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Cine y psicoanálisis: Lady Bird

7 abril, 2018 Posted by SPM

Lady Bird

Director: Greta Gerwig

Año: 2017

Por :Abigail Cobar

Lady Bird (Gerwig, 2017). Otra ópera prima, pero en esta ocasión, de la actriz favorita de Noah Baumbach, Greta Gerwig. Lady Bird nos cuenta la historia de una adolescente (Saoirse Ronan), que cursa el último año de bachillerato, a quien le gusta que le llamen Lady Bird. Esta cinta, sobre el difícil proceso de madurar, toca de manera entrañable y divertida, las dificultades de ser adolescente: el tema del amor, de las salidas, las prohibiciones; el querer encajar con el grupito cool de la escuela, la incertidumbre que significa la universidad, la relación con la familia. Todo eso ya lo hemos visto en muchas otras producciones… pero aquí, los personajes se perciben auténticos y la conexión con ellos, es real. En los Golden Globes, gana como la mejor película de comedia o musical.

Lo anterior es la descripción de la película contenida en el programa de mano del Cinema Tonalá y que me parece adecuada a nivel publicitario, aunque la mirada psicoanalítica identifica, en cada uno de los personajes una fuerte lucha que Christine, Lady Bird, emprendía cotidianamente, en todo su entorno, pero sobre todo con ella misma, en la defensa y confirmación de su identidad. Me parece que es una muestra de lo importante que es el amor en la crianza de los hijos, ya sean adoptados o biológicos sin que para esto se tenga que recurrir a lo milifluo. De manera llana se muestra el combate cotidiano de los padres de la protagonista para lograr que sus hijos tengan una mejor vida y un mejor futuro que el de ellos mismos, aunque esto suene a un lugar común.

Los acontecimientos se desarrollan en pocos meses, en el condado de Sacramento a finales del año 2002. A la distancia la familia de Cristina (Lady Bird, como exige, aún a los 17 años, que se le llame), cuenta con los elementos formales considerados constitutivos de una familia: el padre, la madre y dos hijos, un niño y una niña.

El padre es amoroso, quizá alrededor de los 60 años y que quizá por eso, recientemente lo despidieron de su trabajo; es un hombre tranquilo, quizá demasiado pasivo, amoroso con su hija e incapaz de contradecir a su esposa.

La madre incansable trabajadora, cubre dos turnos en una clínica de ayuda psicológica y se encarga de toda la dinámica familiar, lavar ropa, atender las comidas; su fortaleza en momentos se convierte en dureza y falta de buen humor, imagino que por cansancio. Lo único que sabemos de su vida es que tuvo una madre alcohólica de la que no tuvo ni apoyo, ni comprensión, ni un beso; quizá por eso no sabe mostrar ternura. Adoptó un pequeño cuando se dio cuenta que no podría tener hijos, pero sorprendentemente, a los pocos años se dio el milagro y logró ese único embarazo. A ella ha dedicado todo su amor y esfuerzos, ubicándola en una escuela que no corresponde a su realidad económica lo que es en sí un reto que tendrá importantes repercusiones para todos.

El hermano adoptado, contó con todo el apoyo de sus padres, lo enviaron a la universidad, pero desafortunadamente no ha podido desarrollarse integralmente; sus rasgos fisonómicos, muy lejanos al estereotipo del hombre “blanco”, los acentúa con una pareja similar y con gran abandono físico; por otra parte, trabaja como cajero en un “super” por lo que lo menguado del salario lo obliga a vivir en casa de sus padres, todavía en calidad de adolescente.

Lady Bird, a los 17 años, cuando la apariencia física es tan importante, pretende no darle importancia a la suya; por otra parte, tiene como mejora amiga a la chica más gordita del salón. Sabemos las repercusiones que un exceso de peso importante puede tener en la adolescencia en el entorno escolar, en este caso vemos que la desaliñada y a la gordita prácticamente no tienen amigos, que pasan sus ratos libres comiendo golosinas y observando a la distancia a la chica más popular, con la antipatía producto de la envidia.

Detalle importante es que la ciudad en la que viven, Sacramento, está dividida por unas antiguas vía de ferrocarril, de un lado viven las familias pudientes y del otro lado viven los pobres y Lady Bird vive “del otro lado de las vías”.  Los padres tenían pensado comprar una casa del lado de los ricos, pero la elección de costosa educación para la pequeña niña dio al traste con este proyecto por lo que tuvieron que permanecer en el lado de los pobres.

La sexualidad está presente y habla del tema con su amiga con ingenuidad y con deseo de conocer la experiencia de una relación. De pronto surge un flechazo con un compañero de la escuela, él es perfecto, educado, buen alumno, muy religioso, buen hijo, etc., Christine desea entrar en la experiencia sexual, pero él la detiene dulcemente explicándole que eso sucederá hasta que se casen. El chico vive del lado de los ricos y para más, la abuela tiene la casa más importante de ese parte. Ambas familias se muestran felices con esta relación. La primera gran desilusión llega cuando accidentalmente, Lady Bird encuentra a su novio perfecto, besándose con otro chico. Muestra importante del carácter de la protagonista es que una vez que se sinceran, él le suplica no haga público el descubrimiento, ella acepta y se convierten muy buenos amigos.

La frustración, la curiosidad y la fantasía del amor romántico, incrementan el deseo de tener su primer encuentro sexual, por lo que lo propicia de manera atropellada saliendo, una vez más, con la fantasía desecha y la autoestima atropellada, pero todo esto sin drama sino con gran fortaleza para enfrentar la realidad una y otra vez.

La escuela a la que asiste es orientación católica por lo que se celebran los ritos correspondientes, actividades en las que participa la protagonista con naturalidad, es decir, en ningún momento se muestra sea algo que le moleste. La relación con maestros y directivos es buena, le reconocen sus capacidades intelectuales y se le señala su falta de su consistencia en la dirección de una elección universitaria.  Solicita acceso a una universidad de difícil acceso tanto por su costo como por su exigencia académica; madre y maestros tratan de disuadirla por estar seguros de que no lo conseguirá. Cuando insólitamente lo consigue, es el padre quien toma la decisión tomando una segunda hipoteca de la casa, sin el consentimiento de su esposa; el padre rompe la fuerte conducción del binomio madre-hija, permitiendo que la última, una vez liberada, siga el camino de su propia identidad.

El final es todo un final feliz ya que madre e hija se rencuentran en el amor dentro de la libertad; los padres se reencuentran y el hermano, quizá inoculado con el ejemplo de la hermana, estrena nueva apariencia para su nuevo trabajo.

No la encontrarán en cines; búsquenla en internet ahí sí está, se divertirán y podrán ejercitarse en hacer viñetas.

 

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