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La cocina de lo inconsciente

19 abril, 2017 Posted by SPM

a-pura-cocina-1194575Por: Erika Prado

“Si puedes organizar tu cocina puedes organizar tu vida”. Louis Parrish

Después de “Las recetas del Dr. Freud” donde exploré el lado culinario de Freud, sin duda surgió una serie de preguntas en mi mente, entre ellas: ¿Cómo sería la comparación de los resultados visibles de lo inconsciente con los tipos de cocina y platillos que genera cada una de ellas? ¿Podría llevarme la gastronomía al psicoanálisis o viceversa?

Si bien esto suena tremendamente personal, creo que es un buen ejercicio de reflexión en cuanto a cómo poder ocupar el bagaje cultural y teórico que cada uno de nosotros pose en otras áreas, para la adquisición y transmisión de nuevos aprendizajes. Como lo menciona Erikson (1978a) “Percibimos una información; al incorporarla, aprendemos aquella parte que parece digna de ser poseída; al digerirla, tratamos de comprenderla a nuestro modo, asimilándola a otras informaciones, retenemos algunas partes y eliminamos otras; la transmitimos a otra persona en la que se repite la digestión” (p.84) y en este momento, en que las últimas generaciones no conocen el psicoanálisis y las nuevas tecnologías o el ritmo de vida no nos permiten ser sólo los analistas aislados en un consultorio sin ir más allá, hay nuevas necesidades que atender que nos precisan ser flexibles y generar nuevas herramientas para dotar de recursos a las personas que así lo requieran y/o soliciten.

Sin duda esta marca única, combinación de nuestras habilidades y conocimientos, es la pauta para las aportaciones que podamos hacer personalmente en eso que estemos trabajando, ya sea un rotatorio, alguna ponencia, redactar un artículo, etc.

Por otro lado, debido al tema del último congreso de la Sociedad, las demandas de algunas personas en mi consultorio, que no buscan un análisis como tal, mucho más pragmáticas o que no quieren invertir mucho tiempo y por los comentarios de mis clientes en el restaurant (doctores en su mayoría) que suscitó el cartel del congreso desestimando al psicoanálisis pero con disposición de tomar clases de cocina, es que sin afán de retorcer la teoría psicoanalítica hasta poder atenderlos a todos o cambiar de enfoque, precisé ocupar mis saberes previos con los nuevos conocimientos para generar un tipo de intervención que pudiera beneficiar este tipo de personas, generarles interés.

Generar intimidad sería el tema, diseñar y aplicar algún tipo de método alternativo en cuanto a generar recursos, descubrir herramientas y encontrar un espacio acorde a tales necesidades sería el objetivo.

Mi propuesta es un taller enfocado a parejas o grupos de parejas (no precisamente sentimentales) para generar intimidad mediante una actividad lúdica: cocinar, específicamente preparar sushi.

Igualmente que como Freud menciona en Más allá del principio del placer “Ni la prioridad ni la originalidad se encuentran entre los objetivos que se ha propuesto el trabajo […] y las impresiones que sirven de sustento a la formulación de este […] se podrían desconocerlas” (Freud, 1920/1976 p.7)

La gastronomía según Grimod (Citado en Monroy, 2004 p.116), codifica las relaciones entre los hombres, inventa en la mesa, nuevas relaciones entre los cuerpos de las personas involucradas.

Helen Tafoya, (Animal gourmet, 2014) directora clínica de un programa de rehabilitación psicosocial de la Universidad de Nuevo México, donde se ofrecen clases de cocina para pacientes con esquizofrenia, depresión y otras enfermedades considera que preparar y compartir la comida con los demás resulta terapéutico por sí mismo, es el centro de lo que somos como seres humanos y tiene capacidades curativas incuantificables.

Con estas ideas en mente y en mi calidad de Chef y psicoanalista en formación, pude crear o por lo menos es mi intención, una receta nutricia, que aporte a quién la cocine y consuma más que nutrientes físicos, nutrientes afectivos, además claro: un nuevo conocimiento práctico.

Como menciona Ruiz sobre la relación nutricia, biológica y psicológica temprana entre la madre y él bebe. “Es importante que (él bebe) experimente placer, que sienta el amor y el entusiasmo de la madre, pero también la experiencia consiste en impedir la gratificación total” (Ruiz, 2005 p.90) y lo compara con el arte culinario, ya que esos dos ingredientes (amor y frustración) son los que proveerán de estructura psíquica al infante, de alguna manera lo pienso como la cocina de lo inconsciente de donde surgirá un individuo único en cuestión.

Por otro lado, la cocina de autor es poner tu personalidad en el platillo que estás haciendo y eso la convierte en algo distinto, original, en otras palabras en cuanto a cocina, nuestra identidad como personas está en los platos que cocinamos, nuestra identidad como país está en nuestra gastronomía. La cocina es algo científica, son reacciones químicas, temperaturas y tiempos precisos para hacer cocciones precisas, no perfectas.

Muy parecido al timing psicoanalítico como capacidad de apreciar el momento justo en que se debe hacer algo, interpretar.

En este sentido, el cocinar tiene más que ver con la ley y la normatividad, que con el “mero placer” que experimenta el comensal, esta constitución insólita, innovadora, que implanta leyes nuevas del beber y del comer, también, establece relaciones radicales entre los comensales y el anfitrión. De la misma forma el encuadre psicoanalítico impone “leyes”, que permiten y favorecen el desarrollo de fenómenos interpretables estableciendo con esto, relaciones radicales entre analista y pacientes.

En un experimento realizado por el investigador de psicología social, Arthur Aron, director del laboratorio de relaciones interpersonales de la Universidad de Stony Brook se usó un cuestionario que como Aron menciona: se desarrolló como un procedimiento de investigación que permitiera crear en el laboratorio una conexión temporal entre personas que no se conocían de nada, las preguntas comienzan centradas en cuestiones triviales para ir pasando a asuntos más íntimos a lo largo de 45 min (Verne, 2015). En otras palabras, el cuestionario se hizo para crear un sentimiento de cercanía en el menor tiempo posible, pretenderemos aprovecharlo en Deeper Sushi para generar intimidad.

Existen 6 sabores básicos: dulce, ácido, salado, amargo, umami y graso. La comida asiática, se basa en el equilibrio de los primeros tres, umami (glutamato) se refiere al sabor sinérgico que adicionado en la cantidad correcta potencializa el sabor de los demás ingredientes; cuando entiendes eso puedes experimentar y cocinaras de manera instintiva. El platillo elegido, makisushi nos permite hacer uso de todo un repertorio de sabores y sin embargo, no necesitas más que escoger un par de ingredientes principales para prepararlo en la dirección que tu elijas.

Cabe mencionar que la historia del sushi es bastante desconocida pero entretenida e idónea para romper el hielo y comenzar nuestra actividad de manera relajada.

Cocinar es algo mucho más intuitivo de lo que se cree, de eso en el sushi (la intuición), depende el resultado de un agradable sabor y más allá de esto, de una agradable experiencia.

 

El taller, más allá de compartirles el contenido específico, se compone de 4 partes esenciales:

  1. Mise en place

Dentro del argot culinario quiere decir tener organizado todo lo necesario para cocinar y disponer de ello en el momento oportuno. Partir de una mise en place ayuda a que todo el esfuerzo y la concentración estén fijados en la elaboración de un plato excelente y en este caso ayudara a realizar la actividad en forma relajada y disfrutar, además claro de aprender la receta y técnica culinaria específica requerida.

 

  1. Rollo propio

La meta es hacer un rollo para ti mismo con lo que ya sabes que te gusta, a un ritmo propio que te permita aprender el proceso y practicar el uso del makisu. Una característica en este paso y que experimentamos cada que ordenamos o estamos a la espera de un platillo es imaginar el sabor de éste y prolongar la espera de una manera más satisfactoria, aunque por un corto tiempo, una satisfacción alucinatoria momentánea.

 

  1. Crear para tu pareja

Planificar un maki (o los que se deseen) que sea agradable en sabor, con tu pareja como fuente de inspiración, desarrollando una vivida imagen mental de cómo será el aspecto final y el sabor del rollo, para tomar los ingredientes necesarios. Por turnos, prepararlo comunicando las asociaciones que lo llevaron a hacerlo así, esperando que como dice Erikson (1978b p86) instrucciones tan vagas como estas logren lo mismo o algo ligeramente parecido que la asociación libre, es decir permitir que los pensamientos sigan su curso y que las palabras fluyan sin autocensura, profundizar en las situaciones que llevaron a tener una comprensión de cómo ven y se relacionan con su pareja, como persona e individuo separado. Relatarle al otro, por qué cren que le gustara y de alguna manera ir preparando el terreno a adentrarnos en temas mas profundos.

  1. Comerlo

Para esta actividad se necesitará de un espacio confortable donde puedan hacer uso del tiempo que consideren necesario ya que en algún momento de la cena, el tema de conversación, asemejan el cuestionario usado.

Los hechos observables completos se los platicaré más adelante, por ahora sólo puedo decir que hay interés en utilizarlo como parte de la integración entre grupos en una sociedad psicoanalítica; que está disponible en la plataforma walktopus así como en la aplicación del mismo nombre, con algunas reservaciones hechas y que después de llevarlo a cabo recientemente recibí este mensaje: “Empezamos peinados, rozagantes y terminamos chillando, despeinados y ojo hinchadito, muy buena la cosa. Gracias”

En el comienzo sólo es posible alimentarse en el encuentro con el otro, “en la cavidad oral están representadas las sensaciones del tacto, gusto, temperatura, olor […].” (Spitz, 1969 p.60) en la vida adulta seguimos ocupando el mismo órgano también para besar y hablar, para el amor y la comunicación; ¿por qué no utilizarlo para cocinar nuestro futuro haciendo un híbrido con todo lo anterior? Cocinar con amor te alimenta el alma y ahora al revés.

 

“El Génesis pone como primer pecado comer la fruta prohibida. Que se tratara del Árbol del Bien y del Mal, que la promesa de la serpiente hecha a Eva fuera la de que accedería a un saber igual al saber divino, que este pasaje bíblico haya dado lugar a múltiples interpretaciones, incluida la metafórica y la alegórica, no invalidan el hecho de que se habla de una fruta y de que la primer falta fue comer.” (Zadra, 2005 p 91)

Es en el comer/cocinar donde están presentes muchas de las formas de organización libidinal habidas en las etapas de desarrollo, en todos los demás placeres parece haber una conexión con los que se gozan en la mesa y tienen el origen y la función de conservar la vida.

Mi amor por cocinar se convirtió en un negocio rentable hace 15 años cuando decidí poner un negocio, hoy mi interés es compartir ese conocimiento y aunque en varias ocasiones he impartido clases de cocina, debido al psicoanálisis ya no me es posible verlo de la misma forma, ese saber psicoanalítico me hizo pensar en la boca como el afuera del interior, comparte el gusto y la palabra; la palabra es pensamiento. Eso para mí abre un mundo de posibilidades nuevas.

 

Bibliografía

  • Erikson, E. (1978). Infancia y sociedad. Buenos Aires: Hormé.
  • Freud, S. (1976). Más allá del principio del placer. En J.L. Etcheverry (Trad),      Obras completas. (vol. XVIII pp. 7). Buenos Aires: Amorrortu. (Original publicado en 1920).
  • Monroy, P. (2004). Introducción a la gastronomía. México: Limusa.
  • Ruiz, G. (2005). Mis contribuciones al psicoanálisis y sus aplicaciones, la psicología del tercer milenio. Buenos Aires: Dunken.
  • Spitz, R. (1969). El primer año de vida del niño. México: FCE.
  • Zadra, G. (2005). Del comer, el deseo, la palabra y su lugar en la vida.
  • Psicodebate, Psicología, Cultura y Sociedad, 5.

 

Imagen: freeimages / Hernán Herrero

 

 

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