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Cine y Psicoanálisis: Yo- Olga Hepnarová

5 diciembre, 2017 Posted by SPM

Yo- Olga Hepnarová

Directores: Petr Kazda y Tomas Weinreb

Año: 2016

olga

 

Por: Margot Shrem

Yo- Olga Hepnarová” es la opera prima de los directores Checos, Tomás Weinreb y Petr Kazda, cineastas que quisieron narrar la historia de un personaje polémico en la Checoslovaquia de los años setenta. Olga nació en Praga y murió a los 22 años ahorcada a consecuencia de declararse culpable por haber matado a 8 personas. Era hija de padres divorciados, su padre era un empleado de banco y su madre una dentista. A los 13 años de edad intentó suicidarse ingiriendo medicamentos, razón por la que fue enviada durante un año en un hospital psiquiátrico, desvinculándose aún más de sus afectos.

Más tarde, trabajó en varios lugares pero fue despedida poco después de ser contratada. Como vemos en la película, terminó como conductora de camión.

Antes del asesinato envió una carta a dos periódicos de Checoslovaquia explicando que se vengaría por todo el odio contra ella por su familia y el mundo. Debido a la lentitud del sistema postal, en ese momento, se recibió la carta dos días después del asesinato.

Después de esta leve biografía, iniciare un primer análisis de la película, para posteriormente, continuar con los comentarios y observaciones de ustedes, siempre tan bienvenidos y enriquecedores.

Iniciemos preguntándonos: ¿Qué le sucede a Olga para ser victima y a la par victimaria de un asesinato en masa?. ¿ Habrá sido realmente victima de su entorno o nos encontramos con un trastorno mayor? Cuestionamientos que iremos discutiendo.

Empecemos con la carta que escribió, en ella decía: Soy una solitaria. Una mujer destruida. Una mujer destruida por las personas… Tengo una elección: matarme o matar a otros. Elijo retribuir a quien me odia. Sería muy fácil irme de este mundo como una víctima suicida desconocida. La sociedad es demasiado indiferente, con toda razón. Mi veredicto es yo, Olga Hepnarová, la víctima de su bestialidad, los sentencio a muerte.»

Evidentemente, Olga, logró su cometido, paso a la historia, su nombre resonó a lo largo de la vida, hasta consiguió que los directores Tomás Weinreb y Petr Kazda, hicieran un film con el que le mostraron al mundo su terrible vida. Hoy nos permitirá a nosotros adentrarnos e ir comprendiendo la complejidad de ese mundo interno como para llegar a cometer el crimen que hizo.

La película trascurre en blanco y negro, evidencia de cenizas, asesinatos en series, tristezas, emociones enlazadas al sufrimiento y a la opresión. Paredes blancas ausencia de cuadros rodean la casa. Rostros adoloridos, con dejo de amargura, expresiones de rudeza sin sonrisa y con aparente ausencia de expresión se impregnan a lo largo de la película y en la mayoría, por no decir, en todos los personajes.

Freud, S. en 1916, escribe un artículo que denomino “series complementarias”, en el que explica que el psiquismo del sujeto esta conformado por varios factores que se complementan, entre ellos, se encuentra la herencia o aspectos constitucionales, las experiencias infantiles y los traumas posteriores, acontecimientos actuales. Todos estos aspectos, cabalgan en conjunto en la conformación del sujeto. Intentaremos aproximarnos al psiquismo de Olga, partiendo de estos factores que Freud menciona.

Olga proviene de una herencia oscura, de un país condenado al sometimiento y sufrimiento, la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial, el posterior acuerdo con la unión soviética y la conformación de un gobierno comunista (Partido Comunista de Checoslovaquia 1948-1989) apoyado por la Unión Soviética, llevaron al país y a su población a la ruina, pulverizando a toda una nación. Atrocidades feroces e inhumanas por abusos de poder, represión, asesinatos en masas estuvieron presentes durante 68 años. El silencio se convirtió en el mejor aliado de vida, mientras que la tristeza y el dolor se dejaban ver en cada rostro de sus habitantes.

Sujetos vivos pero muertos son los representantes de esa historia y del contexto social (1970) en el que transcurre la vida de Olga, de sus familiares y de cada personaje que vimos en esta película. Los silencios de cada uno se hacen presentes contantemente, consecuencia de ese mutismo que durante tantos años tuvieron que tener, una comida sin palabras, como la que vemos al final de la película,   cuando la familia se entera de lo ha hecho Olga, todos sentados en la mesa pero sin capacidad para hablar ni sentir.

Afectos que se esconden como si se trataran de sujetos inamovibles, posturas siempre erguidas en apariencia desprovistas de sensibilidad, como cuando llega la madre de Olga, después de que se entera del asesinato en masa que cometió su hija, al verse en el espejo y arreglar su vestido. Intentos de acercamientos temerosos como en la escena, cuando la madre le coloca por unos segundo su mano en las piernas de Olga antes de que ésta ultima vaya al hospital psiquiátrico, o al articular una palabra “no tengas miedo”, como en ese momento le expresó.

Ahora bien, cómo no tener miedo en esa atmosfera, acaso esa herencia generacional no lo tuvo? Cómo no tenerlo frente a un padre abusador, una madre distante que desvaloriza y un medio ambiente que llama a la muerte. Cómo no aterrarse frente a una la ley paterna que comete una transgresión y es impune ante cualquier violación.

Porqué no cometer el asesinato en masa que Olga realizó cuando la ley gubernamental, máxima autoridad del estado, ha cometido durante mas de 40 años tantos crímenes en masa?. ¿Cómo no tener miedo? Recordemos la escena, en un comienzo, cuando Olga sale corriendo del pasillo y se mete a una habitación al ver salir al padre, o las miradas y silencios entre las hermanas, reflejo de una estructura familiar terrorífica.

Frente a un ambiente aterrador, el suicidio para Olga, puede ser pensado como una manera de escapar del contexto aterrador. Así la vemos en la primera escena de la película, acostada en apariencia serena, con un rostro dócil bajo el efecto de la medicación que ingirió. Acto que se vio frustrado por la presencia de la madre que dictamina una orden y que en su discurso, lejos de contener e intentar comprender lo sucedido, la descalifica. “para suicidarse hay que tener una fuerte voluntad hija, cosa que tu no tienes” o la enfermera, cuando le dice “si yo fuera tu madre, te ahorcaría”

Bolwy, J. psicoanalista ingles, se interesó en el desarrollo infantil, en sus planteamientos, habla de lo importante que es para bebé apegarse a un adulto que sea sensible y receptivo a sus necesidades y afectos para establecer lazos emocionales estables y seguros.

Dedicó gran parte de su profesión a hacer investigaciones en relación al origen de la delincuencia, específicamente,   trabajo con adolescentes delincuentes. Concluyó que la enfermedad mental de los padres, su actitud emocional, muchas veces ambivalentes, hostiles y abusadores, sumado a eventos traumáticos vividos en la actualidad, contribuyen en el desarrollo de esta patología.

No es difícil ubicar a los padres de Olga dentro de los parámetros que Bolwy encontró, como tampoco sería disparatado, pensar que los padres y muchos de los personajes que aparecen en la película, hayan tenido el mismo destino. Tan solo pensar en la época que vivieron no podemos alejarnos de esta idea. Varias generaciones se vieron inmersas en guerras, abusos y matanzas durante décadas. Situaciones traumáticas, como consecuencia, de la primera y segunda guerra mundial y de la posterior invasión rusa.

Dos psicoanalistas húngaros, Abraham y Torok,  llevaron a cabo una investigación con los sobrevivientes del holocausto, y observaron que el impacto traumático que dejo la guerra, fue de tal magnitud, que el superviviente los en cripta como secretos innombrables. Sin embargo, debido a la imposibilidad de que queden enterrados, son transmitidos a nivel inconsciente a los hijos,   siendo ellos, quienes los registran. Son duelos no elaborados que muchas veces las segundas generaciones los vivencian. A este proceso lo llaman traumas generacionales.

Este efecto traumático lo cineastas ….. lo remarcan a lo largo de la película, ese claro/ oscuro, ese dolor y tristeza silente, personajes muertos en vida, sin una música que acompañe alguna melodía sucede cada escena, secretos innombrables, quién es mi padre pregunta Olga. Cuáles son los secretos que no se pueden nombrar o de qué no se puede hablar. Nadie le responde, aparecen vacíos de respuesta. La película básicamente es un monologo de Olga, ella con sus fantasías, ella con su diario. Son pocos los diálogos que se observan, mas allá del que entablo con x y los otros que existen, son para denigrarla o rechazarla.

Nunca tendremos la certeza de los orígenes de un padecimiento, pero como psicoanalistas, intentamos comprender el sufrimiento humano. No podría afirmar que en Olga recayó el peso de los traumas vividos por los padres, pero si vemos, que los padres por sus propias circunstancias, no pudieron darle a Olga la contención y apego que necesita tener una persona para sentirse segura. No es difícil percatarse del abismo afectivo que existe en sus progenitores, de la pobreza en sus conexiones afectivas, la poca empatía de la madre, a pesar, de que Olga refiere, que es con ella con quien más puede hablar. Recordemos la escena en la que esta en el psiquiátrico y una compañera le pregunta: “¿Cuál fue tu error” y Olga responde: “ignorarme”. Su depresión se hace ver a lo largo de la película, hombros caídos, mirada triste. Ve la vida de manera inanimada.

Con sus pares, no deja de ser diferente, observamos la agresión de la que fue victima por sus compañeras del psiquiátrico por decir:   “no quiero que nadie se me acerque a mi cama”

Su únicos vínculos afectivos los vemos con Jitja y con quien parece haber sido su pareja. La simple sonrisa de Jitja la hace conectarse rápidamente, alguien la mira, la desea, le ofrece un lugar, finalmente no la ignoran. El hambre de amor de Olga es tan grande que se entrega por completo, la satisface sexualmente, le regala su cabaña”, le ofrece sus senos, sin percatarse que fue la propia Jitja quien le arrebata su primer salario. Yo diría le arrebata su primera ilusión.

Este nuevo rechazo con el consecuente discurso “hueles mal”, “no me gusta tu vestimenta”, “no me prendes”, le produce otro quiebre en su vida, ruptura que incrementa su vulnerabilidad y su aislamiento. Vuelve a la soledad de su diario, se masturba como señal de un placer solitario, auto erótico, carente de otro.

En su progresivo deterioro, comienza a realizar conductas bizarras como poner a secar su ropa en plena lluvia o conducir por vías peatonales y pensar que la botan del trabajo, por que la rechazan y no por lo que hizo.

Su inocente y triste mirada se torno en una mirada fría y penetrante. Su rostro se rigidiza, se corta el cabello. De ser una persona sumisa, pasa a tener un rol mas activo, contestatario, como cundo el Dr. le pregunta, el por qué lee esos libros y ella le responde “vete al diablo”, o cuando busca y hacer el amor con otra mujer ( aquí fue interesante se cambia de nombre).   Se dota de cierto poder atribuido al género masculino, quizás como un intento de perfilar una supuesta rudeza que no dejara rastro de su inmensa vulnerabilidad. La vemos trabajando a la par que los hombres cargando llantas.

Su aislamiento y su dificultad para relacionarse socialmente se hace cada más notable, recordemos la escena en la que se retira al intentar reunirse con sus pares.

Las personas que han sufrido de maltratos constantes y amenazas en su seguridad básica por fallas repetitivas en los cuidados paternos, reviven estas vivencias si las condiciones actuales no difieren de las anteriores. Para contrarrestar los traumas del pasado, es necesario que la persona tenga la posibilidad de establecer vínculos o relaciones diferentes a las que tuvo en su primera infancia.

Lo anterior, no fue el caso de Olga, las vivencias que vimos plasmadas en la película, no fueron distintas a las que suponemos tuvo cuando era chica, recordemos entre las tantas escenas, la falta de respuesta de la madre a sus estados emocionales, lo que la llevó a retraerse del mundo externo de manera defensiva, tal y como un ermitaño. Se aíslo en su fantasía, muchas veces repleta de contenidos violentos y terroríficos.

A esta modalidad de funcionamiento la llamamos, los psicoanalistas, defensas esquizoides, traen como consecuencia patologías muy severas, como lo fue en el caso de Olga.  Hasta llegar a donde llegó.

No podemos dejar de lado, los intentos que hizo en recibir ayuda, su deseo porque le hagan una lobectomía, cuando se dio cuenta de que le gustaban las mujeres, cuando fue donde la madre a pedir un récipe por sus dificultad para dormir o cuando acepto ir a la consulta por sugerencia de …. para ser hospitalizada. Sin embargo, no logró tener eco que apaciguaran sus temores.

Se puede pensar que se encontró frente a un callejón sin salida, como ella lo refiere cuando conduciendo no encuentra un camino para continuar su trayecto. Sus vías alternas se vieron bloqueadas, encerrándose cada vez más en su imaginación. ¿Cuál es la salida ante un callejón sin salida? ¿Ser una psicópata ilustrada, consiente de sus acciones pero sin ápice de culpa, como se lo hizo saber a su abogado?

El suicidio la dejaría nuevamente en un sin lugar, mientras que el asesinato en masa que cometió, le permitió no ser ignorada, hacerle ver a la madre que es mas fuerte de lo que pensó y finalmente, tener un lugar como el que ha logrado tener hoy entre nosotros.

Margot Shrem

Miembro titular de la Sociedad Psicoanalítica de México

Miembro didacta de la Sociedad Psicoanalítica de Caracas

Correo electrónico: margotshrem@gmail.com