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Felicidad y Psicoanálisis

3 noviembre, 2014 Posted by SPM-SPP

Felicidad y Psicoanálisis

Autor: Roberto Keoseyan  

Introducción: Felicidad, ¿el motivo de la existencia del hombre?

La felicidad. Aquel sentimiento de elevación que ha caracterizado gran parte de los deseos de la historia de la humanidad.

Antes de comenzar la investigación para este proyecto, me atrevía a decir que la felicidad no sólo era un sentimiento, sino un estilo de vida y que, además era el motivo de la existencia del hombre.

Después de algunos meses de investigación, me di cuenta de que mi idea era correcta. La felicidad sí es el motivo de la existencia del hombre, y una variedad de teóricos, desde psicoanalistas, hasta filósofos, psicólogos, médicos, pensadores, maestros espirituales y políticos lo han afirmado continuamente a través de la historia. Meister Eckhart (teólogo), Santo Tomás de Aquino (filósofo), San Agustín (filósofo) Sócrates (pensador), Aristóteles (filósofo), Buda (maestro espiritual), Freud (médico y psicoanalista), y docenas y docenas de personas han llegado a la inevitable conclusión de que, en efecto, la felicidad es el motivo de la existencia del hombre.

Pero más allá de lo que teóricos podrán decir o teorizar, en 1998, la Universidad de Pensilvania fundó el centro de estudios de la felicidad, y con el propósito de determinar la veracidad de la principal razón de existencia del hombre, decidieron hacer una investigación sobre la felicidad, entrevistando a medio millón de personas. La investigación fue profunda y sacó sampleos estadísticos de muchas diferentes facetas de la sociedad (jóvenes, muy jóvenes, viejos, ricos, pobres, gordos, flacos, afroamericanos, asiáticos, blancos y latinos). Su conclusión fue determinante. El motivo principal de la existencia del hombre es y siempre ha sido obtener felicidad. (1)

De hecho, la Universidad de Pensilvania también determinó que la felicidad no sólo era el motivo de la existencia del hombre, sino que, además, toda acción del hombre, ya sea consciente o inconsciente, ha sido bajo el propósito de conseguir, directa o indirectamente, un sentimiento universal de felicidad. (1)

Freud, a su vez, no tenía duda de ello, y exploró ese tema en una variedad de escritos, y por ellos formó algo esencial en la teoría psicoanalítica. El punto del psicoanálisis era, según Freud, buscar una cura para la enfermedad mental. Esta cura era el bienestar interno, como nos decía Wilfred Bion (2), y Freud volvió el punto de la terapia psicoanalítica el encontrar esta felicidad.

No hay duda de que la felicidad es una parte importantísima de la vida del hombre. De este modo, su conexión al psicoanálisis es completa. Mucho de lo que los pacientes buscan al entrar al consultorio es simplemente ser felices.

La felicidad y su conexión al psicoanálisis:

A pesar de que el propósito del psicoanálisis ha sido debatido por muchos  años, y hemos escuchado definiciones desde “Conocerse mejor a sí mismo” hasta “hacer consciente lo inconsciente”, Freud resumió el propósito del psicoanálisis como “…entenderse mejor a sí mismo… ser más feliz, criar hijos más felices… gozar mejor… amar mejor…” (3) De este modo, el propósito de esta ciencia, según su creador, es encontrar felicidad en el paciente. Freud constantemente luchaba para llegar a esa meta, buscando una cura y no sólo disminuir el sufrimiento del paciente.

Pero entonces, nos surge una pregunta importante. Si el psicoanálisis es en efecto una ciencia que busca la felicidad del paciente, ¿cómo encontramos dicha felicidad? ¿Cómo cultivamos la felicidad en el paciente?

Asimismo, surgen otras dudas vitales. ¿Qué es la felicidad? ¿Es simplemente dejar de sufrir? ¿Es tener una vida de bienestar y libertad? ¿Es tener tranquilidad innata? ¿Es curar la enfermedad mental? ¿Es disminuir el sufrimiento?  Freud se quedó en silencio sobre esa pregunta. Nunca la definió por completo, y el debate para definirla ha continuado por años y años. La ilustración más común que se escucha en el psicoanálisis es “disminuir el sufrimiento o quitar el sufrimiento.” Sin embargo, esta definición no parece muy objetiva y parece hasta negativa. La felicidad no es dejar de sufrir, y Howard Cutler, Psiquiatra y Psicoanalista de la Sociedad Internacional del Psicoanálisis nos dice: “Como psicoanalista mi trabajo era hacer que mis pacientes dejaran de sufrir, no hacerlos felices. Pero ahora, me doy cuenta que ser feliz no llega solo, hay que aprender a cultivarlo.” (4)

Martin Seligman, a su vez, psicoanalista y fundador de la psicología positiva, el área de la salud mental que se enfoca a estudiar la felicidad del hombre, nos dice: “Dejar de sufrir y ser feliz no es lo mismo. Ser feliz es el siguiente paso. Una cosa es dejar de sufrir menos, y otra cosa es ser realmente feliz, el poder florecer.” (5)

De esta manera, nos queda muy claro que la felicidad no es simplemente dejar de sufrir y que su conexión al psicoanálisis es completa. ¿Pero cuál es la definición real de la felicidad?

Freud y la Felicidad

A pesar de que Freud comenzó el psicoanálisis con la meta de encontrar la felicidad del paciente y curar la enfermedad mental, no exploró el tema a profundidad en los primeros años de su carrera. Esperó hasta el verano de 1929 para tratarlo. El resultado fue “El Malestar de la Cultura”, el cual irónicamente, en alemán el título se asemeja más a “la infelicidad de la cultura”.

De cualquier manera, “El Malestar de la Cultura” en efecto explora el tema de la felicidad, pero sus conclusiones no fueron muy positivas. En resumen, Freud dice lo siguiente sobre la felicidad:

“El propósito de la vida es buscar felicidad, pero es más fácil ser infeliz que feliz… La felicidad no existe. Es meramente un sentimiento impermanente que llega al sentir la saciedad de un impulso. La búsqueda del placer equivale a la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, por cuestiones del principio de realidad, el humano, mientras viva en la sociedad, jamás podrá ser feliz, simplemente podrá evadir el sufrimiento… El Universo cometió un error en la creación, haciéndonos buscar algo que jamás llegará. Lo único que se puede lograr es disminuir el sufrimiento. Pero la felicidad real jamás podrá existir.” (6)

            Las conclusiones de Freud en respecto a la felicidad en esta obra dejan un poco sorprendido al público. En esta obra, Freud esencialmente contradijo gran parte de lo que afirmó durante el curso de su carrera. Siempre habló de una cura y de un bienestar interno, pero en esta obra cambia todo. Según Freud, en el “Malestar de la Cultura” la felicidad no puede existir porque la felicidad ocurre al sentir placer, y el placer permanente jamás podrá existir debido a cuestiones del principio de realidad y de la tolerancia biológica que disminuye principios de placer excesivos, como ocurre en el caso de las adicciones.

Pero el problema es que esta felicidad de placer, a la que se refería Freud en el “Malestar de la Cultura”, no era la felicidad permanente, o la cura con la cual decidió crear el psicoanálisis 35 años antes.

¿Por qué fue “El Malestar de la Cultura” una obra tan negativa? ¿Por qué se contradijo Freud ante todo lo que peleó durante el curso de su carrera? ¿Qué ocurrió?

Peter Gay, el más grande biógrafo de Freud, comenta en una de las biografías de Freud que “El Malestar de la Cultura” fue una obra tan negativa por las circunstancias bajo las cuales Freud creó la obra. (7)

El año era 1929, y los tiempos estaban muy difíciles. Freud había sido diagnosticado con Cáncer en 1923, y para el 29, la enfermedad había progresado a tal nivel que Freud necesitaba recibir incisiones casi diarias, las cuáles eran muy dolorosas. Diariamente contemplaba el suicidio como una realidad, y no podía dejar de fumar los 25 habanos que diariamente consumía. (8)

Además, el contexto histórico tampoco era muy favorable. La Primera Guerra Mundial había terminado poco más de 10 años antes, y el periodo de la interguerra fue muy duro para la población de Europa Central. El Imperio Austrohúngaro, la nación donde nació, creció y vivió Freud casi toda su vida, había colapsado por completo, perdiendo decenas de millones de ciudadanos y desintegrándose enteramente. Por primera vez en la historia el mundo consideraba la inexistencia de Dios como una realidad. La generación que peleó la primera guerra mundial fue considerada como “la generación perdida” debido al número de muertos. Austria y Alemania fueron atacados por la peor inflación, hasta ese momento, de la historia (y la segunda peor jamás), con devaluaciones del 8,000% (niños compraban un pedazo de pan con bolsas y bolsas de dinero que no valía el papel sobre el cual se imprimía). Además, el antisemitismo, que siempre había sido un problema en Europa Central, se empezaba a acentuar. En 1928 el Partido Nazi ganó una mayoría importante en el Reichstag, y continuamente extorsionaban a Freud por dinero e imponían reglas negativas en contra de la población judía. Finalmente, en 1929 llegó la peor crisis económica en la historia de la humanidad con el Colapso de Wall Street. De la noche a la mañana millones de personas se quedaron en la calle, sin dinero y sin comida. (9)

Los tiempos eran, desde luego, muy negativos, y sin duda afectaron a Freud. Su tono oscuro en “El malestar de la Cultura”, es según Peter Gay, una consecuencia directa de la realidad contemporánea bajo la cual fue escrito el libro. Gay, de hecho, sugiere la posibilidad de que Freud mismo estuviera deprimido, y eso afectó gravemente el contenido de una obra que debía explorar la felicidad. (7) Nos queda muy claro, entonces, por qué está tan oscuro el tono de la obra y, como consecuencia, sus ideas finales sobre la felicidad.

El Nacimiento de la Ciencia de la Felicidad

            Desde la publicación del “Malestar de la Cultura” en 1930, por más de seis décadas, quedó tatuado, en la psique universal del psicoanálisis, la idea de que la felicidad no era una posibilidad real. Sin embargo, en los años noventa, esto cambió por siempre.

A mediados de los años noventa, un psicoanalista americano de nombre Martin Seligman, que laboraba como maestro en el departamento de psicología de la Universidad de Pensilvania, llegó a un paradigma importante.

Seligman llevaba trabajando años con una variedad de pacientes depresivos que simplemente no mejoraban. Seligman hablaba de que sus pacientes llegaron con una calidad de vida de -10, y que, después de unos 6 o 7 años de psicoanálisis habían mejorado a una calidad de vida de -2, pero ya llevaban mucho tiempo atascados en el -2. Seligman quería buscar una razón por la cual ya no podían mejorar o encontrar una forma de que se sintieran mejor. No sabía que era, pero deseaba encontrar una solución. (1)

Seligman rápidamente formó un equipo de investigación. Juntó a diversos neurólogos, psicólogos, psiquiatras, coaches de vida y hasta maestros espirituales y llevó a cabo una investigación de varios años. (1)

Después de un tiempo llegaron a la conclusión de la razón por la cual el paciente no mejoraba era porque no se le había cultivado la felicidad. No se le había enseñado a cómo ser más feliz, a cómo sentirse mejor. Había disminuido el sufrimiento, pero hasta allí se había llegado. Y por supuesto, esto no era suficiente. (1)

De allí, Seligman creó una nueva ciencia, la Psicología Positiva, que buscaba no sólo disminuir el sufrimiento del paciente, sino curarlo y volverlo feliz. Seligman no sabía cómo lograría esto, pero sabía que un cambio era necesario. La teoría psicoanalítica había hecho grandes avances, pero se necesitaba algo más para llegar a un bienestar innato del paciente y seguir la meta original que Freud había plantado cuando creo el psicoanálisis. (10)

La Felicidad Auténtica

Lo primero que hizo Seligman fue definir la felicidad y diferenciarla de la felicidad impermanente.

“No se refiere a un sentimiento elevado e impermanente (lo que comúnmente definimos como “felicidad”), sino a un estilo de vida de bienestar y de disfrute pleno, tranquilidad, serenidad, caracterizada por intensos momentos de emociones placenteras, satisfacción y agradecimiento.” (10)

            Para ir de acuerdo a lo que se establecía con esta nueva definición de felicidad, Seligman creó el término “Felicidad Auténtica” o “Florecimiento”. Estos términos eran diferentes a la felicidad impermanente en que esta felicidad real se podía cultivar en cualquier momento, a diferencia de la felicidad común, la cual supuestamente sólo llega por momento y viene acompañada de sufrimiento. (1)

Cabe mencionar que Seligman no fue la primera persona en crear un término alterno para definir a esta felicidad real: Sócrates usaba el término “Endemonia”, Santo Tomás de Aquino usaba el término “Beatitud”, en lugar de “Felicitas” (que era la impermanente), Eckhart Tolle usa el término “Presencia”, Leo Batuta usa “Contentment”, el Buda usó el término “Nirvana” (que, por cierto, nada tiene que ver con el término psicoanalítico de Nirvana, el cual se refiere a una pulsión de muerte) y el Gobierno de Bután, el país más feliz del mundo, usa el término “True Happiness”.

Posteriormente, después de más investigación, Seligman creó una serie de parámetros nuevos sobre esta felicidad auténtica. (10)

  1. Puede ser Cultivada por Cualquiera: No hay tal cosa como algunas personas más felices que otras. La felicidad es una cualidad adquirida, y cualquier persona puede ser feliz. (10)
  2. Es independiente a las circunstancias: Las circunstancias en sí no determinan la felicidad, e independientemente de las circunstancias se puede ser feliz. Seligman citó mucho a Viktor Frankl, Thich Nhat Hanh, Cristopher McCandles, Paul Rousesabagina, y Gregory Roberts, personas que, a pesar de las terribles circunstancias en las que se encontrban (Campo de Exterminio en la Segunda Guerra Mundial, Guerra de Vietnam, Muerte Segura de Hambre, Genocidio en Ruanda, prisión en la India, respectivamente), fueron completamente felices porque lograron que su mente se impusiera ante la infelicidad. (10)
  3. La felicidad es completamente medible por medio de 36 variables diferentes, entre las cuales se encuentran: (10)
    1. Satisfacción de Vida.
    2. Relaciones interpersonales.
    3. Nivel de tranquilidad.
    4. Sentido de Comunidad.,
    5. Salud.
  4. 4.    Es posible objetivamente determinar si una persona es feliz o si meramente cree que es feliz.
  5. La felicidad basada en placeres irracionales o en búsqueda de placer, la cual Freud define en “El Malestar de la Cultura” es meramente sufrimiento enmascarado como felicidad. (10)
  6. La felicidad es un estilo de vida, no un sentimiento elevado. (10)
  7. La felicidad es una habilidad que debe de ser cultivada y adquirida. Para ser feliz, es necesario trabajar en ello, no es algo que simplemente llegue. (10)

El Esquema de Tratamiento de Felicidad con Psicoanálisis 

A pesar de lo innovador que era el concepto de Seligman, él aclaró, desde el principio, que lo que buscaba era complementar el tratamiento psicoanalítico estándar. Seligman no buscaba romper el paradigma psicoanalítico, sino meramente complementarlo.

El método era básicamente idéntico al psicoanalítico, con la única diferencia de que, una vez que la patología del paciente hubiese disminuido y su calidad de vida mejorado, se insertarían, vía interpretaciones y sugerencias, técnicas específicas probadas por el equipo de investigación de Seligman para mejorar el nivel de felicidad e incrementar su bienestar, para así hacerlos florecer.

El método no sirve con pacientes de patología media a severa, y no puede ser implementado hasta que la patología disminuya considerablemente. Una vez que la patología disminuya se pueden insertar las técnicas especializadas de felicidad.

Las técnicas han sido probadas extensamente, por más de 10 años de investigación con más de medio millón de personas y exitosamente suben el nivel de felicidad de la persona.

Las técnicas más importantes que delinea Seligman son:

  1.       El Poder de la Gratitud: Este método simplemente no falla y es la base de toda felicidad. El estar absolutamente contento con lo que tenemos. Al dar gracias por lo que tenemos quitamos el síndrome de tolerancia, se quita el periodo de “luna de miel” (cuando obtenemos algo, experimentamos un sentimiento de elevación que baja después de un rato) y nos quitamos el infame “círculo hedonista”.
  2.       Flow: Técnica desarrollada por el equipo de Seligman para lograr que las personas entren en un estado de flujo, explotando sus fortalezas individuales para entrar en un punto en el que el tiempo ya no se siente y la persona se encuentra en total paz con lo que le rodea.  Este sentimiento es esencial para la felicidad y se puede comparar a lo que siente un pianista en el piano, un jugador de basquetbol cuando juega o un analista cuando está en el consultorio, interpretando.
  3.       Practicar Altruismo: No hay duda alguna, el ayudar a otras personas es uno de los factores que más incrementa la felicidad.
  4.       Capacidad de Adaptación: Esta idea no es nueva, y ha sido mencionada por psicoanalistas en el pasado como la marca más importante para denominar la salud mental. Melanie Klein y Anna Freud, así como Fenichel, mencionaban la capacidad de adaptación como el factor más importante y común de una persona sana. Seligman la menciona como una sección absolutamente esencial.
  5.       Ejercitarse: Química y neurológicamente, el ejercicio saca dopamina y serotonina, dos de las hormonas que suben la calidad de vida e incrementan la felicidad. Además, el ejercicio mejora la salud, lo cual es otro factor importante en la felicidad.
  6.       Grupo de Apoyo: Esta es una sección importantísima y Seligman se refiere aquí más a relaciones interpersonales adecuadas y que mejoren la calidad de vida de las personas. No hay duda de que somos seres sociales, y tener un grupo de amigos o conocidos que nos ayuden a sentirnos aceptados, o bien, parte de un equipo, es esencial. Seligman afirma que, neurológicamente, un episodio positivo con un grupo de personas puede afectar nuestro cerebro de forma positiva de la misma manera que una droga puede afectar nuestro sistema de dopamina, por supuesto, sin los efectos de adicción ni nada más. Nótese que no se menciona, en ningún momento, una relación amorosa ni tener hijos (dos de los factores que comúnmente más se asocian con la felicidad). Seligman aclara, tal como dice Freud, que el amor fanático es una idealización, y sólo causa sufrimiento. Sus investigaciones también afirman que los hijos no hacen a alguien más feliz, sino que traen más problemas (al menos, por supuesto, que la unidad familiar funcione de una forma adecuada, cosa que, desgraciadamente, es raro).
  7. 7.          Necesidades Básicas: Esta es una parte un poco controversial. La idea común es que el dinero da felicidad, pero esto no es real. Seligman ha probado, mediante investigación de más de 10 años, que el dinero no da felicidad, pero sí sirve para mejorar la calidad de vida. Una vez que se tiene, sin embargo, una calidad de vida tranquila, con todas las necesidades de comida, agua y techo, el nivel de felicidad ya no es afectado por el dinero. “La diferencia entre ganar 500 dólares al mes y 5,000 dólares al mes sí es mucha. Pero la diferencia entre 5,000 dólares al mes y 5 mil millones de dólares al mes ya no es tanta. Tendremos mejores coches, mejores casas, mejores comidas, pero esto, en términos de felicidad, ya no afecta tanto.” (1)
  8.       Vocación: Esta es una parte esencial. Todos debemos de tener una vocación o un llamado de Dios (un propósito de vida) que nos dé la oportunidad de explotar nuestros talentos hacia la productividad.  Sin una vocación (que no necesariamente tiene que ser un trabajo, puede ser un hobby) la persona puede sentirse seca y deprimida.

Existen muchas otras perspectivas establecidas por Seligman, pero estas son las más importantes de todas.

En general, el método sugerido por Seligman realmente causa cambios de por vida. Seligman ha probado que a sus pacientes los ha vuelto mucho más felices y con una satisfacción de vida mucho más elevada. Es una forma de complementar el método psicoanalítico para poder llegar a una cura genuina.

Métodos Adicionales:

En su nuevo libro, Seligman específica que la nueva ciencia de la felicidad es muy nueva, y afirma que está abierto a cualquier tipo de sugerencia para mejorar la vida del paciente y para implementarla al método. En su libro, de hecho, deja su correo electrónico personal para cualquier método que se le quiera mandar.

Personalmente, mis investigaciones me han llevado a incluir algunos factores que, según otros investigadores, han sido exitosos en mejorar la felicidad de las personas.

  1. Control de los Pensamientos Automáticos: Este concepto ha sido utilizado por los Jungianos en el psicoanálisis para una forma de poder controlar los pensamientos obsesivos que toda persona tiene. El Maestro Espiritual Eckhart Tolle creó un método llamado “Observar al Pensador”, que consiste no en bloquear los pensamientos, sino en simplemente observarlos y probó, exitosamente, con más de tres millones de personas, el calmar pensamientos automáticos y subir la satisfacción de vida.
  2. Cultivar Mindfulness: Esta técnica fue desarrollada por el Zen Master Thich Nhat Hanh en Vietnam en los años sesenta y perfeccionado por más de 40 años. El método consiste en enfocarse en cada actividad que hacemos todos los días y mejora el disfrute del día a día en toda actividad que hacemos. Es una forma de vivir plenamente en el momento presente.
  3. Meditación: Yogananda Paramhasa, uno de los más grandes expertos en felicidad de la historia, nos habla de que este método, desarrollado por el gurú de meditación Mahareshi Mahesh Yogi en los años sesenta, es el mejor método para traer bienestar y tranquilidad. Además, es el más antiguo. El método es muy práctico, y ha sido probado neurológicamente para mejorar la calidad de vida de las personas.
  4. Compasión: El Dalai Lama habla de que esta es la joya principal de la felicidad. El sentir compasión por las otras personas nos trae de regreso a los sentimientos de tranquilidad que traen, de paso felicidad.
  5. Cultivar Paciencia: Este es un factor vital que lleva a la felicidad y al bienestar, y diversos autores han designado un método que perfectamente logra implementarlo en el paciente.

Perspectivas Adicionales Psicoanalíticas Sobre Felicidad.

Además de Freud y Seligman, una variedad de psicoanalistas han explorado el tema de la felicidad. A continuación, se presentan algunas perspectivas importantes:

  1. 1.    Howard Cutler (Autor del libro “El Arte de la Felicidad”): “La felicidad debe de ser una de nuestras prioridades más grandes en la salud mental. Debe de ser igual de importante que el curar la patología.” (4)
  2. 2.    Adam Phillips (autor de “Mapas de Felicidad), “La búsqueda de la felicidad es imposible… El ser humano jamás podrá dejar de sufrir… Me conformo con que el paciente disminuya su sufrimiento.” (11)
  3. 3.    Lycia Alexander, (de la Sociedad Psicoanalítica de Tampa Bay, Estados Unidos): “La diada psicoanalítica se presta enormemente para la felicidad del paciente (fomentando amor, y arreglando los  momentos infelices del pasado) por medio de la transferencia… Aunque el cerebro está diseñado para tener momentos de elevación, con amor y satisfacción (contentment) podemos fomentar mayor felicidad en nuestros pacientes.” (12)
  4. 4.    Simon Critchley, (de la IPA): “No hay duda de que la salud mental debe de buscar crear felicidad en sus pacientes y no sólo conformarse con menos sufrimiento. Sin embargo esta práctica conflictúa un poco con los intereses del Psicoanálisis, dado que la meta del psicoanálisis no es cultivar felicidad… tratar de hacer feliz a un paciente puede violar la ética psicoanalítica. (13)
  5. 5.    M. Guy Thomson, (presidente de la Sociedad Internacional de Estudios Psicoanalíticos dice): “La teoría Psicoanalítica afirma que a lo más que se puede aspirar con un paciente es a sufrir menos… pero los tiempos cambian, y el momento de intentar dar felicidad al paciente se asoma por el horizonte”. (14)

 

Bibliografía

 

  • Seligman, Martin E. P. Authentic Happiness: Using the New Positive Psychology to Realize Your Potential for Lasting Fulfillment. New York: Free, 2002. Print.
  • Symington, Joan, and Neville Symington. The Clinical Thinking of Wilfred Bion. London: Routledge, 1996. Print.
  • Freud, Sigmund. “¿Qué Es El Psicoanálisis?” Sociedad Psicoanalítica De México. N.p., n.d. Web. 16 Aug. 2013.
  • Dalai Lama, and Howard C. Cutler. The Art of Happiness: A Handbook for Living. New York: Riverhead, 2008. Print.
  • Seligman, Martin E. P. Flourish: A Visionary New Understanding of Happiness and Well-being. New York: Free, 2011. Print.
  • Freud, Sigmund, James Strachey, and Peter Gay. Civilization and Its Discontents. New York: W.W. Norton, 1989. Print.
  • Freud, Sigmund, and Adam Phillips. The Penguin Freud Reader. London: Penguin, 2006. Print.
  • Gay, Peter. Freud: A Life for Our Time. New York: Norton, 1988. Print.
  • Davies, Norman. Europe: A History. Oxford: Oxford UP, 1996. Print.
  • Seligman, Martin E. P., and Jane Gillham. The Science of Optimism and Hope: Research Essays in Honor of Martin E.P. Seligman. Philadelphia: Templeton Foundation, 2000. Print.
  • Jeffries, Stuart. “Happiness Is Always a Delusion.” The Guardian. N.p., n.d. Web. 18 Aug. 2013.
  • Alexander, Lycia. “Contemporary Psychoanalytic Musings.” : Happiness. N.p., n.d. Web. 18 Aug. 2013.
  • Critchley, Simon. “Simon Critchley. Happiness and the Ethics of Psychoanalysis.” Simon Critchley. Happiness and the Ethics of Psychoanalysis. European Graduate School, n.d. Web. 18 Aug. 2013.
  • Thomson, M.G. (2004) Happiness and Chance: A Reappraisal of a Psychoanalytic Conception. International Society of Psychoanalytic Studies. Fort Lauderdale, Florida.
  • Csikszentmihalyi, Mihaly. Flow: The Psychology of Optimal Experience. New York: Harper & Row, 1990. Print.
  • Diener, Ed. The Science of Well-being. Dordrecht: Springer, 2009. Print.
  • Hanson, Rick, and Richard Mendius. Buddha’s Brain: The Practical Neuroscience of Happiness, Love & Wisdom. Oakland, CA: New Harbinger Publications, 2009. Print.
  • Mahesh, Yogi. Transcendental Meditation. New York: New American Library, 1968. Print.
  • Tolle, Eckhart. The Power of Now: A Guide to Spiritual Enlightenment. Novato, CA: New World Library, 1999. Print.
Imagen: Morguefile/Kakisky