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Cine y Psicoanálisis: Comentario a la película “Maquinaria Panamericana”

5 julio, 2017 Posted by SPM

Maquinaria Panamericana

Dirección: Joaquín del Paso

Año 2016

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Por Cristina Curiel Castelazo

Maquinaria Panamericana, ópera prima del director Joaquín del Paso, cuenta con tres nominaciones a los Premios Ariel: Mejor Ópera Prima (Joaquín del Paso), Mejor Guión Original (Joaquín del Paso y Lucy Pawlak), y Mejor Revelación Femenina (Irene Ramírez).

La película se ha presentado en 50 festivales de cine y ha ganado 14 premios, entre los que se encuentran el Premio Mezcal a mejor película mexicana del FIC Guadalajara y FIC Guanajuato, así como Mejor Película en el Festival de Cine de Durango y Mejor Opera Prima Latinoamericana otorgado por el FIC de Mérida y Yucatán y, el Festival de Cine de Leyva.

Desde poco después de su inicio, la película hace énfasis en mostrar la crisis que rompe unaparente equilibrio bien cuidado, al morir el Director y dueño de la empresa Maquinaria Panamericana. Se manifiestan en todo momento elementos que pueden reconocerse como característicos de la cultura mexicana: el pastel de cumpleaños con la tradicional “mordida”, el empleado que vende dulces e incluso los guarda en un cajón, los adornos y colecciones de cada uno sobre sus escritorios, el comentario de “ya es viernes”, etc.

Hay empleados que han trabajado en Maquinaria panamericana desde hace más de 40 años, y mantienen los hábitos diarios establecidos por don Alejandro. Él, como el líder absoluto, mantenía en funciones una empresa en quiebra, y, con el conocimiento de sus empleados, pagaba los sueldos de su bolsillo.

Ante la incapacidad de enfrentar la crisis, el duelo, y el cambio de vida que representará la muerte del Director, los empleados se unen en una masa, que tiene, de acuerdo con Freud, que cita a Le Bon en su artículo La psicología de las masas y análisis del yo (1921), las siguientes características:

“Cualesquiera que sean los individuos que componen la masa y por diversos o semejantes que puedan ser su modo de vida, sus ocupaciones, su carácter o su inteligencia, el mero hecho de hallarse trastornados en una masa los dota de una especie de alma colectiva en virtud de la cual sienten, piensan y actúan de manera enteramente distinta de como sentiría, pensaría y actuaría cada uno de ellos en forma aislada. Hay ideas y sentimientos que sólo emergen o se convierten en actos en los individuos ligados en masas..” (Le Bon, 1895, en Freud, S. 1921)

En el mismo artículo, Freud señala que es necesario que los individuos que conforman la multitud compartan un mismo interés que les enlace a un mismo objeto, que experimenten losmismos sentimientos en presencia de una situación dada. En nuestro caso, ese interés es el deseo común de complacer al líder en el que parece ser su último deseo: levantar Maquinaria Panamericana. Aunado a esto, está el deseo común de que la vida no se altere.

La masa tiene ciertas características específicas, la primera es la disminución de la responsabilidad y la conciencia de ella. Los individuos se ven intimidados por la multitud y no responden como responderían en otro momento, ya que además, en palabras de Freud, la afectividad crea, en general, condiciones desfavorables para el trabajo intelectual.

La multitud tiene una inagotable sed de sometimiento y anhela autoridad, en este caso vemos que todos se pusieron a las órdenes del Contador, el nuevo líder.

La masa ve su ideal en el padre primitivo, que sustituye al ideal del yo, lo cual significa que el individuo involucrado en un proceso de masas deja de cuestionarse acerca de sus propios ideales y metas, y empieza a responder únicamente a los ideales que le plantea el líder o el ideal del grupo.

El lugar de trabajo es un personaje en sí mismo. El lugar es antiguo pero cálido, se observan grandes carencias, como el desorden generalizado y la conexión a Internet que todavía requiere una línea telefónica. Las computadoras son anticuadas, las instalaciones en general dan la imagen que quería manifestar el director de la película, de antigüedad en la que viven los empleados.

Es de llamar la atención el ritual en el que se involucran –casi- todos los empleados a partir de que se difunde la noticia de la muerte de don Alejandro.

El Contador establece que hay que cerrar las entradas, que nadie debe salir hasta encontrar algún documento o cuenta bancaria que permita seguir adelante con la empresa. Las máquinas se mueven para cerrar las instalaciones, los empleados se encierran dentro de las instalaciones voluntariamente.

Después empieza la búsqueda, aunque es claro que unos buscan más activamente que otros. Al anochecer se piden pizzas (que los empleados se ingenian para recibir por encima del muro) y se prepara la bebida: en un gran cazo se mezclan diferentes elementos para formar una bebida que consumirán todos, y que incluye entre sus ingredientes la loción de don Alejandro, lo que se observa por unos como algo indebido, y por otros como un detalle especial: “nos vamos a emborrachar con su esencia”.

Así lo hacen, los empleados cenan y se emborrachan, luchan por preservar la negación que se había instalado de manera tan exitosa en los años anteriores.

Paralelamente nos muestran el ritual de limpieza del cadáver, llevado a cabo también por los empleados de la empresa, que necesitan rendirle tributo al muerto y a la vez fantasear con la posibilidad de que él sea “bueno” con ellos si ellos lo atienden como merecen ser atendidos los muertos muy queridos.

Se observa en lo anterior lo que Freud describió en Tótem y tabú (1913) como el banquete totémico, en el que se hace necesario comerse al padre para identificarse con él.

Es interesante observar que dentro de la empresa existía una negación previa a la muerte del jefe. Todo parece indicar que los empleados funcionaban ya como esa masa que describía Freud, hipnotizada entre comillas, a las órdenes del jefe idealizado que dictaba el día a día, a pesar de que todos conocían el hecho de que la empresa estaba en quiebra.

Otro elemento cotidiano eran las palabras de motivación del Contador, el personaje que se erige como líder de la masa. Este individuo es señalado como el culpable de que la empresa esté en bancarrota, aparentemente por su mala administración.

Sobre los personajes principales podemos comentar lo siguiente:

Celestino. Aparece como un segundo líder, que pretende hacer conciencia en los empleados. El considera que la familia de don Alejandro debe ser avisada de su deceso y logra enviar un correo electrónico a la hija del Director, hecho por el cual es perseguido por el Contador y los empleados.

Soledad. Ella funciona como el objeto en el que se deposita la agresión del nuevo líder, el Contador. Ella se somete e intenta cumplir con sus expectativas, a pesar de que las tareas impuestas sean imposible de lograr.

A lo largo de la película se presentan pequeños elementos que terminan por hacernos concluir que Soledad tenía una relación con don Alejandro, de la cual nació Ignacio, que ahora trabaja como vigilante.

La hija del dueño. Es la enemiga del grupo, ya que su presencia hace imposible la negación de la muerte del Director. Ella seguramente demolerá el lugar.

Las reacciones de los empleados ante la presencia de la hija de don Alejandro son de franca agresión, sin embargo el Contador los controla en su papel de líder, su respuesta ante la petición de “hay que matarla” es un simple: “denme tiempo” que funciona temporalmente.

Ignacio. Este es un personaje que llama la atención por su posición frente a los demás y a la masa. No acepta unirse al grupo y no busca, como los demás, entre los papeles. Tampoco se emborracha ni hace caso al Contador. Nadie lo sabe, pero es hijo del Director, y aparentemente el motivo por el cual don Alejandro vivía en un pequeño departamento que se encontraba dentro de Maquinaria Panamericana, y no en casa, con su familia.

Él sí muestra un inicio de proceso de duelo, escucha la música que escuchaba su padre y ve fotos del pasado. También encuentra la forma de entrar a donde está la hija de don Alejandro y entre los dos abren las puertas y piden ayuda externa.

A pesar de que vemos una conclusión en la que la realidad y el orden empiezan a imponerse, la película deja al espectador con la incertidumbre de lo que harán los empleados, que muestran un afecto de tristeza, como si por fin el duelo empezara a desarrollarse en cada uno de ellos, pero siguen sin salir del espacio físico de Maquinaria panamericana.

Lo último que observamos en esta película llena de significado y simbolismo,es la escena en la que le dan al Contador la bebida preparada por los empleados, y lo colocan inerte sobre la mesa en la que se encontraba el cadáver de don Alejandro. Lo tapan con la bandera mexicana y lo dejan ahí, en lo que podría representar un símbolo más de la película, que hace referencia a cuestiones políticas y culturales de nuestro México.

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