El duelo en tiempos de coronavirus (COVID -19)

Autora: Mtra. Paola Hamui Amkie                                                               
Psicoanalista.
Sociedad Psicoanalítica de México 
paolahamuiamkie@gmail.com

 

La situación que actualmente vivimos ha cambiado nuestra forma de estar y de experimentar el mundo. Ha provocado cambios en todas las esferas de vuestras vidas, hábitos, forma de pensar, rutinas, todo cambió incluso la manera de morir y de despedirnos de nuestros seres queridos por lo que nos vemos obligados a buscar nuevas estrategias de adaptación. Los actos o rituales que cada quien desde su religión hace alrededor de las pérdidas y la manera de  acompañar o despedirse de los seres queridos enfermos ha tenido que cambiar para evitar males mayores. 

Actos importantes para el doliente como pasar el duelo en compañía de otros seres queridos ha tenido que cambiar, hay que tener en cuenta que los rituales alrededor de la muerte  ayudan a que el proceso del duelo no se convierta en patológico, pero la presente situación nos ha limitado todo esto. 

De aquí la importancia de ofrecer alternativas que ayuden a los deudos a compartir y expresar su dolor con los demás, aunque sea de manera virtual. Y encontrar estrategias que permitan honrar la memoria del fallecido. 

 

DUELO EN AISLAMIENTO

Perder a alguien es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada y sostenida con abrazos y miradas de apoyo, con palabras cariñosas y silencios respetuosos, esto ayuda al doliente a no sentirse solo frente al dolor. El proceso de duelo se ve beneficiado cuando la persona es sostenida en su red de apoyo, y ayuda a que se facilite el desarrollo de un duelo sano, (claro además de la personalidad, mundo interno del sujeto así como su capacidad de adaptación).

Cuando alguien pierde a un ser querido Kubler – Ross habla de ciertos pasos para elaborar el duelo:

  1. Negación aislamiento- el sujeto reacciona con rechazo a la noticia. Con tentativas de negación que sirven para amortiguar el golpe y aplazar parte del dolor que produce la noticia. Este proceso puede extenderse por un largo tiempo. En un proceso normal, la persona poco a poco va tomando los datos de su juicio de realidad. 
  2.  Ira enojo- El sujeto reacciona con mucho enojo, este es consecuencia son fruto de la frustración que produce saber que se ha producido la muerte y que no se puede hacer nada para arreglar o revertir la situación. 
  3. Pacto o negociación- Esta etapa ofrece la fantasía de estar en control de la situación, el deudo negocia para revertir la pérdida. Esta etapa puede producirse antes (cuando el ser querido pasa por alguna enfermedad, en este caso el internamiento por COVID-19) o después de la muerte. 
  4. Depresión y tristeza- En esta etapa se hace contacto con la realidad y se deja de fantasear con realidades alternas, y hay una sensación de vacío, ya que no solo hay que aprender a aceptar que la otra persona se ha ido, sino que además hay que empezar a vivir en una realidad que está definida por esa ausencia.
  5. Aceptación- Poco a poco toda la energía puesta en la persona que murió se va retirando de ésta, la mente del deudo ya no sólo piensa en el difunto y el dolor, si no que poco a poco se interesa por cosas de la vida. Poco a poco la persona integra a sus recuerdos a aquel que murió. Se integra cada día más a la rutina de vida encontrando en ella de nuevo la homeostasis perdida ante la pérdida. Poco a poco va volviendo la capacidad de experimentar alegría y placer, y a partir de esa situación las cosas suelen volver a la normalidad.

El deudo pasa por una variedad de emociones, es importante validarlas y tener en cuenta que además de todo lo que la persona está sintiendo frente a la pérdida le agregamos la situación actual (COVID-19, aislamiento físico, miedo al contagio, impotencia, etc.), entonces es posible que dicho proceso se haga un tanto más complicado. El familiar a diferencia de una situación normal, durante la contingencia no ha podido estar con su familiar y acompañarlo en el hospital quizá no se pudo despedir de él si es que falleció, por lo que es muy probable que en el proceso de duelo predominen sentimientos de culpa (desde ¿Porqué ha aparecido este virus? , ¿Quizá se hubiera evitado si hubiera llevado medidas más drásticas?, ¿Si lo hubiera llevado al hospital antes?, o traerlo a casa los últimos días, ¿habrá sufrido?) Por lo que hay siempre que apoyar a los familiares que hicieron lo mejor que pudieron, que su familiar siempre estuvo en buenas manos y que las personas de salud lo acompañaron en todo momento, así como el familiar siempre supo del cariño y amor que le tienen, que fue afortunado tanto el familiar como la persona de haber coincidido y ser padre e hijo, esposos etc. (aquí ayudan creencias religiosas o espirituales). Es importante apoyarse en ta tecnología videograbaciones, audios, cartas o mensajes para mantener comunicación con el familiar, siempre y cuando el hospital lo permita. De no ser posible la entrega directa (que desgraciadamente es lo más probable debido a lo contagioso del virus y lo delicada de la situación), estos ejercicios sirven a manera de desahogo, así como seguramente todo aquello que desea expresarle a su familiar éste ya lo sabe (de su cariño, de su amor) pues lo ha acompañado siempre.

Toda aquella mezcla de emociones que se sienten frente a la presente situación son normales, como decía Viktor Frankl, reacciones anormales ante situaciones anormales resultan normales.

Hay que ayudar al deudo a que no sea tan duro con él mismo, ha hecho lo mejor que ha podido en la medida de las circunstancias actuales, y el no estar acompañando al enfermo (como normalmente se hacía; ahora funciona para evitar males mayores).

Muchas veces la sensación de pérdida puede acompañarse de síntomas físicos como: náuseas, dolor de pecho, taquicardia, palpitaciones, etc

Es importante que el doliente sepa que hay circunstancias que escapan de nuestro control, pero que lo único que la persona sí puede controlar es su actitud frente a aquello que le produce dolor; evidentemente una pérdida es una situación dolorosa pero en lugar de preguntarse acerca del “por qué” de su dolor centrarse en el “para qué” y hacer de ese dolor una experiencia de crecimiento y aprendizaje.

También le ayuda saber que no se va a sentir siempre como se siente ahora, que un duelo es una herida y que con el tiempo cicatriza, no duele siempre pero recordamos el dolor cuando vemos esa cicatriz que nunca se borra o se olvida. Depende de la persona si ésta cicatriza o se queda con pus, como decía Edith Eger (La bailarina de Auschwitz) el dolor está, uno elige si lo convierte o no en sufrimiento.

Nosotros no tenemos respuestas a las dudas del doliente, no tenemos que decirle algo o darle algo que le quite el dolor; el solo hecho de escuchar y acompañar al deudo le hará sentirse mejor. En estas circunstancias, el acompañamiento será por teléfono ya que estamos en aislamiento físico (pero no emocional). Al doliente le ayuda saber que sí encontrará consuelo.

Todo lo que se ha dicho ayuda a los deudos, y lo hemos hecho desde hace siglos. Ahora con la situación de aislamiento, tenemos que encontrar la forma de que los familiares sigan recibiendo el apoyo que normalmente reciben, por lo que hemos de buscar herramientas que apoyen la comunicación y les hagan sentir a los dolientes menos solos aunque se encuentren confinados; para ello podemos ayudarnos de la tecnología. Estamos en aislamiento físico más no social, ni emocional.

El duelo afecta 4 instancias:

  1. Física – somática

En un principio hay que abarcar las pautas de autocuidado, higiene, alimentación,  sueño, seguimiento de rutina y horarios, hacer ejercicio si es posible en casa, actividades físicas creativas como: cocinar, cuidar de las plantas, manualidades, tocar un instrumento…

  1. Emocional – relacional 

En familia y con seres queridos aunque a la distancia con apoyo de tecnología se puede hacer un ritual de despedida, donde cada quien dedique unas palabras, quizá todos a la misma hora lanzar globos biodegradables o cantar algo que les recuerde al ser querido. Es preciso hacer actos simbólicos que ayuden a expresar sentimientos de pérdida; aquí de nuevo lo espiritual o religioso es de gran ayuda, esto ayuda a ir poniendo orden en el sentimiento de caos que deja una pérdida y más una pérdida por Covid 19.

Es importante que el doliente exprese su dolor, puede ser a través del llanto la palabra y si no es posible brindar herramientas como dibujo, música o escritura, tener bien claro que cada quien tiene sus tiempos y su ritmo de ir digiriendo el dolor.

Se pueden dar opciones como escribir una carta a  su ser querido, a su tristeza. Llevar un diario, escribir poemas, hacer un rincón del recuerdo, un álbum en homenaje a su vida, etc. 

Es importante que el deudo tenga una red de apoyo, que le llamen por teléfono o videollamada para que a pesar del aislamiento no se sienta solo. Que el deudo sepa que puede buscar apoyo de un familiar, amigo o profesional si lo requiere. Existen psicólogos psiquiatras o grupos de apoyo en línea.

TODOS NOS SENTIMOS IMPOTENTES E IMPACTADOS ANTE ESTA SITUACIÓN.

  1. Cognitiva – mental:

Es importante que el deudo sepa que las capacidades están mermadas porque ante la pérdida la parte emocional secuestra al cerebro. Evitar exceso de noticias sobre la pandemia. 

Tener objetivos a corto plazo un día a la vez. (rutina, ejercicio comida en horarios, higiene, etc).

Actividades que despejen y distraigan, tv programas ligeros, escuchar música, leer novelas bonitas etc.

No tomar decisiones importantes.

  1. Espiritual

Rituales religiosos, rincón del recuerdo, rituales en memoria, planear una reunión de honor al fallecido una vez que termine la emergencia, etc.

Si alguien cercano a ti perdió un ser querido y no puedes acompañarle le

puedes enviar algún mensaje, que muestre tu afecto y apoyo:

“No es necesario que me contestes si no te apetece, solo quiero saber cómo te encuentras y que sepas que estoy disponible si quisieras hablar” 

 “Sólo quiero que sepas que estoy aquí para ti.” … 

“Me hubiera gustado estar acompañándote en este momento, pero aunque no esté físicamente te acompaño y te tengo presente” 

“Si necesitas que hablemos, puedes llamarme en cualquier momento” 

“Te volveré a llamar por si quieres hablar, también podemos compartir un silencio” 

“Haremos una pequeña ceremonia en casa para acompañarte en tu dolor” 

“Siento mucho por lo que estás pasando”. 

FRASES QUE NO AYUDAN:

Sé fuerte. 

Anímate, por tus hijos. 

Distráete.

Trata de no acordarte.

No llores, no lo dejas descansar.

FRASES QUE AYUDAN:

“Me gustaría mucho poder decir algo que alivie tu dolor, pero no encuentro las palabras. Quiero que sepas que estoy aquí y que pienso en ti muy a menudo.” 

La duración aproximada de este proceso suele ser de un año y la finalidad de este proceso sería que el sujeto logre desprenderse progresivamente del objeto perdido. Si la tristeza profunda y la incapacidad de restablecer su vida y rutina sobrepasa aproximadamente el año, entonces estamos hablando de un duelo patológico, para el cual es recomendable un apoyo profesional. 

DATOS IMPORTANTES SOBRE EL DUELO

  • Las personas arriba de los 60 años toleran mejor las pérdidas que la gente más joven. 
  •  En relación a la muerte del cónyuge suelen adaptarse mejor las mujeres que los hombres. 
  • Las personas que ya han sufrido duelos pueden tolerar mejor los posteriores.
  • Cuando prevalecen como rasgos de carácter la autonomía y equilibrio emocional, el duelo es mejor tolerado. 
  • Es importante mencionar que la reserva de expresión de dolor no es necesariamente un signo de equilibrio, sin embargo, al contrario, una expresión aparatosa en demasía puede ser signo de una manifestación de desamparo de una persona muy dependiente.
  • Culturalmente los anglosajones tienden a ser más reservados en estas situaciones a diferencia de los latinos quienes tienden a mostrar su dolor de manera más abierta.
  • Cuando la muerte se ha producido de manera repentina o imprevista la reacción inicial de duelo es muy intensa a diferencia de cuando la muerte se produce después de una larga enfermedad. Esta puede vivirse como una sensación de alivio. 
  • La cultura la religión y el apoyo de personas cercanas suele ser una ayuda valiosa para los sujetos.
  • El dolor y la tristeza son revividos en los aniversarios del duelo sin embargo conforme el tiempo va pasando el dolor va menguando.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

  • Elizabeth Kubler-Ross, “Los niños y la muerte”.
  • Guía para las personas que sufren de pérdidas en tiempos del coronavirus (COVID -19). Eva Alarcón, Carmen Esther Cabrera, Nélida García, María Montejo, Pilar Prieto, Pilar Rey, Montse Robles  y Nuria Vega. España 2020.