la fantasía.
En Blancanieves, el caso también es similar. Blancanieves es odiada por su madrastra y mandada asesinar por la misma (actuando la relación que Walt tenía con el padre). Sin embargo, ella escapa y se va a vivir con un grupo de benevolentes enanitos (el mundo de la fantasía) que encuentra. Ellos la rescatan, la acobijan, y la ayudan a poder eliminar y matar a la madrastra (deseo, fantasía y sueños destruyen al padre – historia exacta de Walt) y posteriormente rescatarla. Es casi un espejo de la vida de Walt, como le hubiera gustado ser rescatado como a Blancanieves (Thomas, 1976).
En todas las obras, el patrón es el mismo. Convertir el sufrimiento en felicidad y permitir a todos, en todo momento, que puedan sentirse libres “sin importar quienes sean”, y felices por medio del deseo y la fantasía.
Pero su búsqueda para ayudar a los demás no termina ahí. En todas las obras, sea películas o parques temáticos, el punto es el mismo. Walt quiere salvar a los demás del sufrimiento para protegerlos como él no fue protegido.
Datos curiosos que ejemplifican esto: Disneylandia está diseñado para que los árboles que mueren puedan ser reemplazados en 15 minutos por árboles nuevos y nadie vea un árbol muerto. La basura se almacena de forma instantánea, y todo está hecho para que en ningún momento se rompa la ilusión de fantasía. Es, en esencia, un mundo de fantasía que representa el cerebro escindido de Walt Disney (Ryan, 2013).
Es por ello, que, en gran medida, personas que nunca se ven en otras partes del mundo en tanta cantidad, son vistas de forma regular en Disneylandia. Personas con obesidad mórbida, por ejemplo, se presentan en Disneylandia por los millares, casi como si fuera el único mundo donde pudieran estar en tranquilidad, donde nadie los juzgaría, y donde son uno más.
Más allá de eso, los mensajes de felicidad de Walt Disney, están de forma latente en todas sus películas. “El Libro de la Selva” contiene el patrullo de los elefantes, que felizmente exclaman “marchamos de aquí para allá, sin importar a donde sea, con un aire militar, podríamos trabajar, pero mejor vamos a disfrutar” (Reitherman, 1967), denotando la importancia del disfrute y no del sufrimiento en el trabajo. En Blancanieves, los enanitos cantan “Cavar, cavar, cavar, cavar de sol a sol, más todo puedes arruinar si pierdes el control, diamantes hay un buen montón y rubíes un millón, y aunque sin saber por qué razón cavamos con ilusión” (Disney, 1937), aludiendo al placer del momento más no del futuro.
El amor impulsivo, como lo definió Otto Kernberg, que está basado en relaciones parciales, idealización, impulso sexual, odio, y satisfacción de las pulsiones, es también una característica del amor en las películas de Disney (Kernberg, 1995). En la mente de Walt, la idea es poder lograr que el amor conquiste todo y que saque a las personas de un mundo de sufrimiento (Bella, Ariel, Blancanieves, La Bella Durmiente, la Cenicienta etc.) para poder tener un amor total y completo, emulando la idea delirante que el psicoanalista Sidney Smith explora en 1977 en el concepto de “La Fantasía Dorada”, en la cual se cree que algún día llegará alguien que llenará todas las necesidades de la persona de forma completa y total, como si fuera una regresión a la simbiosis con la madre (Smith, 1977).
Por supuesto, como nos dice Kernberg en 1995 en su libro “Relaciones Amorosas: Normalidad y Patología”, este amor impulsivo no es duradero, y sólo causa un sufrimiento. Sin embargo, es fácil que se dé en el momento en que las patologías se encuentran, y por un breve periodo, representa un instante de aparente elevación emocional. Este es el tipo de amor que Disney retrata en sus películas, como si quisiera poder encontrar ese amor, ese objeto original que perdió cuando fue abandonado por su madre biológica. Elimina el sufrimiento por medio de este tipo de amor. Por ello, lo retrata en todo momento en todas sus películas. El problema es que su amor influenció a millones de personas a tener ideas erróneas del amor, alejándose del amor maduro del que nos habla Kernberg como un ideal de la salud en el amor (Kernberg, 1995).
Esto abre otro tema importante en el capítulo psicoanalítico del análisis de Walt Disney. Su influencia en el mundo ha sido vasta. Pero me atrevo a preguntar lo siguiente: Como civilización, hemos sido influenciados a profundidad por un hombre cuya idea en la vida era escindirse de la realidad para escapar a la fantasía y evadir el sufrimiento. Esto es una realidad. Ahora, lo que planteo es, ¿a dónde nos lleva eso? La respuesta, por supuesto, sería tema de mucha más investigación, pero abre dilemas importantes. Nos lleva a la creación de un mundo lleno de fallas en el juicio de realidad, ideas erróneas del amor, y del funcionamiento de la vida diaria. Su influencia nos lleva a alejarnos de la realidad.
El más aparente de todas estas fallas ocurre en el amor. En mi práctica privada, he escuchado, en repetidas ocasiones, a mujeres que hablan de la búsqueda de este “amor perfecto como de las películas de Disney”. Sin embargo, como Kernberg nos específica, este amor no es real y no puede ser real por su misma naturaleza. Pero eso no detiene a que las películas de Disney sigan retratando este ideal, aunque en tiempos recientes ha cambiado a raíz de peticiones del público, como ha sido retratado en dos de sus más recientes filmes, Maléfica y Frozen, en las cuales, en ambos casos, el amor es amor “real”, hacia una hija y hermana, más no al galán que no conocen, como ocurría en el pasado.
Desglose Psicoanalítico de la Mente de Walt Disney
En gran medida, todo el imperio de Walt fue creado para refugiarse de la figura de un padre abusador y de una infancia terrorífica. Santiago Ramírez, uno de los fundadores de la SPM, nos dijo que la infancia es destino (Osawa, 2015), y aunque no estoy de acuerdo en todos los casos, en caso de Walt Disney, sin duda lo es.
Walt Disney fue quien fue por lo que vivió en su niñez. El mecanismo de defensa de la escisión, que tanto le sirvió para escaparse al mundo de fantasía para refugiarse de los abusos de su padre, fue el que le ayudó a forjar el universo fantástico.
De cualquier manera, para poder entender la psicodinamia de Walt Disney y hacer un desglose psicoanalítico de su mente, es necesario poder entender y definir diversos conceptos psicoanalíticos en torno a la mente de Walt Disney.
Walt empleaba primordialmente tres mecanismos de defensa, escisión, transformación en lo contrario, y negación, todos mecanismos de defensa primitivos, que nos da mucha idea de la realidad psíquica y nivel de funcionamiento mental de Walt Disney. La escisión, como ya lo hemos mencionado, comprende una separación de la mente, una apegada a la realidad y otra al mundo interno, sujeta a los impulsos inconscientes, alejada de la realidad y del yo. Esta es la totalidad de la vida de Disney. La escisión es todo en él. La transformación en lo contrario es un mecanismo de defensa que fue clasificado por Anna Freud, pero mencionado por Sigmund en 1915 (Akhtar, 2009), como un funcionamiento en el cual un impulso inconsciente es transformado en lo opuesto como una defensa del yo pero que realmente es la conversión de energía psíquica transmitida en una parte hacia otra, pero la energía sigue siendo la misma (Anna Freud, 1946). La descarga de la pulsión es la misma. En el caso de Disney, el odio que sentía hacia su padre se convirtió en lo contrario, demostrando amor hacia todo el mundo. Pero el amor no es genuino, es una represión del odio y los deseos de cobrar venganza por lo que le hizo. La conversión es de pasividad a actividad, pero en lugar de ser agresiva, se vuelve benévola. Este mecanismo le funcionó bien a Disney durante gran parte de su vida, excepto cuando no lo protegió de la agonía de la muerte de su madre, que la llevó a cabo de forma “accidental”, pero en la fantasía inconsciente, venganza por no protegerlo. La negación, es definida, por Anna Freud, en 1946, como un mecanismo en el cual el individuo reduce angustia psíquica al evadir y “negar” la consciencia de una realidad externa muy dolorosa. Por supuesto, la negación puede ser focalizada o generalizada, puede ser pasajera o permanente. Su severidad depende de qué tan presente está (Anna Freud, 1946). En el caso de Disney, estaba presente todo el tiempo. Era una versión maníaca de este mecanismo de defensa, convirtiéndose en una negación omnipotente.
Sus relaciones de objeto lo dejaron marcado de forma negativa durante el curso de su vida. No hubo cobertura del yo por parte de la madre. La cobertura del Yo es un concepto creado por Donald Winnicot en 1964 (Winnicot, 1964) en el cual la madre tiene el rol de proteger a su hijo de angustia de aniquilación y de los sufrimientos. En Walt no hubo esta cobertura ni escudo protector de la angustia. Al contrario, tanto la madre como el padre crearon una angustia flotante en Disney que sólo se bajaba con la escisión. A la par, no hubo un contenedor que pudiera contener sus angustias y convertir elementos beta en elementos alfa. La madre jamás lo pudo proteger de nada, ni pudo contener ni metabolizar sus angustias. Lo único que pudo lograrlo fue su propio mundo de fantasía que, fue de una manera, el que le dio esta contención, cobertura del Yo y, finalmente, una confianza básica para poder desarrollar sus habilidades.
La relación con el padre dejó un superyó persecutorio, que lo convirtió en una persona que siempre era perseguida por la figura del padre maligno. Pero a la par, esto le dio la energía psíquica para escindirse más y volverse más creativo, pero nunca le quitó la angustia flotante, y es por eso que Disney tenía tantos rasgos y fijaciones orales, como era el fumar en exceso, tomar, y ser voraz en sus creaciones.
Para personas con menos plasticidad emocional inconsciente, concepto que define Heinz Hartmann (Akhtar, 2009, Hartmann, 1958) como la capacidad de adaptación y de enfrentar los retos y desafíos de la vida diaria mediante una actitud positiva y con capacidad yoica, muchas personas pudieron haberse quebrado por completo. Pero Walt Disney no, y es interesante entender por qué.
Fue, en gran medida, la creatividad que surgió a partir de la escisión la que salvó a Walt Disney del quiebre emocional. Hay un concepto psicoanalítico que bien explica esta razón. Se trata de la reparación creativa. La reparación creativa es un término designado por Winnicot (1965) en el cual un niño, a pesar de su sufrimiento, busca la salud y el mejoramiento emocional. Si hay una madre suficientemente buena, la reparación creativa no es tan necesaria, pero si no la hay, el niño se ve obligado a crear una madre interna para reparar la imagen de la madre existente y poder sobrevivir. Disney usó la reparación creativa en su niñez, pero la continuó utilizando después. En sus filmes, el protagonista que sufre, eventualmente logra encontrar el objeto perdido, que ha sido reparado por Disney para ser perfecto. De esta manera, Gepeto, de Pinocho, los Enanitos de Blancanieves, representan todas las partes reparadas o que busca reparar y tener Walt Disney. En el caso de los enanitos es más obvio, porque todos, diminutos y pequeños, representan las partes fragmentadas de la madre que no lo pudo contener, pero si se unen son una personalidad perfecta y total, no parcial. Su reparación creativa le permitió poderlo ver de la forma adecuada para su propio ser.
De muchas maneras, el concepto que más define a Walt Disney es el de fantasía. La fantasía es, según Salman Akhtar (2009) una creación mental de escenarios personales que sirven una variedad de propósitos psíquicos. Existen muchos tipos de fantasías y de propósitos de la fantasía. En el caso de Walt Disney el propósito era claro: se trata de fantasía como descarga emocional y función defensiva. Como descarga emocional, la fantasía de Walt Disney servía para transformar en lo contrario sus deseos genuinos, mientras que a la par, funcionaba como defensa para poderlo proteger de la angustia y del sufrimiento de su vida real.
Uno podría pensar que Walt Disney podría entrar encapsulado en una variedad de trastornos mentales. Sin embargo, aquí me atreveré a hacer un diagnóstico. Roger Fairbairn explicó, en 1940 (Akhtar, 2009), que hay ciertas personas que están detraídas de la realidad, tienen una preocupación fuerte con la realidad interna, y una actitud omnipotente que surge por sentirse poco amados y privados de atención materna. Estos deseos de amor se vuelven intensos y entonces son controlados por un mecanismo de defensa que los retrae a un mundo interno, lejos de la realidad (escisión). Fairbairn habla de que a esto se le denomina trastorno Esquizoide de la Personalidad. Disney llena estas características a la perfección. Los mecanismos de defensa entran completamente, y su mundo de fantasía también. Sin embargo, un esquizoide simple no tiene la capacidad de poder tener tanta diligencia en el trabajo, por lo cual eran necesarios ciertos rasgos obsesivos.
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